Hola chicas!, se no tengo perdon por no haber actualizado... pero ya saben el trabajo me tiene loca, pero aqui les dejo el capitulo que espero les guste tanto como los otros, no prometo actualizar pronto, pero lo intentare.. quiero darles las gracias a Dark-yuki: si santiago es Inuyasha, la historia es mia la escribi hace muchos alos, y eso de transcribir de repente me falla, gracias por leer esto, ojala te guste este capitulo, Lady Paola Higurashi, gracias por tus reviews; diiana2403988, espero que te guste la historia, se que Inu es el lindo, pero tambien me encanta Seshomaru jijijijijijiji; Katerine C, gracias poor seguir esta historia y por tus bellos reviews, son lo qeu me impulsa a seguir escribiendo, espero que les agrade este capitulo chicas, y gracias tambien a todos aquellos que leen en las sombras, mil gracias por eso!
bueno ahora si, les digo que la historia es mia original y que los personajes los pedi prestados nada más... ahora si a leer!.
CAPITULO XVII
El dolor de una nueva vida.
El día había llegado, la ciudad comenzaba a tener actividad en la superficie, pero bajo Saint Vincet sus habitantes dormían, Aome se despertó un poco desorientada observo a su alrededor, pero poco a poco fue recordando donde se encontraba, una leve sonrisa apareció en su rostro, estaba a salvo en el santuario de Saint Vincet, estiro su cuerpo para acomodar sus huesos, hacia tanto tiempo que no había dormido tan bien, sintió como sus músculos se relajaban, bajo de la cama y sin hacer ruido salió de su nueva habitación, el olor de pan recién hecho hizo que su estomago protestara, no había comido nada desde el día anterior en casa de Rin, camino hasta la mesa y vio el pan, un poco de fruta, café recién hecho y un poco de mantequilla y mermelada, comió con avidez, cuando termino su desayuno se sintió tan satisfecha, entonces sus ojos se toparon con una nota que por estar concentrada en la comida no había visto, la tomo y al abrirla la perfecta caligrafía le recordó a Seshomaru, un vacio incomodo se alojo en su estomago, pero lo ignoro al final ya se encontraba a salvo.
"Sé que no es mucho, pero aliviará tu hambre al despertar, quiero que sepas que aquí estarás a salvo no tienes ya nada de qué preocuparte.
Mañana al anochecer empezara tu entrenamiento, por hoy descansa e intenta dormir un poco más, la noche será larga.
Inuyasha."
Sonreí complacida, y lo hice con sinceridad era tan agradable el poder sentirse segura después de haber vivido la peor de las pesadillas, era hermosos sentirme libre por fin, termine de acomodar los platos que había ocupado para desayunar, la nota de Inuyasha la guarde en mi corpiño cerca de mi corazón, por alguna extraña razón, él había logrado aminorar el dolor de mis heridas sonreí de nuevo y por un breve instante me sentí culpable de sentirme tan feliz, aún a pesar de haber perdido a Kaede y Hoyo, pero yo sabía que era algo que ellos jamás me reprocharían, al contrario, ellos estarían felices de que yo pudiera rehacer mi vida y fuera feliz, así que volví a mi habitación y me vestí con un atuendo sencillo color crema, arregle lo mejor que pude mi cabello haciéndome una cola de caballo y salí de la casa de Sango, exploraría un poco la ciudad que sería mi hogar por un largo tiempo al menos hasta que pudiera cuidarme sola, recorrí las calles adoquinadas, admirando el esfuerzo y el detalle que le había puesto en su construcción, en el esmero que habían puesto en los jardines que a pesar de no tener luz solar florecían bellamente, imagine que era por la magia que desprendía la columna brillante, de vez en cuando me topaba con hombres y mujeres que me supuse eran los humanos de los cuales me había hablado Inuyasha, me sonreían y me saludaban con la mano, me sentí en casa con esas muestra de cariño, se respiraba paz y tranquilidad, estaba segura bajo la protección de el santuario.
Mis pasos me llevaron hasta donde estaba la columna, me tenia totalmente atrapada ese brillo tan hermosos y sobrenatural que desprendía, me quede un rato mirándola, admirando esos destellos rosados y violáceos que emitía, hasta que sentí una presencia a mis espaldas, me gire y ahí estaba parado Inuyasha mirándome fijamente, era como si quisiera ver a través de mi hasta mi alma, sentí como se aceleraba mi corazón y me dio pena, sabía perfectamente que él ya se había dado cuenta de mi reacción, así que volví a darle la espalda en un tonto intento de ocultar mi sonrojo, pero sabía que no podía ocultárselo, pero él era un perfecto caballero y no dijo nada solo camino hasta quedar a mi lado y observó también la columna, se quedo callado quizás como una forma de decirme que respetaba mi espacio y mis reacciones, eso me tranquilizo y sonreí, a pesar de que me alteraba de un modo extraño su presencia no era desagradable, a su lado me sentía segura y protegida.
-Pensé que estarías durmiendo- dije al fin de un rato.
-para mí ya no es necesario dormir como lo hacen los demás, con el paso del tiempo esa vital función deja de tener sentido, no me molesta en absoluto, pero a veces extraño sentir esa dulce inconsciencia que te da el dormir… además tengo mucho que hacer como para dormir- y me sonrió- al igual que la sed, esta disminuye con los años, sigues deseando beber sangre pero no porque tu cuerpo te lo exija, es más bien un acto de placer y deseo-
Gire mi cabeza para verlo y me tope con esos bellos ojos ámbar, no eran como los de Seshomaru un poco fríos y calculadores, no, los de Inuyasha eran cálidos, tiernos, llenos de una ternura infinita y de paz, lo que hizo que me volviera a sonrojar, volví a girar mi cabeza avergonzada.
-interesante…- dije casi en un susurro
-sí, es interesante como vas evolucionando con el paso del tiempo, aunque debo confesar que a veces extraño los días en los que era un simple humano… pero esa será otra historia para otra ocasión.-
Quedamos en silencio contemplando el cambio de luz de la hermosa columna, entonces pude sentir que había algo en mi pecho que se calentaba, pero yo estaba segura que no provenía de mi interior, hasta que después de un instante recordé que tenía el anillo que me había regalado Seshomaru colgado de la cadena, sin pensarlo mucho metí la mano en mi escote y saque el objeto, y pude sentir el cambio de su temperatura, la pequeña miniatura roja se veía un poco liquida, no me di cuenta de que Inuyasha me observaba y observaba también el anillo que descansaba en mi mano, hasta que la voz de Sango nos saco de nuestro trance.
-Inuyasha,Inuyasha, necesitas ir al salón principal!, es muy urgente- dijo casi gritando, podía ver que su rostro estaba alterado y sus ojos reflejaban un terror que no iba con ella, él la miro por un instante y después su rostro antes tranquilo también se contrajo por la angustia y el temor, cosa que hizo que un escalofrió recorriera mi columna ¿Qué podía ser tan malo como para que esos dos vampiros tuvieran esa reacción?... fue cuando lo entendí, ¡Seshomaru me había encontrado!, el miedo también me invadió, comencé a temblar de pies a cabeza, mis rodillas me fallarían en cualquier momento, pero los brazos de Inuyasha alrededor de mi cintura me tranquilizaron.
- en parte tienes razón Aome, Seshomaru sabe que estas aquí, pero lo peor es que no está solo y la cosa que lo acompaña no es bueno, ven debemos ir al salón principal- dio dos pasos y después se giro hacia Sango- da la alarma Sango, ahora nadie está a salvo dentro del santuario, si se quedan será una masacre, llévalos a los túneles y que huyan al refugio, y después sella la salida, no quiero perder a seres inocentes por esta locura-
Sango solo asintió con la cabeza y salió corriendo hacia el otro lado, la pesadilla volvía, Seshomaru acabaría con la vida de todos ahí solo por recuperarme, eso me enfureció, sentí la rabia llenar mi corazón, pero un tirón me regreso a mi realidad, era Inuyasha jalándome para que lo siguiera.
-Sé que esto te enfurece Aome, pero de nada sirve que te dejes llevar por eso, ahora lo importante es poner a todos a salvo y claro, ver quien está en el salón.-
No dije nada solo acelere el paso, podía escuchar una campana sonar en la lejanía, y a los habitantes salir de sus casa, observándonos con caras angustiadas, baje la cabeza, no quería seguir viendo esos rostros asustados y lo peor es que ¡era por mi culpa!, aferre la mano de Inuyasha y lo seguí, al llegar al salón principal vi a Kagura sentada en el sillón junto a la chimenea, pero mi corazón casi se detiene al ver que quien la acompañaba era Kouga, mi reacción fue tan sorpresiva que nadie lo espero, me abalance en contra de él y lo empecé a golpear con los puños en el pecho, claro que quien se hacía más daño era yo, pero no me importo, él era el sabueso de Sseshomaru y lo más seguro era que le hubiera dicho en donde estaba yo, Kouga no hizo nada por defenderse, solo hasta que sentí las manos de Kagura abrazarme me desplome y comencé a llorar, ella soporto todo mi peso en sus brazos para no dejarme caer, el silencio era tan pesado que se hubiera podido cortar con una navaja, pero nadie dijo nada solo lo rompían mis sollozos, comencé a tranquilizarme, Kagura me ayudo a llegar hasta el sillón y se sentó a mi lado, levante el rostro y la mire fijamente, ella me sonrió con tristeza.
-era cuestión de tiempo que te encontrara Aome, no es tu culpa…perdió la razón-
-pero si yo me hubiera quedado, si yo no hubieses huido esto no estaría pasando- dije con la voz ronca por el llanto.
-no, Aome si te hubieras quedado, quien estaría muriendo por dentro serias tu, y eso no sería lo correcto-
-pero morirán inocentes de nuevo por mi culpa!- casi grite
El silencio se hizo denso cuando escucharon mi declaración, era verdad la locura de Seshomaru yo la había provocado, pero Kagura me sonrió intentando tranquilizarme, me volvió a abrazar y me deje, era reconfortante sentir su frio cuerpo contra el mío, lo sentía cálido, entonces deshizo el abrazo y me tomo las manos, esto hizo que yo la mirara a los ojos.
-Aome ahora lo importante es encontrar el modo de que salgas de aquí sin que Naraku capte tu aroma, porque de ser así, no existirá un rincón de la tierra en donde te puedas esconder de él, por lo pronto debemos de sacarte de aquí sin peligro ¿entendiste?- su voz era seria y también preocupada.
-está bien Kagura, haré lo que me digan, pero necesito saber que no morirá nadie por mi culpa- mi voz era firme
- eso no lo podemos prometer Aome, ahora que Naraku ha sido liberado no podemos garantizar la seguridad de nadie, sea mortal o inmortal, talos es un monstruo, nadie estará a salvo hasta que esa criatura sea destruida, pero de eso nos ocuparemos después por lo pronto debemos sacarte de aquí-
- ¿Cuál es el plan?, ¿sacarla por la puerta de enfrente para que Sseshomaru la pueda atrapar?... no Kagura, no podemos hacer eso, de todos modos ya el santuario jamás será un sitio seguro para nadie, Naraku sabe de su existencia, pero podemos ir por dentro de la tierra, y quizás podamos ganar un poco de tiempo en lo que planeamos como matar a la bestia y neutralizar a Seshomaru- la voz de Inuyasha era firme.
-está bien, pero debemos marcharnos antes de que anochezca, quizás ganemos un poco de tiempo- dijo seriamente Kouga.
Hasta ese instante no lo había vuelto a ver de frente, era demasiado el odio que le profesaba como para que me importara su presencia ahí, pero él tenía razón, debíamos de movernos rápido, mire a Inuyasha, su semblante era serio y se giro a verme.
-Aome, una cuestión más… ¿Cómo conseguiste el anillo de Seshomaru?-
La pregunta me tomo por sorpresa, no entendía ¿que tenía que ver el anillo en ese momento?, podía sentir la mirada de Kouga y de Kagura clavadas en mi, sin pensarlo saque el anillo que pendía de mi cuello, y lo observe, seguía estando caliente, pero no lastimaba, lo mire y después a Inuyasha.
- fue un regalo de él- dije en voz baja
Todos se miraron y era como si platicaran en sus mentes excluyéndome deliberadamente de esa conversación, hasta que Kagura, movió negativamente la cabeza y me volvió a abrazar.
-no la dejare sin la protección del anillo, es el único modo en que ella puede saber si él se acerca y podrá huir con un poco de tiempo-
Inuyasha la observo un instante y luego volvió a mirarme a los ojos.
-está bien, lo dejaremos por el momento, pero ten en cuenta que también corre un gran riesgo quedándoselo, Naraku fue liberado y lo va a buscar también- la voz de Inuyasha era seria pero tenía un tono de reproche.
-porque el anillo es tan importante?- quería saber a que me estaba enfrentando, todos me miraron, pero fue Inuyasha quien contesto.
-Porque era de Naraku, Seshomaru cuando lo venció me pidió que sellara lo que había en el anillo y para poder sellarlo él me dio una gota de su sangre, cuando se mezclo con lo que contenía, se hicieron uno, la almas que Naraku invoco el día que fue vencido yacen en el interior del anillo alimentadas con la sangre de Seshomaru, eso hace a esa joya un tesoro invaluable…no solo pueden tener poder, pueden matar a Seshomaru, si Naraku lo supiera haría lo que fuera con tal de tenerlo-
Mire con más detalle en anillo, y la pequeña mancha roja que creía era un rubí, ahora era liquida, pero se movía, me asuste y lo solté como si se tratara del bicho más repugnante, ahí no solo estaba la sangre de Seshomaru, sino había almas de sabría Dios qué, Kagura tomo el anillo del piso y me lo volvió a colocar en mi mano, me resistí pero ella tomo mi mano y lo deposito de nuevo en ella.
-Aome es el único modo de que sepas que él está cerca, se calienta cuando se acerca Seshomaru, reconoce a su legítimo dueño, esto te ayudará a huir antes de que te encuentre, es la única opción-
Volví a ver el anillo y no lo pensé mucho, me lo volví a colgar al cuello, pude sentir ese calor, ahora sabia que ese objeto seria mi única oportunidad de escapar de él.
-Inuyasha, debemos de irnos, el tiempo corre y entre más tardemos, menos oportunidad tendremos de escapar y de poner a salvo a Aome- la voz de Kouga era ronca, pero también había preocupación, lo agradecí en silencio.
-iremos por los túneles, y saldremos a tierra firme, de ahí deberemos de ir en caballo a Nantes de nuevo, es la única cosa que se me ocurre, si tomamos un barco, pondremos en riesgo vidas inocentes, a caballo será lo más sensato, podremos escondernos en el campo, eso nos dará la ventaja, y llegando a Nantes Aome regresara a América y roguemos por que Seshomaru, nos de ventaja-
Kagura se levanto y me abrazo de nuevo
-No te preocupes, no dejaremos que te encuentre, mereces ser libre-
Nos dirigimos a los Túneles, pero al salir a la ciudad el horror había llegado, había sangre en las calles, mi terror amento cuando vi cara a cara a ese ser del que me habían hablado, estaba parado a la mitad de la calle principal cubierto de sangre, la mayoría había escapado pero los que se atrasaron no lograron escapar de las garras de Naraku, me miro fijamente y sonrió con malicia, todo él despedía un aura negra, en un par de segundos, Kagura y Kouga se pusieron frente a mí, sentí a Inuyasha tomarme de la cintura y correr conmigo a cuestas, pero no llegamos muy lejos, un grito, un golpe y todo se volvió negro a mi alrededor.
Cuando desperté, no pude moverme y entendí enseguida porque, estaba atada, abrí completamente los ojos y mire a mi alrededor, ahí estaban Kagura, Kouga e Inuyasha aun inconscientes en el piso también atados, mire hacia arriba y pude ver la columna de luz, intente quitarme las cuerdas pero cada intento parecía que se apretaban más alrededor de mis muñecas y de mis tobillos haciéndome daño, entonces me quede quieta y las cuerdas volvieron a aflojarse, gire mi cabeza a la izquierda y un nudo se me hizo en la garganta, ahí estaba parado ese demonio, me veía divertido.
-es un viejo hechizo sabes?, cada vez que intentas aflojar la cuerda esta aprieta más, y si insistes terminara cortando tus maños y los pies, modestia aparte eso lo invente yo- su voz era fría, carente de emoción, ronca.
-¿qué quieres aquí?-dije con la voz temblorosa y cargada de pánico, la criatura se dio cuenta de esto y sonrió más ampliamente.
-eso princesa, tu mejor que nadie debería de saberlo…vine a buscarte-
Sentí nauseas, y trague para detenerlas, !claro que sabía que había venido por mi!, pero intente que no se notara, pero al escuchar su risa hueca, maligna, no pude evitar que un escalofrió me recorriera la columna, cada paso que daba hacia mí, el miedo crecía,, sentía como el aire comenzaba a faltarme, entonces se detuvo a escasos dos pasos de mí, yo me encogí lo más que pude en un vano intento de poner distancia entre la criatura y yo.
-pero sabes princesa…no creo que llegues con vida a los brazos de Seshomaru, creo que te matare aquí, beberé hasta la última gota de sangre de tu cuerpo, y después le arrojare tu cadáver a Seshomaru, eso sería un bella imagen, ver como se muere de dolor sin morir, como se vuelve loco al tener tu cuerpo inerte en sus brazos… y después lo matare a él- su voz sonaba peligrosamente calmada, me estaba diciendo como iba a morir y parecía que hablaba de lo que desayunaría.
-no por favor!- suplique por lo bajo y mire hacia donde estaban los demás, Kagura ya había despertado y se esforzaba por zafarse, Naraku giro y la vio.
-No podrás escapar, bella Kagura las cuerdas tienen magia, ni siquiera un vampiro podrá romperlas, para darle un toque de seguridad las bañe con mi sangre, por lo cual no importa cuánto te esfuerces, no podrás escapar, solo observaras, ya me encargare de ti espera tu turno-
-no, por favor, no los lastimes!- suplique de nuevo
-creo princesa que no estás en posición de pedir nada ¿o si?-
Cerré los ojos, si esa criatura me iba a matar al menos seria con la imagen de mis seres queridos, mi barrera mental colapso y dejo pasar los recuerdos de Kaede y de Hoyo, todos esos bellos momentos que pase a su lado, pero en un giro de horror, mi mente volvió a ver su muerte y me pregunte si les había dolido, mis lagrimas escaparon de mis ojos, pero no sentí nada, instintivamente los volví a abrir, y ahí a escasos centímetros de mi rostro estaba él, observándome como si yo fuera la cosa más interesante del mundo, pero yo sabía que no me veía a mí, ¡estaba viendo mis recuerdos¡, su cara fue de desconcierto por un instante, entonces enfoco sus negros ojos en los míos y frunció el seño, como si de pronto me entendiera, sus ojos me taladraban y yo entendí que quería verlo todo, así que deje que los recuerdos fluyeran, y volví a sentir dolor, odio, la criatura se acerco más a mí y me acarició la mejilla, me estremecí al contacto y las nauseas volvieron, olía a sangre, a muerte, a maldad, trague seco para evitar vomitar, entonces su voz sono de nuevo fría, sentí su fétido aliento en mi rostro.
-Seshomaru te hizo daño al igual que a mí, puedes vengarte..- me miro fijamente con esos ojos negros cargados de odio- yo puedo ayudarte- su voz era peligrosamente tranquila.
-¿cómo?- pregunte sin miedo
-te puedo convertir en vampiro- me miro con una sonrisa en su rostro que lo hacía verse mas aterrados- te puedo regalar la inmortalidad-
Al escucharlo Kagura reacciono, como una madre defendiendo a su hijo, a pesar de estar atada.
-¡no te atrevas Naraku!- su voz era un grito- si la tocas juro que te matare-
él volteo para verla y con una sonrisa burlona me tomo de la nuca, pude sentir sus fríos dedos en mi cuello obligándome a girar la cabeza para dejara al descubierto mi cuello, mi campo de visión quedo reducido, solo podía ver sombras en la pared, sentía como Kagura luchaba por zafarse y le gritaba que se detuviera, pero yo solo podía escuchar la voz del demonio en mi cabeza gritándome -¡venganza!- y en un momento sin pensar le dije que si, y sentí sus colmillos desgarrándome el cuello, el dolor fue terrible, todo me dio vueltas, solo podía ver el vacio oscuro de la inconsciencia.
Cuando volví a tener conciencia de mi cuerpo grite de dolor, y abrí los ojos, no podía moverme, ya era de noche y estaba acostada al aire libre, mis ojos solo podían ver el cielo estrellado y el reflejo de una pequeña luz, era una fogata podía oler la madera quemándose, intente girar la cabeza pero el dolor fue tan intenso que grite de nuevo, estaba paralizada, no entendía porque sentía tanto dolor, se suponía que al convertirme todo eso desaparecería, sentí la fría mano de Kagura en mi rostro, enfoque mejor la vista, y vi su rostro cubierto de lágrimas sanguinolentas, me miraba con angustia, pero no lograba entender porque, escuche la voz de Inuyasha, pero no lograba entenderlo, moví los ojos que era la única parte de mi cuerpo que no dolía y lo vi a mi lado también, sus manos estaban cubiertas de sangre, pero no podía hablar, la voz no me salía, cuando lo intente de nuevo solo pude escupir sangre, podía sentir ese sabor en mi boca, pero no salía sonido alguno, y fue cuando comprendí que solo gritaba en mi mente, ¡ellos me podían escuchar gritar pero solo en mi mente!, comencé a llorar, la realidad era que estaba muriendo, Kagura movió negativamente la cabeza y miro a Inuyasha suplicante, el negó firmemente y cerró los ojos, había algo que ella le suplicaba y él se negaba, quise preguntar que era, pero otro borbotón de sangre salió de mi boca, tosí y eso hizo que el dolor aumentara, y de nuevo grite de dolor, cuando volví a abrir los ojos, vi el rostro de Inuyasha, era el reflejo de la desesperación, se levanto la manga del habito y se mordió la muñeca, en un rápido movimiento me la puso en la boca, podía sentir como la sangre de él entraba a borbotones por mi garganta, conforme bajaba y entraba a mi cuerpo, el dolor comenzaba a minorar, veía su rostro entre culpable y aliviado, cerré los ojos era una sensación maravillosa, el dolor estaba desapareciendo, pude mover mi mano y la coloque alrededor de su muñeca, pegándola más a mi boca, el sabor era algo extraordinario, solo un poco más cuando la ultima punzada de dolor desapareció abrí los ojos y aleje su muñeca de mi boca, le sonreí agradecida, el se llevo la muñeca a los labios y de un rápido lengüetazo cerro la herida, me incorpore y mi cuero era más ligero, toque mi cuerpo en donde más dolía y ya no sentí dolor, gire el rostro hacia Kagura.
-¿Qué paso?- mi voz sono perfecta, me sorprendí y me lleve las manos a la boca
-tranquila, eso es parte de la transformación a inmortal, todo se perfecciona, se vuelve más refinado, por lo pronto estas a salvo- la voz de Inuyasha era tan perfecta que no pude evitar mirarlo embobada.
-Pudimos escapar, fue tal mi desesperación de verte en brazos de ese monstruo que logre que las cuerdas se rompieran, y cuando estaba a punto de alcanzarlo, él te levanto del piso y te arrojo contra la columna, te rompiste la columna, además de otro tantos huesos, seguías viva lo sabia podía escuchar tu corazón latir lentamente, así que lo más inteligente me pareció tomarte en brazos y salir corriendo de ahí, las cuerdas de los demás se rompieron cuando la mía estallo, así que Kouga e Inuyasha enfrentaron a Naraku, pero salió huyendo, quizás pensó que con el golpe habías muerto, perdóname Aome, no pude protegerte!- y me abrazo llorando
-no llores Kagura!, gracias a ustedes estoy viva!- y la abrace fuerte, pero ya su piel no era fría, su contacto era …cálido.
-para salvarte tuvimos que convertirte, no lo lograrías de otro modo- su voz sonaba culpable.
Gire mi cabeza y vi a Inuyasha, me veía con una mezcla de alivio y culpabilidad que no lo pensé dos veces, solté a Kagura y me lance a sus brazos.
-gracias!, muchas gracias por salvarme!- y sin detenerme a pensarlo, lo bese.
Cuando me di cuenta, el me había ya abrazado por la cintura y me apretó más hacia él, me perdí en la sensación de ese beso, lo demás no importaba, estaba viva y lo mejor Seshomaru no estaba ahí.
continuara...
avances del proximo capitulo.
-Ahora si me puedes contar...- le dije en voz baja
-Aome, es una historia triste, no me gusta recordarla...- su voz sono triste, dolorosamente triste
-Quizas si me lo cuentas, podras continuar tu vida... y darte cuenta de lo que te estas perdiendo.-
-¿de que me estoy perdiendo?- pregunto intrigado
-de enamorarte de nuevo...- dije casi en un susurro
-¿de ti?- me miro a los ojos y me sonroje, se habia dado cuenta,pero no logre contestar, el anillo en mi pecho se calento de un modo peligroso y supe que no solo Seshomaru podia hacer que el anillo me avisara de su presencia, sino también Naraku lo hacía, me levante de un salto y lo arrastre conmigo, pero Naraku fue más rápido esta vez y logro tomarme del cabello.
-solo quiero el anillo princesa, solo eso y... tu vida-
