Capitulo 2

- Lento -

Para Loki, aquello era extraño, pero podía acomodarse perfectamente. Era la primera vez que pasaba, no solo el día entero fuera de su casa, del gran palacio, del pueblo llano, y aunque pareciera lejano y casi imposible, había pasado el día fuera de su mundo, intentando controlar un idioma que solo había leído en los antiguos libros procedentes de la Tierra, y conociendo aquella extraña ciudad llamada Londres, donde el cielo casi siempre estaba encapotado, las calles abarrotadas… Una cosa llamada metro, con otra cosa llamada 'hora punta' que hacía que aquellos túneles excavados debajo de tierra se abarrotaran de gente, y a pesar de poder usar el Teseracto… ¡Debían usar esa… Nave, para transportarse! Row le llevó a sitios diferentes… Primero visitaron 'Trafalgar Square' una enorme plaza donde se alzaban cuatro leones alrededor de un extraño monumento. Enormes leones tallados en algún metal que no sabría identificar, pero aun así se acercó a examinar, cuando de repente, los pasos de la chica le alertaron. Esta había sacado de su bolsillo un pequeño aparato de color plateado, con una pantalla que, tras darle a un botón, se encendía y luciendo un menú con pequeños símbolos en verde y pequeños iconos, que no sabía identificar… ¿Qué clase de tecnología avanzada era esa? En Asgard, desde luego, no existía, a pesar de que fuera uno de los mundos más sofisticados.

– Nos haremos una foto con los Leones, Loki. – Dijo la joven sin ningún reparo, mientras sus ojos se abrían como platos ¿Qué era una foto? Nunca lo había escuchado, nunca le habían hecho una foto, sin embargo, él se dejó hacer, sin rechistar, acompañando a la chica a un punto de la plaza, parando justo al lado de ella, sin saber exactamente por qué allí y no al lado del león. Ella comenzó a buscar algo en aquel pequeño aparato, un botón. De repente, la pantalla se volvió transparente, capaz de ver lo que había bajo ellos, o en general, ver a través de lo que enfocaba. La chica giró aquella cosa llamada 'cámara' hacia ellos, mientras él estaba deseoso por examinar aquel material, pero al no saber qué hacer, miró a la chica de reojo, que se colocaba haciendo una pequeña mueca graciosa, y él se limitó a imitarla, alzando una ceja, mientras que detrás se alzaba el monumento. Ella soltó una carcajada, y dio una palmadita en su brazo.– ¡Ha salido genial! ¿Tienes email? Si quieres te la puedo pasar.

De nuevo se quedó de piedra, puesto que no sabía que era aquello, así que se limitó a negar. La chica se encogió de hombros, y ambos siguieron andando. Fueron a la famosa, según los midgardianos, galería de arte de Londres, justo en frente, para después dirigirse hacia el Museo de Ciencia Natural, cosa que le impresionó bastante por la cantidad de animales que había allí… ¡Incluso esqueletos de dinosaurios!¡Y de ballenas! Ciertamente, nunca había tenido la oportunidad de conocer aquellos extraños animales, pero tener un profesor que estuviera encima de él durante más tiempo, mientras su hermano daba clases de guerra, había despertado su curiosidad por otras cosas, como por ejemplo, las ciencias de otros mundos. Después se dirigieron a otro de los famosos, este llamado "British Museum" donde se encontraban esculturas de todas las civilizaciones mundiales… Simplemente era algo impresionante. El famoso puente, el 'London Eye', la parte antigua de Londres… ¡The Globe! No sabía que eso existía, pero al verlo, se sorprendió ¡Por fin algo que si conocía! 'The Globe Theatre' era la reconstrucción del teatro donde, supuestamente, el autor inglés William Shakespeare estrenaba sus obras, o lo que es lo mismo, la reconstrucción de un teatro típico del Renacimiento midgardiano. Había leído Shakespeare, desde poesías a obras de teatro, y verlo allí fue casi como ver a un familiar. Después acudieron a , la catedral, y finalmente dieron un rodeo hasta la zona central, sentándose al lado del río iluminado.

Ya caía la noche cuando los dos jóvenes yacían en un banco, cansados de amortiguar el día. Ella apoyó su cabeza echada sobre el hombro de Loki, y este, al sentirla, notó como una sonrisa aparecía en su rostro, una sonrisa cálida y cariñosa. Giró su rostro para mirar a la chica, como si deseara abrazarla con la mirada, como si deseara cerrar los ojos, apretarlos fuertemente, y al abrirlos, ver que ella seguía allí, con su cabeza echada en su hombro. Le importaba bien poco que su hombro le sirviera de almohada, simplemente, le importaba que ella estaba allí, y aunque solo se conocieran de un día, a él le daba igual. Ese no había sido un día cualquiera. Aquel era su día. Y aquella chica, era la chica. Se removió lentamente, para colocar su cabeza sobre la de ella, mientras que su mano, tímida, se abría del puño que era, y se movía lentamente, por primera vez podría decir que no estaba seguro de querer hacer aquello, cuando en la mayoría de las veces, coger de la mano a alguien no había supuesto esfuerzo alguno. La rozó de forma disimulada, tragando saliva y mirando las manos de ambos de reojo, tan cerca… Cuan poco faltaba, cuando de forma decidida, o más bien, atrevida, decidió enlazar sus dedos con los de ella, sonriendo ante el tacto y cerrando los ojos, cuando ella soltó su mano. Por un momento pensó en el rechazo, pero rápidamente, la chica pasaba los brazos por su cintura para abrazarle.

– Estás frío… Pero eres cómodo. Eres blandito, Loki. – El sonrió de forma tonta, pasando los brazos por su espalda, completando aquel abrazo mientras la achuchaba levemente contra si, de forma confiada. Una vez, su maestro le dijo una frase que en aquél momento, se escapó furtiva de la "caja desastre" de su cabeza, la cual decía: "El mejor enlace es un abrazo, todo está completo, todos los huecos de nuestro cuerpo están hechos para los abrazos, el cuello y la cabeza, con los hombros para los rostros, los brazos que se enlazan alrededor del otro, los cuerpos pegados…

–…Queriendo fundirse el uno en el otro" – Murmuró en voz alta, lo cual hizo que la chica le mirara de forma extrañada.

– ¿De qué hablas? – Él se dio cuenta que había pensado en voz alta, y soltó una breve carcajada, negando.

– Solo… Pensaba. Pero ya es tarde… Deberíamos ir a ver las estrellas…–

– Podríamos bajar al río… Por el lado antiguo, hay zonas donde todo está oscuro.

– Sería un sitio perfecto. – Y sin más demora los dos se pusieron en camino. No tardaron mucho más de diez minutos, ya que lo único que debían hacer era cruzar el puente por St. Paul hasta donde se cogía un pequeño barco que hacía un recorrido por el Támesis. Pero ese no era su destino, si no una pequeña península de césped, que aun estando en el agua, estaba unida a la orilla. Se sentó en aquel lugar, casi invisibles a la vista de la gente que paseaba por el paseo, ella le imitó, tumbándose y tirando de la manga del joven Loki para que la imitara, quedando ambos con las cabezas pegadas. Él comenzó a señalar alguna de las constelaciones que veía, para explicárselas.

– Mira… ¿Ves aquella que parece un cubo? Cuatro estrellas en forma de cuadrado, con una línea que le sigue… – La chica asintió, y a él le vino un pequeño recuerdo de lo que guardaba en su pequeña maleta de cuero, llevando la mano sobre este para asegurar que el Teseracto seguía allí. – Bien, pues se llama "El Carro" porque parece uno de esos carros usados en los juegos olímpicos de Grecia, antiguamente, los carros que llevaban para las carreras, o… Los carros que llevan los Dioses.

– Hm… Interesante ¿Acaso sabes muchas cosas sobre mitología?

– Sé… Bastantes cosas sobre mitología.

– ¿Y sobre los dioses? ¿Cuál es tu Dios favorito?

El chico se quedó pensativo, nunca había pensado cual era su favorito entre los de su entorno, pero pensando, empezó a eliminar.

– Heimdall no… Es un metomentodo, o bueno, a lo mejor no lo hace queriendo… Pero siempre ve lo que hacemos, es el Dios de la verdad. Odín es el Padre de Todos, siempre está demasiado ocupado… Piensa en los demás antes que en los suyos, o mejor dicho… Piensa en el trono de Asgard, en qué será lo mejor… Thor… –Sonrió al decir su nombre, era su mejor amigo, pero por mucho que le quisiera, era lo suficientemente listo como para saber que su hermano no era su Dios favorito, si es que ya se le consideraba un Dios. – Mi Diosa favorita es Frigga. Es la mujer más bella del universo, siempre tiene una sonrisa… Sabe hacer de todo, y quiere a los suyos, es cariñosa y bondadosa… Y la mejor madre del mundo.

– ¿La mejor madre del mundo…?

– Es la Madre de Todos, porque es esposa de Odín… Pero también es mi madre. – La chica soltó una carcajada al oírle, y esta vez a él no le extrañó.

– Hablemos sobre nuestra familia.

– Las damas primero.

– ¿Yo…? Ehm… Bueno… No sé por dónde empezar.

– Fácil, empieza por el principio, no sé, tus padres, tu vida…

La joven carraspeó, y suspiró levemente, incorporándose para quedar sentada a su lado, llevando una mano a uno de los botones de la camisa de Loki, situado en la manga, jugueteando con él. Loki no sabía cuán difícil era para ella hablar de su familia, por todo lo que había pasado, pero finalmente, ella arrancó.

– Mi nombre completo es Rowenna Marie Hope Williams, tengo catorce años y… Bueno, nací en Bristol. Mi padre era agente de policía, y un día… Hubo un tiroteo a las afueras, bueno, no sé si era un tiroteo… El caso es que iban persiguiendo a un… A un ladrón, a alguien malo, alguien muy buscado. Entonces el coche de mi padre se estrelló y salió en llamas. – La chica paró, respirando levemente, con una leve mueca. Él fijó la vista en los labios de la chica, temblorosos, y por un momento, pensó en acariciarlos. Probablemente estos tendrían un tacto similar o aun mejor al de su mano, quizás su caricia aliviaría el temblor… Pero no lo hizo. La chica respiró de nuevo, esta vez de forma honda, y él vio como se armaba de valor para continuar la historia. Sin duda alguna, para ser una midgardiana, era más fuerte que muchos de los asgardianos que conocía. – Se quemó el rostro y parte del cuerpo… Y había tragado tantas cenizas y… Lo que fuera eso, que los pulmones estaban tan irritados que no podía respirar. Llegó al hospital aun vivo, pero yo no pude verle… Tenía ocho años cuando pasó esto y mi madre se negó a que lo viera… Pero él me dejó una carta. Una carta preciosa y muchos videos que hacíamos cuando era pequeña… Luego nos mudamos a Londres, y hasta hace dos años pensé que mi padre se había ido a trabajar a España y que no podía venir a vernos porque no le dejaban salir… Mi madre todos los días me decía que me mandaba recuerdos desde allí, pero no… Aunque sabiendo la verdad soy más feliz… Al menos se que estará en un mundo mejor.

– No creo que Helheim sea mejor…

– ¡¿Qué?!

– Oh… Ehm… No, no… No he dicho nada, es donde van… Las personas malas. Y algunos otros, pero es solo en cuentos, no te preocupes. – Mintió rápidamente, como siempre tan eficaz, para salir del paso. Se incorporó junto a ella, abrazándola.– Eres una chica muy fuerte. Mereces el respeto de los Dioses, Lady Row.

– ¿De qué hablas…? ¿Por qué hablas así…?

– Pues… Ahora tengo que hablar yo ¿No es así?

– Si...

– ¿Crees en Dios, o en los Dioses?

– Bueno… Mi madre es creyente y eso pero bueno…

– Mm… Creo que en Midgard se llama mitología ¿Crees en eso?

– ¡Bobadas! Eso sí que son leyendas.

– No son leyendas, Row.

– Oh vamos ¿Quién eres tú? ¿El Dios de las mentiras?

– En realidad me llaman el Dios de las Travesuras… Nunca he hecho nada malo, que yo sepa, como para llamarme mentiroso. – Dijo inocentemente, real era aquello que todo lo que había hecho había sido consciente y, en la mayoría de las veces, planeado, pero nunca con una mala intención, y a pesar de que las mentiras fueran una gran dote para él. Como aquella vez que se coló en la habitación de Lady Sif para cortar su larga melena rubia… "Bah, cortarle el pelo a Sif no fue tan malo." Pensó, confiando en que no se merecía aquel atributo, o al menos, no por ahora.

– ¿Qué…?

– Si, vengo de Asgard, soy hijo de Odín y Frigga, hermano de Thor.

– ¿De qué me hablas…? ¿Qué es Asgard?

– Uno de los nueve mundos.

– Espera, espera, espera… Eso no existe, los demás mundos son Mercurio, Venus, Marte, Mercurio…

– Bueno… En realidad no es así exactamente… –Sacó una libreta de su pequeña mochila de cuero, junto a un carboncillo que usaba para escribir. Pintó un círculo, y de este salía una gran ramificación. – Esto es Asgard, y es el mundo de los Dioses, y también es donde se encuentra el Valhalla, es decir… Donde van los muertos en combate.

– Eso significa que… ¿Mi padre está allí? – El se quedó sin respuesta, no sabía la respuesta, pero se limitó a encogerse de hombros.

– Si, supongo… Bueno, de aquí sale el Yggdrasil, un árbol que conecta los nueve mundos. Aquí debajo está Niflheim, el mundo de los muertos. Aquí está Vanaheim, es donde viven los Vanir, unos dioses de la fertilidad… Y si seguimos por aquí… Alfheim, el mundo de los elfos de luz. Nidavellir, el mundo de los enanos, son realmente útiles… O eso dicen. Por aquí Jotunheim, el mundo de los gigantes de hielo. Dicen que es espeluznante, frío y… Horroroso. No me gustaría ir, la verdad… Luego está Svartalheim, donde viven los elfos oscuros. Muspellheim, donde viven los gigantes de fuego, y finalmente, aquí, está Midgard, el mundo de los humanos, o más conocido por vosotros como La Tierra.

La chica se quedó boquiabierta, sin saber que decir, mirándole anonadada, él se limitó a sonreír débilmente, ahora llegaba la hora de ver si realmente creía que aquello era o no verdad. Esperó varios segundos mientras la chica examinaba el cuaderno.

– ¿Y bien…? – Murmuró él.

– Debes… Debes llevarme allí.

– No puedes ir allí así.

– ¿Así como?

– Con esa ropa… Allí nos vestimos… De forma diferente.

– Bueno ¿Cómo me visto?

– Con ropa larga, vestidos largos, o armaduras.

La chica alzó una ceja y se puso en pie, tirando de él, para que se levantara del suelo y comenzara a andar junto a ella. Suerte que había una boca de metro cerca que iba de camino a su casa, cercana al llamado Hyde Park donde se había perdido anteriormente. Al salir de esta, pasaron por unos pequeños puestecillos que vendían de todo un poco, algunos, bisutería, piedras preciosas, golosinas o prendas de ropa. Él se acercó a uno de estos, donde había miles de piedras verdes, piedras de todas las formas, piedras preciosas, dándose cuenta de que una de ellas había caído al suelo. Sonriendo al hombre que las vendía, la cogió entre sus manos y corrió junto a la chica antes de que éste se diera cuenta de que huía con la piedra que lucía en el suelo por descuido del comerciante.

– Iremos y volveremos, solo será un momento ¿Entendido?

– Bien… Espérame cinco minutos en el jardín. – Ella salió corriendo escaleras arriba mientras él se sentaba en un gran columpio de madera que allí se situaba.

Entonces, cogió la pequeña mochila negra, sacando el cuaderno y dejándolo sobre el asiento para sacar el reluciente cubo azul que, al estar rodeado de piel, no dejaba atravesar la luz que desprendía. Comenzó a mirarlo detenidamente, rodándolo entre sus manos, perdido en su color, pero cuando quiso darse cuenta, sus manos se habían vuelto completamente azules. Soltó el cubo de manera rápida, examinándose las manos y rascándolas para que saliera el color azul de estas, completamente asustado, con la respiración entrecortada… Necesitaba a Frigga, necesitaba algo que le dijera todo está bien. Su cuerpo comenzó a temblar levemente y el miraba a todos sus lados entre sollozos nerviosos, incontenibles. Volvió a meter el Teseracto en la mochila, mientras abría el cuaderno, para escribir torpemente: "Lo siento. Te quiere, Loki." Se echó la mano al cuello, quitándose un colgante plateado con forma de anilla, donde encajó la piedra verde que había cogido antes, y lo dejó junto a este, para finalmente introducir la mano en la mochila y desaparecer.

Desaparecer para siempre, todo desaparecía tarde o temprano, como había desaparecido su felicidad. Como nunca volvería a aparecer. En el mundo había muchos millones de humanos y el tiempo pasaba deprisa como para no volver a encontrarse a Row. El día había pasado, y no había conseguido más que un buen rato. La desilusión, eso era exactamente lo que Loki sentía en aquellos momentos, desilusión por lo que pasaría y miedo. Un tremendo miedo hacia su piel azul, que por suerte, había vuelto a su color original. Abandonó el Teseracto en un hueco de su habitación. Abandonó el afán de las peleas, abandonó el mirar a otros mundos, las otras culturas, abandonó todo. Pero con el paso del tiempo, como era normal y natural, Loki iba creciendo, convirtiéndose en un muchacho no muy robusto, pero si inteligente y encantador. Sabio conocedor de la magia y de todo en cuanto le rodeaba.

Entonces un día, mientras paseaba por palacio, echó la mano a su cuello y recordó aquel momento. El momento en que le había dejado el colgante, y el momento de su vuelta, y solo entonces pensó:

"¿Acaso hay una remota posibilidad de que vuelva a encontrarla…? Si la hay, tengo que conseguirla, aunque solo sea para despedirme de ella." Dirigió la vista al gran salón de las armas, donde hace años había encontrado su mayor miedo, que ahora estaba allí en grandeza, al final de la sala. Con una sonrisa se acercó a él, clavando sus ojos en este, y con una maligna sonrisa, murmuró.

– Volvemos a vernos las caras, amigo…


NA: Hola hola hola ¿Qué tal estáis? Espero que bien. Hmmm… Un capitulo movidito ¿Verdad? En primer lugar, quería explicar por qué "Lento" es el nombre del capítulo, y teniendo en cuenta que en la música, este carácter suele ser más bien triste, me parecía oportuno para las historias que cuentan, el miedo de Loki, lo del padre de Row… Etc.

Como no lo hice en el capitulo anterior, quería ponerle cara a este pequeño Loki, y sin duda alguna, su cara es la de Asa Butterfield. Pequeño, inocente, tímido… Aunque ya estamos más cerca de la acción que el principio. El temor que siente Loki a ser rechazado cuando es pequeño, influirá mucho en el futuro, eso es algo que todos sabemos, pero aun así, esta connotación de miedo ya no solo se refiere a la de él en Asgard si no en lo que su nueva compañera pueda pensar de él. Sin embargo nadie ha pensado en cuál sería la reacción de Row ante esto, pues yo si: Sin duda se tiraría toda la noche llorando, para después asumir que se ha ido y que probablemente no lo vuelva a ver, llenarse de orgullo y decir: No. Soy una mujer fuerte(Porque realmente lo es, en la realidad, y en el fic).

También quería añadir que el colgante TAMBIÉN EXISTE. Jajajaja espero que Row se lo ponga un día y nos demuestre eso (Que por cierto, se lo regalé yo ehehehehe). Y bueno, no sé qué más decir… Espero que lo disfruten y que esto siga sobre ruedas… ¡Gracias por leer!