EPÍLOGO
Severus observaba pasar a su bella mujer de un lado a otro en la casa, habían logrado ampliar bien el comedor para que cupieran las 30 personas para el bautizo de su hijo, él se encontraba bebiendo desde una de las esquinas observándola a ella como sonreía a cada invitado y abrazaba a todo el que la felicitaba.
Llevaba un lindo vestido de dos piezas color blanco que estaba comenzando a ser la perdición del mago, una minifalda que apenas le cubría lo necesario y encima era el vestido de encaje blanco dejando aún ver sus hermosas piernas, la prenda de encima le llegaba a los tobillos pero el ligero encaje le permitía ver parte de sus muslos y un poco más allá con algo de imaginación, la prenda de arriba era manga corta y permitía ver a través de la tela transparente sus hombros desnudos, unos tacones altos del mismo color con un peinado de lado haciéndola aparentar de más edad.
Lo llama con la mano y aunque el mago se esforzaba en integrarse a la dichosa fiesta le parecía imposible. Dejó su copa para acercarse a su mujer que le entregaba el bebé a la madrina quién lo recibió gustosa, no entendía como se había dejado convencer de que ese matrimonio ahora formara parte de su familia, bueno... claro que lo sabía, sólo intentaba mantener a su esposa en calma y no arruinar la estabilidad que tenían por tener distintas opiniones.
Flash Back
- ¿Potter? Estás loca, no voy a permitir que un Potter sea el padrino de mi hijo.
- Es mi mejor amigo, casi mi hermano y Ginny igual... quiero que sean ellos.
- No y es mi última palabra – respondió con voz firme, en está ocasión ella no se saldría con la suya, se haría lo que él indicara.
- ¿Y quién se supone que serán los padrinos? ¿Los Malfoy? ¿Mariela?
- Un colega que vive en Noruega, ese será el padrino.
- Claro, y nunca verá a Joseph... quiero unos padrinos que estén al pendiente de mi hijo, que si algo suceda poder contar con ellos.
- Pues busquemos otros porque los Potter ¡NO!
- Bueno... pues haz lo que quieras, de todos modos no tomarás en cuenta mi opinión, ya ni porque soy la madre de tu hijo – y con eso sentenció su ruina, Hermione había ganado con esa frase... bueno con eso y el hechizo que le arrojó mandándolo al pasillo y cerrándole la puerta en las narices.
Fin del Flash Back
Llegó hasta su castaña tomándola de la cintura con fuerza, de alguna forma iba a pagarle que los padrinos de Joseph fueran los Potter, además no lo tenía nada contento en la mañana. Cuando despertaron ella había iniciado un juego de seducción que había terminado en la ducha él solo con agua helada.
- Señora Potter.
- Oh vamos... ni ahora que hemos emparentado dejara los formalismos señor Snape.
- Si Sev... ya es hora de hacernos más cercanos, – le presionó pero el mago no hizo ni siquiera una seña para indicar que estaba de acuerdo aún seguía furioso – ¿Y Harry Ginny?
- Estacionando el auto, ya ves que está a favor que los niños aprendan cosas mágicas y muggles... están con él ahora mismo, seguro no tarda.
- ¡Hermione! – la saludó una nueva invitada.
- Sullie... has podido venir... oh... Hola Andrew.
- Hola Hermione, hemos traído este presente para tu pequeño, felicidades señor Snape.
- Gracias, – dijo a secas con una ligera reverencia.
- Bueno denme sus túnicas, en seguida vuelvo.
Aquel momento era el que tanto estaba esperando el pocionista, siguió a la castaña hasta salir del comedor y dirigirse al guardaropa que se encontraba el entrar a la casa del lado derecho en un puerta pequeña con un espacio realmente pequeño, cuando ella se encontraba colgando las túnicas se metió y cerró la puerta quedando ambos dentro disfrutando de la mirada expectante de su castaña.
- ¿Severus qué haces?
- ¿Yo? Cobrándome un poco... todo lo que me debes, – le susurró acercándose a ella mientras su túnica caía al suelo y los botones de la levita iban siendo abiertos uno a uno.
- Estás loco... es el bautizo de Joseph.
- ¿Y? estoy en mi casa ¿no?
- No voy a ser parte de esto, – le bufó incrédula que su marido hubiese perdido la cabeza en media reunión familiar con amigos y colegas afuera esperándolos.
Con toda la calma del mundo Severus atrajo su cuerpo hacia él, pegando la espalda de ella en su pecho desnudo aún con la camisa puesta, ella aún renuente a lo que él quería hacerle luchaba por salir de ahí pero bastó que él pegara su erección a su trasero para que ella se quedara inmóvil esperando el siguiente movimiento de su marido.
- Esto es una locura – el cuerpo de ella estaba pegado a un mueble con cajones sintiendo la madera fría en sus pechos a través del vestido delgado.
De parte del mago sólo podían escucharse gruñidos, como metía sus manos por debajo de la parte superior del vestido pellizcando sus pezones y mordiendo su cuello ligeramente, alzó el vestido mientras las piernas de su esposa temblaban escuchando la gente ir y venir por el pasillo, ¿qué sucedería si abrieran el guardarropa y los vieran ahí?
Ese pensamiento fue disipado cuando Severus bajó sus bragas hasta los tobillos deleitándose con el toque que le daba a su palpitante intimidad.
- ¿En serio no deseas esto? Estás muy húmeda para creerte eso.
- De acuerdo... pero algo rápido ¿vale?
- Muy bien hechicera – la mujer escuchó el sonido del ziper del pantalón de su marido y como esa erección era liberada y se pegaba en su trasero.
La bruja se acomodó y en el momento menos esperado la penetró con fuerza sosteniendo sus caderas para profundizar las estocadas, ella sólo se sostenía de la pared gimiendo y esperando que sus piernas no le fallaran.
- Quítate esa blusa o la hago trizas, – la bruja obedeció para que él tuviera libre acceso a sus senos pellizcando sus pezones.
Ella intentaba escuchar por si alguien se acercaba pero las oleadas de placer no le permitían estar al tanto de todo, se dedicó a disfrutar mientras su esposo la penetraba con fuerza, sentía su orgasmo acercarse rápidamente.
- Nunca en la vida... vuelvas a hacerme lo de la mañana ¿entiendes? Para la otra te haré el amor donde nos encontremos sin tener el mínimo recato.
- Joder, – cerró sus piernas permitiendo que Severus la penetrara más fuerte y ambos terminar en esa explosión de placer, definitivamente había comprendido a la perfección que no debía dejar a su esposo con las ganas.
Se hicieron un hechizo de limpieza y se arreglaron la ropa, salió él primero yendo a atender su hijo pero como lo vio con sus padrinos sólo estuvo cerca para observarlo; Hermione llegó a los pocos minutos con las mejillas rosadas, los labios hinchados y una sonrisa que nadie podía ignorar.
- Tsk Tsk Hermione, Hermione Hermione... – le llamó con seriedad Harry con el pequeño Joseph en brazos.
- Harry has llegado, ¿te costó trabajo encontrar lugar para el auto?
- No, lo encontré rápido de hecho, ¿podrías poner mi túnica en el guadarropas? No creí prudente guardarlo yo, – la castaña se quedó sin habla recibiendo la túnica color negro – Traes la blusa al revés, – la hechicera corrió para arreglarlo escuchando una última frase de su amigo, la cual se la dijo casi en gritos – Eras la bruja más inteligente de mi generación, espero no se te haya olvidado hacer un simple muffliato.
- ¡Harry!
- Usted Snape... es el colmo.
- ¿Cómo dice Potter?
- Que no logro entender como lo hacen, a todas horas y en cualquier lugar, – le dijo sorprendido.
- Eso se llama deseo y placer... nunca quedamos saciados el uno al otro.
- Ya se lo he dicho, no me gusta el exceso de información, – le susurró apenado, pero estaba claro que si el pocionista decía eso era sólo con la única intención de molestar al mago, se satisfacía como en cada oportunidad sin proponérselo ponían a Harry en un dilema de esos – Ven Joseph... veamos jugar a los chicos al jardín... ojala que nunca crezcas con un trauma por el par de padres que te tocaron.
SS&HG
Hermione colocó las últimas fresas en el pastel de cumpleaños de Joseph, a pesar de cómo era su padre el niño había insistido que quería en su pastel una escoba porque él sería jugador de quidditch, aún no aprendía hablar correctamente pero ya sabía decir esa palabra, snitch, y pedirle a su padre que lo llevara a ver a los partidos aunque fuera a los de Hogwarts, y como Minerva adoraba a Hermione las puertas siempre estuvieron abiertas para ellos.
Era el cumpleaños número dos de Joseph, en el jardín sus padrinos seguían recibiendo a los invitados y su padre intentaba no volverse loco cuando vio la piñata llegar en manos de Luna Lovegood, inmediatamente se dirigió a la cocina buscando a su esposa.
Severus llegó bebiendo zumo de calabaza, porque una de tantas cosas positivas que había tenido aquella unión es que ninguno de los dos volvieron a tomar alcohol, la casa carecía de cualquier bebida cosa positiva para Hermione, aquellas borrachera y malas andadas habían quedado en el pasado.
Era una medimaga respetable y admirada que comenzaba otra especialidad, se le conocía en todos sus medios por las diversas investigaciones que realizaba en conjunto con dos de sus colegas. Nunca se le veía en centros de diversión, bares, discotecas o algo por el estilo, casi siempre frecuentaba la librería, y diversos locales muggles como la boutique infantil porque a Joseph no le duraban los pantalones nada, siempre terminaban con agujeros en las rodillas y a pesar de que ella los cosía Severus los hacía cenizas y él mismo los acompañaba a comprar más... siempre repetía la frase: Mi hijo no va a vestir como lo hacía yo. Siempre iban a restaurantes familiares y centros de juegos, y cuando le tocaba cuidarlo a Severus lo llevaba a comer pollo frito y pizza sin que su esposa se enterara.
Toda la vida de la bruja había cambiado, ese miedo infundado de que sería una mala madre había quedado como parte de una pesadilla, Joseph la adoraba... le lloraba cuando se iba a trabajar y saltaba a sus brazos tan pronto la veía llegar. Sólo trabajaba medio turno y lo demás era para su familia.
Terminó de decorar el pastel mientras esperaba a ver con que queja le llegaba su marido.
- Tu amiga le ha traído a Joseph una criatura imaginaria de piñata, y no pienso consentir que el niño se confunda con cosas sacadas de la mente de Lunatica o de su padre.
- Severus es un niño, déjalo ser.
- Hermione planeamos esta fiesta de cumpleaños y todo salió mal, esa bruja con su piñata rara, Potter les trajo a los niños Snitch enormes llenas de caramelos.
- Y Draco le ha traído un auto muggle infantil pero hechizado, – le dijo su esposa sonriendo.
- ¿Qué?
- Si mira – le señaló el auto color negro que conducía Joseph, Severus ve eso con enojo a través de las cortinas – Creo que su novia le está pegando varias cosas positivas, es hija de padres muggles.
- Y Directora del Departamento de uso indebido de la magia, ¿no te resulta un tanto irónico?
- Severus, no seas exagerado hablas como si fuese un crimen. En el departamento ven objetos hechizados con un mal uso, Draco seguramente sólo hechizo el auto para que se moviera sólo o no chocara, simples hechizos de protección y seguridad.
- Y para que volara – le señaló el pocionista al ver como el auto estaba levitando a unos 50 centímetros del suelo – Vivimos rodeados de muggles, Draco idiota.
- Paiiino Paiino mia etoy volando – le gritó a Harry el cual alzó las cejas inconforme.
- Está de lujo eh Potter.
- Joseph... ven abre mi regalo – le dijo sacándolo del auto y dándole una caja larga y ligera la cual termina hecha trizas.
- Siiiiiii una ecoba – dice sacando una escoba pequeña.
- Genial... pero que padrino tan responsable le elegiste a nuestro hijo.
- ¿Cuál esta mejor he Joseph? ¿El auto o la escoba?
- Los quieooo a los dos paino, a ti y Daco - le dijo sonriendo ya que sabía a la perfección que ambos magos se pelaban por el cariño del pequeño Snape.
- Son juguetes seguros Sev – le dijo cerrando la cortina de la cocina y sacando las velas para el pastel.
- Espero que eso digas cuando entré al equipo de Quidditch y lo golpee una Bluddger – Hermione abrió los ojos desmesuradamente y su esposo le sonrió en forma cínica.
- Ve a vigilar al niño anda... que esa estúpida escoba no sobrepase los 50 centímetros o hechiza a Harry – Severus por fin sonrió sinceramente y va hacer el cometido de su esposa.
Cuando ella llegó al jardín Severus ya estaba reprendiendo a un Harry y Draco que sonreían de por fin estarse cobrando una a una las que él les había hecho cuando era profesor de pociones, que valiera la pena tantas detenciones y castigos... ahora ellos harían que él perdiera la cabeza.
- ¡Hermione! – le gritó Severus escandalizado – ¿Qué demonios haces? No puedes cargar cosas pesadas.
- Severus sólo es un pastel
- Un pastel enorme, dame eso... nada de cosas pesadas le puede hacer daño al bebé – le dijo retirando el pastel de sus manos y poniéndolo en la mesa, ella llega y le da un beso tímido en los labios.
- Gracias por cuidar de mí.
- Te lo has ganado, no has estado insoportable como cuando te embarazaste de Joseph.
- Eres un imbécil.
Ya casi se terminaba la fiesta, no quedaba rastro del pastel y la comida, ahora todo se reducía a destrozos por la piñata y los niños que corrían de un lado a otro, varios de los invitados ya se habían retirado, Severus hablaba con Draco mientras Joseph dormía en sus brazos y Hermione compartía una platica con Ginny ya que Harry se dedicaba a cuidar a los niños.
- Para cuándo se animara tú bebé Herms.
- Quizás en un par de meses.
- ¿Recuerdas en el parto que le gritabas a Severus jurándole que era el único bebé que tendrían?
- Si... pero tenía contracción tras contracción es justificable, – eso aunado a que se habían embarazado en sus vacaciones de aniversario donde solo se la pasaban teniendo sexo en el hotel donde estaban hospedados, y aquella vez donde ella le provocó hasta que terminaron haciéndolo en el baño de un restaurante, si sus cálculos no le fallaban ella quedó embarazada en esas vacaciones donde se dedicó a disfrutar y olvido tomar la poción.
- Bueno... dos estarán bien, ¿tendrías otro bebé?
- No lo creo.
- Severus es un buen padre Hermione... por fin puedo verte feliz.
- Ginny... con Severus logre todo lo que yo soñaba de la vida, él me llenó de amor.
SS&HG
Era un domingo por la mañana a penas las siete y el matrimonio Snape llevaba un poco más de dos horas dormidos, ambos hubiesen querido decir que fue por estar disfrutando el uno del otro pero no, el pequeño Alexander no había dado tregua en toda la noche, al contrario de su hermano el nuevo integrante de la familia lloraba sin parar sino tenía cerca a uno de sus padres, dormía por el día y lloraba por la noche pidiendo el calor de su madre y la atención de su padre por la mañana.
La puerta se abrió y apareció el pequeño Joseph con su cabello largo y tallándose los ojos, se acercó a su padre con pasos lentos.
- ¿Desayunaremos hot cakes?
- Papá y mamá no hemos dormido nada... así que los invitaré a comer a un lindo lugar ¿de acuerdo? – el pequeño asintió viendo a su hermanito – Es temprano... ¿quieres dormir un par de horas más?
- Si – lo alzó acostándolo de su lado mientras éste se acurruca en su pecho.
Severus observa la respiración tranquila de Joseph y Hermione que está dormida de lado con una mano sobre el pequeño Alexander, era un bebé bastante grande con apenas dos meses un cabello negro y rizado con los ojos de su padre y la boca de su madre, un niño que exigía atención al doble en especial la de ella.
Su esposa abrió los ojos sonriendo al ver a su otro hijo abrazado a su padre, observa a su familia y eso le trae una felicidad inmensa, adora a sus hijos como a nadie en la vida.
Se pone a recapitular como había cambiado la relación con Severus y descubrió mil cosas que le agradaban, ahora era algo más que esa pasión desenfrenada, ese deseo de besarse, tocarse, conocerse, enredarse entre las sábanas buscando el dominio uno del otro y al final sumergirse en un orgasmo mutuo, era algo más...era compartir esas sonrisas y ese amor infinito que daba el pequeño Joseph y ahora Alexander era irse complementando como familia, aprendiendo a ser padres olvidando todos esos problemas que ella había desencadenando por su falta de amor... ella ya no se sentía no valorada y abandonada. Ella se sentía necesitada por sus hijos cada vez que sus llantos proclamaban su atención, veía la dependencia de sus pequeños que atraían su atención completa y agradecía la necesidad que tenía Severus de tenerla cerca cuando a media noche su mano tentaba la cama atrayéndola a su cuerpo y sumergirse en un abrazo, cuando se le hacía tarde en San Mungo y llegaba él con Joseph tomado de la mano y Alexander en brazos y la raptaba para compartir la comida juntos, lo sabía cuando él dejaba las pociones a cargo de los empleados para estar con ella... la amaba a ella, los amaba con todo su ser y Hermione lo veía... su vida ahora estaba llena de amor... amor mutuo.
Los ojos de Hermione se humedecen y Severus los limpió con sus manos y le dijo en negativa que no llorara, aún le pesan todos los errores que había cometido en el pasado y esa enorme necesidad de sentirse amada, deseada, importante, tener una familia y un esposo que la valorara.
- Gracias.
-¿Por qué?
- Por nunca dejarme y ser parte de tu vida, eres lo mejor que me ha pasado... me has dado una familia hermosa Severus y un amor que nunca vi.
- Nena yo soy quien debe agradecerte.
- Eres un buen padre y un buen esposo y yo...
- Tú eres una madre estupenda, los niños te adoran y nada más importa ¿de acuerdo? – asintió limpiándose las lágrimas, el pequeño Alex se movió, ella se acercó a él para que sintiera su calor, puso su pequeña mano en uno de sus pechos, suspiro y volvió a dormir tranquilamente –Duerme un poco más... saldremos a pasear, dijiste que había un restaurante al que querías ir ¿no? – asintió sonriendo dejándose llevar por el cansancio, sin embargo ambos veían a sus hijos observandolos como si fueran parte de un sueño – ¿Tendrías otro hijo conmigo Hermione? – ella se asustó pero sonrió descadaramente, sino estuviera tan cansada tal vez lo invitaría a la ducha y hacerlo ahí.
- Tal vez... aún nos falta buscar a la niña... Te amo Severus Snape.
- Los amo Nena.
Ambos cerraron los ojos abrazando a sus hijos disfrutando de cada instante que la vida les ofrecía, él sin embargo espero a sentirlos dormidos para abrir los ojos y observarlos... nunca más había visto una lágrima en el rostro de ella, había cumplido con su promesa había logrado disipar sus miedos y la había cuidado haciéndola feliz, no era un hombre expresivo, no le decía a cada instante que la amaba pero se lo demostraba.
Esa pequeña frágil y rota por dentro que llevo a La Hilandera se había ido, ahora era una mujer completa, una madre excepcional y la mejor de las mujeres, el cambio que había logrado haciéndola sentir amada. En su rostro se dibujaba una ligera sonrisa... sus hijos dormían. Él cerró los ojos descansando también era domingo y eso significada cansancio físico con Joseph, una atención de tiempo completo para Alexander y si tenía algo de suerte podía amar a su esposa por la noche... tenía que dormir un poco y así lo hizo acompañando en esa sonrisa y tranquilidad con su familia.
Gracias a las que me mandaron PM con sus propuestas para el epilogo, intenté poner sus ideas y las que tenía yo, espero les haya gustado.
Gracias a todas las que siguieron esta historia… tan loca y tan mía…
Nos seguimos leyendo en la otra historia para las que la siguen… Besos
Yetsave: Muchas gracias por tus palabras guapa, es lo que intento hacer y espero rescatarla ya que esa historia me gustaba demasiado. Espero te haya gustado el epilogo y nos vemos en la historia que te gusta… espero darle el final que se merece… Besos
Yazmín Snape: Muchas gracias! ¿Cómo supiste de mi cumple? ¿Estás en la página? Aún no te localizo :/ No emplees bulliyng porque me deprimo y escribo menos, deja termino la historia que me queda y arreglo el one shot que me pides, y debo otros dos one shot mas así que me tendrás en tres publicaciones más dentro de los sevmione. Besugos!
Samaria Reed: Feliz año también a ti guapa, espero te haya gustado el epilogo… nos seguimos leyendo por ahí… espero.
Aliux: Que bueno que te gusto todo, ojala quedes complacida. Es el primer fic donde pongo un estilo humorístico, no suelo manejar bien ese genero y me dedico sólo al drama así que me alegra que te haya gustado. Nos seguimos leyendo por ahí en alguna historia. Besos
Mimi0315: Lo sé… no a muchas les gustó el carácter de está Hermione pero hay veces donde no se puede ignorar a las musas, ojalá mi próximo Sevmione te agrade, ahí manejaré a Hermione con un carácter más real…Besos
Sueksnape: Porque divagaste? Dime! ¿En el embarazo? Dímelo todo! Nos seguimos leyendo por el otro medio amiga. Muchas gracias por comentar… Besos
IssisSnape1504: Ojala te guste el epílogo, es verdad que ahora estoy inspirada con Voldy, sin embargo mis lectoras las empecé con Sevmione y siendo sincera escribir a Severus me encanta y me apasiona, las palabras salen solas, en cambio con Voldemort es un reto. Por lo pronto terminaré la historia que me falta no sé si la estás leyendo, haré un final alternativo de un one shot que subí hace poco se llama Promesa no cumplida y dos one shot mas que le debo a una lectora todos Sevmione. Y si escribiré un Long fic de Severus pero será más adelante cuando tenga la cabeza más clara porque quiero que ese sea muy especial… Besos
Mauro S: Espero que también te encuentres bien pero no! Yo no escribo porno, es lemmon… y si quieres checarte las historias de un solo capítulo que tengan rated M sucio pervertido. Ahora sé porque lees la historia. Cuidate.
