Hola a todos y todas, se que no habia escrito antes, una fue falta de inspiración y la otra es que fui mama hace unos 20 días y pues hasta ahora la musa regreso, prometo que si terminare todas las historias, solo pido un poco de paciencia, un abrazo a todos y pues espero este capitulo les agrade.
CAPITULO XIX
HUIR O MORIR…ESE ES EL DILEMA.
Un grito de rabia y frustración salió de la garganta de Seshomaru al verla desaparecer en los brazos de Inuyasha, podía sentir los celos corroerlo por dentro, porque de entre todos los seres del planeta tenía que ser con él con quien estuviera huyendo y lo peor, ella lo había abrazado para huir, su respiración era agitada y su mirada estaba perdida, fija en ese punto donde minutos antes ella estuviera parada, se dejo caer de rodillas intentando entender que había pasado, por un instante todo se volvió solo un punto borroso excepto ese lugar donde ella había estado, por un momento se olvido del demonio que lo acompañaba, que no se dio cuenta de que la sorpresa y la decepción estaban instaladas en el rostro del demonio que aun no salía de su asombro, la chica tenía ese raro don, ¡desaparecer a voluntad!, sus ojos estaban desorbitadamente abiertos viendo el mismo lugar que su enemigo observaba pero por razones totalmente distintas, de entre todos los dones que él conocía de los inmortales ese en particular era el más raro, y solo los magos más poderosos podían hacerlo y lo que más le sorprendía y molestaba era que él el gran Naraku no lo había dominado del todo, pero esa chiquilla, esa insignificante criatura por la cual todo estaba de cabeza, ella lo había hecho a voluntad y estaba muy seguro que ¡ni siquiera se daba cuenta de lo que había hecho!... pero no era el momento de perder la cordura y la cabeza fría, ahora tenía que pensar en cómo tenerla sin que usara ese don para escapar, seria mas difícil pero no imposible, quizás el poder del anillo y su reciente transformación habían podido ayudarla ya que la sangre que la había transformado era una de las más viejas y poderosas, quizás eso había hecho una extraña alquimia y la habían ayudado a hacer ese acto de desaparecer.
No podía permitirse ahora distracciones ni perder de vista que ahora necesitaba de Seshomaru y su absurdo amor por ella para poder seguir vivo y poder buscarla sin que lo quisieran matar en el intento, tenía que seguir apoyado a su enemigo hasta que pudiera tener el anillo y a la chiquilla y entonces todo cambiaria, así que aunque fuese lo más peligroso tenía que aparentar estar del lado del hasta ahora vencido, así que respiro profundamente y lo busco con la mirada, ahí de rodillas en el piso, con la vista perdida en la nada se encontraba el antes poderoso Seshomaru, devastado por una criatura por demás poderosa e insignificante, tomo aire pero no era tonto no podía acercarse mucho.
-Calma tu ira Seshomaru, debes de pensar con la cabeza fría- intento que su voz sonara firme pero en el fondo había una nota de real pánico que quiso esconder- enojado jamás lograras conseguir que se quede, solo la harías huir de nuevo-
Dejo que las palabras traspasaran la locura temporal de su enemigo, Seshomaru giro su cabeza y lo observo con ojos vacios lo que le provoco un escalofrió al demonio, lo que temía era que se hubiese vuelto loco y lo matara en ese instante, la locura de amor era lo más peligroso en el mundo, pero espero paciente, poco a poco el vacio fue llenándose de rabia, aunque esta vez la criatura tenía razón, la ira, los celos, la tristeza, el amor debían de ser controlados, esos sentimientos habían sido la causa de que la perdiera la primera vez y por un instante después de tantos años se sintió vulnerable, por un instante se sintió lo que ya no era…humano, y se dio cuenta de que la razón por la cual él se había convertido en ese ser lleno de sentimientos era porque se había enamorado de ella, de su Aome, porque dejo que ella derritiera esas capas de hielo que había en su corazón, ahora el precio que tenía que pagar eran la locura y desesperación de no tenerla a su lado, y debía de recuperarla a como diera lugar, pagaría cualquier precio por tenerla de nuevo a su lado, por un momento un poco de cordura entro en su cerebro y se dio cuenta que no podía demostrar su debilidad ante ese demonio al contrario aprovecharía a ese ser para poder rastrearla y cuando la tuviera en sus brazos, lo mataría sin remordimiento, así que se levanto del suelo despacio, sin mirarlo se detuvo dándole la espalda.
-Está bien demonio, en esta ocasión tienes razón… ¿aún puedes encontrarla?- su voz sono ronca y baja.
-Sí, aún puedo encontrarla, me llevara un poco más de tiempo, porque no se en donde se encuentra, pero no es imposible…yo la encontrare- era una promesa que no le hacía a Seshomaru sino que se hacía a sí mismo.
-¡pues búscala!- el demonio supo que no era una petición era una orden, una peligrosa nota se coló en esas dos palabras que hizo que se le erizara la piel al demonio- y quiero que lo hagas rápido- ese tono bajo no le dejo duda, era una amenaza implícita.
-la encontrare, lo juro- aun le temía, pero no a el gran rey vampiro, sino a la locura que le provocaba ese amor por la chica, esa locura que solo la podía curar la muerte, pero no podía perder el tiempo ahora, necesitaba saber donde se escondía su tesoro, así que cerró los ojos y suspiro intentando que su cuerpo y su mente se vaciara de todo y aspiro, profundamente dejando que la esencia del universo entrara en su cuerpo e inundara su mente, podía sentir las vibraciones del anillo, y se concentro en esas ondas, que iban de menos a más, era como arrojar una piedra al agua, debía localizar donde se originaba esa vibración, busco con la mente y se sorprendió de nuevo, la vibración estaba muy lejos, esa chiquilla había logrado dar un enorme salto, para ser la primera vez que usaba la proyección corporal, claro que no podía revelarle a su enemigo que la novicia tenía ese don, no, debía de guardarlo para su provecho, se quedaría con ella y con el anillo, ya cuando tuviera el poder suficiente podría borrarle la memoria y volverla su esclava, una esclava con un don muy poderoso, y vería como su enemigo se destrozaba al perderlo todo y por primera vez en muchos siglos sonrió, poco a poco abrió los ojos y casi se cae de la sorpresa, un par de ojos ambarinos lo veían fijamente y centelleaban de odio, pero no bajo la mirada, al final tenía todo para ganar, pero no dejo que se notara, debía esperar.
-y bien, ¿la encontraste?- esa voz era calmada ahora, peligrosamente calmada
-si, viajaron al oeste, están en algún lugar de Rusia, aunque no tengo idea de donde exactamente, estoy muy débil, así que debemos de acercarnos más para que pueda localizarla- no mentía en ese sentido, debía de estar más cerca para saber exactamente en donde estaban.
Y sin decir nada, la mano de Seshomaru se cerró con fuerza alrededor del brazo del demonio y se elevo con rumbo al oeste, tras ellos el sol comenzaba a salir por el horizonte.
RUSIA
Caminamos por las calles de ese pueblito, podía sentir la nieve hundiéndose con cada paso que daba pero increíblemente no sentía el frio, era algo agradable, aunque si sentía miedo y ansiedad que ya se habían instalado en la boca de mi estomago, Inuyasha sintió mi nerviosismo y me abrazo con más fuerza, yo sabía que aun no estábamos a salvo.
-tranquila Aome, estamos bastante lejos de ellos, por ahora…ven tenemos que buscar un refugio seguro, aun estas un poco débil y debemos descansar-
Me apretó más a su cuerpo y doblo en una calle un poco oscura, jamás en la vida me imagine que un olor en particular despertara en mi tanto apetito y sed, era el olor de la sangre, por un instante pequeño sentí un gran dolor en mi cuerpo y me doble, Inuyasha lo supo al instante, era el hambre del recién nacido un hambre por demás voraz y dolorosa, así que aflojo su agarre y me susurro al oído.
-no lo pienses, solo sigue a tu instinto-
Y me soltó, no lo pensé demasiado, podía sentir como mis piernas se movían solas y mi olfato las guiaba, camine hasta el fondo de ese sucio callejón y ahí estaban, tres humanos, podía percibir un ligero olor a alcohol, a sudor, pero nada podía opacar ese dulce olor de la sangre, me acerque un poco más despacio, estaba cazando…lo que siguió fue tan rápido, uno de ellos me vio y le dijo a los otros dos de mi presencia, los tres se levantaron y me rodearon yo no hice nada por huir lo que quizás los éxito, lo pude percibir, pero para cuando quisieron huir yo ya tenía a uno de ellos en mis brazos y le había abierto la garganta saboreando ese dulce néctar, lo vacíe completo, y con una rapidez que me asusto después acabe con los otros dos, no derrame ni una gota, podía sentir un placer tan enorme al saborear esa sangre, que no me di cuenta cuando Inuyasha me levanto.
-Aome, basta ya no hay nada que puedas beber, tranquila, ese frenesí que sientes desaparecerá con el tiempo, por ahora respira y descansa, has bebido más de lo que podías para ser novicia- su voz era firme y tierna, solo sonreí.
-perdón, me deje llevar-
-tranquila, todos pasamos por primera vez algo similar, al final solo acabaste con tres escorias, nada más, ven, ahora debemos de buscar un refugio, no tardara en amanecer-
Sentí como me ayudo a incorporarme y caminamos sin mirara atrás, los cuerpos estaban tendidos sobre la nieve, no me importo, habíamos dado solo unos diez pasos cuando escuche esa voz cavernosa y baja, antes de voltear supe quien era, mi corazón se me acelero y di vuelta lentamente, ahí estaba parado junto a los cuerpos, ese ser que había amado y odiado con todas mis fuerzas, y por un instante frente a mis ojos vi la muerte de mis seres amados a manos de él, y una rabia enorme se instalo en mi corazón, quería herirlo del mismo modo que él me había herido y sabia que yo era el motivo por el cual él seria herido, necesitaba decirle que lo odiaba, que yo había encontrado el amor en los brazos de otro, ahora yo era inmortal y ahora no era tan frágil, ahora si podría defenderme, así que lo mire fijamente a los ojos y escondí en lo más profundo de mi ser el amor que le tenía y lo mire con desprecio y rencor.
-¿cuándo dejaras de perseguirme?- le grite desesperada
-cuando entiendas que te amo y que tu lugar es conmigo- dijo con desesperación
-Seshomaru...yo ya no te amo- le solté con toda la frialdad de que fui capaz, vi su rostro crisparse de dolor, me arrepentí en el instante pero ya lo había dicho, me miro fijamente y sus ojos dorados se volvieron fríos y crueles.
-si no eres mía, no serás para nadie- su tono fue bajo y amenazador.
Me quede muda de asombro, di unos pasos hacia atrás tratando de poner más distancia entre él y yo, y supe que lo decía en serio, cerré los ojos y desaparecí de nuevo, pude escuchar a lo lejos su grito de frustración ahora no tenia opción, debía matarlo antes de que él me matara a mí.
Por instinto apreté la mano que sostenía la mía y gire la cabeza, ahí estaba Inuyasha, su rostro estaba inexpresivo hasta que sus ojos toparon con los míos y fue cuando lo supe, Seshomaru debía morir o yo debía de sacrificarme por el bien de muchos inocentes, cerré los ojos y me deje llevar, sentí el piso bajo mis pies y un mareo, al abrirlos supe donde estaba, había regresado a casa, había regresado al origen en América.
