Cap. 34 Salvación temporal.

Cuando Masfat bajó dispuesto a hacer dormir a van Garret, el juez llegó a la casa. El viejo desistió de las intenciones de tomar a Katrina en ese instante debido a la inminente llegada del juez.

Ichabod sabía que corría demasiado peligro. Entonces decidió vestirse y dejar a Katrina y a Mandalay con cuidado.

Tengo miedo…-expresó Katrina.

No te preocupes- dijo Ichabod tras besarla de nuevo- todo está bien, amor…necesito bajar…necesito saber qué es lo que pasa con él…sé que Masfat y Jelly se están arriesgado mucho para que nosotros podamos tener un poco de tiempo uno al lado del otro…para poder estar juntos este tiempo que parece estamos robándole a la vida de forma más que injusta…

Katrina lo abrazó y dijo:

Procura que no te vean…espera que van Garret se haya dormido y sales.

Está bien…lo haré por ti y por el niño- dijo con decisión.

En tanto van Garret llegó al despacho y recibió en audiencia privada al juez.

Señor juez…me alegra que haya venido a la reunión.

Pues realmente…a reuniones como ésta no estoy acosumbrado…-dijo el juez- pero insistí en venir…porque…estoy interesado de manera particular y casi personal en el juicio Crane…y necesito pruebas que puedan demostrar la culpabilidad de Ichabod Crane y de alguna forma también hacer notar las causas por las cuales estaba tan interesado en asesinar al abogado Martin.

Pues…yo tengo elementos para ello…y no sólo eso…tengo evidencias de que Crane está también interesado en borrar toda evidencia.

¿Por qué lo dice, señor van Garret?- insistía el juez.

Para entonces Ichabod ya estaba cerca del despacho y escuchaba con atención lo que van Garret decía a aquél.

Verá…me acabo de dar cuenta que alguien…estuvo aquí y robó una evidencia que era de mucho peso para el caso…es una reliquia de familia que tiene información importantísima para las dos familias.

¿Y por qué supone que fue el condestable quien la robó?- preguntó el juez.

Fuera, Ichabod decía para sí:

-¡Maldito! No tienes vergüenza…¡cómo nos has hecho daño!

- Supongo- continuaba van Garret- que lo hizo porque está interesado en que no haya dudas acerca de la información de los van Garret y van Tassel…mostrando esas evidencias puede tratar de disculpar su interés en asesinar al abogado que conocía muchos secretos de las familias de Sleepy Hollow y usarlos en su propio beneficio.

El juez comenzaba a dudar…¿sería en verdad cierto que Ichabod era capaz de alguna atrocidad?

Ichabod avanzó despacio por la duela del piso. Trató de salir para que van Garret no percibier su presencia, pero cuando salía un rechinido lo hizo contener la respiración y ponerse nervioso. Tuvo el alma en un hilo…de pronto su corazón se detuvo…la vida se quedó en suspenso en ese instante, parado allí, sin poder hacer nada…

Van Garret escuchó el rechinido.

-¿Lo ve, señor juez?- dijo éste.- Alguien está interesado en buscar en mi casa…y no estoy dispuesto a permitirlo.

Ichabod estaba más que nervioso…si van Garret salía en ese instante lo descubriría. Pero Jelly llegó entonces y lo llamó.

¡Condestable! –dijo en voz baja- por aquí…

Ichabod alcanzó a notar a Jelly que le indicaba el camino por donde salir. Entonces avanzó con cuidado por una escalera que daba a las caballerizas.

Van Garret y el juez salieron del despacho y trataron de seguir el ruido. Masfat se dio cuenta que van Garret estaba cerca pero al ver al juez notó que van Garret no iría al cuarto de Katrina, sabía que era el último lugar que el hombre visitaría en ese momento.

Ichabod salió hacia la caballeriza. Jelly respiró hondamente.

Condestable…¿qué hará ahora?

Ver a Vermont enseguida…tenemos que dar completamente con el secreto de los van Garret y van Tassel…y de paso armar mi defensa.

Entiendo…me alegra que haya podido salir con bien.- dijo Jelly.

Gracias, señorita Jelly- dijo Ichabod- pero…aún temo por Katrina.

No se preocupe…-repuso Jelly- mientras yo esté aquí nada le sucederá a la señora Katrina y al niño.

Los ojos de ichabod se cristalizaron. Luego dirigió una mirada al balcón y lanzó un beso a Katrina y a su hijo.

Amor…pronto vendré…te lo juro.

Se dirigió a su casa. Ahí la viuda Martin dormía en la habitación que había sido de Rebecca. Ichabod se quedó en la puerta a la expectativa…recordó los momentos en que ella dormitaba sin ningún problema…y ahora…en aquel hospital…su corazón se hizo pequeño, con una nuez…

-¿Le pasa algo, condestable?

Ichabod por primera vez tenía miedo…pero un miedo terrible…que movía las fibras más fuertes de su corazón…miedo y odio…un odio impotente que podía llegar a enfermar a cualquier mortal.

¿Qué le sucede, Ichabod?- preguntó de nuevo el conde Vermont

Nada…es que…van Garret hizo algo…terrible con mi madre.

Cuéntemelo, por favor…téngame esa confianza…Jelly algo me contó pero no se atrevió a contármelo…

Ichabod relató lo que van Garret había realizado, la vejación de la que su madre había sido objeto por parte de ese horrible hombre. Vermont se llevó las manos a la cabeza y dijo:

Maldito…pero ¿sabe? Esto es demasiado grave, condestable…demasiado…esta vez van Garret está cavando su tumba poco a poco…

Crane insistió.

No se lo conté para que nos venguemos de Van Garret.

Condestable…lo que ese hombre hizo es un grave delito…no lo va a dejar pasar…

Claro que no- insistió Crane- pero tampoco voy a agarrarme de eso para atacarlo…no puedo ser tan subjetivo, señor conde…no puedo hacerlo…la vida de mi madre es tan importante para mí…tiene que ser algo de más fondo…y para eso era necesario buscar lo que usted encontró…

Sí…así es…tengo en mi poder una información muy importante que proviene de una época mucho anterior a nosotros…desde la fundación de Sleepy Hollow. En ella se echa de ver que la supuesta maldición es sólo una falacia, no existe tal, pero esa información está tergiversada, fue confundida con el miedo y la superstición…

¿Es en serio?- preguntó más tranquilo.

Cierto…-dijo el conde Vermont- en un momento se lo muestro.

Cuando se lo iba a mostrar un viento helado hizo presa de la región. Vermont se quedó con la mirada perdida. Las luces se apagaron. A Ichabod se le heló la sangre en las venas. De pronto los cascos de aquel caballo volvieron a escucharse…el Caballero Sangriento volvía a hacer su aparición.

En el hospital donde Rebecca estaba ella pudo escuchar un sonido aterrador. La mujer se despertó bañada en sudor. La enfermera que la atendía la llamó:

Señora…¿se siente usted bien?

Ya viene…-dijo Rebecca- ya viene a cobrar la sangre que por tanto tiempo ha buscado…hay que hacer algo…antes de que lo haga…

La enfermera pensó.

Esta mujer se está volviendo loca…