EL MENSAJERO DEL CIELO
En el capítulo anterior...
– Buena suerte pequeño –murmuró viéndolo marchar– el destino de Pop Star está en tus manos.
Era momento de dejarlo ir, debía encontrar sólo su destino. Lo había seguido por largo tiempo y hoy podía decir que ese pequeño guerrero tenía más de lo que él nunca tuvo, su corazón tenía la fuerza que él había abandonado hace años.
Sabía perfectamente que más adelante lo esperaban los hermanos Cupid, ellos al igual que él estaban atrapados bajo sus propias mentiras, muchos de los subordinados de Nigthmare lo estaban... ansias de poder... miedo... una escapatoria, todos buscaban algo y esos tres pequeños no eran la excepción.
.-.-. Capítulo 18: La flecha de cupido.-.-.-.
Se acercó alegre al ver a las tres pequeñas criaturas, los conocía y confiaba ciegamente en ellos, después de todo ya lo habían ayudado en otra oportunidad.
– ¡Detente! –Exclamó el mayor de los tres observándolo seriamente.
Kirby se detuvo en seco, algo en el semblante de los hermanos le preocupo de sobremanera.
– Debes largarte, ¡ahora! –Exclamó el segundo de los hermanos levitando junto al primero.
El más pequeño estaba escondido detrás de los dos primeros, parecía bastante afectado con la situación. kirby lo observó detenidamente buscando una respuesta a lo que sucedía, pero el pequeño Cupid desvió su mirada acongojado, esta vida no la había escogido, esta misión no deseaba llevarla a cabo, no podía... no ahora después de haber conocido al "misterioso guerrero de las estrellas", Kirby no se merecía esta traición.
Pero el pequeño rosa no se daría por vencido, había llegado demasiado lejos como para retroceder en este momento, atravesando esas puertas estaba la respuesta que venía buscado a través de ese largo viaje, oculto entre esas murallas estaba el último cristal, teniendo en sus manos aquel objeto podría obtener la fuerza que necesitaba para derrotar de una vez por todas al señor de las pesadillas, a aquel malvado ser que había dejado inmerso en un eterno sueño a todos los habitantes de Pop Star, el que sus amigos despertaran dependía ahora únicamente de su fuerza, de aquella determinación que lo había llevado a recorrer un largo viaje, a conocer extraños y maravillosos lugares y a enfrentarse a seres increíbles, a criaturas que por una u otra razón se habían cruzado en su camino y lo habían ayudado a crecer.
Ahora no se detendría.
Volvió a dar un paso, seguro de lo que hacía. Observaba cuidadosamente los movimientos de los hermanos, quienes parecían bastante alterados.
– ¡Te hemos dicho que no puedes avanzar! –Gritó el mayor de los hermanos sujetando ahora delante de él su arco, el arma que siempre cargaba consigo.
– ¡Ya escuchaste a mi hermano! –Agregó el segundo Cupid alineándose con su hermano dispuesto a atacar– somos los guardianes de estas puertas y no eres bienvenido.
Debía hacerlos entrar en razón, ellos no eran su enemigo. Al menos Kirby no los veía así, no podía hacerlo. En el pasado ellos lo habían ayudado a encontrar el camino, ¿no podía enfrentarse a ellos, o si?
Volvió a dar otro paso, agitando sus pequeñas manitos tratando de explicarles de alguna forma que él no deseaba pelear, no quería hacerlo.
– ¡Esta es nuestra última advertencia Kirby! –El mayor de los hermanos siempre tomaba la primera palabra, pero ahora a pesar de que se dirigía al pequeño rosa, no lo estaba observando, su mirada estaba fija en su hermano menor. El más pequeño de los tres parecía tener sus ojitos inundados en lágrimas, él era el más afectado de los tres.
– ¡Lárgate y no saldrás herido! –Volvió a insistir el segundo de los hermanos apuntando a Kirby.
Pero Kirby no se daría por vencido, y con gran determinación volvió a avanzar otro paso. Fue entonces cuando el segundo de los hermanos lanzó su primer disparo, la flecha se dirigía al guerrero implacablemente, pero este consiguió esquivarla dando un salto hacia atrás.
– ¡No lo hagan! –Gritó el menor de los Cupid lanzándose sobre su hermano, quien para ese momento ya estaba preparando se segundo disparo.
– ¡No te entrometas! ¿No lo entiendes? –Se quitó de un solo empujón a su pequeño hermano de encima– Si Kirby entra nosotros estaremos muertos.
– ¡No me importa lo que crean! –Le gritó nuevamente el pequeño– ¡Kirby derrotará a Nightmare y nosotros seremos libres!
– No seas idiota –el mayor de los hermanos se unía a la conversación– si Kirby entra morirá y nosotros seremos los siguientes.
Ahora entendía cual era el problema, escucharlos discutir le había aclarado parcialmente el panorama, en verdad sentía en el fondo de su corazón esa angustia que seguramente ahora estaban enfrentando con la mirada en alto los hermanos.
– ¡Yo confió en Kirby, el podrá liberarnos! –Volvió a insistir el pequeño sollozando– no quiero seguir luchando, no quiero seguir siendo un esclavo de Nightmare.
– ¡Se acabo esta discusión! –El mayor de los hermanos volvió a concentrar su atención en el guerrero, y apuntándolo con gran determinación se preparó para disparar– ¡Voy a acabar con la fuente de nuestros problemas, Nightmare nos dejará libres si acabamos él!
Y sin más preámbulos disparó, Kirby volvió a esquivar ese nuevo ataque, pero segundos más tarde vio otra flecha venir hacia él, el segundo de los hermanos también se había unido a la pelea, parecían dispuestos a hacer lo que fuera por su libertad.
– ¡Hermano detente! –El más pequeño volvía a tratar de hacer entrar en razón ahora al mayor de sus hermanos, pero este lo empujo con fuerza, haciendo que el pequeño Cupid se golpeara con la puerta cayendo al suelo.
Kirby trató de alcanzar al más pequeño de los Cupid, pero sus dos hermanos y sus impecables ataques le impedían acercarse lo suficiente, fue entonces cuando se decidió a enfrentarlos en serio, no podía seguir escapando.
Saltó lo más alto que pudo tratando de golpear a uno de los hermanos, pero inmediatamente el otro se interpuso, golpeándolo con gran fuerza haciendo que el guerrero rosa se estrellara contra el piso. Entonces el mayor de los hermanos volvió a apuntar al aturdido Kirby dispuesto a realizar su ataque final.
– Esto termina aquí –agregó justo antes de disparar.
Tembloroso trató de incorporarse, pero todo seguía dandole vueltas, estaba indefenso y aquel ataque que ya había sido lanzado iba directamente hacia el lugar donde él se encontraba, al parecer todo había terminado.
– ¡Deténganse!
El golpe seco de pequeño Cupid al caer al suelo fue el único sonido que lleno el ambiente y luego de una fracción de segundo los gritos desesperados de sus hermanos llamándolo con fuerza.
– ¡Hermano!
Kirby acababa de recuperase y sólo ahora se estaba percatando del terrible desenlace que había tenido esta historia, observó horrorizado como el pequeño Cupid agitaba en el suelo sus pequeñas alitas mientras que una gran mancha de sangre se esparcía por el suelo, tiñendo la tierra ocre de un fuerte carmesí.
El menor de los Cupid se había interpuesto en ese ataque.
Tan rápido como pudo se acercó al pequeño, quien mantenía levantada una de sus manos sujetando aún su arco a duras penas.
– Kirby –el pequeño Cupid exhaló a duras penas, observaba al guerrero con orgullo y admiración – toma... toma este... este... arco. Úsalo... en mi nombre.
Kirby sintió como sus lágrimas caían involuntariamente al sujetar ese arco entre sus manos, no sabía que hacer, no podía dejarlo morir en ese lugar.
– ¡Hermano! –Los otros dos Cupid ya habían alcanzado a su hermano y a Kirby, ahora la pelea había quedado en el pasado, lo único que importaba era él... el pequeño que seguía agonizando con una flecha que su propio hermano había lanzado.
– ¡¿Por qué lo hiciste hermano?! –El mayor sentía como la culpa recorría cada fibra de su cuerpo, había sido su flecha la que había alcanzado al más pequeño de sus hermanos.
– Her... hermanos –les dijo observando como los dos Cupid lloraban desconsoladamente a su lado– estoy... estoy feliz... –murmuró sonriendo a duras penas.
– No... no lo entiendo...
– Ahora... soy libre –mantenía aún en su rostro una sonrisa.
Poco a poco la luz de sus ojos se fue apagando, y el llanto de los hermanos se hizo más intenso, el pequeño Cupid había cumplido su sueño y ahora los dejaba en una absoluta paz.
Un desolador silencio volvió a reinar en Pop Star.
Continuará...
Lamento mucho la eterna demora, en verdad que quiero terminar esta y todas mis otras historias x-x, pero cada vez que quiero sentarme a escribir algo pasa XD.
Creo que este ha sido uno de los capítulos más tristes que he escrito para este fic, T-T soy una escritora muy mala... como ose matar al pequeño Cupid. Bueno... lo hecho hecho esta x-x, espero que me perdonen.
Saludos para todos quienes pasen a leer esta historia.
Se despide Zilia-K
