CAPÍTULO 13

Lágrimas a eso se había reducido su vida en pareja con Hermione, lágrimas y lágrimas... llegando de San Mungo sólo se dedicó a estar acostada en la cama lamentándose por todo, Severus ya estaba preparado para que su castaña le pidiera de inmediato que abortaran, él la había apoyado en un sinfín de locuras pero jamás permitiría que ella se deshiciera del bebé.

Veía el reloj continuamente en forma desesperada, llevaba dos horas sin saber donde se encontraba ella, ya sentía esa opresión en el pecho de que algo no marchaba bien, adoraba a esa mujer pero si se atrevía a hacer algo estúpido iba a conocerlo en verdad como jamás lo había conocido en la vida.

Llegó cuatro horas después de haberse marchado, casi se cae en la entrada con tantas bolsas que llevaba en la mano, había algunas bolsas de papel, otras de plástico, color blancas, rosas, amarillas y perla... ella maldijo recogiendo las compras y las colocó en el sillón mientras él la fulmina con la mirada.

- ¿Dónde demonios estabas?

- Primero ayúdame a recoger esto y luego preguntas ¿quieres?

- ¡NO! ¿Qué hiciste Hermione? ¿Qué demonios hiciste? – la zarandeó haciendo que por primera vez ella temiera de él.

- Severus ¿qué te pasa?

- Ayer en la noche todavía llorabas y te quejabas de tu embarazo, que si la poción no funcionó que si yo lo hice a propósito, que no querías hijos que... ¿lo abortaste? – preguntó en un susurro esperando la respuesta con miedo, ella lloro en ese momento dejando caer gruesas lágrimas con mucho pesar y dolor.

- ¿Qué has dicho?

- Te fuiste y ahora regresas feliz y con compras... era mi hijo también... ¿cómo has podido? – antes de que saliera alguna otra palabra de la boca del pocionista éste fue callado con una sonora cachetada que le propinó Hermione bañada en lágrimas.

- Imbécil – subió las escaleras llorando sin voltear a verlo.

- Hermione vuelve acá... no creas que esto se termina aquí... estás estúpidas compras son la prueba de tu falta de tacto y... – se cayó al momento de ir sacando bolsa por bolsa lo que ella había comprado.

Lo primero fue un mameluco color blanco, cobijas, frazadas, sabanas, camisitas, pantalones, todo en color blanco y verde... peluches, adornos, juegos de cuna, una almohada pequeña y un largo cobertor beige con un unicornio en él... la había cagado... dentro de todo lo que había hecho en la vida sabía que él haberle dicho eso iba a costarle bastante caro.

Subió a la recamara escuchando el sollozo de Hermione, miles de veces la escuchó llorar por su divorcio, por cómo la trataba James, por cuanto imbécil se le había ocurrido lastimarla, y ahora sin embargo quién la rompía era él por desesperado y por dejarse llevar por las apariencias, algo que tanto había criticado lo estaba cometiendo él de la peor manera,

Tocó la puerta dos veces y a pesar de que sabía que si entraba le iba a costar algo más que un grito se arriesgó a entrar, estaba el pequeño cuerpo de ella moviéndose lentamente por el llanto y abrazando una almohada, con su cabello desvanecido en las sábanas y sus ojos rojos e hinchados.

- Lo siento.

- Lárgate.

- Perdóname – dijo con dificultad, él no era una de esas personas que pedía perdón pero sabía que ahora si meritaba que lo pidiera.

- ¡Es mi hijo! ¿Entiendes? Nunca le haría daño, si reconozco que este embarazo me ha tomado por sorpresa, que no lo deseaba pero es porque yo no sé cómo ser una buena madre, mira en lo que he convertido mi vida, todo el mundo habla mal de mí, me critican por todo lo que he hecho, por meterme contigo ¿qué tipo de vida es la que estaré dándole a él?

- Hermione a un hijo lo único que le importa es que su madre lo ame – razonó con ella sentándose en la cama calculando el terreno, ya que ella no le había lanzado aún ningún hechizo se aproximó a limpiarle esas lágrimas.

- No sé como seré la madre indicada para él.

- Lo serás... estoy seguro, ambos lucharemos por ser buenos padres... lamento haberte dicho esas cosas horribles.

- Eres un idiota.

- Si lo soy...bésame.

- No lo haré – resopló indignada aventándolo – Tengo miedo ¿vale? Y lo único que se le ocurre a tu brillante mente es que yo me quise deshacer de mi hijo, o sea que tu piensas que soy así de mala, entonces seré una mala madre, por eso lo pensaste.

- No, claro que no – y ese era el punto donde Hermione mueve todo a su conveniencia para salirse con la suya y salir ganando – Te la has pasado llorando y quejándote del embarazo y de pronto desapareciste, te veo sonriente sin rastro de esas lágrimas y... no tengo excusa fui un completo imbécil en pensar eso, – se fue acercando a ella y recostándose a un lado aunque bien sabía que su estupidez le iba a causar dormir en la otra habitación, el sofá, la bañera o cualquier otro lugar que no estuviera cerca de ella.

- Te quiero lejos de mí... no sé que me está sucediendo.

- Es el embarazo, las hormonas... iremos a San Mungo y van a darte unas pociones que van hacerte bien – le respondió con cariño abrazándola.

- Quiero que duermas en otro lado

- Está bien, así será – y si algo iba a empezar a cambiar Severus era no hacerla enojar tanto ni discutir por cosas sin sentido, así que se incorporó sin replicar.

- ¿Me alcanzas una cobija?

- Claro – se acercó cubriendo su cuerpo sonriéndole en son de paz.

- Deberías entenderme, ayudarme en todo este proceso, al fin y al cabo seré yo la que sufra estos nueve meses y tú sólo te largaras a la otra habitación a dormir tranquilo – le dijo con suma suavidad permitiendo ver lo molesta que de pronto ella se encontraba.

- Pero si me has pedido que me vaya.

- Y tú muy obediente, ¿voy a tener tu apoyo y ayuda en este proceso o no? Sino para mudarme, no quiero nada a fuerzas – aquello sonaba a amenaza, Severus se coló debajo de la cobija abrazándola con suavidad besando su cabello y su rostro – Sigo esperando tu respuesta.

- Bueno, yo voy a demostrarte mi respuesta Hermione, descansa anda... después te invitaré a comer y todo estará bien nena – a regañadientes ella obedeció cerrando sus ojos y dejándose vencer por aquellos brazos abrigadores, él sin embargo se quedó despierto un rato pensando en que tenía que solucionar esas inseguridades de su bruja.

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Era un día soleado en el Londres muggle, el hombre retira la silla para que su bella acompañante se siente después de un día ajetreado... no era un restaurante, era tan sólo un simple café con mesas redondas color perla y unas sillas cómodas negras, todo completamente ubicado en la avenida viéndose las pequeñas sombrillas que cubrían las mesas del sol.

- ¿Desean ordenar?

- A mí me da una limonada por favor.

- Que sean dos – ordenó Severus.

- También serán unas galletas de mantequilla y otras de nuez – completo con sonrojo la joven y Severus sonrió maravillado.

La vida de ambos había cambiado demasiado en esos tres meses, se habían mudado a una casa un poco más amplia con un jardín precioso, cuatro habitaciones, su laboratorio donde él tenía trabajando a cuatro pocionistas varones por orden de ella, una sala de juegos que personalmente Hermione se había encargado de decorar y una biblioteca extensa.

Ella seguía dando consulta en San Mungo pero sólo cuatro horas diarias, el pesado embarazo la había obligado a cambiar cosas de su vida diaria, él sólo se encargaba de ordenar la manera precisa en las que debían ser preparadas sus pociones, los pociniostas que tenía ahí eran los mejores que él pudo rescatar de toda esa bola de inútiles a los que había enseñado. Ambos trabajos les permitía tener tiempo libre para estar juntos.

Ya cumplía ella casi su cuarto mes y ese día era un sábado que habían ocupado en comprar lo que ella había insistido tanto: un porta bebés, él se había opuesto con un tajante: ¿Para qué quieres ese estúpido artefacto muggle? No meteré a mi hijo en esa caja, Hermione el bebé puede caerse desde ahí, Yo lo cargaré... No compraré nada y no meterás esa cosa en nuestra casa; sin embargo ahí estaban ambos con un porta bebé color café con pequeños ositos verdes dibujados.

El mesero les lleva la orden y poco a poco las galletas comienzan a desaparecer, ella hace un gesto gracioso como si no hubiera una cosa más deliciosa que esa, y él tan sólo la observa extasiado en todo lo que había cambiado su vida.

- ¿Hermione?

- ¿Mmmm?

- Nuestra vida ha cambiado mucho eso lo sé... esperamos un bebé que se concibió dentro de esa pasión incontenible que nació entre tu y yo, nuestra relación es extraña eso lo sé... es como fuego, como una explosión, sin embargo debo admitir que lo que me une a ti no es precisamente el sexo ardiente que tenemos sino algo más, sé que te han lastimado que ya no crees con facilidad en las palabras pero yo te he podido demostrar lo que estoy dispuesto a hacer por ustedes, yo poco a poco haré que ese miedo se desvanezca... Te amo – susurró al fin... a casi un año de estar juntos por fin él lo decía, ella se le quedó viendo estática esperando una señal por si había escuchado mal, pero no era así, él le había dicho que la amaba... que la amaba a ella – Es un amor maduro, estamos esperando a nuestro hijo, empezaremos ese sueño que aunque creció de forma individual ahora es uno sólo: tener una familia... empezar una familia los tres por ahora – se llevó la mano al pantalón sacando un anillo sencillo con un diamante pequeño y se lo coloca en el dedo correspondiente – Empecemos bien siendo esposos, recibamos a este pequeño amándonos, que él vea que sus padres lo aman porque nosotros nos amamos, yo no voy a decirte a cada rato que te amo pero voy a demostrártelo con hechos – ella no paraba de sonreía y ahora eran un par de lagrimas las que adornaban su rostro, de seguro esas palabras le habían tomado semanas a Severus para que pudiera él mismo procesarlas, nunca había dicho algo así y él mismo ya empezaba a arrepentirse.

- Te amo – fue su única respuesta a la proposición.

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- ¿Profesor Snape? ¿Qué ocurre? Vinimos tan pronto como pudimos – el pocionista se encontraba recargado en la pared con la camisa a medio abrochar y las mangas hasta los codos, con una mirada llena de coraje administrando la poca paciencia que le quedaba, señaló la puerta donde se escuchaba que Hermione lloraba desconsoladamente.

- Tranquilicé a su amiga señora Potter.

- ¿Qué ocurrió?

- ¿Y yo qué demonios voy a saber? Vaya ande... – la pelirroja entre titubeante donde estaba la castaña con su vientre abultado y sujetando fuertemente un oso de peluche bañado en lágrimas.

- ¿Hermione qué ocurre?

- Oh Ginny... Ginny sácame de aquí por favor.

- ¿Qué ocurrió profesor? – le preguntó a su vez desde la puerta Harry con cierto respeto pero enfado de que ese hombre osara lastimar a su mejor amiga.

- Escuchemos los dos porque yo también quiero enterarme, llegué de entregar un pedido y vi toda mi ropa en el piso, comenzó arrojar objetos como loca y me dijo que me quería fuera de la casa, después lloró y pidió ver a su esposa, – ninguno de los dos dijo otra cosa más y se quedaron por fuera escuchando la conversación entre sus mujeres.

- No creo que eso que dices haya pasado Hermione.

- Pero si te digo que es la verdad, él está con otra mujer y lo peor es que es en mi casa Ginny, en mi casa... – sollozó una vez más mientras a Severus casi se le salen los ojos del coraje.

- ¿CON QUIÉN DEMONIOS TE SOY INFIEL?

- Con la estúpida esa que ahora trabaja aquí, te dije que no quería a ninguna mujer.

- Pero si la recomendaste tú cuando Lion dejo de venir – resopló enfadado.

- Lo que pasa es que ya todo está muerto para ti Severus – sigilosamente Ginny se levantó haciendo una seña a su marido para retirarse, sin embargo fue detenida por la castaña.

- ¿Muerto?

- ¡SI! Ni siquiera me tocas, han pasado meses desde que tú y yo no hacemos el amor – Harry intentó escabullirse y abandonar a su esposa, no pensaba ser testigo de la vida intima de ellos ya había pasado una vez y no volvería a hacerlo jamás – Claro, como ya estoy gorda y he ganado como 20 kilos en este embarazo por eso me ignoras, ¿por qué mejor no te vas eh? Porque cuando tenga el bebé tendré kilos de más, estrías, celulitis, estaré desvelada y no me podré arreglar y esa hermosa lencería que usaba no podré ponérmela de nuevo y tú te irás a consolar a otro lado porque no te queda de otra y soy tu esposa y la madre de tus hijo.

- Hermione, eso no es cierto... – intentó negociar Severus acercándose a ella.

- ¿Dónde está el sexo Severus? Ese fuego que había entre nosotros... lo hacíamos en cualquier lado y ahora ni nos tocamos, de esos gritos de placer y el sexo duro e indecente pasamos a penas darnos un beso de las buenas noches– había ahí tres personas sonrojadas y definitivamente ella no era una de esas.

- ¿Profesor me permite hablar con Hermione? Son cosas de chicas.

-Claro... estaré abajo – cerró la puerta dejando que ellas hablaran y bajo con un cardíaco Potter, sirvió dos bebidas ofreciéndole una a él – Así ha estado por todo el mes.

- Todo empeora cuando llegan al séptimo mes y quisiera decir que todo acaba en el parto pero a veces no es así.

- ¿Qué viene después?

- Lo querrá como un elfo doméstico... se vuelven sobreprotectoras con los bebés y el sexo sí que será difícil... – y ahí estaba Harry explicándole todo a lo que tenía que enfrentarse el pocionista en el embarazo de su esposa.

Todo había terminado en una comida en el jardín, después que Ginny hablara con su amiga e intentara calmarla un poco; el matrimonio Potter se fue pasada de las diez de la noche y el pocionista y la castaña subían a dormir a la misma habitación como si nada de aquello estuviera pasando. Ambos recostados en la misma cama él comenzó a quitar ese vestido que le estorbaba para sus planes.

- ¿Qué haces?

- ¿No es evidente? – preguntó pegando su erección al trasero de la chica – Voy a darte ese sexo pasional y duro que supuestamente no quiero darte... voy a tomarte como nunca Hermione – le susurró dejándola desnuda en segundos colocándose detrás de ella besando cada parte de su cuerpo que respondía ya lista para recibirlo, un gemido de ella significado que ya lo tenía dentro moviéndose sin piedad arrancando de inmediato el primer orgasmo no dejando que ella se moviera haciendo todo el trabajo él, haciendo un esfuerzo sobrehumano para no terminar, Potter había tenido razón... el sexo en el embarazo avanzado era espectacular...

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- Todo esto es tú culpa Severus, tú culpa – la circulación en la mano derecha del pocinista era mínima, estaba seguro que corría grandes riesgos en ese momento, Hermione aprisionaba su mano con fuerza en cada contracción que le daba.

- ¿Mi culpa? También disfrutaste en la cama conmigo nena... es culpa de ambos, además ya van a administrarte la poción.

- Bien Hermione, con esto no sentirás nada – le prometió Sullie, Hermione confió plenamente en el juicio de su amiga y bebió de inmediato liberando la mano de su agarre – Muy bien... ahora vamos por ese pequeñin o esa nena.

Varias horas después hacía Joseph Snape Granger, un hermoso bebé regordete de cabello lacio y castaño con ojos marrones y la piel blanca como su padre y ese lunar que había heredado de su madre.

Hermione lo recibía con los brazos abiertos acunándolo en su pecho mientras memorizaba cada parte de su rostro llorando de felicidad.

- Se parece a mi padre.

- Entonces llamémoslo así.

- ¿Joseph? ¿No tienes inconveniente?

- Claro que no Hermione, nunca lo tendría – le besó la frente contemplando y amando a la familia que ahora tenía con ella.

- Lamento todo lo que te dije e hice en el embarazo... yo estaba... loca.

- No, tú estabas embarazada y yo sólo te comprendí y apoye en esa etapa, era la parte que me tocaba cubrir nena... ahora somos una familia.

- Por fin... por fin tengo lo que la vida me arrebato hace diez años... tengo de nuevo una familia – susurró llorando abrazando a su hijo, permitiendo que su esposo la abrazara a ella.

Chicas espero de corazón que les haya gustado el final de la historia… yo francamente quedé complacida… siempre he sido mala para los epílogos pero haré uno para esta historia… tengo algunas ideas para el epilogo… pero se aceptan algunas mas, favor de postearlas…

Las invito a leer mi One Shot Una promesa no cumplida (Sevmione) y Deuda de deseo (Voldmione)… sólo denle una oportunidad a Voldy 3

Review... quiero mi review ya que les di el capítulo de día de reyes!

Sin mas… nos leemos en el epílogo….

Yazmín Snape: Hola guapa espero te haya gustado el final, aún falta el epílogo… no sabes las ganas que tengo de escribir un Sevmione más pero no sé si pueda hacerlo primeramente porque ya quedé mal con una historia y por otro lado no sé si la idea funcione en verdad… pero por lo pronto puedo decirte que nos vemos en el otro fic el cual estaré actualizando seguido ya que lo termine te aviso si tengo planes de escribir algo mas… Besugos

Samaria Reed: Esa muchacha es una ocurrente… lo sabes ¿cierto? Jajaja… espero te haya gustado y esperes el epílogo… Besos

Yetsave: Hola guapa espero te encuentres bien y quedes complacida con el final de este fic… aunque falta ese epilogo que algunas me pidieron y por otro lado… la próxima actualización será del fic que me has pedido ya que esta historia se está terminando. Besos

Keila: Pues no me tardé tanto realmente ¿cierto? Espero complacerte en el epilogo, de todo un poco… gracias por leer está historial. Besos