Quiero agradecerles por haber leido el capitulo anterior y ahora espero les guste este también, mi agradecimiento especial a Lady Paola Higurashi, Katerine C, Elizabethshane, por sus hermosos reviews, mil gracias chicas!, y tambien a esos lectores que estan en las sombras pero que siguen mi historia, a los qeu me agregaron a sus favoritos mil gracias!, es lo que me motiva a seguir escribiendo... bueno ahora si a leer y les recuerdo qeu los personajes no son mios, pero la historia es de mi autoria.

a leer...

CAPITULO XVI

NARAKU

Kagura fijo la mirada en Kouga con el terror reflejado en su rostro, él se acerco a ella y la abrazo tratando de borrar esa mirada que opacaba sus bellos ojos rojos, pero ambos sabían que tiempos difíciles y oscuros se aproximaban con la liberación de esa criatura, Seshomaru no dudaría en pedirle su ayuda si con eso recuperaba a su Aome, eso solo les confirmaba una cosa… Seshomaru había perdido el juicio.

Habían pasado ya muchos siglos desde que lo habían encerrado, a él el poderoso Naraku, el terror de ambas razas las humana y la vampírica, muchos decían que era un ser perverso que su solo nombre causaba terror, pero la realidad es que él tenía el derecho de ser considerado un dios, ya que había sido el primer bebedor de sangre, claro que su raza ya había sido exterminada por ese nuevo líder que había nacido de humanos… Seshomaru.

Y se había dedicado con ahincó en exterminarlo a él, ¡el más grande de los bebedores!, y sus razones eran estúpidas, pero Naraku el grande no le temía, al contrario le parecía entretenido tener un oponente digno y no solo los débiles clanes que le causaban asco y era esa la razón por la cual quería acabarlos, pero fue hasta ese maldito día en que subestimo la fuerza de su enemigo que termino encerrado en esa fría prisión de piedra.

FLAS BACK

La guerra era sin cuartel, Naraku había reunido a sus seguidores, los pocos que quedaban y se había refugiado en ese viejo templo en la selva de África, necesitaba un poco de tiempo para poder vencer a los vampiros lidereados por ese joven y poderoso vampiro llamado Seshomaru, que lo sorprendía cada vez más, pues a pesar de ser un joven en el mundo vampírico, era fuerte y poderoso, la respuesta era que ese vampiro era un nacido igual que él, y sus fuerzas podían compararse a pesar de todo, pero sin importar su naturaleza no lo dejaría ganar, lo destruiría y gozaría bebiendo sus sangre y devorando su carne, pero para poder ganarle necesitaba hacer el viejo ritual, necesitaba que el eclipse de luna estuviera completo para que funcionara y con eso ganaría más poder y vencería sus enemigos, la salmodia que necesitaba decir en ese preciso instante era lo que le daría las almas de sus fieles seguidores y con eso el poder necesario para matar a Seshomaru, pero aún faltaban unas cuantas horas para poder completarlo, necesitaba resistir un poco más, sello la entrada a ese viejo templo y creó una poderosa barrera que no podría ser traspasada, pero nunca conto con que en las filas de Seshomaru existía un poderoso hechicero, ese otro joven llamado Inuyasha, quien estaba adiestrado en las antiguas artes de la magia de ese pueblo del norte, se hacían llamar druidas, en poco menos de una hora la barrera había sido destruida por ese insolente mago, lo único que le quedaba era un enfrentamiento cuerpo a cuerpo con Seshomaru, podía reconocer la habilidad de ese mocoso, pero lo que le faltaba era la experiencia de un verdadero hijo de las tinieblas, cuando se encontraron de frente ambos desenfundaron sus espadas, la lucha fue sin piedad ni descanso, golpes, estocadas burladas, choques de metales, gritos, pero ninguno de los dos cedía un paso, con un ágil movimiento logro herir a Seshomaru en el pecho haciendo que este se desplomara en el piso lodoso de la selva, pero no logro dar el golpe final, debía reconocer que ese vampiro era rápido… fue cuando logro ver que el último destello de luz se extinguía en el cielo, el eclipse estaba completo, comenzó a decir la salmodia sin perder de vista a su enemigo, pudo ver como sus seguidores caían uno a uno al piso sus almas se elevaban en torbellinos de luz etérea, y corrían al encuentro de quien los había llamado para fusionarse con él, el poder que le proporcionaban esas almas era demasiado y era poderoso, disfruto esas sensación de poder crecer en su interior, pero estaba tan absorto sintiendo su nuevo poder que no pudo ver el siguiente golpe que Seshomaru le lanzaba, cortando de un tajo limpio la garganta y haciendo que la sangre manara a borbotones fue tan sorpresivo que dejo de prestar a tención a su ritual… un error que no debió de haberse permitido, sintió como la vida y ese nuevo poder obtenido se escapaba de su cuerpo conforme la sangre lo abandonaba, giro su rostro y encontró el rostro serio de su enemigo, cayó al piso entre convulsiones agónicas, pero las almas aún seguían a su alrededor y en un último esfuerzo se llevo la mano a la garganta tratando de parar un poco la hemorragia y logro completar la salmodia, pero las almas jamás llegaron a su cuerpo, ese brujo que acompañaba a su enemigo llego corriendo con un anillo y dijo otra salmodia atrapando esas almas en una pequeño anillo, y con eso quitándole la posibilidad de vivir, pero no llego el final que había esperado, Seshomaru se acerco a él y con su propia sangre sello esa herida, estaba tan débil que no podía moverse, solo podía sentir lo que pasaba a su alrededor y escuchar.

-no morirás criatura maldita- dijo con desprecio- te condeno a vivir sin vivir por la eternidad, la muerte no bastaría para que pagues todo el dolor que has causado-

Lo tomo sin delicadeza de uno de los brazos y lo arrastro hasta el interior de una cueva, y por primera vez en su larga vida tuvo miedo, lo dejaría ahí para toda la eternidad, débil y al borde de la muerte.

-llegara el momento en que desearas la muerte pero no la tendrás jamás-

Escucho como se alejaban esos pasos, quiso gritar pero la debilidad por la falta de sangre se lo impidió, el odio que le tenía a ese ser fue más fuerte y juro vengarse de su carcelero, llegaría que cobraría esa afrenta y entonces sería Seshomaru el que desearía morir y él no le daría ese gusto, mientras tanto solo aguardaría, solo tenía que esperar hasta que ese día llegara.

La pared fue sellada y pudo sentir el poder de la magia que lo tenía prisionero, ahora solo quedaba esperar.

Fin del Flash back

Ya habían pasado siglos, pero aún tenía fresco en la memoria el recuerdo de ese día, con el tiempo aprendió a alimentarse de pequeños animales que lograban colarse por alguna de las grietas de la montaña, con el paso de los siglos logro tener un poco de fuerzas para poder moverse un poco dentro de su lúgubre prisión, sus sentidos se habían agudizado y la sed de venganza era lo que lo mantenía cuerdo, fue cuando sintió la presencia de su enemigo, y una mueca apareció en su rostro, podía sentir su dolor, había llegado el día en el cual vengaría la insolencia de ese vampiro, solo debía de esperar el momento adecuado.

Seshomaru podía sentir el aire golpeando su rostro, y el olor a selva, pero un olor en particular casi imperceptible lo tenía tenso, era ese olor a muerte y a putrefacción, era el olor de Naraku ese ser que había causado un tremendo dolor tanto en los humanos y en los vampiros, recordó el día en que lo había vencido, aunque su parte lógica y cuerda le decía que era un grave error hacer un trato con ese monstruo, su alma le gritaba que era su única esperanza de recuperar a Aome, estaba en una batalla de razón contra corazón, ya que sabía perfectamente que si liberaba a Naraku se desataría una guerra en la cual habría muchas bajas y el terror volvería a reinar en el mundo, pero no tenía otra opción, quizá lo que tenía que hacer era esperar a tener a su niña en sus brazos y destruir a Naraku mientras estuviera débil, esta vez lo mataría sin piedad.

Llego ante la prisión de el demonio, y suspiro derrotado, era realmente patético que él, el poderoso Seshomaru el rey de los vampiros necesitara la ayuda de una criatura tan vil y repugnante como Naraku ,pero su cabeza era un completo caos y esa criatura era la única que podría entrar al santuario sin morir, y eso era porque era una especie diferente, poco después de haberlo vencido Inuyasha le había dicho que Naraku era el resultado de años de haber bebido sangre de humanos y vampiros, eso lo hacía poderoso y muy peligroso, no solo bebía la sangre de sus víctimas, terminaba devorando hasta sus huesos, conocía la magia antigua y era inmune al fuego, pero a pesar de ser tan repulsivo lo necesitaba, se adelanto unos pasos y todo la piedra la cual comenzó a desmoronarse en el acto, la única llave para abrir esa prisión era el mismo Seshomaru, retrocedió unos cuantos pasos observando cómo se abría la prisión de Naraku, cuando estuvo libre la entrada avanzo unos cuantos pasos, ya no había marcha atrás entro en la cueva y tomo un trozo de una raíz, la cual hizo arder con el poder de su mente, conforme acortaba la distancia, el olor a putrefacción y maldad se hacía cada vez más fuerte, cuando llego casi al fondo pudo verlo, hecho un ovillo pegado a la fría pared de roca, estaba casi desnudo, la ropa ya eran solo jirones que le cubrían ese cuerpo pútrido, observo como la criatura se giraba para verlo y con un gran esfuerzo se sentó recargándose en la pared, su rostro era una calavera cubierta con piel, amarillenta, sus ojos hundidos y negros lo veían sorprendidos, pero el odio se podía reflejar a la luz de la antorcha improvisada, una mueca de desprecio adorno las bellas facciones de Seshomaru, lo cual le causo risa al demonio.

-¿te da asco tu obra Seshomaru?-dijo con una voz ronca y débil, producto de los siglos sin hablar, pero cargada de ironía, esbozo una sonrisa amplia, la cual dejo al descubierto esa dentadura de dientes aserrados y blancos que brillaron con el destello del fuego, Seshomaru lo miro con desprecio.

-no eres mi obra Naraku, tu existencia es un error de la naturaleza- le escupió con acidez.

La risa de la criatura retumbo en las paredes de la cueva.

-veo que sigues igual de arrogante y orgulloso Seshomaru- ahora su voz era neutra, pero Seshomaru sabía que esa criatura escondía algo, clavo sus ojos ambarinos en esos abismos negros, quiso matarlo por la insolencia, pero lo necesitaba, cuando acabara el trabajo lo mataría sin piedad, pero el demonio logro ver esa duda y sonrió de nuevo y con ironía volvió a hablar.

-¿Qué desea el poderoso Seshomaru?- su tono era de burla.

-quiero que saques a todos del santuario… es una simple tarea aún para ti- dijo con sarcasmo.

-y…¿qué tendré a cambio?- la avaricia y el hambre se reflejaron en sus negros ojos.

-a todos los que te encuentres en el santuario, incluso puedes matar a Inuyasha, si así lo deseas, solo quiero a una chica que él protege, se llama Aome… ella es lo que quiero y la tienes prohibida ¿entendiste?- dijo en tono tajante.

Los ojos negros del demonio brillaron y sonrió… si esa mujer era lo que Seshomaru quería, sería la primera en morir… la venganza le había llegado por fin.

Seshomaru sabía que no podía confiar en ese ser, había visto su mirada brillar el mencionarle a Aome, lo tendría vigilado, después de todo en cuanto Inuyasha sintiera la presencia de Naraku sacaría a todos los refugiados para salvarlos y cuando lo hiciera él estaría esperando a las afueras y mataría a Naraku, nunca tocaría a Aome, la voz de el demonio lo regreso a la realidad.

-y ¿Dónde está ese santuario?- tenia curiosidad

-está en una ciudad llamada San Malo, yo te llevare hasta allá, no cometas ninguna tontería, porque acabaras hecho cenizas ¿entiendes?- su voz era tranquila pero peligrosa.

-y ¿Cómo pretendes que me mueva?, estoy débil…llevo mucho tiempo sin alimentarme.-

-lo sé, aunque no dejare que tomes muchas fuerzas por ahora, solo lo necesario para que llegues al santuario, y ya en él podrás alimentarte hasta que revientes, por lo pronto confórmate con esto- dijo con desdén.

Y le arrojo al os brazos un gran saco de tela, en su interior había un león inconsciente, Naraku no tenía muchas fuerzas pero al sentir la calidez del animal y escuchar el latir de ese corazón su instinto lo movió, desgarro con mucha dificultad el saco y sin pensarlo clavo sus colmillos en el cuello del indefenso animal, Seshomaru salió de la cueva, no tenía ganas de ver como ese ser se alimentaba, era realmente repulsivo, escucho como succionaba con glotonería la sangre y poco después el tronar de los huesos lo hicieron sentir nauseas, por un momento pensó en esos pobres que no tenían idea de que les esperaba.

Poco después la criatura salía de la cueva, sonrió al sentir de nuevo el aire puro, y en su interior ardió con más fuerza el odio hacia ese vampiro que lo había encerrado, pero se contuvo, aun estaba demasiado débil para enfrentarlo, debía de ser más inteligente que Seshomaru, llegaría su momento y lo disfrutaría.

-estoy listo- dijo sin emoción

Seshomaru se giro para verlo de frente, su rostro seguía siendo pálido y grisáceo, pero ahora sus ojos brillaban, logro ver el odio que le tenía pero no le dio importancia, lo importante era llegar al santuario, sin decir nada lo tomo del brazo y se elevo con él, tenía una ventaja ser el rey de los vampiros, había desarrollado la habilidad de volar, atravesó las llanuras africanas a gran velocidad, llegarían a San Malo al amanecer, claro que esperaría a que anocheciera de nuevo y entonces soltaría a Naraku y con él podría recuperarla.

Continuara...

avance del sig. capitulo:

-Seshomaru te hizo daño all igual que a mi, puedes vengarte..- me miro fijamente con esos ojos negros cargados de odio- yo puedo ayudarte- su voz era peligrosamente tranquila.

-¿como?- pregunte sin miedo

-te puedo convertir en vampiro- me miro con una sonrisa en su rostro que lo hacia verse mas aterrados- te puedo regalar la inmortalidad-

al escucharlo Kagura reacciono, como una madre defendiendo a su hijo, a pesar de estar atada.

-¡no te atrevas Naraku!- su voz era un grito- si la tocas juro que te matare-

él volteo para verla y con una sonrisa burlona me tomo de la nuca, pude sentir sus frios dedos en mi cuello obligandome a girar la cabeza para dejara al descubierto mi cuello, mi campo de visión quedo reducido, solo podía ver sombras en la pared, sentía como Kagura luchaba por zafarse y le gritaba qeu se detuviera, pero yo solo podía escuchar la voz del demonio en mi cabeza gritandome -¡venganza!- y en un momento sin pensar le dije qeu si, y sentí sus colmillos desgarrandome el cuello, el dolor fue terrible, todo me dio vueltas, solo podía ver el vacio oscuro de la inconciencia...