Contigo, Siempre
Capitulo 11
"Decisiones Erradas"
Ese beso había sido una bienvenida a sus recuerdos. Sin embargo, esas remembranzas no eran todas perfectas.
Ella había recordado cada parte vivida al lado de su Shaoran. Pero al llegar al final de ese túnel de reminiscencias, se había topado con un monstruo; con el recuerdo que quizás debía quedarse en esa bóveda de oscuridad; allí, enterrado y jamás salir. Sin embargo, como Shaoran lo había previsto, esa última parte surgió en la cabeza de la joven. Y eso fue lo que detuvo el beso; eso fue lo que hizo que su mano alejara su rostro de ella. Unos ojos verdes cristalizados por lágrimas que pronto iban a salir, lo miraron dejándolo sin aliento; aun más que ese beso que acababan de tener.
Miraron a su pequeño bebe recién nacido; lo observaron partir en los brazos de la enfermera para llevar a realizarle los estudios pertinentes.
No se dijeron ni una sola palabra, solo cuando se quedaron solos en la habitación una vez más.
- No hace falta que finjas mas, Shaoran. Ahora ya no estoy impedida. Ya puedes irte a Hong Kong de regreso y unirte a tu amada.-
Shaoran sabía que todo eso era mentira, sin embargo, recordó todos estos meses; medio año separados por un suceso que provenía de su familia. No podía arriesgarla más.
-Sakura, yo solo trate de protegerte. A ti y a mi hijo.
-¿Por qué no me aclaraste las cosas cuando estaba amnésica? Es decir, podrías haber terminado esa farsa rápidamente haciéndome recordar todo, pero claro, eso te dio tiempo, ¿No es verdad?, me tenias en una burbuja porque sabias que iba a negarte al bebé.
El negó con la cabeza rápidamente. –Siempre piensas lo peor, Sakura. Estas pensando como si yo fuera un frio y calculador. Cuando en realidad permanecí todo el tiempo a tu lado.-
-Lo sé, y te lo agradezco, pero ya termino todo, de a poco volveré a ser la misma. No te preocupes. Ahora vete. Dile a mi padre y a mi hermano que quiero verlos, y por supuesto a Tomoyo. Y si pienso lo peor, como tú dices, es porque la discusión que tuvimos previa a mi accidente me hizo confirmar que no eras lo que yo creía. Lo sigo sosteniendo, te encaprichaste conmigo porque yo era imposible, e hiciste todo lo que estaba a tu alcance para enamorarme, y una vez que lo lograste me desechaste, y me cambiaste por alguien más acorde a ti. Duele. ¿Sabes por qué? Porque termine amándote más que a mi propia vida. Más de lo que quise a Yukito. Realmente te amo como jamás imagine que se podía llegar a amar, y se me parte el corazón, y hoy este corazón está un poco reconfortado por el nacimiento de mi bebe, pero la felicidad no es completa, nunca lo será, porque me falta una parte… – Comenzó a llorar sin darse cuenta, el intentaba ser un poco más fuerte, pero no podía escudarse en esa postura por mucho tiempo. –Puedes irte Shaoran, yo puedo cuidarme sola otra vez-
-Espera, por lo menos intentemos tener un buen trato, por nuestro hijo. Ni creas que me iré y me alejare de él. Me separe de ti, no de él. Al menos podrías decirme que nombre vas a ponerle…
Ella lo miraba fijamente, con indiferencia, que en realidad era un dolor maquillado. –Pensaba ponerle… tu nombre. Pero realmente no quiero tenerte presente todo el tiempo.- Eso le dolió como mil dagas en su interior.-Sin embargo, mi bebe es lo único que tengo de ti, y quiero que lleve el nombre de su padre. Después de todo, con el fuiste bueno.-
Shaoran contuvo las lagrimas, pero sin dejar de sostenerle la mirada. Asintió con la cabeza en signo de aprobación hacia la idea del nombre. -¿Y que harás con ese sujeto?- Ella lo miro extrañada. –Si, Sakura, con el tal Masaru. Te invento una vida, y ahora se le cayó la farsa, aunque, bueno, ahí ya tienes un reemplazo.- Eso ultimo que dijo… se arrepintió de haberlo dicho, y se maldijo internamente por haber dejado salir algo tan estúpido de su boca, y más en este momento, después del parto de la joven, que le había dejado cansancio y mil sensaciones.
-Tranquilo Shaoran, yo no soy tan rápida para cambiar mis sentimientos así como tú. Pero si, hablare con el de este asunto, además voy a pedirle a mi familia que vaya a recoger mis cosas a esa casa… volveré a la mía, como nunca debió dejar de ser.
-Entonces…te hare llegar la cuna que hice para nuestro hi… para el pequeño Shao
-No te preocupes Shaoran yo le compr…
-¡No! Déjame hacer cosas por mi hijo. Es un regalo para él, ¿De acuerdo?
Ella asintió.
Segundos después trajeron de regreso al pequeño recién nacido, depositándolo nuevamente en los brazos de su madre.
-Está perfecto. Tienen un bebe hermoso, felicitaciones.- Les expreso la amable enfermera.
Ambos sonrieron. El no podía dejar de mirar a su amada como mimaba a su bebe. Cómo deseaba compartir todo eso. Pero no podía. Era su error. Y estaba pagándolo.
-Le avisare a tu familia- Le transmitió antes de salir de ese cuarto, ella no respondió, solo lo ignoro. Aunque le dolía en el alma.
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Shaoran les informo a los presentes que Sakura y el pequeño Shao estaban bien y que ella había recordado todo. La emoción se hizo presente, la alegría, las felicitaciones, sin embargo, Meiling se percato de la angustia de su primo, que se alejo bastante del tumulto de gente, para sentarse en una de las sillas, con las manos enterradas en su rostro. La muchacha de ojos rubí se sentó a su lado. –Es lo que me imagino, ¿No?-
El solo se limito a afirmar con la cabeza. Ella lo abrazo. –Oh cariño mío, ya pasará todo, solo está dolida, y además acaba de dar a luz. Está llena de emociones.-
-Lo sé, pero la entiendo, yo también me estoy odiando en este momento. Me odio desde que acepte ese compromiso por obligación-
-Pero ella no te odia Shaoran, está dolida- Le repitió. -¿Cómo es mi sobrinito?-
Pregunto ella con entusiasmo y como para calmar un poco las aguas.
El sonrió. –Es hermoso. Aun no sabemos a quién se parecerá, pero espero que tenga los hermosos ojos de su mama.- El suspiró.- ¿Lo ves? No dejo de pensar en ella. Desde ahora estoy muerto en vida, solo mi pequeño Shao, mi lobito, me mantiene de pie. Si no, creo que hubiera huido a cualquier lugar.
-Tienes que mantenerte fuerte. Me tienes a mí, a Wei, a tu bebe, nosotros somos tu única familia. Tía Ielan no sabe nada, ¿verdad?-
-No lo sabrá tampoco.
-Pero… es su nieto, y ella solo sigue los mandatos establecidos por alguien superior, ella no puede hacer nada.
-Ella me comprometió con Lynn sin mi autorización. No sabrá nada. No tiene derecho a ser abuela. Mi hijo solo tiene un abuelo, y es el señor Kinomoto. Nadie más. – Los ojos del joven habían pasado de estar llenos de dolor, a estar llenos de bronca. Con lo cual Meiling se dio cuenta que debía dejar de hablar.
Pronto arribaron al hospital la señora Kumiko y sus hijos. Daisuke saludo a Shaoran felicitándolo y también a Tomoyo. -¡Felicitaciones Tommy, ahora eres tía!- Ella lo abrazo agradecida por todo lo que habían hecho por su prima en todo este tiempo, lo que Eriol no vio con muy buenos ojos, y Shaoran lo noto, y también noto a Meiling mirando al joven ingles. Se sorprendió un poco, pero no dijo nada, porque segundos después sintió la hostigante mirada de Masaru sobre él. El chino se levanto y se dirigió hacia este. –Ella recuerda todo, sabe que lo de Midori es una farsa. Así que será mejor que ni te acerques.-
-¿Y quién me lo dice? ¿El que se está por casar con una pero tiene hijos con otra? Li, me das vergüenza. ¿Por qué no te vuelves a China con tu prometida y nos dejas en paz a Midori y a mí?
-¡Sakura! Su nombre es Sakura.
-Ah con que así se llama, hermoso nombre para una hermosa flor. Perdiste, amigo. Así que apártate y limítate a tu rol, que es ser el padre de ese niño-
Shaoran no pudo contenerse y lo tomo del cuello, arrinconándolo contra la pared. -¡lávate la boca antes de hablar tan despectivamente de mi hijo! ¡Vamos! ¡Intenta acercarte a ella! Te aseguro que te arrepentirás de haberte metido con mi mujer.
-¡¿Tu mujer?!- Reía burlonamente incluso siendo casi estrangulado.- Dejo de ser tu mujer desde que te comprometiste en matrimonio con otra. Déjanos en paz. Ahora es mi turno.-
Los presentes gritaban aterrorizados pero no se acercaron, pues este sujeto había jugado con los recuerdos de Sakura, nadie podía perdonar algo así.
Shaoran lo soltó. No quería provocar disturbios en el hospital. Así que se fue sin mirar a nadie más.
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Sakura recibió todas las visitas de sus allegados. La llenaron de besos, abrazos, flores, peluches para su hijo. Sin embargo, aunque no lo dijera, ella quería volver a ver a Shaoran. Cuando Tomoyo le dijo que se había marchado luego de un enfrentamiento con Masaru, decidió hablar con el susodicho.
Este, ingreso a la sala cuando todos ya se habían marchado, con un ramo de rosas blancas, y las dejó a un costado en la mesa de noche.
-Felicidades hermosa madre… Sakura.- Le expreso con una sonrisa que ni él se creía.
-Gracias. Y es una alegría que ya sepas mi nombre, pues tú jugaste con mis recuerdos aunque en el fondo yo sabía quién era quién. Nunca olvidé a Shaoran, y nunca lo olvidare por más que quiera. Sin embargo, te daré la oportunidad que quieres, solo dame tiempo, de que me cure completamente, y otra cosa, no viviré mas en tu casa. Regresare con mi familia. Necesito a mi padre y a mi hermano, quiero que ellos me cuiden ahora.
-Pero yo puedo protegerte pequeña…
-Pero no quiero. Yo amo a Shaoran. Creo que jamás voy a dejar de amarlo y…
-Pero él no te ama, si te amara, no se estaría por casar con esa chica…
-Lo sé, ¿puedes dejar de lastimarme con eso? Ya entendí todo, no tengo 5 años, no hace falta que me repitan mil veces lo mismo. Soy una mujer, con un hijo, recientemente separada, quiero paz, necesito paz, ¿Me la permites?- Le pregunto retóricamente.
El se inclino ante ella. –Te permito lo que quieras corazón, te espero eternamente.- Y sin que se diera cuenta, le dio un suave beso en la boca, que ella tomo con algo de asco, pero era el paso principal para olvidar a Shaoran.
-Bueno, gracias, pero no vuelvas a besarme así, ¿De acuerdo? Aun no te di un sí. Solo te dije que te daré una oportunidad cuando ya esté preparada.
-Quédate tranquila, que pronto lo estarás- Este comentario fue con doble intención, Sakura pronto lo captaría de la peor manera.
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Al día siguiente, Sakura seria dada de alta, Fujitaka y Touya iban a buscarla al hospital, mientras Tomoyo había ido a la casa de Daisuke para buscar las cosas de Sakura. Eriol iba a acompañarla, pero Tomoyo decidió ir sola ya que Daisuke la ayudaría, junto con el joven Yukito.
Así que esa tarde, Eriol y Meiling se quedaron en la casa de los Kinomoto, esperando a quien llegase primero. Shaoran no quiso participar de nada. Hoy se sentía como un trapo de piso y no podía siquiera ir a ver a su hijo, pues por lógica debía verla a ella, y eso le hacía definitivamente muy mal.
Eriol le sirvió a Meiling un vaso de agua, y se sentó frente a ella.
-Me parte el alma ver a mi primo así- Le comento ella con pesar. –Pero Sakura debe creer ese compromiso, al menos, por su bien.
-Pero ambos sabemos que ese compromiso existe, ¿o no?, se efectuara, y eso a Sakura le hará muy mal.
-Sí, es verdad, pero Shaoran será infeliz. Sakura quizás con el tiempo logre reponerse.
-No lo hará, ella ama a ese hombre, ambos serán dos almas vacías, solo aferrándose a ese hijo que tienen en común, que los hace sentirse unidos para siempre.
Meiling sonrió. –Sin embargo, recuperar la memoria al momento de dar a luz… no sé, es un milagro, yo nunca vi algo así, es increíble, bueno, al lado de mi primo todo es increíble, es tan extraordinario, a pesar de todo, quién no daría todo por vivir un amor así…-
Eriol sintió la voz quebrada de la muchacha. Se acerco despacio a ella, que casi ni se percato de lo que sucedía. Se quedó fijado uno con el otro, y sin darse cuenta, llegaron al beso. Ella lo corto rápidamente, con una mueca de horror al recordar a Tomoyo. Se puso de pie rápidamente devorada por la vergüenza.
-¡Ay! ¡No! Esto no puede suceder… No vuelvas a hacer eso no…. Si viene alguien diles que me fui porque me estaba sintiendo mal-
Se fue casi corriendo, con lágrimas en los ojos. El tampoco comprendía lo que había sucedido. Le estaba siendo infiel a Tomoyo no solo por el beso, sino también en pensamientos. Pues hacia tiempo pensaba en Meiling, en esos ojos rubí que encandilaban a cualquiera, en ese carácter tan único y especial. La joven china poseía una personalidad sublime.
Fue un error, trató de pensar, e intento olvidar lo cometido, prometiéndose que no volvería a ocurrir.
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8 de la noche.
Shaoran miraba las agujas del reloj deslizarse con delicadeza, sentado en su cama, en esa cama que había compartido con ella algunas noches, antes del fatídico suceso que los separara.
Recorrió su habitación con la mirada.
A esta hora Sakura ya estaría descansando en su casa, abrazada a su hijo. A ese hijo que habían creado ambos. Mil veces había imaginado este momento, incluso cuando ella estaba enamorada de Yukito. Y ahora, que el sueño se había hecho realidad, la ironía de la vida le prohibía vivirlo de cerca.
Suspiró.
Se puso de pié para hurgar es su placard, y encontró su bufanda color verde. Esa que ella le había hecho cuando aun eran amigos. Se la llevo a su rostro y la olió. Aspiraba ese aroma de ella aun impregnado a pesar de haber transcurrido casi un año. Anhelaba con cada inhalación volver a tocarla, volver a besarla, volver a hacerle el amor y que esta vez no suceda nada.
Observo en un rincón la cuna que le había hecho a su hijo. Aun no había podido hacérsela llegar. Se propuso mentalmente pedirle a Wei mañana mismo que se la alcance a Sakura. El no podía verla, no aun, no podía enfrentarse con esos ojos verdes intensos que lo derretían con tan solo una mirada. No podía volver a escuchar los "te amo" de ella, porque sabía que no se controlaría, y le respondería un "yo también" que empeoraría las cosas.
Se arrojo a su cama nuevamente pero esta vez para quedar recostado, abrazando esa bufanda. Sin saber que ella en el mismo momento pero en otro lugar, se encontraba recostada abrazando a su bebe, y llorando por el padre del niño, extrañándolo. Sintiendo su cama vacía y fría sin su amor al lado. Imaginando que él estaría compartiendo su nido de amor con otra mujer. Y comenzó a necesitar a su madre Nadeshiko. Aunque Fujitaka y Touya la cuidaban como a una niña pequeña, necesitaba compartir este momento con su mamá. Se sentía tan desorientada.
En eso sintió que alguien ingreso a su habitación.
-Sakura… Vine a acompañarte, sé que no puedes dormir.- Era Tomoyo.
Sakura dejo delicadamente a su bebe a un lado de ella, y abrazo fuertemente a su mejor amiga que ya se había acercado.
-¡Ay Tomoyo! ¡Te necesito tanto! ¡No me dejes por favor!-
Hacía tiempo no veía a Sakura llorar así. Decidió decirle la verdad.
-Sakura, yo jamás te dejare, porque eres mi prima.
Sakura abrió sus hermosos ojos de par en par, aun inundados de lágrimas. -¿Qué? No entiendo…-
-ES una larga historia, pero nuestras madres eran primas hermanas. Lo que nos hace primas en segundo grado a nosotras dos… y el pequeño Shao, es mi sobrino y… no sé, ya tendremos tiempo para hablar de esto, y del porque nuestro bisabuelo nos prohibió saberlo antes, ahora solo quiero cuidarte, cuidarlos, se que todo se resolverá, cariño. –
Sakura se aferro más a su ahora prima. Aunque no comprendía muy bien, solo quería eso, un abrazo fuerte y sincero, sin embargo, pensaba en Shaoran, en lo que pudiera estar haciendo ahora con una mujer que no era ella. Sacudió la cabeza en negación, como si eso evitara algo.
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Se había quedado dormido sin querer, sin embargo, sentía que podía haber dormido por años si el timbre de la residencia no sonaba.
Llamo a Wei pero no lo escuchó. Así que no le quedo otra que ir a atender él mismo.
Cuando abrió la puerta, se empalideció al ver a quien vio.
Muchacha de cabellos oscuros, alta, bien formada, y unos ojos negros como la noche, tan profundos que parecían traspasar a quien la observara. Una sonrisa brillante y fresca.
Irradiaba belleza por doquier.
-Cariño, no puedo esperar más. Así que he venido a buscarte.
-… Lynn, pero ¿Qué haces aquí?, yo no te he dicho donde vivía…
-Cielo, lo importante es que ahora estaremos más juntos que nunca- Se lanzo a sus brazos, esperando una respuesta que nunca llego, pues Shaoran solo podía pensar en una persona y no precisamente era ella. No comprendía cómo había llegado hasta su casa. Ni que se traía en manos. Solo sabía que ahora sí, estaría más lejos de su amada. Las cosas se le estaban yendo de las manos, pero también, la verdadera prueba de amor les había llegado a ambos. Pues aun con las distancias, terceros, y malentendidos, se amaban más, y eso era un hecho.
El desafío ahora, era reacomodar todo en su lugar.
¿Podrían?
CONTINUARÁ…
Notas de la autora: Hola! Bueno no estaba tan inspirada, creo que quedo algo corto, sin embargo fue el capitulo que mas me gusto como redacte XD gracias por seguir leyendo, por no abandonarme, se que a comparación de otros fic este es muy soso pero es mi primer fic y solo escribo lo que me dicta el corazón, es muy sencilla la historia, pero solo espero que les guste un poquito =) me despido hasta el próximo sábado como siempre, saludos!
