Heeeey Girls im so so so sorry por el retraso de veras, hice lo posible por actualizarles pero estoy pasando por unos momentos de total confusión y estuve deprimida unos días y quería hacerles algo bien en vez de cosas sin sentido y que cambien el hilo de la historia. No me gusta decepcionar a nadie y espero que este no sea el caso.
Como siempre los personajes que reconozcan son de SM lo demás es totalmente de esta cabeza con imaginación.
Es Rated M así que tiene escenas de sexo explicito, si no les gusta please absténganse a leer!
Disfrútenlo!
Veía los arboles de la carretera interestatal, los dejaba atrás con una rapidez que no sabía describir, mis pequeños ojos no podían distinguir nada mas, pocas luces de otros autos me daban en la cara quitándome la visibilidad por unos pocos segundos.
En el asiento delantero mi madre reía de algún chiste que mi padre le habría dicho bajito, sus mejillas sonrosadas que se dejaron ver por un momento por otro auto me confirmaron que mi mami aun estaba enamorada de él locamente.
-nenas quieren un helado antes de ir a casa?- pregunto mi madre con una sonrisa, la misma sonrisa que nos derretía.
- si! Mami yo quiero uno de chocolate y chicle- chillo Alice a mi lado, su pelo hecho un honguito se movía mientras daba palmaditas.
-y tu cariño de que lo vas a querer?- me quede mirándola, su cara parecía la de un ángel, su cabello rubio que ninguna de las dos sacamos, y sus ojos azules brillantes que solo Alice imitó, su sonrisa resplandeciente y sincera, llena de alegría, era mi mami y la adoraba.
-de fresas mami, con sirope de chocolate- me asintió sonriendo.
Aparcamos en la misma heladería de siempre, papi bajo con Alice de la mano mientras que nosotras nos quedamos en el auto a esperarlos.
-princesa, que te preocupa?, estas bien?- me quede mirándola confusa, no sabía de que hablaba.
-yo… no se mami, solo siento que estoy triste y no tengo idea de porque- me miraba con su seño fruncido y negaba suavemente, toco mi cabello en una suave caricia y cerré mis ojos por el contacto.
-tesoro, tienes que dejar de pensar tanto las cosas, lo que ha de ser pasara tarde o temprano, eso que sientes es temor, temor a la perdida, a estar sola, temor a dar amor a quien pudiera herirte, pero amor, todos debemos de pasar por estas cosas en la vida.- hizo una pausa y beso mi frente- y cuando la gente te critique, mándalos al infierno, gira la cabeza, vive tu vida hasta que te mueras. Pídele a la vida cicatrices, dolor y mucho porque lo que quiero que digan luego cuando te vean pasar, mírala ahí va ella, una gran luchadora.
Mis ojos se llenaron de lágrimas por sus palabras y me abrace a su cuello, llore silenciosamente porque esa era mi madre, la que siempre tenía palabras para los momentos adecuados.
-te quiero mami, demasiado y te extraño- susurre en su oído.
-yo también mi pequeña, yo también, pero estoy aquí contigo siempre, en tu mente y en tu corazón. Ven tienes que bajar nena- la mire extraño y negué.
-pero mami, papi no ha llegado con el helado- gimoteé cruzándome de brazos.
-anda tesoro tienes que bajar del auto- me dio su mano y Salí poniendo mis pies en la acera, en ese momento Alice y papa se acercaron, tomo la mano de ella y la puso sobre la mía- agárrense siempre fuerte y cuídense una a la otra si?- Alice asintió como si ya supiera lo que hablaba mami.
-a dónde vas mami? Porque nos dejas solas?- pregunte nuevamente con los ojos llorosos, llena de pánico y miedo. Se subió al auto y mi padre me dijo Adiós con la mano y también subió. Me acerqué a la ventana y me agarre a la blusa de René.- no me dejes, no nos dejes.
-princesa, tenemos que irnos, se nos hace tarde, cuídate mucho y recuerda siempre que te amamos si Bells?- dijo mi papa, asentí por inercia.
-yo también los amo a los dos- dicha estas palabras, unas sonrisas llenas de alegría y tristeza mezcladas, un adiós, un hasta siempre, su auto se alejó corriendo a una velocidad que no pude definir, con la mano de Alice rodeando la mía nos quedamos paradas, solas…
***.
-Bella, vamos nena despierta- sentía que alguien me llamaba pero no quería despertar, pero la molesta voz no se iba, lentamente abrí mis ojos, me di cuenta que aun era de noche, por la ventanita del baño no se divisaba ninguna luz.
-por fin- levanté la vista y allí estaban esos ojos verdes que mataban mi cordura, que me hacían temblar con una sola mirada, sonreí e intente pararme, pero un fuerte dolor de espalda me hizo desistir y siseé.- oh nena, estas adolorida, y no es para menos, te quedaste aquí dormida, estas bien?- me miraba preocupado y sentí remordimiento por él, y como un flash llegó a mi mente su declaración y yo le debía una respuesta.
-cuanto tiempo llevo aquí? – arreglé mi blusa y mi cabello que estaba hecho un desastre, me acerque al lavado y eché agua por mi rostro.
-unas horas, máximo dos.- se acercó a mí y rodeo mi cintura, nuestro reflejo se apreciaba en el pequeño espejo frente al lavado, sus ojos, esos pozos verdes que siempre estaban alegres y con un brillo, ahora estaban opacos y sin vida.
Salimos del baño y camine hacia cubierta, me hacía falta tomar un poco de aire fresco, Edward por su parte siguió camino a la cocina suponía, me preguntaba dónde estaría Avril pero imaginaba que al igual que yo se quedaría dormida.
El agua esa noche era tranquila, el mar que por las mañanas era de un azul intenso cuando el sol le daba sus rayos ahora eran negras aguas solo con un toque brillante de la luna que se mostraba hermosa, podría ser la más bellas de las fotografías nocturnas pero yo estaba totalmente aturdida.
Me recosté en la baranda de proa, el agua chocaba insistente en el yate que se mecía suavemente por cada ola que rompía allí. Mi madre, esa mujer llena de alegría y fuerza me dejó ir, me dio la oportunidad de seguir y me confirmó con seguridad algo que nunca pensé que pasara, me dio luz verde para estar con Edward o eso me suponía que significaba, porque René, siempre aparecía cuando tenía miedo, pero este día en especial su sonrisa era brillante y sincera y toda la paz que no le vi jamás ahora la tenía en su rostro.
Mama se había ido a ser feliz con mi papa y ahora era mi turno, y que mejor que con el hombre que me salvo de ser una mujer triste, amargada, me dio la luz que ahora necesitaba, me indico el camino, me enseño que se puede confiar en alguien que amas y el amor y la ternura que siento por él y por su pequeña hija, ese angelito que llegó a salvarnos, estaba decidido…
-Bella, vamos adentro que hace frio- susurró detrás de mi Edward, me esperaba con un abrigo en sus manos para que me lo colocara y eso hice, me dejaría consentir por él.
Entramos nuevamente a la sala del Yate y nos sentamos en los sofás, nuestro silencio no era incomodo pero sentía la mirada de Edward sobre mí, yo jugaba nerviosa con mis dedos sobre mi regazo.
-tranquila cariño, no tienes que responder nada, no cambiare por esto contigo, se que necesitas tiempo y…
Corté todo lo que quería decir con un beso en sus labios, esos que tanto amo y adoro, esos que me llenan de pasión y dulzura en un solo roce, los que me llevan a la locura y al nirvana cuando se mueven contra los míos. Y eso hice moví mis labios contra los suyos en un beso que decía todo lo que mi voz no pudo en su momento, un beso lleno de amor, de confianza, de pasión, de orgullo, de promesas…
Sus manos atraparon mi cara haciéndolo más intenso, besaba mi boca con devoción, los chupaba, los acariciaba con su lengua viperina, mientras que mis dedos se perdían en sus cabellos suaves y sedosos que halaba cuando me hacía el amor y me llevaba a la cúspide del más alto cielo.
Cortamos por falta de ese elemento tan imprescindible como el aire, nuestra respiración era errática, sus ojos clavados en los míos llenándome de un amor infinito, una sonrisa curvada enmarcada en su rostro, ojos verde bosque intenso por la excitación del momento, pero no era allí que quería llegar, al menos no por ahora.
-Edward… si quiero ser tu esposa.- ya lo dije! Ya esta! Para que retrasar más algo que ya estaba predicho por orden divina? Las cosas suceden porque deben suceder y si mi madre que no se equivocaba nunca me dio libre albedrio por que no confiaría en ella y haría lo que mi corazón me dicta?
La sonrisa hermosa que surgió por mis palabras no tiene comparación, sus ojos brillaron con la luz que conocía y mucho más, me abrazo y me sentó en su regazo apretándome fuerte contra su pecho, su alegría era infinita y eso se transmitía, susurraba palabras que no entendía pero lo que si escuche fue un gracias por amarme.
Me despegue de su cuerpo necesitando decirle tantas cosas sin saber que, tantos sentimientos sin identificar cual era el más fuerte ahora, nos mirábamos a los ojos diciéndonos lo que por la emoción no podíamos, y como si me leyera el pensamiento me cargo y me llevo en volantas después de un gritito proferido por mí.
Besaba su cuello con mucha delicadeza mientras él hacia malabares para abrir la puerta con sus manos y pies, entramos a la habitación principal comiéndonos a besos, mordidas. Entre suspiros y gemidos me coloco sobre la cama, se separó de mí y me detalló, mirándome profundamente, iba a quitarme la ropa pero el negó suavemente y dejé eso a su favor.
Me desnudo lentamente, primero mi blusa, botón por botón mientras nuestras bocas no se daban tregua, yo acariciaba sus brazos y esos músculos definidos por el gimnasio, acaricio los míos llevándose consigo la blusa dejándome con el sostén. Bajo sus manos con suavidad hasta el botón de mis jeans pasando por mi vientre que dio un respingo al anticipar lo que dentro de poco ocurriría, me recostó y me deje hacer lo que él quería.
Besó mis labios, mi cuello, llegando a la cima de mis pechos en donde mirándome con su penetrante mirada, mordió el pezón que respingón se dejaba notar por la fina tela que los cubría haciéndome estremecer, mis gemidos no se hicieron esperar y el sonreía maliciosamente por cumplir su cometido.
Recosté mi cabeza en la suave colcha bajo mi cuerpo y me deje llevar, repartió besos por mi vientre, deteniéndose en mi ombligo, jugando con su lengua en ese huequito que hasta este momento no tenía idea que era sensible a sus caricias, a su toque, mi vagina se humedecía a cada paso que se acercaba a su encuentro, a ese botón de nervios que me llevaría al mejor de los placeres.
Con sus manos arrastró mis jeans fuera besando cada piel que se dejaba ver mientras se los llevaba. Sus dedos delicados, casi imperseptibles acariciaban mis piernas haciendo que estas se erizaran y me diera un escalofrio por todo el cuerpo. Solo quedaba en las diminutas bragas y mi sosten, pero sabia que eso era cuestion de tiempo a que desaparecieran.
Subio hasta mi altura y deboro mi boca en besos candentes y llenos de pasion, mis manos viajaron hasta sus cabellos, esos que adoraba halar entre mis dedos. Despacio me giro quedando de panza en la cama, con una de sus manos aparto mi cabello poniendolo a un lado y dejo besos pequeños, discretos, sensuales, desde mi cuello hasta donde la espalda perdia el nombre.
Mi respiracion era erratica, me volvia loca que besara esa parte sensible de mi cuello y que respiraran en el, con dos dedos como si fuera un experto en la materia quito el broche de mi sosten, hizo que los sacara por mis brazos pero dejandome en al misma posicion. Me sentia vulnerable, pero por Dios! Eso me tenía con las bragas empapadas.
Edward POV
Luego de que su sostén despareciera de mi vista continué mi camino de besos por toda su espalda, deteniéndome donde esas pequeñas bragas color carne cubrían ese culo respingon y su centro, ese que quería tomar con mi boca y perderme en ellos, llenarla de placer.
Tome la orilla de sus bragas y lentamente las baje por sus piernas y joder, su olor me estaba consumiendo, su sexo estaba empapado, podía sentirlo, podía olerlo. Mis pantalones se estaban haciendo mas apretados, mi miembro crecía mas y mas, esta mujer me volvía demente, su cuerpo, la forma de amarme, sus gemidos.
No pude evitar morder ese trasero blanco, Bella dio un respingo y jadeo, eso hizo que mi miembro de por si erecto se moviera pidiendo liberación. Saque las bragas por sus pies, ella se giro a verme mordiendo su labio inferior, joder, se veía endemoniadamente sexy. En un rápido movimiento me quite el t-shirt y rápidamente como si fuera un maratón quite la correa y solté el botón de mis pantalones, llegaron a mis tobillos con un ruido seco.
Me acerque como un tigre que persigue su presa, así en esa posición tome su boca, sus labios, esos que amaba besar, rojos, suaves, llenos. Nuestras lenguas se devoraban, se acariciaban con mucho deseo, los gemidos que emitía ella eran música para mis oídos, hacia que la deseara mas, que sus ansias por mi también eran mutuas.
Hice el mismo recorrido que anteriormente, bese sus hombros, su espalda, sus cotillas, se estremecía con mi tacto, con mi aliento. Al llegar a su espalda baja no pude evitar acariciarla, tenía muchos deseos de hacer algo que no había hecho y quería cumplir ese deseo con ella. La inste a que subiera un poco su culo y este respingon me éxito aun mas.
Me arrodille en la cama y metí mi cabeza entre su carne, mi lengua recorrió desde sus húmedos pliegues hasta su ano, Bella gimió fuertemente haciendo que casi me corriese, como un puto adolescente. Mis labios estaban impregnados de sus jugos, Dios mio era lo mas exquisito que había probado nunca, mi demonio interno se volvió frenético, lujurioso y salio a jugar.
Mi lengua cobro vida propia, su clítoris fue masajeado, chupado, hasta mordí suavemente. Bella Gemía, maldecía, era una locura, mi lengua arremetía dentro de su cavidad como si fuera mi polla erecta, la cual estaba mas dura que una roca, caliente, expectante por ella, por sentirla, por tenerla.
-oh por favor…. No … no pares Edward- sabia que estaba casi al borde, por esta razón moví mis dedos por su clítoris haciéndola gritar de placer, lamí y lamí su raja hasta quedarme seco mas no era suficiente.
Sus espasmos hacían mas fácil mi trabajo, después de una cuantos lametones mas quedo desmadejada sobre el colchón gritando y gimiendo de puro placer, llevándola a las nubes, al infierno en pocos segundos.
Pase la lengua por mis labios saboreando lo que me brindo, sus jugos dulces, su excitación, ese era el puto cielo, mi premio.
Gire su cuerpo casi inerte y bese su cuello, salado por el sudor que género su cuerpo. Tome sus pechos con mis manos y bese esas puntas duras como el acero, esperando ser atendidas también por mi. Chupe cada pezón con devoción brindándole placer, el que ella se merecía. Sus gemidos no se hicieron esperar mas y mi polla no aguantaría un minuto mas sin estar dentro de ella, en su apretado coño.
Quite mis boxers y luego de poner sus piernas a cada lado de mi cadera, ubique mi pene en su entrada, mojada por los jugos de antes y su nueva excitación. Sus ojos estaban brillosos de deseo, su cadera se movía pidiendo en silencio que la penetrara y yo cumpliría sus deseos.
La embestí entrando lentamente, casi tortuosamente, su sexo me apretaba haciéndolo casi insoportable, caliente, húmedo, suave, estrecho, era el infierno y el cielo en ambas dimensiones, estar dentro de la que seria mi futura mujer era lo mas maravilloso del mundo.
Nuestro vaivén, cuerpos sudorosos, gemidos audibles, mordidas, besos llenos de pasión inundaban el pequeño cuarto, las olas rompiendo contra el duro cuerpo del yate haciendo que este se moviera igual que nuestros cuerpos.
Puse sus piernas en mis hombros, un angulo mas profundo para mis arremetidas, no podía aguantar un segundo mas y ella pudo notarlo, se apretó fuertemente en torno a mi pene, sus manos tomaron mi rostro y lo acerco a ella y nuestros labios se juntaron, callando nuestros gemidos, juntos tocamos el cielo, llegamos al maravilloso orgasmo que tanto reprimí, por que todo era por ella y para ella, esa mujer que amaba con locura, mi Bella.
Estaba en el paraíso y no quería despertar, mis ojos estaban cerrados pero la sonrisa que tenia en rostro no la quitaba nadie. Mis piernas enredadas a las de ella, medio cuerpo del suyo sobre el mio, su respiración haciéndome cosquillas ligeramente en mi pecho, su cabello esparcido por su rostro y cuello, que mas se podía desear? Creo que nada mas.
Aunque no quería abrí los ojos y una luz proveniente de la pequeña ventana me hizo cerrarlos de repente, volví a abrirlos lentamente y los estruje con mi mano libre, ya que la otra estaba bajo el cuerpo de mi princesa que dormía plácidamente.
Como pude despacio saque la mano, su rostro se arrugo un poquito pero luego se coloco boca abajo abrazando mi almohada y serenando sus facciones, era hermosa. Sus labios sonrosados, su carita con pequeñas pecas, su nariz pequeña y respingona, esos parpados que cubrían los ojos mas hermosos que había visto, chocolate oscuro y cremoso, como el que le encantaba comer. Y esas pestañas largas que la hacían parecer una muñeca de porcelana.
Sin detenerme a verla por mas tiempo me levante desnudo como nos habíamos quedado después de hacer el amor, me puse unos shorts y Salí de la habitación no sin antes cubrirla y dejar un beso en su cabeza.
Fui a la habitación contigua donde Avril dormía, o eso creía porque la señorita estaba estrujando sus ojitos, acababa de despertar.
-buenos días preciosa de papi- le dije bajito para no asustarla, ella me miro y con una sonrisa me abrió los brazos para que la cargara.
-hoa papi- beso mi mejilla y recostó su cabeza en mi hombro.
-dormiste bien?- asintió – bien, tienes hambre tesoro?- levanto la cabeza y me miro con esos ojos azules igual a los de
Tanya, nuevamente me asintió y me la lleve fuera para prepararle algún desayuno.
Llegamos juntos a la pequeña cocina, la senté sobre la mesada y luego de entregarle un biberón con leche y cereal me dispuse a hacer un suculento desayuno para mi futura esposa.
Todo me quedo riquísimo, unas tostadas con mermelada, huevos revueltos, jugo de naranja y bol de frutas variadas, ademas de unos panqueques con sirup para acompañar. Sabia que se levantaría con mucha hambre. Coloque todo sobre la mesa y una rosa color rosado pálido en un jarroncito.
-que es todo esto amor?-gire al escuchar su voz, y al verla mi corazón bombeo frenético, llevaba una bata blanca amarrada a la cintura, venia descalza. Su cabello suelto en ondas y restregaba sus ojitos como una niña pequeña. Sus mejillas sonrosadas y ojos brillantes y felices, estaba realmente preciosa.
-buen día cariño- me acerque, la tome por la cintura y bese sus labios con suavidad- como dormiste?
-muy bien, gracias- se sonrojo ligeramente y me hizo sonreír, era adorable- ahora me dejas comer eso que esta sobre la mesa? Muero de hambre realmente- mi carcajada se oyó a kilómetros quizás, como conocía ese pequeño dragón.
Nos sentamos a la mesa y degustamos el exquisito desayuno, decir que casi se lamio los dedos era poco decir, no quedo comida sobre la mesa, ella estaba radiante, feliz y eso se notaba a leguas. La inste a que se pusiera un traje de baño y corriendo fue al camarote a colocárselo, mientras fui a ponerle el de mi pequeña, era primera vez que estaba en el mar y estaba también feliz aunque un poco temerosa.
Salí con Avril a proa a esperar a Isabella, esta salio a los pocos minutos con un diminuto bikini, que decir diminuto, no la dejaría salir con eso en la playa ni loco, era mía, mi mujer. Llevaba uno de dos piezas color amarillo chillón, tenia unas flores en la parte de arriba, debajo llevaba un pareo color azul tapando aquello que me volvía loco.
-estoy ansiosa por lanzarme al agua, puedo hacerlo verdad?- pregunto llena de de emoción.
-por supuesto que si, vamos!- Bella soltó su pareo y desde la punta del yate dio un salto y callo en el agua, a los segundos salio como una sirena, nadando feliz. La sonrisa de mi cara se quedaría impregnada todo el fin de semana.
Avril con sus manitas casi me ahorca, no quería ir al agua pero no dejaba de ver a Bella nadar.
-ven chiquita, esta rica, no te pasara nada!- le gritaba desde abajo.
-mi da miedo Bella- chillaba ella otro poco haciendo un puchero.
-anda nena, te quieres meter con papa?- lo pensó unos segundos y luego asintió no muy segura- eso mi niña valiente.
Me acerque a la orilla y trate de no saltar para no salpicarla, Bella la tomo en sus brazos para yo hundirme, el agua estaba de maravilla, el sol brillando en el cielo nos daba de lleno y hacia brillar el pelo de Avril así como el mio en unos tonos rubio rojizos.
Nadamos mientras uno a uno nos turnábamos para tener a la pequeña, estaba feliz después de todo y chapoteaba salpicándonos agua. Entre risas y mimos, algunos besos robados entre mi Bella y yo, decidimos que era hora de ir a comer algo.
Bella esta vez quiso preparar algo rico y la deje, cambie de ropa a Avril después de un baño para sacarle la sal y la lleve a la sala a jugar con sus muñecas. Entre a la cocina y allí estaba ella, concentrada preparando unos emparedados, la abrace por detrás y ella dio un respingo.
-joder, me asustaste Edward- medio chillo ella, bese su cuello despacio.
-cuida esa boca nena, Avril puede oírte.- ella asintió y termino de colocar la ultima rodaja de pan sobre uno de los sándwiches.
-esto esta mas que listo, que prefieres, soda o jugo?- pregunto cuando fue al pequeño refrigerador.
-soda esta bien para mi-
Nos sentamos en el suelo junto con Avril y comimos tranquilos, entre pláticas sin ningún tipo de interés. Mi hija comenzó a restregarse los ojos, ya tenia sueño, Bella se la llevo llenándola de besos y la durmió en su cama.
Salio en puntillas y luego de verme voló a mis brazos llenándome de besos.
-te he dicho que te amo hoy?- pregunto coqueta restegandose en mi regazo.
-mmm, creo que no lo has dicho, no- jugué con ella.
-pues señorito yo lo amo a usted mas que todo en el mundo- me acerque lentamente a sus labios y nos dimos un beso lleno de ternura y pasión, nuestros labios hacían una danza romántica, un vals o un bolero quien sabe. Poco a poco baje a besar su cuello, su respiración comenzó a alterarse por lo que corte el beso.
-yo te amo mas a ti mi princesa, gracias por existir.- ella sonrió con esa que me mataba, me llevo de la mano hacia afuera, quería tomar el sol así que me tendió un bote.
-ponme bloqueador, no me quiero rostizar ok?- tenia una sonrisa maliciosa en su cara- y compórtate.
Y lo siguiente que hizo fue soltarse la parte de arriba de su bikini y acostarse boca abajo. Después de tragar en seco vertí el bloqueador en mi mano y suavemente la esparcí por su espalda blanca y suave, era bueno que cogiera un poco de color. Ella gemía, parece que le gustaban mis manos por su cuerpo. Luego se giro dejando sus pechos al aire.
Esas puntas traviesas estaban con la cara al cielo, respingonas y listas para que mis dientes los mordieran. Pero me controle y eche un poco mas de bloqueador en la mano. Lo pase suavemente por sus pechos, su estomago y brazos. Ella me miraba sabiendo lo que hacia en mi, sabiendo que mis pantalones eran una casa de campaña ahora mismo.
Luego de terminar se puso boca debajo de nuevo cerrando sus ojos.
-puedes traerme una cerveza por favor? Hace mucho calor- me pidió y fui a la nevera a buscar un par.
Me senté a su lado y brindamos por nuestro futuro juntos. Tomamos nuestras cervezas y después de un rato decidió que era mucho sol por ese día, así que entramos a darnos una ducha y a dormir un poco.
Lo hicimos por separado ya que era mucha la tentación de hacer el amor en la ducha pero estábamos cansados. Luego de colocarnos unas ropas cortas nos acostamos en la cama y me abrace a ella para echar nuestra siesta.
Bella POV
No se si habían pasado horas o minutos, solo sabia que un molesto sonido estaba taladrando mis oídos y no me dejaba dormir en paz, media furiosa abrí los ojos y localice de donde provenía la cosa molestosa.
Estaba al lado de la mesa de noche el móvil de Edward, decidí dejarlo pasar pero de nuevo volvió a sonar, lo mire pero el seguía rendido en sus sueños mas profundos, estaba colorado por el sol, se veía adorable.
Tome el aparato entre mis manos para apagarlo pero sin querer acepte la llamada y no me quedo de otra mas que hablar y disculpar a Edward.
-Buenas?- dije bajito.
-Edward? –rodé los ojos obvio que no lo era- quien eres y que haces con el teléfono de Edward?
-el esta dormido en este momento quiere dejarle el mensaje?- pregunte para acabar con la llamada.
-oh por lo que veo eres la puta asistente de Edward verdad? Mira mujerzuela pasame a mi hijo sino quieres acabar en la calle me escuchaste?
uupps! y ahora que? quisiera que me contaran que creen que pasara ahora? Esme la querrá la odiara? todo un suspenso y caos! que piensan ustedes.
gracias a todas y cada una y uno quien sabe verdad, que este leyendo esta historia. Gracias a todas aquellas que de un modo u otro preguntaron por mi y por supuesto a las que dejan su review siempre! también a las lectoras silenciosas que espero un día se animen a escribir!
espero que nos veamos ahora mas seguido ya que estoy de vacas, solo que ahora debo actualizar mi otro fic POISON HEART que la que todavía no se haya pasado puede hacerlo esta QUE QUEMA!
no las pongo mas locas de la cuenta nos leemos lueguito!
Raynee*~
