hola, una disculpa por el retraso, peo con esto de ser mamá por primera vez es un reto, y estuve escribiendo de poquito a poquito, conforme mi bebe me lo permitia pero aqui esta el nuevo capitulo, espero les guste y me dejen saber su opinion, y quiero reiterar qeu aunque lento seguire escribiendo hasta el final, un abrazo y ahora si a leer :)
CAPITULO XX
REGRESO A CASA
Abrí de nuevo los ojos, podía sentir a Inuyasha abrazándome y su corazón latiendo de prisa, creo que esto de viajar con saltos era una experiencia un poco extraña, sentir ese vacío en el estomago y de repente frenar y sentir el piso bajo los pies, podía ser muy extraño, gire mi cabeza para ver en donde nos encontrábamos y un grito de sorpresa se ahogo en mi garganta…estaba en casa!...había regresado a América!
-Aome…¿A dónde exactamente nos trajiste esta vez?...pregunto entre asombrado y desorientado
-nos traje a casa…mi casa-dije con un hilo de voz sin apartar la vista de la fachada que tenia frente a mi- por un instante desee con todas mis fuerzas estar en casa a salvo…y es aquí-mi voz sono mas baja y mas asombrada, solté a Inuyasha y camine hacia la puerta-donde fui tan feliz, donde no había monstruos, ni seres míticos dispuestos a arrancarme la vida, aquí fui feliz, estaba a salvo y segura-
Deje de hablar, las lagrimas amenazaban con desbordarse de mis ojos y yo no podía tragar el nudo que se había instalada o al parecer de forma permanente en mi garganta, pestañe rápido en un intento inútil de mantener a raya las lagrimas pero no podía más, y se me escaparon, no hice ningún sonido más, solo me limite a mirar la casa y a recordar épocas más felices, sentí a Inuyasha a mi lado.
-entiendo…así que… ¿aquí viviste tu infancia?- me pregunto con toda la intención de aligerar un poco mi pena.
-sí, aquí viví parte de mi infancia, aquí fui muy feliz…- no pude continuar, el nudo de mi garganta se había llevado mi voz, cerré los ojos fuertemente en un intento desesperado por controlar de nuevo todos mis sentimientos por Seshomaru, lo amaba en la misma medida en que lo odiaba, era tan irónico, respire hondo y cuando sentí que el nudo se aflojaba, los volví a abrir, camine hasta la puerta y la empuje estaba cerrada por supuesto, así que empuje un poco mas fuerte sobre la cerradura y esta se deshizo entre mis manos como si fuera mantequilla, abrí la puerta y me golpeo ese aroma tan intenso de Kaede, la casa aun lo guardaba, esto me hizo retener la respiración, era una broma muy cruel de la vida, cerré los puños y camine hasta el pie de las escaleras, en un instante los recuerdos se derramaron en mi mente, pero tuve mucho cuidado de poner mi muralla, no deseaba tener a Seshomaru tan pronto frente a mí y menos después de haberlo hecho enfurecer, subí las escaleras, necesitaba con desesperación dejar de sentir dolor y además necesitaba cambiarme de ropa, recorrí esos pasillos tan familiares y tan amados, cuando estuve frente a mi habitación, no lo soporte más y deje que las lagrimas se escaparan de mis ojos en un último intento de lavar las heridas y fueran desinfectadas, abrí la puerta y descorrí las cortinas, podía ver una parte de la ciudad, sabía que el amanecer estaría próximo así que di la vuelta y abrí el ropero, vi mis hermosos vestidos de la pasada primavera, y llore con más fuerza, era idiota de mi parte seguir llorando, pero no lo podía evitar, toque con cuidado los vestidos, todos me gritaban el amor que Seshomaru me tenia y que siempre había procurado darme lo mejor y cuidarme, en un breve instante maldije la hora en que me había ido de viaje, me deje caer de rodillas, podía sentir la mullida alfombra debajo de mi, y cubrí mi rostro en un vano intento de parar las lágrimas, pero no podía contener todo ese mar de emociones que fluía por ellos, amor, desesperación, odio, abandono, nostalgia, todos al mismo tiempo hacían que mi alma doliera, la alfombra absorbió todas mis lagrimas sanguinolentas, no se cuanto tiempo estuve ahí tumbada, en ese momento no me importo que Inuyasha estaba abajo, por un momento deje que el dolor fluyera, comencé a sentir la humedad en mi rostro, ya mis lagrimas habían dejado de salir, y estaba observando a la nada, como una autómata me levante y tome el primer vestido que mis manos tocaron sin detenerme a ver el color o cual era, entre al baño y todo estaba tal cual lo había dejado al partir, me sorprendí al ver la tina llena de agua, me acerque y la toque estaba tibia aun, gire y vi a Inuyasha sentado en una silla junto a la puerta que daba al pasillo, su mirada era carente de emoción me veía como estudiándome, no dijo nada se levanto y salió, yo agradecí ese detalle, me desnude y entre al agua que se sintió completamente deliciosa al contacto con mi piel, las sensaciones estaban tan aumentadas que fue éxtasis sentir esa tibieza, cerré los ojos y me hundí hasta el fondo de la tina, después de un rato me di cuenta de que no necesitaba respirar, abrí los ojos y la realidad me golpeo como una maza, me había convertido en un ser igual que Seshomaru!...Salí del agua con calma, volví a respirar y ahí estaba, el aire entrando y saliendo de mis pulmones como siempre, termine de asearme y observe mi piel, parecía la misma pero en realidad tenía una textura más fina, mas…perfecta… esto en realidad era desconcertante, me vestí de nuevo y entre a mi dormitorio en dos zancadas llegue a mi tocador y abrí el ultimo cajón de la derecha donde guardaba todas mis cosas de bordado, saque unas tijeras y sin pensarlo las hundí con fuerza en mi mano, pude sentir el dolor de cuando se abrió mi piel, saque las tijeras y observe el corte por ambas partes de mi mano, en menos de un minuto mi piel ya estaba curada, sin rastro alguno de la agresión, todo lo proceso mi cerebro tan rápido que sentí un leve mareo y me sostuve para no caer, ahora lo entendía y sentí terror, mi pulso se acelero, podía sentir que mi corazón casi explotaba…¿Cómo demonios podría matar algo que no puede morir?!, deje que mis rodillas se doblaran y caí en la silla frente al tocador, levante el rostro y no había nada de la antigua Aome, mi cara era un poema de belleza etérea, pero yo sabía que la mujer que me devolvía la mirada ya no era de este mundo, sonreí con tristeza y note mis dientes blancos brillar, bueno, no podía pasarme la vida lamentándome por lo que no podía cambiar, ahora debía de pensar en cómo desaparecer, pase los dedos por mi cabello y me di cuenta de que no estaba enredado, al contrario tenía una textura sedosa, casi como si tuviera vida propia, todo esto era extraño y desconcertante, todo a mi alrededor era común y familiar pero ahora podía percibir la energía que existía en cada objeto, que me rodeaba, los sonidos eran más nítidos y más fuertes y el olfato era más fino, pude oler el agua y escuchar a los insectos caminar por las enredaderas que cubrían la pared de la casa, esto era algo que no había notado antes o quizás no le había puesto atención al estar huyendo, de pronto el dolor punzante en el estomago me doblo y grite, caí al piso y escuche la puerta abrirse de golpe y mi nombre, después todo se volvió negro.
Todo a mi alrededor era frio y doloroso, todo estaba amplificándose angustiosamente mas y mas, la sensación en mi piel, podía sentir las partículas del aire moviendo los finos bellos de mi piel, sentía la entrada del aire en mis pulmones, el paso rápido de la sangre en mis venas, todo estaba amplificado 1000 veces! Y era doloroso!... sentí el ardor de mis lagrimas en los ojos, pero estuve convencida de que ningún movimiento se manifestaba en mi cuerpo, sentía el cambio de la respiración de la otra persona dentro de la habitación y poco a poco fui recordando, todo… pero no entendía que era lo que estaba pasando, intente mover los brazos pero me pesaban como si estuvieran hechos de roca solida, y sentí como la temperatura de mi cuerpo empezaba a descender, podía sentir los cambios en mi cuerpo como si lo pudiera ver desde otro punto de la habitación pero sin ver, era tan confuso y tan perturbador, hice un gran esfuerzo por hacer a un lado el dolor y concentrarme en ese murmullo insistente de la voz de Inuyasha.
-no luches, lo harás mas difícil, déjate ir, has bebido ya sangre humana y es por eso que tu cuerpo está reaccionando, adaptándose a tu nueva condición de vampiro, pero entre mas luches y te aferres a tu humanidad más doloroso será…por favor Aome, por favor deja de luchar, solo déjate ir, y el dolor pasara muy pronto lo prometo-
No entendía a que se refería con esto pero su voz estaba cargada de preocupación y de angustia, no entendía a que se refería con dejarme ir, ¿A dónde?, ¿Por qué? …volví a sentir ese dolor punzante y agónico, no entendía nada, entonces hice lo más lógico, imagine brincar por el precipicio hacia la nada, y aceptar mi final, conforme caía en ese vacío en mi mente, el dolor fue aminorando, y vino una dulce paz, cerré los ojos y cuando los volví a abrir vi esos ojos dorados observándome con preocupación y alivio al mismo tiempo, me sonrió y me abrazo aliviado
-no te preocupes ya paso todo, tranquila, ya todo estará bien- dijo suavemente
Lo mire sin entender nada, imagino que mi rostro era todo un poema a la confusión, me devolvió una mirada llena de ternura y paciencia.
-se que todo es confuso, pero no te preocupes, todo está ya en su lugar, por el momento creo que debes de darte un largo baño, el vestido se estropeo terriblemente, esta inservible, ven te ayudo- me dedico una sonrisa torcida.
Me rodeo con su brazo por atrás de los hombros y me ayudo a incorporarme, fue cuando me di cuenta de que iba completamente desnuda, por instinto me cubrí con las manos, pero ese movimiento me asusto sobremanera, porque aun no lo había terminado de pensar y mi mano ya había ejecutado la acción, lo mire asustada, por un instante la desnudes pasaba a segundo término, el vio mi miedo instalado en mi rostro y me abrazo despacio.
-sshhhh, tranquila, no pasa nada, todo es parte de tu nueva condición, tranquila- y me acuno en sus brazos como una niña pequeña, me aferre a él como si fuera la última tabla en medio del mar
-¿Qué esta pasándome Inuyasha?-
La sorpresa fue mucho más aterradora, mi voz no sonaba para nada como yo la recordaba, era mucho más fina, mas melodiosa, era completamente distinta! Parecía como si cantara en una frecuencia más baja y más hermosa, pero eso me aterro, me lleve las manos a la boca por mero instinto, entonces deje que las lagrimas escaparan de mis ojos, el miedo se había instalado en la boca de mi estomago, Inuyasha solo me abrazo más fuerte y lanzo un enorme suspiro, al mismo tiempo en que me acariciaba mi cabeza tratando de tranquilizarme.
-no tengas miedo, todo es parte de tu nueva vida, sé que es abrumador y puede ser doloroso pero no te preocupes, pasara, lo prometo, te sentirás mejor….ahora solo respira, relaja el cuerpo entre más luches contra esto más dolor sintieras-
Inuyasha me observaba con autentico dolor y desesperación, procuro no tocarme mucho, quizás sabía que cada parte de mi cuerpo dolía, me dolía incluso el roce de su aliento, cerré los ojos e intente respirar y relajarme pero el dolor era tan intenso que apreté más los parpados intentando reprimir ese grito que exigía salir para liberar mi dolor, me mordí el labio hasta que sangro, yo solo podía escuchar el latir fuera de control de mi corazón mi cuerpo era un cumulo de dolor, podía escuchar la respiración incontrolable de Inuyasha al verme sufrir tanto.
-shhh, shhh, tranquila pasara pronto- me decía en un intento de tranquilizarme, yo volví a abrir los ojos, no supe cuánto tiempo había pasado pero a mí me parecía una eternidad, gire mi rostro hacia la ventana y pude ver los brillos lejanos del amanecer
-Inuyasha…- dije con un susurro, aun me asustaba mi propia voz y me ardía la garganta- el amanecer…- él se giró y fue hasta la ventana, se tensó un poco y cerró las cortinas procurando que todos los huecos estuvieran bien cerrados, pero no sería suficiente, me miro desesperado y regreso a mi lado.
-tranquila intenta dormir, ya pasara, cierra los ojos y descansa- me lo dijo con tanta dulzura que casi me hizo llorar, cerré los ojos buscando con desesperación la inconsciencia pero esta se negaba a llegar, de pronto un destello de color me hizo gritar, el dolor era insoportable en mi pecho y en mi espalda, era como si quisieran arrancarme los pulmones, pero creo que eso fue algo bueno ya que me desmaye, caí en ese delicioso vacío, y yo lo agradecí, cuando volví a abrir los ojos, supe que había llegado el día por la poca luz que se filtraba por la tela de las cortinas, Inuyasha había puesto varias mantas sobre las cortinas para evitar el paso de la terrible luz del día, busque a Inuyasha pero estaba sola en la habitación, estaba demasiado cansada y adolorida así que solo cerré de nuevo los ojos, por fortuna el dolor ya estaba aminorando, dando paso a una deliciosa sensación de alivio en mis doloridos músculos, para cuando llego la noche de nuevo el dolor ya se había ido casi completamente, decidí abrir de nuevo los ojos y lo vi parado junto a mi cama pero su rostro era una máscara de frialdad, lo único que parecía vivo eran sus ojos, intente moverme para levantarme pero con un leve movimiento de su cabeza me hizo que desistiera, suspire aliviada que el dolor de la garganta ya hubiera pasado.
-cuanto tiempo dormí?- mi voz sonó tan clara y tan hermosa que me hizo sentir un ligero escalofrió
-ya han pasado cuatro días- dijo casi en un susurro- ya paso lo peor- y sonrió sin humor
-me puedes ayudar a levantarme?- suplique
Dudo un poco y después con sumo cuidado tomo mi mano atento a las reacciones de mi rostro, sentí su piel ahora cálida y suave, me concentre en su mano, era como ver, sentir y escuchar todo por primera vez, sentí la fuerza de sus músculos, vi cómo se tensaban al aguantar mi peso que al menos parecía como algo sin importancia, sentí de nuevo mi peso, pero en realidad no sentía nada de peso era como si fuera una pluma, me quede quieta cuando mi cuerpo reacciono por si solo al levantarme, fue más rápido, era algo muy abrumador, sentí mi desnudes y mire a Inuyasha interrogándole con la mirada al sentir la sabana deslizarse por mi cuerpo, él solo se limitó a tomar la sabana y en un movimiento me envolvió, su mirada era triste y confusa, yo no entendía porque estaba así, quizás el hecho de que tuvo que cuidar de mi todos estos días fue demasiado y me sentí triste, había sido una carga, el vio la tristeza en mis ojos, entonces me abrazo.
-no es por ti princesa, es solo que….- y lanzo un suspiro profundo- aome, tu sabes que es la construcción que esta al final de la propiedad?- su pregunta me sorprendió y me separe de él recordando la construcción del fondo del jardín, Kaede me había dicho alguna vez que esa era la cripta familiar, y en alguna ocasión me acerque lo suficiente para ver el edificio, una construcción no muy grande color blanco, incluyendo la puerta de acceso era de color blanco, y encima de la puerta había unas iniciales "ST", pero nunca me dio curiosidad saber más de esa parte de la propiedad, mire a Inuyasha a los ojos, y vio mi confusión, me miro con más insistencia
-Kaede me dijo que era la cripta familiar y que era un lugar donde Seshomaru pasaba mucho tiempo meditando, porque?-
-tengo curiosidad de saber que hay detrás de esas paredes- dijo más para sí mismo que para mi
- si quieres podemos ir a verlo- le propuse con una sonrisa
-quizás sí, pero más tarde, hoy debes de descansar, esta última parte es la más dolorosa y la más agotadora, debes de alimentarte, ven prepare el baño para ti, aséate esta noche veras el mundo como una inmortal- y sonrió tiernamente
-creía que ya lo era- dije confundida
-si, a medias, la transformación es un poco diferente en cada uno de nosotros, tú fuiste diferente, jamás había visto que alguien tardara tanto en convertirse, quizás tu don hacia que tu parte humana luchara con la parte vampírica, no lo sé, o tal vez el que tu don se acople a la sangre vampírica fue lo más complicado, aunque no tengo idea- me miro tan intensamente que sentí un escalofrió atravesar mi cuerpo- pero lo importante es que ya paso la peor parte, anda, ven…- me arropo y me guio al baño, al entrar, pude percibir la humedad combinada con un ligero perfume de lirios, me relajo de inmediato, entre a la tina y el agua acaricio mi piel de un modo tan perfecto, que cerré los ojos y di un suspiro que casi llego a gemido desde el fondo de mi garganta, sentir como Inuyasha me quitaba la sabana y me ayudaba a sentarme, fue algo casi indecente el placer que me provoco, abrí los ojos y me topé con esos soles dorados observándome, nos miramos largo tiempo, podía ver la lucha entre la lujuria, el deseo y algo que no logre definir, al final me dedico una sonrisa y salió.
-te esperare abajo, saldremos esta noche-
Yo mire como cerró la puerta sin mirar atrás, no quise darle más importancia, así que me limpie completa, era increíble todo lo que el cuerpo de un ser humano puede almacenar con el tiempo, me dedique a sentir de nuevo mi cuerpo, era más ligero, mas ágil y por qué no decirlo…más hermoso, perfecto, Salí del agua y cubrí mi cuerpo con una toalla grande que estaba a un lado, sentía todas las texturas y me provocaban placer, por un instante pensé que me estaba volviendo una pervertida, pero no era así, solo que todo lo estaba percibiendo con una nueva perspectiva, fui al espejo y la mujer que me devolvió el reflejo, era muy parecida a mí, pero diferente, los ojos estaban más brillantes y grandes, la boca más roja y delineada, la piel era libre de imperfecciones, ni siquiera se veían las cicatrices en mi cuello, y me di cuenta de que había renacido a una vida que yo no había pedido, una vida que había iniciado con la perdida de otra…cerré los ojos con fuerza, no importaba cuanto tiempo o cual sería el costo, Seshomaru pagaría lo que me había hecho.
Me vestí con uno de mis favoritos de primavera, color violeta, era ajustado en la parte de arriba y con una falda con vuelo sencilla, me había convertido en un depredador hermoso y eso lo usaría a mi favor, si debía de matar para vivir, mataría de acuerdo a mi propio código. Baje las escaleras y entre a la biblioteca, ahí encontré a Inuyasha sentado en la oscuridad, giro su cabeza en cuanto entre y me sonrió.
-lista?- pregunto divertido
- lista, tengo sed- dije en un suspiro, salimos de la casa, y por petición mía nos dirigimos a la zona roja de la ciudad, ahí encontraría quizás mi redención, entre esos barrios bajos, podría limpiar un poco mi culpa al tomar vida para vivir, había regresado a casa.
Continuara….
