Contigo, Siempre

Capitulo 9

"Volver a verte"

Las piernas apenas le respondían para largarse a correr con todas sus fuerzas.

Eso que había escuchado lo había llenado de sentimientos encontrados; pero el más persistente era el de una alegría inmensa, que inundo su pecho. "Encontré a Sakura" le había dicho Tomoyo. Y esa corta frase le había bastado para ponerse como loco e ir a encontrarse con su amiga para saber dónde se hallaba su amada.

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Se encontraron en un café del vecindario. Pidieron algo de beber, excusa para poder entablar la conversación, que era lo que más le interesaba al joven Shaoran.

-Dime, por favor, ¿Dónde está? ¿Me odia? ¿Sigue enfadada conmigo?- Casi no dejaba hablar a la muchacha, por culpa de esa ansiedad que lo apresaba.

-Espera por favor, vamos por partes. La vi solo por una brevedad de segundos. Por alguna razón llegue a esa casa, aquí está la dirección- Le expresó entregándole un pequeño papel- La vi y lucía extraña, aunque me sonrió, y ahí supe que era Sakura. La podría reconocer a millones de kilómetros. Es mi adorada Sakura- Mientras comenzaban a salir unas lagrimas- Sin embargo fue una situación muy rara, Shaoran. Hay un tipo… que no me gusto mucho su actitud. Temo que ella pueda estar en peligro.-

-Espera es que… no entiendo nada. ¿Dónde está? ¿Acaso en una casa de desconocidos?

-Por el momento no especulemos. En esa casa, están buscando un jardinero, con o sin experiencia. Creo que lo mejor es que te infiltres en ese lugar, y qué mejor manera de que sea así, como jardinero- Sonrió. – Así no haremos alboroto.

-¿¡Qué?! Pero Tomoyo, yo no sé nada de esas cosas…

-¿Quieres ver a Sakura o no?- Él asintió con la cabeza. – Entonces debes hacerlo por ella. Quizás logres comprender la situación y el porqué ella está tan…ida. Recupera a nuestra Sakura, por favor. Cuando llegues allá, pregunta por Daisuke, es un conocido mío, dile que vas de parte de Tomoyo, por el puesto de jardinero. De seguro te tomará, es muy amable. Ve mañana a primera hora; ahora creo que ya es tarde –

Shaoran observo la dirección impresa en el papel, y suspiró. No entendía absolutamente nada. De repente sintió que todo se había nublado. Sintió que de un momento al otro esa torre que había construido tan solida junto a su amada, se había quebrado al medio, y sería muy difícil de reparar.

Esa noche ni siquiera podía dormir. Dio todas las vueltas posibles en la cama, pensando en ella.

No le gustó nada saber que Sakura se encontraba en una casa ajena; y que a su lado había un sujeto que a Tomoyo no le cayó para nada bien. ¿Y si estaba en peligro? No importaba, de todas formas él iría mañana mismo y la sacaría de allí, y todas estas semanas serian un mal recuerdo y ya.

Pero estaba obviando dos detalles: Le había dicho a Sakura que no la amaba, y había aceptado casarse con esa tal Lynn que su madre había mencionado.

Sabía que era imposible volver a rearmar su historia de amor con ella, pero al menos, deseaba que volviera a su casa, con su padre y hermano, que regresara a ver a sus amigas, y volviera a sonreír en algún momento.

Tras tantos pensamientos y preguntas sin respuesta, se quedo dormido casi sin querer.

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-¿Y? ¿Se durmió? – Preguntó Eriol, quien se encontraba junto con Tomoyo, en la sala de la casa Li. Meiling cerró suavemente la puerta de la habitación de Shaoran. –Sí, parece que si… qué noticia, Dios. Me pone feliz que este bien, pero por otro lado… ¿Por qué esta allí y no fue a tu casa, Tomoyo?

-Eso es lo que no se. No entiendo. Pero supongo que habrá que esperar a que él vaya a verla. Ella me sonrió… pero, por alguna razón, no era la misma.

-Espera, ¿Tú estás segura que se trataba de Sakura?- Pregunto Meiling seriamente.

-¡Si! ¡Totalmente! Pero su mirada era distinta, como de alguien que está en un estado de trance. No sé cómo explicarlo. Espero no esté sufriendo-

Tomoyo se largo a llorar, mientras que su novio la consolaba con un dulce abrazo y tiernas palabras de amor. Meiling observaba la escena y comenzó a incomodarse. También sentía ganas de llorar, pero no solo por lo de Sakura, sino por algo más, algo que ella misma estaba comenzando a sentir. Ver tanto amor frete a ella, cuando se encontraba totalmente sola, le dolía.

Pues hasta sentía que la propia Sakura era afortunada, por tener un hombre que aun en la distancia no había minuto que no la pensara.

Fingió un bostezo de cansancio, para poder cortar el momento.

-Oh Mei! Seguramente estas cansada, mejor nos vamos.- Expreso Tomoyo, levantándose del sofá.

-No hay problema, amigos.- Dijo Meiling con una forzada sonrisa.

-Si lo hay, es muy tarde y nosotros estorbamos.- Le dijo Eriol a la ojirubí, mientras ella sentía un leve sonrojo en las mejillas. Así que aparto la vista de él.

-Bueno Mei, mañana bien temprano estaremos por aquí si no te molesta, a esperar novedades de Shaoran.- Comento Daidouji.

Meilin abrió la puerta de calle. –Si, los espero con algo para desayunar. Gracias por acompañarme- Sonrió con ternura. Antes de despedirse, abrazó a Tomoyo, y se aferro a ella muy fuerte.

Meiling era efusiva pero cuando se abrazaba a alguien sin emitir sonido, era porque algo la preocupaba.

-¿Sucede algo Mei?- Preguntó la joven, separándose de su amiga.

Meiling negó con una sonrisa. –No sucede nada. Extraño a Sakura, nada más. Bueno, vayan, que hace frío.-

Saludó a Eriol casi sin mirarlo, y cuando salieron de la casa, cerró la puerta, apoyándose sobre la misma, deslizándose hasta caer al suelo.

Wei apareció frente a ella, con un rostro de preocupación.

-¿Por qué, Wei?, ¿Por qué estas cosas solo me suceden a mi?- Preguntó la chica retóricamente.

El mayordomo parecía comprender la razón de ese comentario, solo la acompaño en silencio.

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Mientras, en la casa de Kumiko Sakura estaba recostada en su cama a punto de dormir, cuando de pronto Daisuke ingreso con unos chocolates, que apoyó en la mesa de luz.

-Mira Midori, te traigo esto, quizás a mitad de madrugada te despiertes con antojos- Rió.

Ella recién estaba comenzando la etapa de los antojos, y todo eso solo la entusiasmaba más. Quería conocer ya a su bebé. Pero sabía que quedaba medio año; seis meses para que eso sucediera. Así que se propuso disfrutar lo más que podía. Aunque algo la había preocupado, o más bien, llamado su atención.

-Oye, Daisuke.-

-Dime-

-¿Quién era esa chica?

-¿Esa chica…? ¡Ah! Tomoyo.

-¿Tomoyo?

-Si, una chica que conocí hoy. Moje con jugo su ropa y vinimos aquí a buscar algo para que se cambie… ¿La viste?

-Si… Es muy bonita.

-Si…lo es

-¿Te gusta?

Daisuke se sonrojo con esta pregunta, así que solo se acerco rápido a la puerta para cambiar de tema antes de salir del cuarto. –Bueno ahí tienes todo el chocolate que quieras…si quieres más me pides… dulces sueños.- Se fue muy apresurado.

Sakura soltó una risita.

Sin embargo, algo hacia que no dejara de pensar en esa chica. En como la observo hoy. ¿Formaría parte de ese pasado que no podía recordar? No. Confiaría en la palabra de Masaru. Después de todo, era la única certeza que tenia.

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Un nuevo día golpeó Tomoeda.

El timbre de la residencia de Kumiko y sus hijos sonó.

Sakura apenas abría los ojos. Desde hacía unos días el cansancio por el embarazo la hacía dormir largas horas. Pero ese timbre interrumpió sus sueños. Así que aprovecho para comenzar su día muy temprano. Por alguna razón, se sentía feliz.

Se levantó de su cama, acarició dulcemente su barriga, como lo hacia todos los días al despertar, y se preparó para comenzar su jornada en el jardín, ya que aun era al único lugar donde podía salir.

Daisuke atendió la puerta, y con una sonrisa recibió al joven que estaba del otro lado.

-Hola, mucho gusto- saludo haciendo una reverencia- Mi nombre es Li Shaoran. ¿Tú… eres Daisuke?

-Si, soy yo.- Respondió el muchacho, sonriente.

-Ah, qué bueno. Yo vengo de parte de… Tomoyo. Por el puesto de jardinero.

-¡oh Si! Tomoyo… ¡Que dulce gesto, leyó el cartel y te contactó!

-Eh… si- Contesto algo inseguro.

-¡Que suerte! Ven pasa Li. Llamare a mi madre para que te haga una pequeña entrevista. Por suerte no está mi hermano mayor, llega más tarde. Así que si ella te acepta, ya podrás empezar hoy mismo si no te molesta, es que mira lo que es esto.- Le informó, señalándole con una mano todo el jardín.

Y si, estaba en condiciones bastante pobres. Casi todas las hojas que abundaban allí estaban secas. Shaoran no tenía ningún conocimiento acerca de esto, pero solo necesitaban amor, lo sabía. Ese amor que su Sakura daba a todo el mundo y curaba con él. Porque ese amor a él lo había transformado por completo. Y de tan solo pensar que estaba cerca, que estaba bajo el mismo techo que ella, comenzó a sentir un ardor en el corazón.

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-¡Estas contratado, Li!- Le anunció una amable y alegre Kumiko.

Era una mujer tan humilde. Shaoran comenzó a tranquilizarse. Sakura no estaba en malas manos después de todo.

-Bueno, ¿puedes comenzar hoy?- Le propuso la señora.

-Si, por supuesto. Pero permítame decirle que hoy no traje ningún material para comenzar…

-No te preocupes querido, nos quedó del antiguo jardinero. ¿Daisuke hijo podrías darle las herramientas?

-Ah mamá, las tiene Midori, pues la otra vez andaba cortando unas raíces del árbol de…

-¡oh Dios esta muchacha! En su estado no puede andar haciendo esfuerzo- Se lamento la mujer- En fin, supongo que es el aburrimiento jajá. Ve al jardín joven Li. Midori debe estar allí. Habla con ella.-

Shaoran se dirigió al jardín, y en el camino se preguntaba para sus adentros, quien seria esa tal Midori.

Nunca imaginó cómo sería respondida esa pregunta. ..

Se detuvo en el jardín al ver de espaldas a una jovencita, cuya silueta se veía hermosa. El conocía bien ese cuerpo. Lo conocía curva por curva.

Comenzó a tragar cada vez más rápido porque su boca se estaba secando.

Sus ojos empezaron a empañarse aunque evitó las lágrimas.

-Mi…Midori- Murmuró con la voz algo entrecortada.

La muchacha volteó.

Y la sorpresa de Shaoran al verla fue grande. Era ella. No podía equivocarse. Era su Sakura. Era su Sakura en el cuerpo de otra. De una tal Midori. ¡No comprendía nada! ¿Midori? Pero… ese no era su nombre.

La joven no lograba entender el por qué este chico se había quedado perplejo frente a ella observándola fijamente sin decir palabra. Así que decidió ser ella quien rompiera el hielo.

-¿Perdón? ¿Puedo saber quién eres?- Le pregunto la ojiverde con su dulce sonrisa y esa hermosa voz que lo llenaba de paz. Era ella. Era su amada. Podía comprobarlo mil veces y afirmarlo mil mas.

-Hola… ¿Eres Midori?- Pregunto casi obviando la pregunta de ella.

-Si… bueno, supongo.

El hizo una mueca de extrañez.

-¿Supones?

Ella sonrió. -¡No me hagas caso! ¿Para qué me buscabas?

-Eh… si. No me presenté, perdón. Soy… el nuevo jardinero; Li.

Este apellido parecía no despertar nada en ella. Shaoran estaba descubriendo lentamente qué era lo que sucedía realmente.

-Mucho gusto- Respondió amablemente ella.- ¡Ya se! Las herramientas. Si, están por aquí, ah, no ahora que recuerdo las deje en mi cuarto. ¿Me acompañas? Es que… no puedo hacer mucha fuerza…

-¡Por supuesto señorita Midori, déjeme acompañarla así usted no carga nada pesado. Las damas no deben hacer trabajos de hombres.-

Tomaron rumbo al cuarto de la joven.

Ella le sonreía ampliamente. Sentía que este muchacho era todo lo contrario a Masaru. Por fuera era muy apuesto y varonil. Pero además era educado y Cortez. –Oye, puedes hablarme de tú, no hace falta formalismos. Veo que debemos tener la misma edad.-

El la miro fija y seriamente, lo que hizo erizar la piel de Sakura.

Era como si su cuerpo reconociera a este joven. Pero no, no era posible. Quizás era su deseo tan profundo de poder recordar algo, pues lo mismo le había ocurrido con esa chica; Tomoyo.

-Ay, no me mires así… tienes una mirada… muy penetrante…

El se avergonzó un poco y trato de ser un poco más precavido. –Oh lo siento! ¡Perdón! Es que usted…me recuerda a… alguien-

-Qué extraño. Porque… tu también me recuerdas a alguien-

Al ingresar a la habitación, Sakura abrió un placard color café de donde saco una enorme bolsa negra. El se percató de que estaba bastante pesada, así que no dudo en ayudarla.

-Espere, permítame.- El tomo la bolsa con sus fuertes brazos y se disponía a llevársela. –Bueno señorita, estaré en el jardín entonces. Me dijeron que usted lo frecuenta mucho.-

-Si- Le respondió con su ya característica sonrisa. –Si no le molesta, lo estaré observando trabajar-

-Claro que no me molesta…-

Shaoran sentía una felicidad inigualable. Pero a la vez, una preocupación rodeo su cabeza. Sakura no recordaba nada. No sabía por qué razón había olvidado todo. Pero no era hora de hacer preguntas. Sabía que en estos casos forzar al paciente no tenía ningún sentido más que causar el doble de confusión.

Así que, ya que había aceptado el empleo, y sabiendo que ella estaría cerca de él, aunque sea como Midori, se dispuso a trabajar.

Y ese día barrió las hojas secas. Saco las malas raíces de las plantas. Y cambio las tierras de algunas macetas. Ella lo ayudaba en lo que podía aunque el evitaba que se esforzara mucho. Recordaba que Kumiko había dicho que Midori no podía hacer fuerza, y aunque no sabía el por qué, trato de cuidarla, de protegerla, como no había podido hacer hace unas semanas atrás.

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Terminó exhausto.

No era algo común para él trabajar en esta clase de cosas.

Pero le había resultado entretenido arrancar malas hierbas mientras ella le contaba que entre esas plantas hay una flor similar a una rosa, que se abre solo de noche, por unos segundos, y luego se vuelve a cerrar.

Y que las flores del árbol de cerezo solo aparecen en esta época del año.

Y que, por alguna razón, ella amaba el olor de esas flores y verlas caer y lograr alcanzar algunas con sus manos era su mayor hobbie en la actualidad. Puesto que no podía salir a la calle aun.

Por más que fueran cosas poco importantes, el amó escucharla toda la tarde. Extrañaba como a nada esa voz, con esas dulces palabras. Y era perfecto saber que aun sin memoria, seguía siendo la chica apacible y sencilla de la que él se enamoro.

Estaba a punto de dejar unas lágrimas caer, mientras guardaba las herramientas de trabajo, cuando ella se acerco repentinamente y tomo su rostro con las manos.

-¿Por qué no eres Masaru?-

Shaoran quedo totalmente anonadado. -¿Quién es Masaru?-

-No lo sé. No importa, no me hagas caso. Ven, vamos a mi cuarto a guardar eso, así ya te vas, seguro estás agotado. Llevas mucho sin hacer esto, ¿no?

-Casi nada- Se sinceró él con una sonrisa.

-Lo sabía- Respondió la joven, divertida.

-Pero guárdame el secreto, ¿sí?-

-Lo que quieras-

Se miraron fijamente. Como si el mundo solo se tratara de ellos dos. Estaban tan cerca que podían sentir sus respiraciones rozarse.

-Vamos a mi cuarto a guardar esa bolsa- Interrumpió ella.

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Al llegar a la habitación, ella abrió el placard y el ingresó la bolsa.

-Muy bien, mañana será otro día.-

-Si…- Asintió la ojiverde. –Oye…Li…

-Dime.

Ella se acercó lentamente, apoyó suavemente sus manos en el torso del muchacho, y acercó su rostro al de él. Cerró los ojos, y sin pensarlo más, lo besó.

Fue un beso corto, porque enseguida se dio cuenta que había cometido un error. ¿Qué pensaría el jardinero? ¿Qué ella hacia eso con todos los empleados? ¿Qué era así de fácil con todo el mundo? Pero lo que ella ignoraba, es que él la conocía. La conocía muy bien. Y denotando la vergüenza de Sakura en su rostro, ahora fue él quien la tomo del mentón y la beso. Esta vez, apasionadamente.

Tan desenfrenadamente, que sin mirar cerró la puerta de la habitación con una vuelta de llave, y continuó besándola mientras sus manos rodeaban esa cintura tan perfecta de su amada.

Cuando quisieron darse cuenta de lo que estaba pasando, ya se encontraban desnudos en la cama, haciendo el amor con una pasión infinita. Con una dulzura incomparable. Con el amor que él sentía por ella y debió resignar hace unos días. Y ella, con la culpa de estar engañando a Masaru, ese que decía ser el padre de su hijo.

Si lo pensaba mucho mas, iba a interrumpir este glorioso momento con él, y no quería. Se sentía una cualquiera, pero a la vez, comenzó a sentir que su cuerpo ya conocía a este ser. Que esas caricias las había recibido antes. Que esos labios le eran familiares. Que ya había estado dentro suyo en otras ocasiones.

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Habían concluido con un intenso orgasmo. Con un grito de placer de parte de ella, algo ahogado por los besos de su amante.

Shaoran se levanto de la cama, y comenzó a vestirse. Ella, hizo lo mismo segundos más tarde.

-Disculpe señorita, me dejé llevar…

-No, no importa. Al contrario, yo comencé. ¿Sabes?- Empezó ella, sentándose en la orilla de la cama.- Hace unas semanas, tuve un accidente. Un automóvil me arrollo.-

Shaoran también se dejo caer en la cama al oír esto, pues la palabra "arrolló" le sucumbió el corazón.

-Yo solo recuerdo ese golpe. La señora Kumiko y su hijo Daisuke muy amablemente me llevaron al hospital, y me dieron refugio hasta recuperarme… pues perdí la memoria, no traía documentación, por lo que no se si tengo familia… Nadie me ha buscado. No vi nada en la tv. Es como si yo ni existiera.- Comenzó a sollozar, mientras Shaoran intentaba no llorar con ella también. Esto era su culpa. Se lo repetía mil veces.

-Pero… ayer vi a una chica muy bella, que se asomo al jardín, y sentí algo especial; y a la vez, hoy, al verte sentí lo mismo… Y ahora, hace un rato, al hacer el amor contigo… fue como… como si ya lo hubiéramos hecho en otra ocasión… Y… como yo… estoy embarazada…

Los ojos de Shaoran se abrieron de par en par, esta vez mirando a la nada, pensando y pensando, pero sin dejar de escucharla.

-Pensaba que… quizás… tú tenías algo que ver… es decir… que ya te conocía desde antes…

Él tras casi medio minuto de silencio, le respondió.

-No señorita, no creo que sea posible. Pero me da gusto saber que sintió algo especial.

-Lo suponía. Discúlpame. Es que estoy desesperada, porque hasta puedo estar casada y… Ay, mira lo que hice, me acosté contigo sin pensar que quizás ya tengo una pareja… ¡No! Soy de lo peor, el haber perdido mis recuerdos no significa que deba hacer esto- Se lamentaba y reprochaba a ella misma. Así que el intento calmarla con un abrazo. –Escuche, lo que hicimos fue por alguna razón que aun desconocemos. No se ponga mal. Usted… es hermosa…y… Y espero que no termine aquí nuestra historia.- El seco una lágrima a punto de salir de esos ojos jade, y se puso de pie frente a ella.

-¿Regresaras mañana?- Le pregunto con temor.

-Regresare cada día, para verla-

Se sonrieron, con ese amor que iba más allá de la memoria.

-¿Sabes? Masaru, el hijo mayor de Kumiko, dice que es el padre de mi bebe. El es una persona que yo al menos en este momento nunca hubiera elegido, ¿Le creo, o no?-

Shaoran sonrió algo burlón. –A mi me conviene que no le crea, así que, no le crea.- Y echó una carcajada, que contagio a la joven enseguida.

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Ya saliendo de la casa, luego del día tan intenso que vivió, Shaoran tuvo el desagrado de ser llamado por alguien, a sus espaldas.

-Hey, tu!

El joven chino volteó. Aunque no conocía al sujeto que se le estaba acercando.

-Oye yo soy Masaru, el hijo de Kumiko, dueño de la casa donde trabajas. Me siento muy molesto de que te hayan elegido sin mi consentimiento, y más sabiendo que te recomendó esa muchachita que vino ayer y que miro muy sospechosamente a Midori. Te dejare seguir trabajando porque me han dicho que eres eficiente, y sé que Midori ama ver ese jardín, pero en realidad se porque has venido: te infiltraste para llevártela, no es así? ¿Tú eres el padre de esa criatura que ella espera?

Shaoran rio irónico. –Oh, eres bueno adivinando, la verdad pareces menos tonto. Midori. ¿Tú inventaste eso, verdad? Así como también inventaste esa historia de que eres el padre del bebe. Por favor, ni siquiera te conocemos.

-Entonces sí, eres tú…

-Por hoy, te dejare con la duda, solo quiero que sepas algo. No te atrevas a tocarle un pelo, porque la pasaras mal…

-No te temo niño. Tú la pasaras peor. No sabes con quien te has metido. A ella la perdiste desde ese día en que dejaste que la arrollara ese auto.

Ese comentario hizo que Shaoran se paralizara. Masaru se dio la vuelta y se fue con una sonrisa de oreja a oreja por lograr su cometido de quedarse con la última palabra.

-Fue mi culpa. Ella esta así por mi culpa. Y ahora, otro ocupa mi lugar… Además, ¿Qué estoy haciendo? No puedo regresar con ella. Si mi vida…ya ha sido delineada por todos… Pero regresare a ese lugar, no dejaré ganar a este sujeto alguien que no merece, ni dejare al amor de mi vida en manos de este infeliz. –

Era un debate interno. Estaba feliz de verla, pero a la vez, el tipo tenía razón, el que ella haya ido a parar a ese lugar y el que esté perdida en su mar de recuerdos, era su culpa. Y para colmo, estaba esperando un hijo suyo. ¿Qué es lo que había hecho? ¿Por qué había optado por dejarla en lugar de luchar por el amor?

-Sakura… perdóname… perdónenme los dos por esto que soy…-

Suspiro, y se dirigió camino a casa.

Por su lado, Sakura miraba las estrellas desde su ventana.

-Li… Tú le diste sentido a esta nueva vida mía. Pero… Ya no puedo escapar de Masaru. Mi bebe tendrá un papá, y si es Masaru, me entregare a él, aunque empiece a enamorarme de ti…

Ambos miraban la misma luna.

Ambos se pensaban.

Él confirmando su amor una vez más; ella enamorándose de él, por segunda vez, sin saberlo.

CONTINUARÁ…

Notas de la autora: Bueno bueno antes que nada FELIZ SAN VALENTIN! XD jajaja Aquí actualizo, aunque no me gusto mucho como quedo, muchísimo dialogo pero bueno, lo necesitaba, sino, no se iba a entender muy bien XD ajaja no quise hacer una escena lemon, no me sale bien, lo dejo a imaginación de ustedes XD jajaja En fin, mil gracias a los que aun continúan leyendo esto, aun falta bastante para terminar, pero no se preocupen que las cosas no tardaran en resolverse! =) bueno nos vemos el proximo fin de semana! No creo actualizar mañana ya que no tengo mucha inspiración =(

Los kiero! Hasta pronto!