Cap. 22 La búsqueda
-¿Dónde buscaremos el significado de éste mensaje?- pensó Ichbado y luego se lo refirió al joven Masfat.
- El libro de magia que la señora Katrina usaba...¿recuerda dónde lo tiene?
- Un tiempo lo traje conmigo...pero pensé que no sería necesario traerlo siempre...espérame, Masfaat...voy a la recámara y vuelvo enseguida.
Fue a la habitación de la casa donde él y Katrina dormían y buscó por todos lados pero no encontraba el libro. Luego fue a la recámara que ocupaba Rebecca y encontró un libro similar.
Lo tomó y lo revisó de momento. Era parecido al que Katrina poseía. Lo guardó en su pechera y fue donde Masfat a releer al mensaje.
Les costó bastante trabajo traducirlo:
"EL JINETE...MANIPULADO...YO INTENTARÉ SALVARLOS..."
Ichabod ya no pudo leer más, quedaba todavía algo por leer que no había sido concluido.
-¿Pero...dónde empezar a buscar?- se preguntó Ichabod de nuevo.
En eso van Garret llegó donde él y dijo:
- Sabemos lo que ha pasado con Katrina.
-¿Dónde están los testigos que usted citó? ¿Por qué no se presentaron?
- Parece que fueron amenazados, condestable. Más de uno ha desaparecido y no tengo señales...
Ichabod no podía ni quería confiar demasiado en él pero tampoco tenía lementos contundentes para acusarle de algo.
-¿Qué recomienda hacer, van Garret?
-Pues...lo primero es encontrar a su esposa, condestalbe, mientras ella está desaparecida su juicio no continuará y a usted le conviene salir bien librado de él.
-Es verdad...-señaló Ichabod- es necesario demostrar de una vez por todos mi inocencia...buscaré a Katrina y a la brevedad se llevará a cabo el juicio.
- De acuerdo con usted, Ichabod, eso será lo que haremos?
- ¿Lo que haremos?
- Claro...yo me uno a la búsqueda. Varios de los van Garret al igual que yo desean que Katrina aparezca...antes de que el Jinete cobre más vidas.
-¿Cómo sabe que el Jinete está detrás de la desaparición de Katrina?
- Ya se lo dije: el Jinete quiere venga a alguien que perdió y por eso desea cobrarlo en el último descendiente de los van Tassel...tu hijo..
-¿Y la herencia?
- Si Katrina cede la herencia, la persona interesada en realizar la venganza desistirá de manipular al Jinete.
- ¿La misma persona que se llevó a Katrina y a mi hijo? ¿Eso es lo que quiere decir usted? ¿Que la persona que manipula al Jinete se llevó a mi hijo y a mi esposa?
- No puedo aseverar tal cosa, Ichabod, yo no sé que impías intenciones tenga quien se llevó a tu familia, pero todo va en función de esa desaparición.
- Lo dicho...debo encontrar primero a Katrina y a Mandalaly...pero le exijo que en la medida de lo posible mi juicio se detenga hasta que haya noticias de ellos.
-De eso no se preocupe...su juicio no avanzará mucho.
Cuando van Garret se hubo ido Masfat preguntó:
-¿Entonces? ¿Dónde empezaremos a buscar a la señora Katrina y al niño?
- No haremos tal cosa, joven Masfat- dijo colocando su mano en el pecho del joven en actitud de detenerlo.
-¿No va a buscar a Katrina y al pequeño Mandalay?
- Joven Masfat...algo me dice que lo que planeo va por buen camino...le diré lo que haremos...haremos todo lo contrario de lo que van Garret diga...ese hombre sabe mucho más de lo que aparenta. Así que...primero le daremos celeridad al juicio del asesinato del abogado Martin. Esa debe ser nuestra prioridad.
- Pero...¿y si descubre van Garret que usted no está haciendo lo que le dijo?
- No lo creo tan suspicaz; cuento con usted...usted será para mí un gran apoyo...uno muy importante.
Esto es lo que usted tiene que hacer...-dijo.
Y dicho ésto le explicó al joven lo que tenía en mente.
Rebecca permanecía al lado de aquella vieja bruja.
-¿Hasta cuándo piensas tenerme aquí?
-Hasta que...mi amo lo diga...Él tiene la última palabra...cuando traiga al escogido para el sacrificio...todo se completará y mi señor de las sombras volverá a su reino...
-¿Quién es tu amo?
- No puedo decírtelo...es un secreto...pero pronto lo sabrás...
-¿Por qué no me dejas actuar a mi manera? Si dejaras que mi energìa se viera liberada...podría hacer antes de lo previsto que tu señor de las sombras volviera a su reino.
- Eres una tonta...sólo sabes hacer magia blanca y él necesita MAGIA NEGRA.
- En ocasiones la magia blanca puede usarse de manera convieniente como si fuera magia negra...
La vieja bruja sonrió y poniendo un cuchillo en el cuello de Rebecca añadió:
- No creas que no lo sé...pero tú sola te has puesto al borde del abismo...tendrás que usarla como se te indique...aunque no quieras, querida.- añadiò la bruja con voz aguardentosa.
Mientras tanto Ichabod con Masfat se escondían detrás de unos arbustos mientras esperaban a que saliera el ama de llaves de cierto caballero importante de los que habitaban en las afueras de Sleepy Hollow. Miraba para todos lados en actitud que más que atenta y previsora parecía graciosa.
- ¿Está seguro de que estamos haciendo lo correcto?- preguntó Masfat.
- Más que seguro, joven...más que seguro. Hay que lograr darle celeridad al juicio de mi inocencia, van Garret cree que yo estoy buscando afanosamente a Katrina y quiero pescarlo en lo que no quisiera pero que es lo que más temo.
-¿Qué cosa, condestable?- insistió el chico Masfat.
- En que...van Garret está detrás de la aparición de los tres, joven...temo que ese viejo esté detrás de esa misteriosa desaparición...pero si hago todo lo como lo tenemos planeado estoy seguro de que le daremos la delantera.
Esperó a que saliera el ama de llaves y allí abordó al Juez que salía de la casa.
- Señor...-comenzó Ichabod.
- Condestable...me extraña encontrarlo tan temprano aquí.
- Señor Juez, he venido a saludar al duque Vermont...
-Tengo entendido que era un buen amigo del abogado Martin.
- Lo desconocía- añadió Ichabod entrecerrando los ojos.- Yo vengo para arreglar algunos asuntos referentes a la custodia del joven Masfat.
- Ah...entiendo, condestable. Bueno...pues espero que su asunto en la corte se resuelva para bien pronto...
- Señor Juez...-insistió el condestable Crane- aprovecho esta ocasión tan particular para pedirle un poco de apoyo a fin de conocer más a fondo la forma en que mi caso va avanzando...¿sabe usted? Mis abogados no se han presentado, es por eso mi preocupación. Espero pueda recibirme sin ningún inconveniente.
- Lo espero en un par de horas en mi casa. Enviaré mi carruaje por usted aquí y le llevaré.
- Gracias, señor Juez.
Llegó donde el conde Vermont. Una recia mirada y un aire de justicia lo envolvían.
- Conde...
- Condestable...-saludó Vermont. Sé a qué ha venido.
- Gracias...
- Adelante- invitó Vermont.
Entraron a la casa y Vermont le sirvió un whiskey escocés.
- No, gracias- rechazó Ichabod- por el momento no apetezco beber nada.
- ¿Rechaza usted el mejor whiskey escocés? Vaya...se nota que no es usted inglés, condestable.
- No, sabe usted que no lo soy, pero no es esa la razón por la que declino su ofrecimiento a beber...necesito estar completamente sobrio para poder hablar con usted.
- Bien, le escucho- señaló Vermont mientras le invitaba a sentarse.
- Conde...he venido porque usted era muy amigo del abogado Laurent Martin...para mí es necesario que atestigue a mi favor en el juicio que se lleva en mi contra. Usted mejor que nadie debe saber que yo no fui quien lo asesinó.
Vermont se levantó con algo de afectación.
- Martin era mi amigo, sí...y aún recuerdo bajo qué circunstancias encontré su cadáver.
-¿Cómo lo...encontraron?- preguntó Ichabod temblando mientras aceptaba de una mocita una taza de té.
- Decapitado...
El sonido de la cuchara contra la duela del piso despejó un tanto al conde quien estaba sumido en sus cavilaciones al respecto de la muerte de su amigo. Ichabod se contuvo y dejó que la mocita levantara el servicio.
- ¿Por qué se puso usted tan nervioso, condestable?
- Es que...hay muchas cosas oscuras que creo que usted desconoce en ésto, conde...
- Parece que sí...de lo que estoy seguro es que...no fue usted quien asesinó a mi amigo.
- Yo podría hablar a favor de mi inocencia y mi testimonio no sería válido en este caso al decir que en efecto yo no fui, pero usted casi no me conoce...¿por qué piensa o asevera que no fui yo?
- Porque...sé quién está detrás de ésto y voy a llegar a las últimas consecuencias. Por eso le recibía a usted hoy, condestable...considéreme un testigo de peso... moveré mis influencias para llegar al fondo de este asunto...se develará la muerte de mi amigo y usted saldrá exonerado.
- Gracias, conde...¿le puedo pedir un favor?
- El que sea, amigo...
- En nombre de la amistad que le unió a Martin, prométame que no dirá a nadie que tuvimos esta charla...
- Me parece bien...nadie debe saber que estamos en la búsqueda de la verdad. Cuente con ello, condestable.
Al poco rato llegó el carruaje que llevaría a Ichabod a casa del abogado.
Descendió del mismo y el ama de llaves de éste lo introdujo a una salita.
El juez lo hizo pasar. Iban a charlar largo y tendido. Todo apuntaba a que el juez lo pondría al tanto de los avances de su juicio. El juez era algo severo pero también un hombre justo y comprensivo que se daba cuenta de lo difícil que era para Ichabod, un hombre tan joven, pasar por una situación tan delicada como tener desaparecida a su esposa y a su hijo, sin contar con que aún no sabía lo referente a su madre.
- Señor Juez...apelo a su honestidad como magistrado y le quiero preguntar directamente...¿qué grado de avance tiene mi juicio?
- Sabe que por ahora no ha habido sesiones, pues estamos en espera de que tenga señales de vida de su esposa y su pequeño, condestable.
- Lo sé...pero el juicio podría ir avanzando a mi favor en lo que mi familia aparece...
-¿Ya tiene usted alguna idea de dónde pueden estar?
- Aún ninguna, señor juez.
- En vista de eso...habrá que emplear el tiempo en conseguir las pruebas a su favor. Yo me encargaré de validarlas personalmente de manera que, en la siguiente sesión, usted sólo tenga que explicar la naturaleza jurídica de las mismas y yo pueda aseverar si son fidedignas o no.
- Gracias, señor Juez...no podría pedir más en un hombre tan honesto como su Excelencia.
Ichabod salió con una ligera esperanza de volver a ver a su esposa y a Mandalay. Ahora tendría que elaborar una tesis para demostrar su inocencia.
Mientras tanto Masfat se encargaba de vigilar sin ser visto a van Garret. Un compañero suyo de la escuela le ayudó a contratarse como mozo en las caballerizas, y pondría a Ichabod al tanto de todo lo que extraño que sucediera.
Katrina seguía arrullando a su bebé en aquella sórdida y oscura habitación. Había sido bien tratada, pero van Garret no perdía el tiempo en tratar de seducirla...estaba cerca de obligarla a ceder a cambio de la vida de Ichabod...al menos...eso era lo que van Garret creía...
