Contigo, Siempre
Capitulo 8
"La encontré"
Sus ojos color esmeralda despertaron luego de un aparente largo sueño. Al incorporarse a la realidad se halló en una habitación totalmente desconocida para ella.
Trató de pensar el por qué se encontraba allí.
Volteó y vio a su izquierda una mesita de luz, y sobre ella unos papeles, que al tomarlos en sus manos pudo leer que se trataban de sus estudios.
Recordó que esa humilde señora llamada Kumiko y su hijo Daisuke le habían brindado refugio luego de que le dieran el alta en el hospital. Seguido a eso, cayó en la noticia de que estaba embarazada; que a pesar de ese accidente que había sufrido ese bebe se aferró a ella. Descansaba en su vientre hacia casi 3 meses. Sin embargo, algo la hacía sentir nostalgia, angustia, y finalmente brotar algunas lágrimas.
La puerta de la habitación se abrió. El joven Daisuke apareció frente a ella con una bandeja de desayuno.
-Oh, veo que has despertado- Le expreso, sonriendo.-Te traje el desayuno, ya que debes alimentarte muy bien, ya que ahora son dos- Al ver la tristeza en el rostro de la bella muchachita, el chico dejo a un lado la bandeja y se sentó junto a ella.
-¿Qué te sucede? ¿No estás feliz con tu bebe?
Ella negó con una leve sonrisa. –No, no es eso. Sucede que… Se siente tan horrible no saber nada sobre mí misma. No recuerdo mi nombre, ni mi familia, mucho menos al padre de mi hijo. No sé ni siquiera si es que ya lo sabía antes de accidentarme, no sé si él quería hacerse cargo, si mi hijo fue deseado o no…- Comenzó a llorar.
-No llores por favor, ya lo resolverás. El doctor dijo que no te esfuerces, que poco a poco iras armando las piezas de tu memoria. Además, podemos avisar a la policía que te encuentras perdida y allí de seguro alguien cercano a ti te encuentre…
-No.- Dijo rotundamente la muchacha.- Tu madre me dijo que en el momento del accidente yo estaba sola, que esa calle es totalmente deshabitada. Por alguna razón yo tome ese camino y nadie estaba a mi lado. Quizás se enteraron de mi bebe y nadie estuvo de acuerdo… No quiero que hagan nada de eso. Yo misma tratare de tranquilizarme para poder recordar y luego analizare si vale la pena regresar. De todas formas, no se preocupen, me iré en cuanto este recuperada.
-¡No! ¿Piensas que mi mama va a dejarte sola por ahí y embarazada? Tú te quedaras con nosotros si es necesario hasta que nazca el bebe. No es ninguna molestia. En unos días llegara mi hermano, de un viaje, el es más grande que yo, pero no creo que a él le moleste la presencia de una chica linda como tú. Jaja –
-Gracias por lo que hacen por mi…- Ella ya se sentía un poco mas confortada.
Kumiko ingreso a la habitación y pregunto a la jovencita como se encontraba el día de hoy y si durmió cómoda.
-Muy bien, solo que aun estoy algo confundida, pero estoy muy bien aquí.- Respondió con esa sonrisa dulce y angelical.
-Sabes? No me gusta tener que llamarte querida, o jovencita, es una lástima no saber tu nombre.- Se lamentaba la mujer.
-Madre- Exclamo Daisuke como ocurriéndosele una idea- ¿Y si le ponemos un nombre hasta que sepamos el suyo? Digo…si tu quieres…- Dijo esta vez mirando a Sakura (Que obviamente no sabía que así se llama)
-Por mí no hay problema. Pero no se me ocurre como puedo llamarme.
-¿Y qué tal Midori?- Pregunto el chico. –Digo, significa verde, y tus ojos son verdes… no sé, pero es lo único que se me ocurre…
-¡Me parece perfecto!- Asintió Sakura que ahora era Midori.
-Está bien jovencita digo, Midori, te llamaremos así. Bueno Daisuke vamos a la comisaria a denunciar que…
-¡No!- Exclamo tajante la joven. –Ya hablé con Daisuke de ese tema. No quiero que hagan nada por favor, si le importo a alguien, que me busquen ellos…
La amable señora asintió con la cabeza. –Se hará como tú digas. Bueno descansa. En unos días podrás levantarte y caminar por la casa. Tenemos un hermoso jardín. Lástima que está un poco descuidado. Pero te servirá para distenderte. Distancias más largas aun no puedes, debes andar con cuidado por el bebé.
-Lo tendré en cuenta, y gracias otra vez.- Les respondió.
Volvió a quedarse sola en la habitación.
Se sentía protegida por estas personas.
Posó sus manos sobre su vientre y sonrió, emocionada. –Tú eres lo único que tengo. La única seguridad que tengo. ¿Dónde estará tu papa? Quisiera recordar su nombre…-
/
Habían pasado 10 días de la desaparición de Sakura.
Eriol había viajado desde Inglaterra hasta Hong Kong para averiguar si el clan Li tendría algo que ver en el suceso.
Luego de casi no obtener nada, arribó a Japón.
En una reunión en la casa Kinomoto, donde todos sus allegados estaban presentes, él les comentó que evidentemente habían enviado a matarla, a manos de uno de los hombres más eficientes del clan. Shaoran ya se lo imaginaba. Touya trato de controlarse para no provocar aun más problemas, además estaban Yukito y Fujitaka presentes y no quería ocasionar un escándalo, pero le daban ganas de ir y ahorcar a su ex cuñado.
-Yo creo que lo mejor será poner la denuncia en la policía.- propuso Eriol.
-Pero tú sabes Hiragizawa que esos tipos son peligrosos.- Retrucó Shaoran, negándose a la idea.
-¡Escucha mocoso!- Grito Touya- Mi hermana está desaparecida hace más de una semana. Seguro que tu maldito clan ya se olvidó del asunto. Peor no vamos a estar, hay que arriesgarnos, ya paso mucho tiempo, pensaran que no nos importa, si se esperó tanto tiempo es tu culpa y si a mi hermana le sucedió algo, también lo será.
-Touya por favor- pidió Yukito- No conseguiremos nada buscando culpables. Lo importante es agotar todos los recursos que tengamos para hallar a Sakura-
Tomoyo observó a Shaoran, y cómo sus ojos comenzaron a empañarse.
-Bueno, creo que ustedes tendrán que poner la denuncia, que son su familia directa- Expreso mirando a Touya y a Fujitaka.
-Sí, lo mejor es no perder tiempo, vamos papá, acompáñanos Yuki.
Enseguida se levantaron del sofá para ir lo más rápido posible a la comisaria.
Tomoyo y Eriol se acercaron a Shaoran. Quien se sentía el más miserable del mundo.
-Él tiene razón, es mi culpa. Yo no debí acercarme a ella. Sabiendo que tengo una familia involucrada en temas tan delicados y a la vez peligrosos.
-No Shaoran! No es tu culpa- le dijo Tomoyo colocando sus manos en los hombros de su amigo.- La culpa es de la gente maligna que por sus propias frustraciones no puede ver felices a los demás. Pero ya verás que aparecerá sana y salva, y podrás arreglar ese asunto con ella.-
-Así es- Agrego Eriol- tú no te preocupes, Sakura tiene mucha gente que la estima y la protegerá siempre.
-Yo no pude protegerla- dijo Shaoran casi con una lágrima en la voz.
El timbre de la casa sonó. Tomoyo fue a atender. Era Meilin.
-Perdón que se me hizo un poco tarde, ¿Qué solución encontraron para…?- Debió callarse, porque su mirada vio directo a Eriol. Y por alguna razón, se sonrojó.
-Ah claro, ustedes no se conocían personalmente!- Exclamo Tomoyo. –Querido, ella es Meilin, ya sabrás, prima de Li y parte del clan; Meilin, el es Eriol-
Ambos se saludaron. Meilin estaba algo nerviosa. Shaoran reaccionó. -¿Lo llamaste "querido"?
Tomoyo se sonrojo y Eriol rió un poco. –Bueno… Sé que no es el mejor momento para decirlo… Pero… Eriol y yo…estamos saliendo…-
Shaoran se sorprendió, pero le demostró algo de felicidad. –Bueno, los felicito. Al menos espero que ustedes sí funcionen juntos y puedan ser felices, y que nadie se meta en sus vidas-
-No hables así, Li- respondió Eriol- Sakura y tú están destinados el uno al otro. Ya tendrán tiempo de arreglar sus asuntos.-
Pero Meilin no se encontraba muy feliz que digamos, aun así, sonrió a su amiga y la felicitó. -¿Sucede algo, Mei?- Le pregunto Daidouji. –Eh? No, no sucede nada. Me preocupa Sakura obviamente… Espero se encuentre bien.-
/
Sakura se encontraba en su cuarto cuando de repente, sintió mucha hambre.
-¡Ay cielos! Ya voy a empezar a comer por dos.- Sonrió algo entusiasmada por la experiencia de ser madre.
Se levanto suavemente y fue a la cocina, a prepararse un bocadillo. Encendió la televisión, para ver algo mientras comía.
Cuando terminó de consumir el alimento, se sintió satisfecha, y se disponía a volver a su habitación, cuando de repente, la puerta de entrada se abrió. Ella se quedó de pié suponiendo que se trataban de Kumiko y Daisuke, que habían ido de compras. Pero se asombró y casi se atemorizó por lo que estaba viendo.
Un joven de unos 21 o 22 años, ingresando a la casa.
Él se quedo frente a ella. Mirándola por un momento.
-… ¿Quién eres?...- Preguntó Sakura algo confundida.
-Creo que yo debería preguntar lo mismo, ¿no crees? ¿Quién eres y que haces en mi casa?
En ese preciso instante Kumiko y su hijo menor regresaron y al ver este encuentro, la mujer prosiguió a explicar.
-Oh, Masaru, hijo, ya regresaste.
-Hola madre, ¿quién es esta jovencita? Parece que le comieron la lengua los ratones…- El tipo daba una impresión de ser algo autoritario y ególatra, cosa que a la ojiverde le dio un poco de temor al principio.
-No querido, sucede que la encontramos hace más de una semana luego de que sufriera un accidente. Perdió su memoria. No recuerda nada, y decidimos ponerle Midori. Ella se quedara hasta que se recupere totalmente. Está embarazada de tres meses así que se gentil con ella-
-Ah ya veo… Lo lamento Midori, creí que eras una ladrona.-
Masaru se acerco a ella y tomo su mano, la cual beso cordialmente. Y le sonrió. Lo que hizo que la muchachita se sonrojara un poco. –Es un gusto…Midori-
-El gusto es mío…-
-Masaru. Mi nombre es Masaru.
Ella sonrió nuevamente, sin embargo, comenzó a sentir angustia. Como si tuviera la sensación de estar traicionando a alguien.
-Perdón Masaru, por ser tan poco cortés. Bueno… será mejor que vuelva a recostarme, aun no tengo muchas fuerzas y tengo sueño, pero mañana iré al jardín, necesito estar en exteriores, sino me volveré loca jaja
-Sí, querida descansa. Mañana mismo pondré un anuncio solicitando algún jardinero. Así disfrutas más de la vista.- Le contó la mujer; seguidamente Sakura se fue a su alcoba.
-Oye hermano, no.- Le advirtió Daisuke.
-Daisuke, tu siempre el mismo. Es una muchachita muy hermosa, está abandonada, con un bebé que necesitará un padre… es una muy buena elección ¿No crees?
-Pero no para ti. Si está esperando un hijo significa que no está sola.
-¿Tu que sabes?
-Es verdad Masaru- Se introdujo su madre- Por favor no nos metas en problemas otra vez, te lo pido encarecidamente. No juegues con sus recuerdos.
En ese momento, escucharon algo proveniente de la televisión que los hizo voltear a ver. El programa de las noticias estaba mostrando la fotografía de la propia Midori, pero con el nombre de Sakura Kinomoto, desaparecida hace 10 días.
-Con que así se llama…- Susurró la mujer.
De pronto la tv se apago. El mismo Masaru la silenció. – No, no se llama así, ahora es Midori.
-Pero hijo no puedes ser tan injusto…ella necesita saber que la están buscando.
-Si claro, 10 días después. Yo la protegeré. Se quedara aquí, para siempre.
-¿Ah sí? ¿Y como harás eso?- Desafío Daisuke.
-Es fácil. Borrare cada canal de noticias en la televisión de su cuarto y la de esta sala. Vigilaran que no salga más que al jardín, para que ningún vecino pueda reconocerla. Le diré que yo soy el padre de su hijo. Que hace 3 meses tuvimos una pequeña aventura pero que no sabíamos nuestros nombres. Y que ella me estaba buscando al momento que se accidentó. Será mi esposa y nos iremos al exterior.
LA mujer se horrorizo. -¡Pero Masaru! No puedes hacer eso, te estarías aprovechando de su estado. Seguramente ella tiene una vida. No podemos quitársela.
-¡¿Y quién lo dice?! ¡¿Tu?! Sabes que jamás te hice caso. Esta jovencita es la más hermosa que he visto y va a ser mía, de nadie más. Y si su marido o lo que sea la ama de verdad, que venga a buscarla.
Masaru se fue directo a la habitación donde se encontraba la muchacha.
-Pero mama, ¿Dejaras que haga eso?- Se indigno Daisuke.
-Se que no es lo correcto hijo, pero, no puedo enfrentar a tu hermano, sabes que no nos conviene.
/
La puerta del cuarto de Sakura sonó.
-Adelante- Exclamó.
Al ver a Masaru otra vez frente a ella, volvió a sentir esa incomodidad que había sentido hace un rato.
-No te asustes. Realmente yo ya sabía todo.
Ella no comprendía nada.
-Lo que paso en la sala, en realidad fue una pobre actuación. Es que mama no quiere que te fuerce a recordar cosas que no quieres, pero no puedo guardarlo más. He sufrido mucho con todo esto.
Sakura se enredaba cada vez más con cada palabra.
-Lo que trato de decirte es que… yo soy el padre de tu hijo.
-¡¿Qué?! ¡Pero no puede ser! Si tú me preguntaste quien era, parecías sorprendido de verme, como si no me conocieras…
-Pero te estoy diciendo que fue una pobre actuación. Fue idea de mamá. Ella no quiere que sufras. Pero la verdad es que no puedo esconder más lo nuestro. Hace 3 meses nos conocimos en una discoteca, bailamos toda la noche, y tras varias copas… tuvimos sexo… y no volvimos a vernos. Yo creo que estabas buscándome, por eso pasaste por ese lugar tan desolado y sufriste ese accidente… Y ahora que se que hay un fruto de lo nuestro yaciendo en tu vientre… quiero que seas mi esposa.
-Pero…espera, no, esto es demasiada información para un solo día. ¿Estás seguro que soy yo? ¿Cómo me llamo entonces?
-Te llamas Midori. Por eso mi hermano lo eligió. Sé que estas confundida, pero en algún momento debes aceptar nuestro error.
-¿Error? ¿Mi hijo para ti es un error?
-Tú no querías tenerlo. Así que imagino que estas algo compungida. Pero cuando te dignes a aceptarme como tu esposo, dormiremos juntos, como lo que somos desde aquel día que te entregaste a mí…
Diciendo esto, el sujeto se marchó. Al salir, se cruzo con su madre y su hermano que lo miraban con enojo. –Cambien esa cara frente a ella y síganme el juego, si no quieren terminar mal.- Amenazó.
Por su lado, Sakura comenzó a llorar. Ahora con la llegada de este tipo no quería estar un segundo más en esa casa. Creía lo que él le había dicho pero a la vez no era lo que esperaba. Por alguna razón, ni siquiera su cuerpo, sus sentidos, habían logrado recordar algo. Se angustió y se recostó aferrándose a la almohada. Quería dormirse para siempre.
/
Al día siguiente, Tomoyo se encontraba en la calle colocando fotos de Sakura en cada lugar que podía, a la vez, platicaba desde su teléfono móvil. –No amor, nadie sabe nada, parece que haber salido en las noticias aun no alcanza. Estoy colocando fotografías, ya no se qué hacer. Oh no, ya me quede sin fotos… Bueno estoy cerca de un cyber-café, si voy a mi casa pierdo tiempo así que lo haré aquí, voy a demorar un poco, ¿sí?-
-Sí, amor, haz lo tuyo tranquila. Yo trataré de calmar un poco a Li. No sabes como está.
-Sí, lo sé. No sé cuanto más van a sufrir así… y mi Sakurita, ojala este bien y en buenas manos.
Tomoyo cortó la conversación e ingreso al cyber.
Una vez impresas las nuevas fotografías, pagó, y se volteo tan rápidamente que no se percato de que venía alguien con un vaso de zumo, así que se chocaron, volcando todo el liquido en las ropas de ella.
-Oh, lo siento mucho! Es que venias tan deprisa que no me diste tiempo de hacerme a un lado- Se justifico, preocupado, el joven, de unos 18 años.
-No, no te preocupes, tranquilo. Lo importante es que pude salvar las hojas jaja- Dijo Tomoyo mientras guardaba las fotografías en su cartera.
-Si, pero mírate, estas toda mojada, te enfermaras.
-En serio no fue nada, estoy bien. Para la próxima tendré mas cuidado. Lo siento, hice que vaciaras todo tu jugo. Te comprare uno para compensarte.
-¡Oh no! Yo puedo hacerlo. Pero deja que también haga algo por ti, acompáñame a mi casa así te pones algo de ropa de mi madre. Ella es una persona encantadora, no tendrá problema.
Ella dudó, pero luego se le ocurrió algo. –Mm, Esta bien, pero hagamos un trato, yo voy a tu casa pero solo si me dejas comprarte otro zumo-
El sonrió. –Está bien, no puedo negarme a tan bella joven jaja-
-Gracias. Me llamo Tomoyo, es un gusto conocerte.
-Qué bonito nombre. Mucho gusto Tomoyo, yo soy Daisuke-
/
Sakura se encontraba en el jardín. Mirando cada sector de él. Era verdad que estaba descuidado, pero si pronto vendría un jardinero, se iba a poner bonito.
Cerca de ella estaba Masaru, pero Sakura casi obviaba su existencia. No sentía nada por él, no podía entender cómo es que hace tres meses había estado con él. Sin embargo en este momento solo le quedaba creer lo que le dijeran.
De pronto Masaru vio como su hermano se acercaba con una jovencita, charlando muy a gusto. Se apresuro como una flecha furiosa y fue enseguida por su hermano menor. -¡Daisuke! ¿Que te dije de traer gente? ¡No quiero que confundan a Midori!-
-Hermano que maleducado eres. Ya entendí. Discúlpame Tomoyo, es cierto, hay una persona enferma en casa así que las visitas no pueden quedarse mucho tiempo-
Ella con su sonrisa gentil lo comprendió. –Tranquilo, esperare aquí afuera, descuida.-
Daisuke se sonrojo un poco. Le había impactado lo bella que era y sobretodo esa gentileza que irradiaba. Ambos hermanos ingresaron a la casa.
Tomoyo comenzó a mirar el enorme jardín. Miro el anuncio pegado en la pared, pidiendo jardineros con o sin experiencia, pero que sean eficientes. Continuó mirando el jardín. Se parecía mucho al de su casa. Nunca había pasado por allí. Pero algo le llamaba la atención y aun no sabía qué. Y de pronto, si, lo supo, allí había una figura femenina. Se acerco más para poder divisarla. ¿Sería alguna hermana de Daisuke? ¿Sería la persona enferma que él le había mencionado hace un rato? Todas sus preguntas se respondieron cuando la chica volteó. Y vaya su sorpresa cuando la miró.
-Pero es… ¡Ay no puede ser!-
A lo lejos, Sakura le sonrió algo tímida, pero el momento es interrumpido por Masaru, quien la toma del brazo algo abrupto y se lleva a la muchacha al interior de la casa.
Tomoyo quedo tan shokeada, que cuando salió Daisuke a la puerta no pudo reaccionar. Se tambaleo un poco, y no cayo gracias a que el la sostuvo del brazo. –Oye, estas bien?-
-Si… si lo estoy…
-¿Segura?
-Si, segura.
-Mm… Bueno- Daisuke volteó y ya no vio a nadie- Tomoyo, ya se fueron, toma- Le entrego una musculosa y un jean similar a los que él había mojado- Entra y ve detrás de ese árbol que es frondoso así te vistes. Perdón que no te hago pasar a mi sala pero mi hermano…ya viste como es.
-Si, entiendo, no te preocupes.- Sonrió.
Luego de que se cambiara de ropas, coloco las suyas en una bolsa y se dirigió la vista al muchacho.
-Bueno muchas gracias por la ropa, en cuanto llego a mi casa las lavo y las plancho así se las devuelvo a tu madre.
-No, descuida, dice que te las quedes, ella ha ganado varios kilos jaja
Ella también sonrió pero se notaba tensionada. –Eh… Daisuke… Soy algo curiosa… ¿Quién es esa chica? ¿La que estaba ahí hace un rato?
-Ah…ella… no digas nada a nadie, pero… es una chica que sufrió un accidente hace dos semanas. Con mi madre la encontramos y la llevamos al hospital… se quedo con nosotros porque…
-Gracias, solo eso quería saber. Bueno estoy algo apurada, espero volver a vernos.
-Si… espero también yo.
Tomoyo se fue rápidamente, dejando al chico casi con la palabra en la boca. El deseaba volver a verla. Pero, esto era una casualidad de la vida, pensaba. Pero quizás no. Daisuke ni se imaginaba de qué manera estaba destinado a ver a Tomoyo nuevamente.
-Shaoran, necesito contarte algo urgentemente- Expreso Tomoyo del otro lado del teléfono.
-Espera Tomoyo, dime donde estas y voy a verte…
-No, te lo tengo que decir en este mismo momento… ¡Encontré a Sakura!
Los ojos de Shaoran se empañaron más. Aun sin saber qué hacer, si reír o llorar. Pero al fin la había encontrado, Sakura estaba sana y salva, aparentemente.
CONTINUARÁ…
Notas de la autora: Hola! Aquí les subo otro capítulo, la verdad no estaba muy inspirada, pero no quería dejar de actualizar para q no se olviden de mi T_T jajaja Y les pido disculpas por que el capitulo 6 fue algo confuso, pero la verdad no quería decir tan de golpe lo que le había sucedido a Sakura. En fin espero que este sea un poco más claro. Tengan en cuenta que es la primera vez que escribo un fic, de seguro iré aprendiendo mas XD les dejo un saludo y ojala les guste! Gracias por los reviews! n.n
