Muchas gracias por vuestro apoyo. Para los que habéis escrito alguna vez ya sabéis lo que significa cada lectura, cada voto, y cada comentario recibido, y mas si encima son positivos.

Disfrutad.

"Enjoy life, live the aventure"

THEN

La sensación de oscuridad infinita al dejar atrás las ultimas farolas de la ciudad asustaron al hombre que conducía, si es que era posible asustarlo más de lo que ya estaba.

Después de tanto tiempo de lágrimas y escepticismo por fin había decidido aceptar aquella locura. No es que el estuviera demasiado convencido de que fuera a funcionar, y en el caso de que fuera verdad lo que les había contado aquella anciana envuelta en demasiados collares y demasiadas capas de ropa… había algunas cosas que era mejor no despertar.

Pero al fin había aceptado. No podía seguir soportando la tristeza de la persona que más amaba en el mundo. Su apatía.

Un test tras otro negativos en la papelera del baño.

Su esposa también estaba nerviosa, pero al contrario que el, esperanzada. En el asiento de copiloto iba repasando la lista de cosas que les había escrito la señora estrafalaria, para comprobar que todos los ingredientes, como ella misma los había llamado, estaban ya preparados y metidos en la pequeña cajita de metal que descansaba en su regazo.

Ella miro a su marido, con la ilusión en la ojos. Pero los de él de pronto se crisparon.

Habían llegado a la primera intersección de tierra.

Al primer cruce de caminos.

NOW

Faith hundía los labios en el café deseando poder nadar en el. Pero no se quejaba. Sam, por la cara que tenía, hubiese hecho natación sincronizada con los terrones de azúcar en el suyo, de haberle sido posible.

Habían decidido ir a desayunar los tres para hablar del caso y volver a ser personas pasando por una fase de cafeína, azúcar y grasas saturadas.

Dean, con cara de ser muy feliz, devoraba unos huevos revueltos con la boca abierta. Faith lo miro con el ceño fruncido. Que asco. Ni siquiera estaba muy segura de por que había accedido a escuchar lo que ese par de idiotas tenia que decirle. Pero no tenia ningún plan, ni ganas de regresar a casa todavía. Y una caza era una caza.

-Entonces ¿Cuál es ese gran problema que tenéis que no os llega con ser el dúo dinámico como siempre?

Dean la miro al momento.

-Esto es un poco más serio que de costumbre- alejó el plato y los cubiertos- hace poco estuvimos en Chicago. Y dejamos algo sin terminar porque con lo que se nos estaba cayendo encima decidimos esperar.

-Si si, salvar el mundo, héroes de cielo e infierno bla bla bla-lo cortó la chica- Sigue.

Dean se quedó un poco cortado por la continua hostilidad de Faith, pero Sam, con un suspiro, continuó con la explicación.

-Básicamente es un hervidero de monstruos que se creen civilizados. Se agrupan en cinco familias, por raza. Hay una de ghouls, una de hombres lobo, una de cambiapieles, una de djinns y una de sirenas. Los creadores de cada familia eran discretos, muy racistas entre ellos y con un gran sentido común. Pero ahora en todas las familias hay jóvenes que se pelean entre ellos, se matan entre ellos, incluso salen unos con otros.

Faith hizo una mueca de asco.

-¿Se mezclan? Es bastante desagradable para la imaginación, pero sinceramente no veo el problema.- La chica se encogió de hombros- Si quieren tener híbridos raros pues muy bien. Y si se matan entre ellos mejor que bien.

-El problema es lo mal que aprenden algunos las enseñanzas de sus padres- dijo Dean.- Han empezado a matar humanos. A mostrarse, y nada discretamente. Los jefes de cada familia no parecen hacer mucho para controlarlos, así que nos va a tocar a nosotros podar las ramas carnívoras.

-¿No querrás decir las ramas podridas?- se extraño ella.

-He querido decir lo que he dicho. Supongo que ya comprendes porque no podemos hacer esto solos.

Faith esbozó una sonrisita de escepticismo mientras negaba con la cabeza.

-No voy a negar que sois buenos en esto, ni que yo lo soy. Pero por si no os habíais dado cuenta, seguimos siendo solo tres. Y por lo que contáis el numero va a ser importante.

-Oh, no somos solo tres- sonrió Sam. Era evidente que la cafeína había hecho su trabajo.- somos cuatro.

Ella enarcó una ceja.

-¿Cas? Queremos presentarte a alguien.

No paso nada. Sam miraba para el asiento vacio que quedaba en la mesa al lado de Faith, mientras esta se empezaba a preguntar si tanto heroísmo gilipollista no les habría afectado al cerebro.

-Cas, sabemos que estas escuchando, ven por favor. – repitió el pequeño de los hermanos.

Faith miro a Dean.

-Oye, Rocky… ¿Estáis haciendo una invocación minimalista o algo parecido de algo que yo no puedo ver?

-¡No estamos locos!- la interrumpió Sam- ¡Cas, por el amor de dios!-Siguió sin pasar nada. Sam se llevo las manos a la cabeza, entre lo que parecía irritación y desesperación. Al fin miro a Dean elocuentemente, con cara de cansado.

-Castiel- dijo Dean, con voy tranquila.

-HOSTIA QUE SUSTO- Faith se llevó la mano a la altura del corazón, pegándose a la ventana del restaurante, alejándose lo mas posible de la extraña figura que había aparecido a su lado.

Era un hombre de mediana edad, con un traje azul sencillo, camisa blanca y una gabardina marrón. Tenia el cabello corto, oscuro, los ojos más azules del mundo y la mayor cara de póker que Faith había visto en su vida. Y había visto muchas.

-Hola Dean- dijo el extraño.

Sam parecía querer pegarles a los dos con un bate.

-Explicaciones- exigió Faith- ya.

Después de una historia de ángeles, demonios y marcas extrañas que hizo delicias en la imaginación de la chica, Faith se presentó final y oficialmente a Castiel.

Ahora lo entendía todo. Tres cazadores contra cinco familias entras de monstruos en plena guerra era un suicidio. Pero con un ángel de su parte… Iba a llover sangre, y Faith estaba segura de que no iba a ser la suya.

Al día siguiente, cada uno en su coche, se pusieron rumbo a Chicago.