Cap. 31 El baile de máscaras.

- Así que…la propiedad que ocupan el condestable y su esposa…es propiedad de los van Garret, según me relata.

- Así es, señor juez- continuaba aquel hombre, muy cierto de sus aseveraciones.

- ¿Podría mostrarme los títulos de propiedad? Como sabe, llevo poco tiempo en Sleepy Hollow y desconozco mucho de las costumbres y la forma de cómo se llevan las familias que pertenecen a este lugar.

- En algún tiempo, señor juez, la unión entre los habitantes de Sleepy Hollow era bastante armoniosa y firme, tanto como que somos parientes cercanos. Pero todo empezó a salir mal desde que apareció…el Jinete…

- A mí no me venga con esas cosas, van Garret…eso del Jinete me parecen tan sólo historias fantásticas…

- Pues…tan sólo pregúntele a cualquier mujer y niño en Sleepy Hollow y le dirán que no es una historia fantástica…has el mismo condestable Crane sabe que no miento cuando digo que la historia del Jinete es algo verdaderamente oscuro e increíble…

- Señor van Garret…en ocasiones los seres humanos hacemos cosas más increíbles y oscuras producto de mentes enfermas y retorcidas que pudieran ser más fantásticas pero que son más reales de lo que pensamos…

- ¿Qué insinúa?

- Nada…sólo hablo de lo que percibo…señor van Garret…¿no cree usted que su…acusación de despojo, es demasiado rara considerando los problemas por los que está pasando el condestable Crane? ¿No le parece que es una acusación verdaderamente grave?

- Considerando la rareza del condestable y de que fue capaz de asesinar a un buen hombre como Laurent Martin que prácticamente no se metía con nadie, entonces tal vez el condestable no es más que un hombre que busca su propio beneficio.

- No vine a eso, señor van Garret…hablemos del otro asunto.

Mientras tanto Ichabod llegó con cuidado a la parte trasera de la caballeriza con el doctor Wegsteina. Dejó que el médico revisara a Rebecca mientras el joven Masfat permanecía en la puerta vigilando los movimientos de van Garret.

El médico dijo a Crane:

- Condestable…la salud de la señora es…delicada…no puede permanecer aquí…es preciso llevarla a otro lado…cuanto antes.

- ¿A un hospital se refiere? No…no puedo arriesgarla…otra vez un hospital no…

- ¿Por qué? – preguntó el médico.

- Porque…ella ya estuvo en un hospital y la trataron muy mal…quisiera llevarla a mi casa pero…

- No se preocupe…mi consultorio está muy bien dispuesto…le prometo que nadie sabrá que está ahí…tendrá los cuidados necesarios.

- Yo estaré pendiente de todo lo que le haga falta…la cuidaré en todo momento…pero…¿qué tiene, doctor?

- Está angustiada…tuvo una crisis de regresión en cuanto despertó…refirió todos los detalles de las vejaciones de las que fue víctima…y dijo algo que me pareció un poco raro.

- ¿Qué? ¿Qué le dijo mi madre, doctor?

- Que su hijo estaba en riesgo…que lo iban a matar a usted, condestable…

- ¡Maldito!- dijo para sí Ichabod mientras escuchaba las demás indicaciones delmédico.

Al poco rato fue a ver a Rebecca quien le esperaba.

- Madre…-comenzó.

- Ichabod…corres mucho peligro estando aquí…

- Lo sé…pero no puedo dejarte sola…en un rato iré con el doctor a su consultorio y allá te veré…

- Sólo espero que…pronto podamos estar todos juntos…Ichabod…tienes que cuidarte…me odiarías si supieras lo que he hecho últimamente.

- No me importa…sólo quiero que estés bien…y yo te cuidaré de van Garret…no dejaré que seas victima de su odio infernal.

- El joven…Masfat…será tu compañero…y él evitará que te pase algo malo…debes defender a tu familia.

Rebecca se desvaneció de momento. Su hijo y el médico la llevaron a su consultorio.

Mientras van Garret seguía conversando con el juez, Katrina estaba con Jelly quien acomodaba su cuarto, en tanto la esposa del condestable daba de comer al pequeño Mandalay.

- Lamento lo que está usted pasando, señora Katrina- dijo Jelly.

- Gracias…yo también siento lo que está sucediendo, y me preocupa usted…se arriesga demasiado.

- Su familia vale este riesgo, señora Katrina…yo perdí a mi familia hace tiempo…mi esposo y mi hija murieron en un incendio provocado que nunca pudo ser demostrado…a pesar de que el abogado Martin y el conde se esmeraron en dar con el culpable…de igual forma ese descubrimiento no iba a poder devolverme a mi marido y a mi niña- dijo Jelly soltando un par de lágrimas.

- Jelly- dijo tiernamente Katrina- en verdad, lo siento mucho…¡cómo quisiera hacer algo para agradecerle todo lo que está haciendo por mí y por el niño!

- No tiene que agradecerlo…por cierto…en un rato habrá un baile de máscaras aquí en la mansión…

- ¿Un baile de máscaras?

- Si…y usted estará obligada a estar presente…pero no se preocupe…que el condestable también estará…le aseguro que van Garret no tendrá oportunidad de hacerle daño esta noche mientras el condestable esté aquí, ya verá- dijo guiñándole el ojo.

El juez siguió hablando con van Garret.

- Entonces…no hay celeridad en el caso Crane…

- Pues…mientras no aparezca su familia- dijo el juez.- Pero…su acusación no procederá mientras el juicio sea por otra razón y tendrá que ser en los tribunales…no aquí.

- Señor juez…sólo espero que…actúe usted por sus propios motivos y no por ser presionoado por alguien más.

- De eso…puede estar seguro- dijo el juez saliendo rápidamente de la casa.

Van Garret se dio cuenta que el juez sospechaba de él y que no había logrado convencerlo totalmente de la culpabilidad de Ichabod.

En la noche comenzó el baile de máscaras. Jelly le preparó un vestido hermoso a Katrina y al poco rato tuvo que salir. Varios hombres y mujeres pervertidos estaban presentes. El mismo van Garret la recibió en la sala y el baile comenzó.

Al poco rato dos caballeros llegaron a la casa. Uno de ellos llevaba una máscara blanca y el otro una negra. El de la máscara blanca dijo al otro:

- ¿Quedó bien?

- Sí…muy segura.

- Bien…suerte entonces…

- Igualmente.

Se separaron entonces y cada uno tomó una ala de la estancia.

El caballero de la máscara negra deambuló por la casa y la escudriñó con cuidado.

Katrina se sentía más que desolada. Se veía hermosísima con un antifaz dorado. El hombre de la máscara blanca se acercó levemente a ella y dijo:

- Señorita…¿podemos bailar?

- Señor…yo…

- ¿Bailamos?- dijo tomándola para bailar.

Katrina tenía mucho miedo pero cuando bailando se levantó la máscara ligeramente.

- ¿Tú?- dijo con una sonrisa leve susurrando.

- Si, mi vida…soy yo- dijo Ichabod ocultando su rostro nuevamente.