Contigo, Siempre
Capitulo 10
"Milagro"
-Cuéntame todo, por favor, necesito entender- Le suplicó una Tomoyo nerviosa, a Shaoran. Ambos en la casa de la joven, sentados en el sofá.
La noche anterior había sido muy especial para él, había regresado a ver a su amor, y había vuelto a tener relaciones con ella. Se dio todo muy rápido, pero le bastó para confirmar que más allá de todo, el sentimiento continuaba intacto.
-Tenías razón. Ese tipo, Masaru, es detestable. Pero gracias a Dios la señora Kumiko y su hijo Daisuke son muy amables. Ella está en buenas manos. Pero… la encontraste extraña porque… ha perdido la memoria.
-¿Qué?- Pregunto Tomoyo aterrorizada.
-Si. El día que se fue de mi casa luego de la discusión, un automóvil la atropelló. No fue muy grave pero el golpe le provoco amnesia. No recuerda nada. Ni a ti, ni a mí, nada.
-Ay Dios Santo, ¿Por qué?, ¿Por qué le sucede esto a ella? Ella nunca le hizo mal a nadie- Comenzó a llorar mientras con las manos cubría su rostro. Shaoran se sentía culpable cada vez que pensaba en la situación.
-Sí, lo sé, y todo es mi culpa.
-No, Shaoran, deja de culparte. La gente a veces es mala.
-De todas formas, eso no es lo peor de todo.
-No me digas que hay más.- Rogó la dulce muchacha.
-Tomoyo, ella… está embarazada… de un hijo mío, ¿entiendes lo que significa?
Tomoyo no podía más de la sorpresa. Quedo petrificada por un momento sin lograr emitir sonido alguno.
-Ayer… hicimos el amor. Ella sintió que me conocía. Por alguna razón su cuerpo no perdió la memoria.- Sonrió con algo de desgano, ya que eso no lo hacía para nada feliz, al contrario, lo llenaba de impotencia.
-Tuve que decirle que no, que nunca nos conocimos…
Ahora sí Tomoyo decidió reaccionar. –Pero ¿Por qué?, ¿Por qué no aprovechaste eso para decirle la verdad? Ella inconscientemente te recuerda. Le hubieras dicho que tú eras el padre de ese bebe, y que todo fue un malentendido, y se terminaba el asunto. Y hoy podría dormir en su casa, como corresponde.- Tomoyo casi hablaba con enojo.
-Pero no podía. En estos casos no hay que forzar al paciente a que recuerde. Además, si le cuento toda la historia, ella se acordara de lo que la llevó a tener ese accidente, y la remitirá a la discusión conmigo. No quiero, ¿entiendes? Porque si lo recuerda de seguro me prohibirá acercarme a ella y por ende a mi hijo. Prefiero que las cosas continúen de esta forma, al menos hasta que nazca nuestro bebé. No estoy listo para explicarle las cosas. Porque ahora yo estoy comprometido con Lynn, y darle tanta información junta le hará peor.- Tomoyo hizo un gesto que demostraba estar comenzando a entenderlo.- Pero continuaré en esa casa, cerca de ella, la protegeré y la consentiré, y no dejaré que ese sujeto la toque. Porque ¿sabes? Él le inventó una vida. Ella ahora se llama Midori. El se hace pasar por su pareja o algo así, y por supuesto, por padre del bebe. ¿Sabes lo que es eso para mí? Dios me está castigando por haberle mentido a ella. Ahora podría estar teniendo una hermosa familia, y no la tengo…-
Llevó sus manos a su rostro, bajo la cabeza hacia el suelo, y suspiró profundamente, intentando contener las lágrimas.
Ninguno de los dos se dio cuenta que la señora Daidouji los escuchaba desde una puerta, escondida, y con lagrimas en los ojos.
-Deja de culparte por favor, vas a tener un hijo, sea como sea a partir de ahora estarás unido a ella para siempre. Ponte feliz con eso. De todas formas, te entiendo. Nosotras imaginábamos este momento de otra manera, yo añoraba esto de otra manera, yo cerca de ella, confeccionándole los vestidos de futura mama, tejiéndole la ropita al bebe… - Ambos no soportaron tanto dolor y se pusieron a llorar, abrazados. Sonomi salió de su escondite, pensó que ya era hora de dejar de lado los secretos.
Al verla ingresar, ambos se secaron las lagrimas rápidamente, Shaoran saludo de forma cordial y estaba a punto de irse.
-Espera Li.- Lo detuvo la mujer.- Necesito decirle algo a Tomoyo, que en parte también te involucra a ti, pues por lo que escuché, estarás ligado a Sakura de por vida.
Ambos jóvenes no comprendían nada, así que permanecieron en silencio, ante la mirada culpable de Sonomi. –Hija, no me odies por esto. Pero no fue una idea nuestra. Tu bisabuelo, quiso que calláramos esto a ti y a Sakura, ya que no quería involucrarse con los Kinomoto. Pero evaluando las circunstancias creo que lo mejor es decirlo y ya. Tomoyo… tu…tu y Sakura…son primas.
Tomoyo abrió sus ojos de par en par, intentando digerir esa revelación. Ante el silencio de su hija, Daidouji solo pudo llorar. –Lo siento Tomoyo, sé que no es el momento de decirlo pero, mi abuelo nos hizo prometer a mí y a Fujitaka que no diríamos nada y…-
No pudo terminar la frase, pues Tomoyo salió como un rayo de esa sala, Shaoran se despidió de la mujer, y le transmitió calma, pues decidió seguir a su amiga. Aunque tras unos instantes ya la había perdido de vista.
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La joven de ojos color amatista, comenzó a dar vueltas y vueltas de un lado a otro, en la calle. Se sentía desorientada. Sin Sakura sentía que una parte de ella estaba ausente también. Y ahora entendía el por qué. Era la sangre. La sangre que compartían, que por mas mínima cantidad que sea, era suficiente para haberles creado un vinculo tan consistente.
No podía ir a ver a Meiling, no en ese estado. Siempre fue ella la fuerte, la contenedora, Meiling era muy sensible, aunque sabía que la entendería perfectamente, pues más que nadie sabía sobre el amor hacia un primo. Sin embargo, no se atrevió a ir.
A ver a Eriol, tampoco quería, era preocuparlo en vano, era contarle lo que vivió Shaoran ayer y le dolía demasiado para reproducirlo, prefirió que sea el mismo Shaoran quien lo contara.
Comenzó a caminar y caminar, hasta que recordó esa casa. ¿Y si se asomaba a verla? Quizás Sakura este en el jardín. Se dio la vuelta bruscamente sin percatarse de que había llegado alguien tras ella. Ese alguien, ante el choque que sufrió con la joven cuando ésta se volteó, derramó sobre ella el líquido que contenían dos vasos descartables que llevaba en una bandeja.
-¡Daisuke!
-¡Tomoyo lo siento! ¡Otra vez! Esta vez fue mi culpa, no te advertí que estaba detrás de ti y encima con esto, sucede que trabajo en aquel bar y venia a arrojar al cesto los restos.-
-No te hagas problema-sonrió- yo siempre ando distraída.
-Bueno, se ve que nuestros encuentros están destinados a ser algo húmedos jajá
Tomoyo también rió un poco, pero era imposible ocultar lo que sentía.
-Oye… ¿Estabas llorando?-
Ella, restándole importancia a su camisa mojada, solo pudo arrojarse hacia él para que la abrazara. Largó todo su dolor.
Daisuke poco comprendía pero no le importaba, ella en tan solo dos días, lo había elegido para desahogarse.
-¿Qué sucede…? ¿Te hicieron algo?
-Quiero ir a tu casa. Sé que sueno algo atrevida, pero… en tu casa… en tu casa se encuentra mi prima.
-¿Eh? ¿Midori?
-Si.-
-Pero… ¡¿Por qué no me lo dijiste?! Hay que ir ya a decirle, ella cree que ningún pariente la quiere…
-¡No! No se trata de quererla, hay algo más… te lo contaré una vez estemos en tu casa. Pero por nada del mundo le digas. Ella no sabe que es prima mía. Éramos amigas, mejores amigas, y acabo de enterarme que somos parientes… Además hable con su novio y el aun no quiere forzarla a recordar…
-¿Su novio? Espera… ve despacio. No entiendo nada-
-Creo que nadie entiende, Daisuke.
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-¡Sakura está viva! ¡Sakura está viva y bien!- Gritaba Touya por toda la casa cuando había llegado Sonomi con la noticia. Fujitaka se puso igual de contento, y se abrazó a su hijo mayor. Yukito que también estaba allí, fue un poco más calmo pero también estaba feliz y relajado por esta noticia. Aunque el rostro de Sonomi denotaba algo más.
-De todas formas, hay algo que no es tan buena noticia… Sakura ha perdido su memoria.
Se hizo un silencio atroz.
-Si… Li, se lo contó a Tomoyo. Parece que él se infiltro en la residencia donde se encuentra alojada Sakura; una familia amablemente la refugio hasta que recupere sus recuerdos. El comenzó a trabajar allí para estar lo más cerca de ella.-
Fujitaka se emocionó al escuchar el relato. Ese chico siempre le había caído bien, y este gesto era la muestra de cuanto amaba a su hija; en cambio para Touya no, para él esto era lo mínimo que podía hacer luego de que por su culpa Sakura perdiese la memoria.
-Hijo, no seas tan duro con él. ¿No te parece que si no la amara no estaría como está?
Touya no dijo nada. Sonomi había pensado no informarles lo demás, pero era algo que tarde o temprano se iba a saber.
-Además, Sakura está embarazada.
Touya se levanto como una furia y se dirigió hacia la puerta. -¿Touya a dónde vas?- Pregunto su padre. –A matar a ese mocoso por haber desgraciado a mi hermana, y luego iré a buscarla a ella-
Yukito se levanto tras él para detenerlo. -¡No hagas nada! Ese tema es entre ellos dos, ellos dos deben arreglarlo, solos. Tú no puedes sobreprotegerla, y menos ahora, que va a ser madre, y debe estar muy confundida. Ya no tiene 5 años. Ya es una mujer.
-Además- Agregó Sonomi- Li no quiere decirle aun la verdad, recomiendan en estos casos no forzar a la persona con amnesia. Y él, tratara de protegerla. Así que no nos involucremos de lleno. El sigue siendo la pareja de Sakura y padre de ese hijo que ella espera, le guste a quien le guste, son una familia ahora, es así. A partir de éste momento solo podemos aceptar su proceder, y esperar… -
Muy a las malas, Touya acepto, y se fue con Yukito a su cuarto, para intentar calmarse.
Al quedar solos, Sonomi se acerco más a Kinomoto.
-Se lo dije. Le dije a Tomoyo que ella y Sakura son primas.
Fujitaka se sorprendió. –Pero Sonomi, habías quedado en…
-No quise esperar más. Y temo que Tomoyo se enfado conmigo. Pero…es lo mejor.-
Ambos se abrazaron, lo que sonrojó a la mujer.
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-Así que se llama Sakura- Exclamo Daisuke, mientras había escuchado el relato de Tomoyo, sentados en la cama del cuarto de él. –Y Li es el padre del bebe que ella espera, y por eso ustedes planearon que él ingresara a esta casa para protegerla hasta que recupere sus recuerdos.- Repetía como para procesar esta información.
-Así, es. Por eso Daisuke, te ruego que no dejes que tu hermano se le acerque. El está inventando que es el padre de su hijo, cuando Sakura solo se ha entregado a Li.
-Pero ¿no es mejor que le digan la verdad? Así ella puede irse de esta casa y ser feliz con Li…
-No, el no quiere forzarla y además, el día del accidente habían discutido fuerte. No sabemos si cuando recupere sus recuerdos van a seguir juntos…Sumado a otros detalles que la verdad no voy a contarte para no seguir mareándote. Pero lo más importante lo sabes.-
Daisuke sonrió. –Gracias por confiar en mí. Le contaré a mi madre sobre esto. Es muy bello ese gesto de Li, se nota que la ama.
En ese momento el teléfono móvil de Tomoyo sonó. –Oh, es mi novio, bueno, me tengo que ir.-
Al escuchar la palabra "novio", Daisuke sintió que todas las ilusiones se rompieron de un jalón.
-Nos vemos en otro momento, y espero que sea menos mojado- Bromeo ella.
-jajá, te lo prometo. ¿Quieres pasar a ver a Mido… digo, Sakura?
Ella sonrió como hace mucho no lo hacía.
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Sakura se encontraba sentada en una silla mecedora, en medio del jardín. Observando el cielo, y acariciando su vientre Hamacándose lentamente y mirando luego hacia la puerta, Como esperando algo…o alguien.
Tomoyo la observó, y no pudo evitar conmoverse con la escena. La maternidad le había sentado de maravillas. Se veía hermosa. Ahora ya no era solo su mejor amiga, era su prima, casi una hermana, y ese bebe era su sobrino. No quería dejar de participar en la dulce espera, aunque sea de esta manera. Se acercó a ella con una hermosa sonrisa.
-Hola, Midori.
Sakura volteo a verla y tras unos segundos reacciono, devolviéndole la sonrisa. –Ah, hola! Tu eres esa chica de la otra vez, Tomoyo, ¿No es cierto?
-Sí. Así me llamo. Me contaron que estas embarazada.
-Sí, me siento algo confundida aun. Vivo cansada, mareada, con nauseas, ¡Dios! Ojala que ya se me pase, en unos días entro al cuarto mes.
Tomoyo estaba a punto de emocionarse. Casi había transcurrido un mes desde aquel día. -¿Puedo…tocarlo?-
-Oh, claro!
Tomoyo apoyo su mano en la panza de su ahora prima, y aunque obviamente no sentía nada pues estaba muy pequeñito aun, sintió una paz que le hizo saber que todo estaría bien.
-Ojala que todo te salga bien, ¿Sabes? Si quieres podemos pasar algunas tardes juntas, hablando, haciéndote compañía. Yo soy amiga de Daisuke… y de Li… vendré bastante seguido…
Al escuchar ese apellido, Sakura se sonrojo, y sintió un impulso de preguntar por él.
-El… ¿Vendrá hoy?
-Claro que si, él vendrá en un momento.-
El timbre de la casa sonó.
-¿Ves? Creo que ya llegó.-
Sakura comenzó a sentir una ansiedad y una felicidad que en todos esos días anteriores no había sentido.
Preparó una enorme sonrisa para recibirlo. Como queriéndose poner aun más bella.
Y ahí estaba él, que al verla junto a Tomoyo se paralizó. Pero sabía que su amiga no diría nada, que ella siempre estaría de acuerdo con él.
Al ver esa sonrisa tan fresca y juvenil no pudo evitar sonreír también.
Daisuke, que ahora sabía la verdad, sentía el ambiente algo cálido al presenciar este momento. Que romántico era todo. Y que loco era el destino que hacia prevalecer el amor a pesar de todo.
-Hola…Señorita Midori.
-Hola… Te estaba esperando.
Los segundos se convirtieron en eternidad para ellos dos.
Tanto así, que no oyeron ingresar a Masaru, que al ver a Li y a Tomoyo allí, junto a "Midori" no lo pensó dos veces e irrumpió el momento.
-¡Muy bien muy bien, demasiada reunión veo por aquí! ¡Midori está embarazada y necesita descansar! Li, ve a hacer tu trabajo, y tú…
-¿Y yo qué?- Reacciono Tomoyo.
Masaru se quedo perplejo. Daisuke trato de calmar las aguas. –Hermano, Tomoyo ya se iba, pero ella vendrá a visitar a Sa… a Midori diariamente. Ella necesita una amiga, ¿no, lo crees?
El sujeto no habló…se fue directo al interior de la casa.
La dulce ojiverde se puso de pie para disculparse con Tomoyo. –Perdónalo, ¿Si? El es algo receloso conmigo.
Shaoran al oír como ella intentaba justificarlo, prefirió ir a buscar las herramientas para comenzar a trabajar. –Nos vemos luego Tomoyo.- dijo el joven antes de ir por los instrumentos.
Era la primera vez que la joven lo sentía serio. Daisuke acompaño a Shaoran a la habitación para buscar las herramientas, aunque fue excusa para dejar a las muchachas solas. -¿Se habrá enojado?- Le pregunto a Tomoyo.
-Luego habla con el… Ya sé que intimaron ayer…-
Sakura se sonrojo como un tomate, y con una risita trato de escapar del comentario. Tomoyo sonrió al notar que su mejor amiga no había cambiado. Acto seguido, se marchó.
Al quedar sola, sintió una sensación extraña en su vientre. Era la primera vez que sentía como si un pez se moviera dentro suyo. Tocó su estomago con entusiasmo y comenzó a reírse sola. Justo Shaoran apareció tras ella, y la observo con detenimiento. Y extrañamente comenzó a sonreír a la par de su amada.
Si hasta hace unos instantes se había ofendido por alguna razón, ahora se encontraba feliz observando esa escena, al amor de su vida divirtiéndose con los primeros movimientos de su hijo; el hijo que ambos habían creado.
Al acercarse más, Sakura volvió en sí. –Li, ¿Te enojaste?
El solamente la abrazó contra sí. –Jamás me enojaría con usted, señorita. Solo me puse algo celoso…-
-¿De qué? ¿De Masaru? No tienes motivo. Sera solo el padre de mi hijo, pero nada más. Es que no siento nada. Espero pueda entender. No quiero compartir mi cama con él.
Ninguno de los dos se percato de que el susodicho se encontraba escuchando todo. "No te librarás de mi fácilmente querida Midori. No te equivoques, dormirás conmigo y te hare mía antes de que empiece a crecer más ese retoño adentro tuyo.". Se dijo en sus pensamientos.
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El sujeto sabía que este tal jardinero era el padre del hijo de Midori, entonces se puso a idear un plan para alejarlo de ella. Realmente le había gustado mucho la chica. Y ya que no tenía ningún recuerdo él quería crearle una vida, una vida mejor que la de antes.
Aprovechando que ambos jóvenes se encontraban en el jardín (y muy entretenidos) hurgó por el bolso de Li.
Hallo el teléfono móvil.
Revisó los mensajes recibidos que al parecer eran de su madre.
"El numero de Lynn", leyó. "Tu prometida Lynn".
Sus ojos se encendieron de malicia; tomo una lapicera del mismo bolso y se escribió ese número de teléfono en el brazo. "Tiene prometida. Es decir que al momento del accidente no estaban juntos… Perfecto". Se decía a sí mismo con unas risitas.
Luego dejó todo tal cual estaba y pensó el momento ideal para poner en marcha su plan.
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Cada día se había vuelto rutina en la vida de Sakura, esperar a Li, recibirlo con su mejor sonrisa y pasar toda la tarde contemplándolo hacer su trabajo y platicando de todo un poco, hasta las cosas más insignificantes cobraban sentido juntos.
Cuando Masaru no se encontraba, a veces volvían a hacer el amor…
Todo iba bien.
Aunque él no le había propuesto nada, ella estaba pensando seriamente en entregarse a él, esta vez en alma.
Pero primero debía hablar con quien decía ser el padre de su hijo.
Esa noche, fue a la habitación de este, para aclarar los tantos, pero quizás, solo se oscureció más.
-Oh mi querida Midori. Por fin viniste a dormir con tu marido. Me parece perfecto, recuéstate, la cama es amplia…
-No Masaru, vine a… a aclararte algunas cosas. En primer lugar, mi cabeza no te recuerda, pero mi cuerpo tampoco. Al verte no siento absolutamente nada, y perdón que sea así de directa, pero prefiero ser franca a regalarte una mentira que no nos hará felices a ninguno de los dos. Este hijo, es solo mío. Porque él estaba conmigo en el momento del accidente. Nadie más. Aun si fuera cierto lo que me has dicho, fui solo una aventura para ti, pues no te encontrabas conmigo cuando me arrollo ese auto, por lo tanto no tengo ninguna interés en seguir contigo. Y segundo, estoy sintiendo cosas por Li. Y necesito estar con él. En unos días, hablare con tu madre y luego le propondré a él ir a vivir juntos.-
Masaru la miró fijamente, y se acerco a ella, lo que le erizo la piel.
-Querida Midori, ¿Y tu realmente crees que ese tipo aceptara? ¿Te ha dicho algo de su vida intima? Quizás tenga…novia. No me importa si no me recuerda tu cabeza o tu cuerpo, pero la verdad es la verdad. ¿Viniste a pedirme permiso para dejarte ir?, bien, no te lo doy. La próxima vez que regreses a esta habitación será para dormir conmigo, como debe ser, con el padre de tu hijo. Antes no. No cederé. Y con respecto a ese jardinero, trata de no hacer locuras, porque si no, lo hare echar y no lo veras nunca más. Tú eliges. Ahora vete a dormir.
-Oye espera, tú no puedes prohibirme nada, tengo amnesia pero tengo piernas para salir de aquí cuando me plazca.
-No te confíes de tu suerte, pequeña. Mi familia te brindo todo lo que tienes ahora, ¿Qué te dio Li?
-Li me devolvió la alegría que había perdido, la alegría que tu nunca vas a poder darme. ¡Jamás elegiría a un tipo como tú!-
-Li es un bastardo. Y te repito, no abuses de tu suerte, porque si sigues desafiándome así, lo hago echar!-
Sakura salió rápidamente de la habitación antes de largarse a llorar.
Entro de prisa a su cuarto y se tiro a la cama a derramar su llanto.
Pensar en Li en este momento le hacía peor, porque solo lo deseaba mas, solo lo amaba más. Sintió una sensación en su vientre y recordó, que pase lo que pase, ya no estaría sola. Se sentía protegía estando junto a su bebe. Sonrió. A pesar de no poder estar con su amor, lo veía día tras día y eso la llenaba de vida.
Luego de pensar bastante abrazada a su almohada, prefirió callar sus sentimientos, porque de todas formas a Li seguiría viéndolo; seguiría platicando con él, seguiría disfrutando cada momento con él, seguiría intimando con él cuando nadie estuviera en la casa, y quizás era mejor una relación así. Algo intimo. Algo secreto. Algo de lo que solo estuvieran enterados ellos dos.
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Habían pasado 5 meses.
Sakura ya estaba en el octavo mes de embarazo.
Las nauseas se habían ido hacía mucho tiempo.
En el segundo trimestre había recuperado su energía, pero ahora nuevamente se agotaba seguido, su embarazo era notorio en su vientre, que crecía día a día, lo que le generaba un cansancio notable.
Había comenzado a trabajar junto con Tomoyo confeccionando prendas, y entonces aprovechaba para crear varias mudas para el pequeño bebe que estaba próximo a nacer.
Masaru no había logrado el objetivo que se proponía, si bien ella le daba el lugar que supuestamente le correspondía, no había logrado que se entregara a él. No era una chica fácil. Y eso en lugar de alejarlo lo acercaba mas, ya que le parecía mas excitante lo difícil.
Shaoran la había llenado de regalos durante todo éste tiempo. Nunca dejo de asistir a esa casa. Solo para pasar las tardes al lado de su amada.
Se comunicaba por teléfono con su prometida Lynn, pero mantenía un dialogo frio con ella; a la vez le ocultaba a esta y a toda la familia Li sobre el embarazo de Sakura. Sería fatal si se enterasen que no solo fallaron en su cometido, sino que también, en impedir que hubiera un heredero.
Poco le importaba tener prometida, su amor por la muchacha de ojos verdes se acrecentaba.
Todos los días le regalaba flores, bombones, osos de felpa para el bebe, etc.
No había día que no la acompañara. No había día en que no tocara esa panza y lo llenara de amor con cada patada que recibía. Se emocionaba al saber que ese era el fruto de su amor junto a ella. Que por más que se empeñaran en romper el lazo, ese bebe los unía para siempre, le gustara a quien le gustara.
Masaru, que decía ser el padre del bebé, no tenía un mísero detalle ni con su supuesto hijo, ni con la tal "Midori". En cambio Shaoran siempre la sorprendía.
Durante ese tiempo, Fujitaka, Touya y Yukito se acercaban a visitarla, así como también Eriol, y más tarde Meiling. Todos como amigos de la familia, que eran muy bien recibidos por la señora Kumiko. Pues necesitaban acompañar a Sakura aunque fuera como Midori.
Fujitaka pensaba todo el tiempo en su querida Nadeshiko, y le pedía todos los días, que la hija que los unía lograra recordar, que recibiera su luz para enfrentar el parto, y que su nieto o nieta nazca fuerte y sano.
La memoria de Sakura seguía igual.
Nadie le había dicho a Masaru acerca de la familia de la ojiverde ni de su verdadero nombre. Así mas adelante podían desenmascarar su farsa. Aunque de lo que él estaba seguro era de que Li era el padre de esa criatura que ella estaba gestando en su interior. Y eso era a lo que debía apuntar: Separarlos.
Uno de esos días, al ver que la joven embarazada regresaba a casa junto con Shaoran, luego de la ecografía que les anunciara que esperaba un varón, notó que las cosas se le estaban yendo de las manos.
Tomo su teléfono móvil y también el de Li, que se encontraba en el bolso. Sonrió maliciosamente sin despegarse de la ventana, donde podía observar a esos dos.
-Muy mal querido Li, engañando a tu prometida con la mía…
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-Masaru, por si te interesa, vamos a tener un niño; un varón- Le informó Sakura, en la puerta de la habitación del aludido, algo seria pues no podía comprender la falta de interés de este sujeto.
El se acercó a ella, y la tomo de la cintura, la beso en los labios tomándola por sorpresa. A lo que ella respondió alejándolo con sus manos ni bien sintió el contacto.
-¡¿Pero qué haces?!- Pregunto ella al borde del enojo.
-Midori, no te entiendo. Vamos a tener un hijo, en 5 meses no me has dado ni un beso, y ahora que trato de acercarme me alejas…
-Escucha, quiero que te acerques a tu hijo, no a mí. Yo estoy enamorada de Li. Estoy cansada de decírtelo…
-¿Y? ¿El se hará cargo de ese bebe que ya tiene padre?-
-Ganas no le faltan. El en este tiempo le dio todo el amor, atención y protección que tú no le has brindado. Solo estas pendiente de lo que hago, de quien viene a verme, de lo que me dicen, como si tuvieras miedo de que recuerde algo. Siempre quieres besarme y me amenazas para que me acueste contigo. No te tengo miedo, y si me quedé aun aquí es porque tu madre y hermano me han tratado de maravillas, sino, me hubiera ido hace rato…
El sujeto pego una carcajada irónica. –Oh por Dios Midori, no te has ido porque no tienes donde caerte muerta, porque ese bastardo de Li no te ha propuesto siquiera vivir con él, ¿Y sabes por qué?: Porque tiene prometida.
Ella suspiro incrédula, y se dio la vuelta para salir del cuarto.
-¿No me crees?- Desafió Masaru con una sonrisa. Tomó su teléfono móvil, y se lo ofreció. –Entonces mira esto, con tus propios ojos, y ahí me darás la razón.-
Ella volvió a girar para quedar frente a él, tomó ese teléfono con desconfianza, y coloco su vista en el.
"Te amo. Estoy tan feliz de que pronto nos casaremos. Te espero ansiosamente mi rey. Lynn."
En un impulso causado por la impresión, arrojo al suelo el teléfono inconscientemente. Y con su vientre pleno por el embarazo que ya estaba llegando a su fin, se fue lo más rápido posible.
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Cuando llego al cuarto mes, el médico la autorizo para comenzar a hacer distancias cada vez más largas, por eso ahora, con 8 meses, iba perfectamente a cualquier lugar, aunque nunca sola. Pero esa noche no pensó en nada más, solo en ir a la casa de Li para buscar una explicación. Había ido a esa casa cuando tenía 5 meses de embarazo, luego de una de las ecografías, a buscar algo de abrigo para el joven ambarino, que sufría el frio de sobremanera.
Por alguna razón recordó perfectamente el camino.
Shaoran se encontraba pintando una cuna para bebe, de color celeste; de mas esta aclarar que era para su hijo. Se encontraba tan feliz por ser padre. Aun en estas condiciones, un hijo era siempre una bendición. Para él valía el doble. Era el hijo que había procreado con su amada, y que evidenciaba que a pesar de la maldad humana, la vida siempre triunfaba ante todo.
Esa noche sonó el timbre en la casa. Como él estaba decorando esa cuna y Wei estaba haciendo la cena, Meiling atendió.
Se sorprendió al ver a Sakura allí. –Ho…Hola… ¿Qué haces aquí? ¡No puedes andar sola con esa barriga y menos a estas horas, mujer!-
Sakura ingreso a la casa abruptamente como si no escuchara a Meiling, y se dirigió directo a la habitación de Shaoran, a la cual ingresó sin previo aviso.
-¿Qué hace aquí señorita? Es tarde y no puede salir así…
- ¡Explícame quien es Lynn!-
Shaoran se quedo atónito con esta reacción. -¿Cómo lo sabe?-
-Masaru, se ve que tomo tu celular y capturo la pantalla con un mensaje que te envió esa tal Lynn, diciéndote que pronto se casaran! ¡Y todos estos meses estuviste engañándome! ¡Diciéndome que yo era la única! ¡Que te habías enamorado de mí! ¡Que querías hacerte cargo de este hijo! ¡Y yo estaba a punto de negarle ese derecho a Masaru! ¡Y al fin de cuentas el me abrió los ojos!-
-¡Basta! ¡Deja de justificar todo lo que hace ese sujeto despreciable! ¡Lynn no significa lo que significas tu!-
-¿Es una broma? ¡Li por favor! ¡Te casaras!- Comenzó a llorar desconsoladamente.
Wei y Meiling escuchaban los gritos desde la cocina. –Yo sabía que pronto todo iba a caer. Shaoran debió decirle la verdad desde el primer momento- Le decía la chica de ojos rubí al mayordomo, que asentía con la cabeza.
-Escúcheme señorita, ese sujeto al que usted defiende siempre, violo mi privacidad al tomar un objeto personal, ¡Y ni siquiera sabe como son las cosas!-
-¡A eso vine, a que me expliques como son las cosas! Yo no voy a ser tu segunda. Si me afirmas que te casaras con ella, mi hijo y yo desaparecemos de tu vida! ¿Te casaras?-
-Mire yo…-
-¡¿Sí o no?!- Se impacientó.
Shaoran echó un largo suspiro, era inevitable la verdad.
-Si-
Ella soltó todas sus lágrimas. Le dedicó una mirada mezclada de bronca y dolor, que a él lo partió en dos.
Estaba a punto de abandonar la habitación cuando una puntada extremadamente fuerte invadió su vientre. Por lo que debió agarrarse del brazo del joven.
-¿Señorita, que le sucede?-Pregunto preocupado, sentándola en el borde de la cama.
-¡Ay! ¡Duele! ¡Duele mucho!- Se quejó tomándose el abdomen.
-Espere, llamaré a un medico-
-¡No! ¡No te vayas! Tengo miedo… ¡Ay! Siento muy raro el cuerpo. ¡Ay! ¡No quiero perder a mi hijo!-
-¡no vas a perder a nuestro hijo, Sakura!-
Ella lo miro sin comprender, pero el dolor le quitaba de la mente todas las preguntas. No recordaba nada pero estaba segura que jamás había sentido tal dolor.
-Tengo que llamar a un médico, no tardo, en serio, ¡No podemos dejar pasar esto!-
En eso, vio como un líquido transparente bajaba por las piernas de la muchacha.
El abrió sus grandes ojos ámbar. -¡Meiling!- Gritó. La susodicha acudió lo más rápido posible. Y al ver a Sakura rompiendo bolsa se aterro. –Llama a Tomoyo, por favor, que venga a buscarnos lo más rápido posible, hay que ir al hospital- Meiling hizo lo pedido sin dudar un segundo.
Sakura empezó a atemorizarse.
-¿Qué está pasando? – Pregunto sollozando y entrando en pánico.
-Parece que el bebe quiere nacer- Le informo abrazándola- Respira, no dejes de respirar-
-Pero no debe nacer ahora, faltan tres semanas…
-Los bebes prematuros existen, y este será uno de ellos. Quizás se adelanto el trabajo de parto por estos nervios que te estabas haciendo… Tranquila, no te dejare… Yo no quiero casarme con otra…
Ya no la trataba de "usted", le estaba hablando como si ya la conociera desde hace mucho tiempo. A pesar de este enojo que sentía por el ocultamiento de esa información, no quería separarse de él, quería permanecer al lado de este hombre y ver nacer ambos al bebé, aunque le aterraba pensar que por este disgusto había dañado a su hijo. No debía nacer. No todavía.
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Arribaron al hospital.
Sakura fue llevada rápidamente a la sala de partos.
Tenía mucha dilatación y era el momento justo para comenzar.
Era extraño porque en la ecografía que se había realizado a la mañana, le vaticinaban tres semanas más de embarazo. –Mi culpa, fue mi culpa- Se decía Shaoran así mismo, ante la presencia de Tomoyo, Eriol, Meiling, Touya, Yukito, Fujitaka y Sonomi.
-¡Claro que todo es tu culpa, desde el primer momento lo es- Acuso Touya.
-Basta Touya no es momento de culpar a nadie.- Calmó Yukito.
-Lo importante es que todo salga bien- Afirmó Tomoyo- Llamare a Daisuke, le avisare sobre esto, deben estar preocupados.
-Tomoyo- La llamó Shaoran- Que ese Masaru no se entere de esto por nada del mundo.-
Ella asintió con la cabeza y se apartó a hacer la llamada.
-Ese Daisuke ya me está dando celos- Exclamaba Eriol, cerca de Meiling, a lo que ella sonrió un poco. Siempre temblaba cuando él la miraba o le dirigía unas palabras.
Se hizo un gran silencio, que duro quien sabe cuantos segundos, hasta que una partera salió rápidamente al pasillo. -¿Quién es el padre del bebe?- Pregunto. Shaoran se hizo cargo de la pregunta. -¿Quiere pasar? Ella se encuentra muy asustada y no está funcionando… Si no logra pujar con fuerza la criatura se ahogará y…- Al oír esto Shaoran se horrorizo. Entro rápidamente a esa sala, no sin antes colocarse la vestimenta adecuada para ser partícipe de ese momento.
Y ahí la encontró. Bañada en sudor que se mezclaban con las lágrimas, que a la vez eran combinación de dolor y temor. Aun en esta situación la veía hermosa. Más hermosa que nunca. ¿Por qué la vida nos hizo esto? Se preguntaba a sí mismo. ¿Por qué esto salió así y no como soñamos?
Se incorporo al lado de su amada, y tomo fuerte su mano derecha.
-Li, no lo lograre- Le contó la ojiverde.
-Sí, lo lograras. Yo estoy aquí, contigo, no te dejaré. ¿No quieres conocerlo? Solo un esfuerzo más… Sobrevivieron a ese accidente, pueden superar cualquier cosa. Porque tú puedes superar cualquier cosa, mi amor…
-¡Una vez más! ¡Ya vemos su cabecita! ¡Solo un intento más!- Grito la partera.
En ese pujo, la mente de Sakura se tiño de blanco. Fueron solo tres segundos en los que vio pasar sus recuerdos. "Sakura" un nombre. "Estoy enamorado de ti" una frase. Una noche de pasión, una despedida, un reencuentro… Un "Shaoran, te amo".
-¡Shaoran!- Grito acompañando el ultimo pujo que desencadeno en un hermoso llanto de bebe.
El susodicho no sabía si mirar a su hijo recién nacido o a su amada mencionando su nombre.
-Felicitaciones a ambos, es un hermoso varón-
Los recientes padres comenzaron a derrochar lágrimas de emoción. Era un milagro. Era su milagro.
Tras limpiar rápidamente al pequeño, fue entregado a los brazos de su madre, que lo abrazo con ternura, plantándole un suave beso en su delicada frente. Shaoran tomo su tierna manito. –Es hermoso- Expresó sin despegar la vista de su creación.
Ella giró su vista hacia Shaoran. –es porque tú eres hermoso…Shaoran. Gracias por darme este bebe-
El sonrió emocionado y a la vez anonadado. -¿Me recuerdas?-
-Si, recuerdo a medias aun, pero… recuerdo que te amo, y que este es nuestro bebe… y que estamos juntos…estás conmigo…- él la besó como si hiciera años que no lo hacía.
Fue un largo y apasionado beso, aprovechando que el recién nacido dormía plácidamente, era tan sereno. Como si sintiera la seguridad transmitida por sus padres.
Pero ese beso se corto abruptamente. Fue ella misma quien lo corto, para luego dedicarle al joven una mirada de despecho, una mirada que él no supo cómo interpretar…Aunque la hora había llegado, lo sabía. Otro obstáculo más por derribar.
CONTINUARA…
Notas de la autora: Uffff la verdad me quedo larguiiiiisimooo XD jajaja no me venía la inspiración y de repente a lo último comencé a escribir y escribir: p Bueno no me maten porfiii no estarán separados tanto tiempo, además, que sería la vida sin dificultades no? Bueno u. u jajaja Mil gracias por seguir leyendo mi fic: 3 me hace muy feliz! Nos vemos la próxima, y deséenme suerte porque mañana tengo un examen final XD jajaja nos vemos!
