La historia es completamente mia, los personajes que reconozcan son de SM.
Hola nenas! por aqui de nuevo dandoles lata! las dejo leer y nos vemos abajo! :)
El mundo no podía ser tan pequeño, la vida no me podía golpear de esa manera. Encuentro a un maravilloso hombre, cuida de mi, y de repente la misma mujer que desgracio mi vida desde un principio vuelve a por mí, con su sonrisa de sínica, su cabello rubio hasta la cintura, una mínima falda que no dejaba nada a la imaginación, ella sobre Edward, besando los labios que antes yo bese, acariciando donde mis manos habían acariciado, gimiendo como solo me hacia gemir él.
Si, el tiempo se detuvo en el momento que los vi a los dos, pero no podía ser tanta coincidencia, porque tenía que ser ella la secretaria de Edward? Esto no podía ser cierto, tenía que ser un maldito plan contra mí, y esto no se quedaría así, esa perra quita novios me las pagar, sea cual sea el caso.
Si me Edward me engaño, lo dejaría ir con todo el dolor de mi corazón, en cambio si no es así Jessica de todos modos va a pagar. Sentía mis sentimientos fluir por mis venas, la tristeza paso a la decepción, la decepción dando paso a la rabia, y está convirtiéndose en una furia loca dentro de mí.
Camine decidida donde la cara de Jessica tenía esa sonrisa, al verme comenzó a desvanecerse, su cara en otro momento fuera una satisfacción para mí, pero no ahora, no cuando estaba sobre mi novio, sobre el hombre que amaba y lo besaba con su lengua llena de veneno.
Di la vuelta en el escritorio y sin decir una palabra tome a Jessica del cabello halándola hacia atrás, su cabeza pego fuertemente con la madera bajo ella. Ella gimió de dolor.
-Puta, suéltame, ouch, me lastimas SUELTAME!- gritaba de dolor y yo solo veía rojo, con toda la fuerza que la adrenalina me proporcionaba termine de tirarla del cabello, y la lanceé a la pared, entre mis dedos quedo parte de su cabello, unas puras extensiones baratas.
-Puta? Yo?- le grite llena de rabia- creo que te has equivocado de persona perra- me lance a ella otra vez y propino un grito de horror, le propine un derechazo en la nariz, rompiéndole el tabique, la sangre no tardo en salir, borbotones rodaba por su antes perfecta cara de idiota.
-estúpida! Me has roto la nariz- gemía de dolor, yo solo sonreía de satisfacción.
-si no quieres que te deje sin un pelo de tu cabeza, será mejor que te largues de aquí imbécil- le señale la puerta para que se largara, cosa que no hizo, sino que se acerco a trompiscones agarrándose la nariz hacia mí.
Intento golpearme cosa que esquivé sin problema, sentía una punzada de dolor en mi mano derecha pero no le di importancia, la tome por los cabellos bajándola casi hasta el suelo, arrastrándola y la saque de la oficina.
-vete de aquí hija de la gran puta, y de mas esta decirte que estas despedida- hizo un berrinche tomando su cartera.
-esto no se va a quedar así Isabella, me las pagaras por todo lo que me quitaste!- y esta de qué coño habla?
-estás loca Jessica, deberías internarte en un sanatorio, donde está tu materia gris? Tanta agua oxigenada te la atrofio? – dije todo esto sin respirar, definitivamente hoy estaba agresiva- mira hazme el favor de largarte de una vez antes de que colmes mi paciencia y te tire por las escaleras perra, TU me quitaste a Jacob, decías ser mi amiga cuando solo querías meterte en los pantalones de Jake, me engañaste, me usaste solo para tu beneficio.
Ya esta, le solté todo lo que un día no pude decirle, no me atrevía ni a mirarlos porque la profunda tristeza que me embargo en ese momento no me dejaba. No me quitaría otra vez algo que me hacia feliz, oh no esta vez no.
-no fue así, el nunca te amo, siempre me deseaba a mí, pero tu presencia nunca lo dejó llegar a mí con total entrega, siempre estabas en el maldito medio estorbándome- con sus ojos llenos de lagrimas decía cada palabra destilando odio- tenias todo Isabella, dinero, belleza y el chico más popular y hermoso de toda la facultad para ti, lo descuidabas con tus putos estudios mientras yo me lo cogía porque no servías para satisfacer sus necesidades, pero aun así dándole mi cuerpo y mi tiempo el hijo de puta seguía tras de ti.
Lagrimas caían por sus mejillas pero eso sin embargo no movió un solo ápice de mis sentimientos, ella me daño e intento hacerlo de nuevo, algo extraño pasaba, con toda la rabia del momento no vi a Edward decir una palabra, sin quitar la mirada de ella camine hacia atrás, gire mi cabeza y lo vi, estaba recostado de una forma extraña en el asiento. Lo había drogado.
-qué coño le hiciste a Edward?- le hable entre dientes caminando hacia ella, con todo y que era más alta que yo la sentí encogerse por mi tono autoritario.
-na... Nada, el solo se sentía solo y yo…- con un dedo la detuve
-no me vengas con esa mentira de niña de 5to grado Jessica Stanley.- le dije tomándome la nariz con dos dedos- mira haz el favor de largarte de mi vista, no te quiero ver más nunca en mi vida. Desaparece Jessica o te arrepentirás.
Di media vuelta y casi cierro la puerta pero la detuve por el grito que profirió- TENGO UN HIJO DE UN AÑO, EL NO SE QUIERE HACER CARGO POR TU MALDITA CULPA, POR TU PRESENCIA, HAS ALGO.!- gire sobre mis talones y tome la puerta entre mis manos.
-ese no es mi problema, arréglatelas como puedas- con esto último cerré la puerta.
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Otra vez en un cuarto blanco, gente caminando en los alrededores con prisa, gemidos de dolor y desesperanzas, una camilla donde habían pasado miles de heridos, una mano escayolada, detrás de las cortinas que separaban mi cubículo estaba el, con un suero goteando cada segundo para hidratarlo, intoxicado por unas gotas para dormir de las manos de… ella.
-Isabella- un doctor entro con una tableta en sus manos- ya puedes irte, tu alta esta aceptada.
-gracias, y Edward?- pregunté.
-el puede irse luego que el suero se termine- me dijo anotando algo en su tableta- puedes pasar a verlo si deseas- le asentí y me baje de la camilla. Cruce lo único que me separaba de él y allí estaba con sus parpados cerrados, respirando acompasadamente. Sus labios rojos que tanto amaba besar, solo recordar que esa boca sucia la poso sobre él, sobre mi hombre, llenaba mis ojos de lágrimas.
-nena, porque lloras?- Edward se había despertado, y por dormir tanto tiempo su voz estaba pastosa. Levanto una mano para llevarla a mi mejilla cuando se quedo mirando fijo su intravenosa.- porque tengo esto?- me miro confundido, le tome las manos y se las aleje del catéter
-esto… bueno una larga historia que te contare luego- me miro relajando solo un poco su rostro y asintió.
-como esta mi niña?- pregunto recostándose en las almohadas, aun estaba con el efecto de la droga.
-está en casa, bien cuidada, no te preocupes- respiro profundo y se quedo pensativo mirando el techo, tome su mano y la apreté ligeramente, luego me senté en la silla a su lado.
Por primera vez en todo nuestro noviazgo estábamos en un silencio incomodo, mis sentimientos estaban más que claros, lo amaba con cada célula de mi ser pero todo esto me sobrepasó. Verla a ella sobre él, besándolo, acariciándolo, es tan doloroso como revivir lo que un día me paso exactamente igual.
El, aunque no sabía siquiera por que está en esta camilla, nota mi lejanía, me mira y su ceño vuelve a fruncirse.
-que pasa Bella?- pregunta con todas las dudas en su cabeza. Suspire, lo mejor era decirle lo que había pasado.
Cada palabra dicha en ese estrecho cubículo fueron tan sinceras como siempre, su cara pasaba de la confusión a la rabia en cuestión de segundos. Relatarle con todos los hechos acontecidos en el pasado, mi más doloroso pasado después de la muerte de mis padres no fue fácil, aunque no llore ya que me había quedado sin lágrimas antes, si tenía un nudo en la garganta.
-esa hija de…- dijo entre dientes Edward cuando termine de contarle todo.- me dolía la cabeza y ella simplemente me sirvió un té para aplacarlo un poco, y también esa insistencia de ella de querer quedarse a ayudarme con el caso…- paso una mano por su cabeza, haciendo que su cabello se alborotara mas si era posible-pero esa no vuelve a pisar mi oficina.
-tranquilo que ya se lo deje claro de la mejor manera- le guiñe un ojo cómplice- te sientes mejor?- lo pensó por un momento y luego asintió.
-si supongo que sí, nos podemos ir?- le hice seña con un dedo para que esperara. Busque al doctor que nos atendió a ambos.
-Doctor, mi novio ya se siente mejor, cree que sea posible que nos retiremos?- el me miro un momento y luego de anotar algo en su tableta asintió y me paso un papel con el alta.- muchas gracias.
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Todo paso rápido, lleve a Edward a su casa, me quede con la niña ya que el necesitaba descansar. Como estaba? En mi vida sentí tanto miedo como en ese momento, perderlo, perder algo que en verdad quería demasiado, y la vida siempre se interponía en mi camino, en mi felicidad. No tenía el corazón roto, puesto que lo que paso fue premeditado, pero solo el pensar, el sentir que ella uso su boca, acaricio su piel… me daban arcadas, Jessica es mi peor pesadilla.
Dormí como hacía tiempo no dormía, mal. Dando vueltas y vueltas en la cama, me daba calor, luego me daba frio. No dejaba de pensar en esa situación, era como si hubiera vivido una sola vez la misma situación. Harta de estar en la cama me levante. Apenas eran las 5 de la mañana.
Mi iphone marcaba un mensaje en la pantalla y lo abrí:
Edward Cullen: 11:12 pm
Nena, no sé qué te pasa, aunque trato de entenderlo no puedo, te juro que no tuve nada que ver con esa mujer y tú lo sabes porque me lo dijiste, entonces no entiendo el porqué de tu cambio… te necesito Bella, amor yo te amo y siempre lo hare, no me alejes de tu lado, no ahora cuando he encontrado mi estabilidad en ti… bueno no te molesto mas, espero que hablemos pronto. Te amo.
Suspiré. Deje el celular en la mesilla y camine hacia el baño, me mire en el espejo y el reflejo mostraba una mujer cansada de luchar contra el mundo, contra todos. Con unas ojeras enormes por la mala noche, mi pelo hecho una maraña. Lave mi cara con abundante agua y mis dientes a modo automático. Seque mi rostro con una de las toallas mientras volvía a la habitación. Escuche unos leves toques en la puerta y me extrañe, era muy temprano.
Me asome dándole mente a quien seria, al abrir no encontré a nadie en el pasillo, a punto estaba de cerrar la puerta pensando que me había vuelto loca cuando unos bracitos me abrazaron las rodillas.
Allí estaba mi pequeña Avril, con un enterizo rosado con pantuflas de conejo integradas, un dedo en su boquita y sus hermosos ojos azules brillantes.
-mami, me pueo queda cotigo?- me para debía ser un poema, me… me llamo mami, mis ojos se llenaron de lagrimas y baje a su altura para meterla entre mis brazos.
-claro que si mi amor – ella automáticamente se acomodo en mi cuerpo, la tome y la cargue. Puso su cabeza como siempre en mi hombro, la escuchaba succionar su dedo pulgar.
Me acosté con ella sobre mi pecho y acaricie sus mechones cobrizos, igual a los del hombre que amaba.
-mami- mi corazón volvió a latir con fuerza al escucharla decirme mami, aun sabiendo quien era su madre realmente, esa mujer despiadada que hizo sus primero años de vida un infierno por sus irresponsabilidades.
-dime pequeña?- saco su dedo de la boca y me miro con esos ojos azules tan penetrantes. Me miro seria como si fuera a decirme algo importante.
-soñe con mi ota mami- hizo una pausa y le incentive a que continuara.
-que paso en ese sueño bebe?- se sentó sobre mi panza y comenzó a jugar con el cordón de mi bata.
-no mi daba cheche,(leche) y yo mimia en piso, no en cama de pinceza como ahoa- salió un leve sozollo de su boquita pero no hice nada, hasta que terminara de hablar- yo- se señalo con su dedito regordete- lloraba muto, y mi dolía aquí- señalo su pecho y eso fue todo, la abrace tan fuerte a mi pecho, la escuchaba llorar bajito y le decía palabras lindas para que parara de hacerlo o sino la siguiente que tenían que calmar era a mí.
-ya mi amor, tranquila, estoy aquí y estas bien- la separe e hice que me mirara, limpie sus lagrimitas que salían de sus ojos, mocos salían de su pequeña y roja nariz, sin importarme mi bata de diseñador le limpie con cuidado- sabes princesa aquí tienes y tendrás todo, comida, ropita como te gusta, juguetes y sobre todo mucho, mucho, mucho – bese su nariz- amor.- ella medio sonrió y me miro un poco más feliz.
-me qiedes mucho mami?- eso derritió mi pobre corazón.
-claro mi princesa que te quiero demasiado, eres mi pequeña hija- se bajo de mi regazo y se acostó a mi lado, tapándose con mis sabanas.- tienes sueño?- asintió- pues vamos a dormir.
Me recosté a su lado y ella se abrazo a mí, volviendo a meter su dedito en su boca, este era un angelito que Dios había mandado a mi vida y no la perdería jamás, ni que si padre me lo impidiera. Nos quedamos dormidas escuchando la respiración acompasada de cada una.
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Nos levantamos tarde ambas y después de un rico baño bajamos a desayunar con Alice y Nana. Decidí faltar ese día al trabajo, total por algo soy la dueña no?
-nos vemos luego chicas.- les dije a ambas tomando a Avril de la mano hacia la salida.
-hey a donde van sin mi?- Alice hizo su puchero tradicional marca de la casa.
-vamos a salir solo madre e hija- Nana me miro pasmada igual que Alice la cual me miraba con brillo en sus ojos-así que hasta luego.
-adio Nani, Adio Alli- se despidió Avril con su manita.
Emprendimos un viaje muy ameno en el auto, hablando cualquier tontería de dibujos animados con ella, le encantaba ver a Peppa la cerdita porque le daba mucha risa, llegamos a la costa en cuestión de minutos, allí se encontraba una feria infantil con atracciones y quería subir a divertirme con mi princesa.
Iba dando brinquitos mientras emprendíamos camino a la feria, se emocionaba y hacia pequeñas "o" con su boca, preguntaba por todo, que era esto, que era aquello y cosa en vez de cansarme me ponía feliz respondérselas todas.
Primero llegamos a unos caballitos, ella chillo de emoción al sentarse, había uno pequeño con asiento que podía ir sola sin mi ayuda así que me dedique a tomarle fotos con mi celular.
-mami midaaa- gritaba cuando giraba- adioo mamiiii- chillaba llena de alegría, su risa era mi paga, adoraba esa pequeña niña.
Mi celular vibro y lo tome sin ver siquiera quien era.- si? Buenas.
-Hola nena- al otro lado se escucho un respiro profundo- como estas?
-bien y tu, estas mejor amor?- pregunte mirando a Avril bajar de su caballo siendo ayudada por una amable chica.
-si gracias, fui a buscarte a la casa para ver a mi bebe, pero me informaron que salieron a tarde de chicas?- rei por su comentario.
-pues sip, salimos a pasear- tome a Avril de la mano y comenzamos a caminar a un banco con forma de taza.- quieres hablar con ella?
-si por favor- le pase el teléfono a la niña, ella me miro un poco confundida y luego se lo puso en su oreja,
-alo?- espero a que le respondieran- Papi!, si toy bien, mmm con mi mami en la feia.- y así continuaron hablando como por cinco minutos- toma mami, papi quiede hablate.
-dime cariño?- Avril halaba mi brazo hacia un bricolin.
-upa mami upa- la cargue y se fue a saltar
-oye deja a mi hija y ponme atención- medio grito Edward al otro lado.
-qué? Dijiste algo?-
-claro que si, que a donde queda, quiero ir a verla, bebe te extraño mucho, te necesito, quiero saber si todo está bien entre nosotros…
-estoy en la costa sur cariño, acércate te esperamos.- colgamos luego de despedirnos.
Baje a Avril del brincolin, estaba toda sudada, fuimos por unas sodas y le compre un algodón de Azucar Rosado que desde que lo vio pidió a grito por uno. Tenia azúcar hasta en los cabellos, estaba gozando a lo grande este dia y yo también.
-a donde quiere ir ahora?- pregunte mientras le limpiaba un poco.
-alli- segui su dedito rosado por el azúcar donde me indicaba.
-quieres subir a la estrella?- asintió dando palmaditas, se parecía tanto a Alice cuando pequeña, o seria que tanta junta con ella se le había pegado.- pues vamos.
Duramos unos 5 minutos esperando a que todos bajaran de la estrella. Llego nuestro turno para subir y unos jovencitos entraron con nosotras. La nena miraba todo a su alrededor mientras subían a los demás en cada punta, hasta que llegamos a la cima. El sol comenzaba a bajar y había un atardecer de lo más hermoso, dando paso a la noche.
Las luces de la ciudad ya se notaban a lo lejos y brillaban en las oscuras aguas del mar, haciendo de estas un espejo.
-wao mami, que hemoso!- dijo Avril mientras se agarraba de uno de los tubos que protegía nuestro compartimiento, la tomaba de la cinturita para que apreciara todo pero con seguridad.
-verdad que si amor- asentí y se quedaba mirando todo fijamente.
-mami, quiedo ser un hada como tinkenbe, para vola así alto- hacia la seña de tan alto con sus bracitos. Los chicos que estaban frente a nosotros se comenzaron a reír por las palabras de la nena.
-es muy linda ella señora- dijo una chica rubia con pecas en la cara y brakets
-gracias querida- le agradecí amablemente. La estrella comenzó a moverse un poco más rápido a su ritmo habitual. Mi chiquita miraba a todos lados detallando cada cosa y preguntando. La vuelta termino y esperamos nuestro turno para bajarnos.
-upa mami- le tendí los brazos y la cargue.
-estas cansadita?- asintió pero en vez de recostarse como siempre se quedo observando a los payasos que hacían globos con forma de animales y cosas.
-yo quero un globo mami- se remeneaba entre mis brazos apurándome.
-claro cariño vamos.
-no hace falta princesa- me gire con ella en los brazos y allí estaba el hombre más guapo de la tierra, con un globo rosado con forma de flor que flotaba y en la otra mano un hermoso ramo de rosas azules.
-papi!- chillo ella, la baje y fue corriendo hacia su papi.- es mío?- el asintió sonriendo.
-no le das un beso a tu papi por traerte un regalo?- bajo a su altura ella enseño la fila de pequeños dientes blancos en una sonrisa y se lanzo a sus brazos.
-siiii!- y lo lleno de besos, dulces y baba. Era una ternura ver esa escena.
-hola amor, estas hermosa- se acerco a mí y me tomo de la cintura para darme un beso en los labios.- se ha portado este terremotito?
-como una princesa juguetona- sonreí y le abrace- son para mí o para vestir santos?- señale las flores que aun permanecían en sus manos.
-si amor, son para ti- me las entrego- tan hermosas como tú, te amo.- me sonroje a más no poder por sus palabras, este hombre era un amor.
-gracias- solo atine a decir.
-ahora si me permiten vamos a caminar al muelle si?-
-a donde usted quiera mi príncipe.- sonrió con esa sonrisa marca de la casa y nos encaminamos hacia el muelle.
Avril venia delante de nosotros jugando con su globo, no la perdíamos de vista pero conversábamos tomados de la mano, como una familia, ese pensamiento me lleno de una ternura que no había sentido antes, una familia, con él, con Edward el amor de mi vida…
Me comentaba que las cosas con el Sr. Thomas iban realmente bien, y que pronto podíamos meterle una demanda por robo. Eso me puso aun más feliz. Llegamos hasta la rampa y casi de la nada apareció un hermoso yate blanco.
Me tendió una mano y yo lo mire como que "es enserio?" el asintió y me ayudo a subir, luego tomo a Avril y entraron juntos.
-wow, y esto Edward? Es… es hermosísimo.- admiraba todo dentro, camine unos pasos más hasta la cubierta y entre por una puerta. Dentro había unos muebles en leader blanco, inmaculado como si nadie lo hubiera utilizado, un bar con varias copas y botellas en una armoniosa posición. Curioseando un poco más había 3 habitaciones y un baño común. Imaginaba que en la habitación principal había uno.
Al dar media vuelta por otro pasillo se encontraba una cocina modular en blanco también, con 4 hornillas modernas, un microondas y un refrigerador pequeño color negro. Salí a su encuentro, esto era hermoso pero tan raro.
-que hacemos aquí Edward? – pregunte llena de curiosidad.
-vamos a dar un paseo en Yate.- se encogió de hombros.
-paseo papi? En el agua?- Edward beso su cabecita y asintió.
-si mi amor, vamos a pasear y dormiremos aquí.- me miro con esos ojos verdes brillantes, esa mirada que solo transmitía amor, deseo, pasión y una devoción increíble.
-oh por Dios que emoción, tenemos que avisar a la casa y…- fui callada por unos labios carnosos y suaves. Se alejo lentamente de mí, abrí mis ojos y allí estaba su cara hermosa.
-ya todos los saben, así que no te preocupes amor, si esta tarde fue de madre e hija, esta noche y lo que resta es de familia.
Mi corazón dio un respingo por esas palabras y sentí un calorcito agradable recorrerme.
-oh excelente amor.- nos sentamos en el sofá blanco mientras que Avril jugaba con unas muñecas que no había visto.
Me sirvió una copa de vino y una para él y nos deleitamos con la brisa del mar, el yate se había entrado a mar abierto hacia unos momentos. Nos dábamos besos cortos pero llenos de amor y una paz que no sentía hace mucho. Y solo recordar que hacia unas horas atrás paso lo que paso…
-mami, hala ese codón po favo.- tome la muñeca que me paso la nena, la gire y detrás había un cordón, seguro que hablaba.
-"Te quiero mami"- la muñeca dijo con una vocecita media chilloncita que me hizo reír.
-ota ve mami, ota ve- me miraba de una forma tan linda, sus ojitos brillantes, me encogí de hombros y volví a halar.
-"Mami cásate conmigo"- quede fría, no esperaba escuchar tal cosa en una muñeca, me quede mirándole y su mano había un anillo de plata con un corazón azul en el medio en la parte derecha tenía el nombre "Edward" impreso y del otro "Bella". Aun emocionada mire a Edward, este me miraba a mí con una sonrisa ladeada en su rostro, sus ojos verdes esmeraldas brillaban como los de su hija pero en azul.
-di que si mami, di que si.- la vocecita de Avril me saco de mi ensimismamiento. Edward tomo el anillo y se hinco y tomo mi mano. Yo aun no emitía ningún tipo de palabras, y mejor porque estaba segura que no diría nada coherente.
-Isabella Marie Swan, sé que esto te parece de prisa, pero aunque creas que es lo que es no lo será sin tu así no lo quieres. Amor hemos pasado por tantas cosas, malas como muchísimas buenas y maravillosas, ya no quiero buscar más, se que aun eres joven para atarte a mí, pero te amo y te quiero a mi lado, me has ayudado tanto, con mi hija a crecer como persona, y a saber cuidar de mi terremotito, pero sobre todo a amar, me has demostrado lo pura y sincera que eres y te amo tal como eres, supiste confiar en mí cuando me viste en aquella situación que solo tú y yo sabemos y eso me hizo amarte más, mucho más.
Sus palabras calaban hondo en mi corazón, estaba tan impactada por tal declaración que me parecía increíble, podía morir ahora mismo y lo haría feliz, tenía el hombre más maravilloso a mi lado. Pero ninguna palabra salía de mi boca, lagrimas empezaron a salir por mis ojos, no podía detenerlas, tenía tantas emociones guardadas en mi corazón. Era demasiado, no, no podía, no merecía tenerlo.
-no, perdóname, necesito…- le mire y vi que su rostro se deformaba pasando a la incredulidad, me alejé corriendo el tocador el yate y deslice mi cuerpo al cerrar la puerta.
uuff! y ahora que pasara, le dira que si Bella?... Le gusto el Cap? no? me lo dicen en un Review? :D
Hola chicas! DISCULPEN A ESTA CHICA ATAREADA DE TANTO TRABAJO! no de verdad perdonenme por dejarlas en ascuas con este capitulo pero es que he estado muy ocupada, una de mis compañeras se fue de vacas y siginifica que me toca mas trabajo a mi y a mi otra compañera. Estaba hasta arriba de papeles y aun sigo solo que saque un tiempito para venirles con esta locura! y para el colmo en examenes parciales en la uni U_U ... gracias por la pasciencia y espero que me recompencen con sus comentarios.
Como siempre gracias a las chicas que me han seguido, como a la historia, gracias tambien a aquellas lectoras silenciosas que espero un dia se animen a escribirme aunque sea para decir HII! te leo! xD
Un saludito Especial para Nadiia que me ha vuelto loca con tanto comments! muchas gracias nena! espero que no te pongas mala con esto! :D
Y a las chicas que no tienen cuenta favor cuando dejen su comentario pongan su nombre para identificarlas y asi saludarlas por aca...!
ya saben un Review es igual a un adelanto! asi que animense! un beso a todas!
Raynee*
