Capítulo 3

- Andantino -

Frigga paseaba por el palacio, pero esta no de la misma forma que lo hacía su hijo, Loki, si no de una forma mucho más agitada y nerviosa. Los preparativos para la "Ceremonia de Coronación" estaban dando a su fin, pero para la madre, el ver a su hijo aún embobado mirando cada arma de aquella sala, provocó un asalto a su nerviosismo. Con paso ligero se acercó a él, llamando su atención cuando le cogió del brazo, obligándole a girar.

– ¿Qué haces aun aquí…? La ceremonia es hoy… ¡Debes ir a bañarte! – Loki alzó una ceja ante el trato descarado de su madre y sin poder evitarlo, soltó una carcajada, abrazándola y acariciando su espalda cariñosamente, para tranquilizarla.

– Tranquila madre… ¿Recuerdas que ya no tengo diez años? Todo va a salir bien… –Dio un beso en su mejilla, y se separó de ella aun apretando suavemente las manos en los brazos de su madre, admirándola. – Deberías descansar un rato antes de seguir con esto, eres la madre del futuro Rey, debes estar bien bella.

– ¡Loki…! – Murmuró riendo y negando, volviendo a abrazarle para dar un beso en su mejilla, teniendo que usar las puntillas para llegar a su rostro. – Iré pues, pero prométeme que no te entretendrás.

– Maaadre… – Murmuró negando. – Voy a ello. – Tras esto Loki se giró y salió de aquella habitación.

Entonces comenzaron sus pensamientos. Todo saldría bien, claro que saldría bien, no podía haber fallos en aquel plan que había tejido de forma perfecta durante los últimos meses, como una araña teje su tela. Hacía un año que había encontrado las diferentes formas de trasladarse de mundo sin necesidad de usar el Teseracto o a Heimdall. Y sobre todo, el hacerse transparente ante los ojos del Dios de la Verdad.

Fue a su grandiosa habitación, desnudándose para entrar en una ya preparada bañera llena de agua helada. Aquello era una buena forma de relajarse, sobre todo cuando aquel frío no le afectaba, cosa que identificaba como extraña, pero que no le importaba lo más mínimo. Había abierto uno de los canales de entre dos mundos para que los jotuns pudieran acceder a la cámara donde se encontraba el "Cofre de los Inviernos Pasados". Una reliquia de Jotunheim, o mejor dicho, el corazón del mundo de los gigantes de hielo, que fue obtenido por Odín tras la guerra, capaz de helar los nueve mundos del Yggdrasil. Aquel era el momento de acabar con un reinado que ni si quiera tendría comienzo. "Los dos habéis nacido para ser Reyes" dijo Odín un día, pero él bien sabía que no era así. Por mucho que quisieran, solo Thor llegaría a ser el Rey ¿Y él qué? ¿Nadie se preocupaba con qué le pasaría a él? Efectivamente si, quedaría como príncipe de Asgard, quizás como consejero de los actos de su hermano, pero todo lo que el hiciera o recomendara tendría la cara de aquél rubio sin escrúpulos. Si algo sabía es que Thor nunca había sido, lo que se solía decir, como una persona de noble corazón. Loki solía definirlo como "salvaje corazón", solo pensaba en la guerra y en cuanto podría destruir con su poderoso martillo. Solo sabía hacer eso, pensar en guerras, en luchar y en lucirse. Pero eso no estropearía su baño. Todo debía salir bien aquél día, así que decidió dejar de pensar, sumergirse y despreocuparse.

Así pues, apenas tardó tiempo en colocarse la armadura. Varias doncellas colocaban perfectamente la capa en su sitio y se retiraban sin si quiera mirarle a los ojos, mientras era él mismo quien se dirigía ante un gran espejo y se colocaba el pelo hacia atrás. Frigga volvió a aparecer en sus aposentos, e hizo que su hijo desvaneciera su rostro vengativo por una falsa emoción contenida por aquello, Frigga pasó una mano por el pelo de su hijo, sonriente.

– Thor va hacia la antesala. – El asintió, y sin decir nada, salió de su habitación, cogiendo su casco y poniendo rumbo a aquel lugar, mientras se colocaba este por el camino.

Thor entraba por la gran puerta, mientras él había cogido un atajo y había salido de entre una de las grandiosas cortinas opacadas a causa del fuego y se colocaba a su lado. Lo apreció levemente, con una sonrisa divertida, realmente aquello estaba empezando a gustarle por lo que pasaría, así que, con total naturalidad, decidió ponerle palabras a la situación.

– ¿Nervioso, hermano? – Su hermano le contestó con una carcajada, que aunque en el fondo de su cabeza resonara un "idiota" no hizo amago alguno de aparentarlo.

– ¿Alguna vez me has visto nervioso?

– Hmm… Aquella vez, en Norheim.

– Oh, hermano ¡Eso no eran nervios! Era… Furia combativa.

–Sí, ya veo.

– Si no ¿Cómo pude abrirme camino entre cien guerreros y que saliéramos vivos?

– Eh, según recuerdo… Fui yo quien nos cubrió de humo para escapar. – Dijo con cierta molestia, cuando su hermano se dedicó a reírse y asentir ¿Acaso hacía aquello para volver a lucirse? Bien… Claro que el rubio pensaría que su memoria era acaso la mitad que la de él, siendo incapaz de recordar aquel momento, pero efectivamente, el más sabiondo Loki si que puso su atención al recordar dicho momento. Él simplemente mantuvo su postura, dirigiendo la vista hacia un sirviente, que venía con una copa, la cual había pedido su hermano a su llegada. – Algunos dan guerra y otros hacen trucos.

Giró la mano, un giro casi imperceptible ni para su hermano, ni para aquél sirviente que sostenía la copa de mármol en una bandeja. El rostro del sirviente cambió cuando tiró la bandeja al suelo, dejando caer tres serpientes que había cambiado por el vino que hubiera sido para su hermano. Sin poder evitarlo comenzó a reírse.

– Loki… Desperdicias el buen vino.

– Solo fue un poco de diversión… ¿No, amigo mío? – Dijo, refiriéndose al sirviente, mientras volvía a pasar la mano para que las serpientes desaparecieran. Aun con rostro asustado, el sirviente asintió y recogió la copa y la bandeja, retirándose de aquellos aposentos con rapidez, mientras él seguía riendo ante el recuerdo de la cara que había puesto al ver las serpientes. Sin duda era miedo, y el miedo era algo que ciertamente le resultaba gracioso, excepto cuando era en grandes masas, entonces pasaba de ser un pasatiempo a algo que merecía ser disfrutado.

Un nuevo sirviente llegó, este con el casco de su hermano. Mientras este lo tanteaba, él no le quitaba la vista de encima. Después de todo era su hermano, y aunque él no fuese a ser Rey, aunque siempre hubiera sido el favorito, había algo dentro de sí que se apiadaba de la mente, aun demasiado niña del Dios del Trueno. Y esa parte, deseaba bromear, como si volvieran al pasado. Como si volvieran a ser, de nuevo, dos niños inocentes.

– Uh, bonitas plumas.

– ¿No estarás empezando otra vez, no vaca?

– Soy sincero.

– Eres incapaz de serlo.

– ¿Quieres que lo sea?

– Si

– Ansiaba este día tanto como tú. Eres mi hermano, y mi amigo. A veces siento envidia, pero no olvides que te quiero. – Una frase enternecedora, que a todo el mundo le gustaría haber oído, pero que después de todo, después del "ser sincero", no era más que otra de sus mentiras. Ansiaba ese día, claro que lo ansiaba, para llevar a cabo lo que propuso la noche anterior. Era su hermano, porque no tenía más remedio que serlo, y eso de amigos… Loki no tenía amigos, por el amor de Odín. Un gesto de humildad con lo de sentir envidia y un te quiero, un te quiero que vendría seguido de un "aniquilar" que se reservó para su mente, sonriendo con un tremendamente falso orgullo.

– Gracias… – Dijo Thor, llevando una mano al cuello de él, de forma amistosa, realmente agradecido.

– ¿Nos damos un beso? – Bromeó Loki, mientras Thor daba un pequeño golpe sobre su pecho, una vez más de manera amistosa, aun señalándole con el dedo de forma amenazante.

– Para.

Loki sonreía, con un orgullo falseado, aunque bastante creíble, algo muy fácil de hacer para el Dios de las Mentiras, ya que por su cabeza, realmente paseaban pensamientos sobre lo que pasaría ahora, calculando cuándo llegarían los jotun, y fantaseando con cómo sería esa dulce venganza.

– En serio ¿Cómo luzco?

– Como un Rey. – Murmuró Loki seriamente, mirándole, mientras el rostro de su hermano cambiaba a cierta preocupación. – Ya es la hora.

– Ve. – ¿De veras el Dios del trueno iba a dejarle ir sin ser el protagonista por un momento? Loki le miró con cierta duda, pensando en si realmente aquella vez el si sería la primero, al menos por petición de su hermano, y así era. – Yo iré después, vamos.

Loki asintió y comenzó a andar por los pasillos de palacio, entrando por el central. El silencio era abrumador, puesto que él no era el protagonista de la fiesta. Deberían reservarse para Thor. Aun así, su sonrisa falsamente orgullosa, y realmente ansiosa de que pasara rápido aquel tiempo seguía luciendo en su rostro cuando se colocó al lado de Frigga, su madre, quien le recibió con una cálida sonrisa.

Entonces los aplausos comenzaron a sonar, los gritos, los halagos, y cómo no, su hermano luciendo su martillo y gritando como si se tratara de un niño de cinco años. Realmente lo estaba disfrutando, aunque él se preguntaba ¿Por qué? ¿Cuánta alegría había en aquello? Desde luego mucha, pero no se trataba de un juego ni algo por lo que ir haciendo malabares con el pobre Mjölnir. Thor llegó ante los ojos del Padre de Todos, comenzando a pronunciar sus votos mientras Loki comenzaba a desesperarse cada vez más. "Thor… Mi heredero, mi primogénito." Comenzaba a decir, clavándose en el joven de ojos verdes como estacas en el pecho mientras tanto, él, sin mirar a ninguno de los dos, pensaba en la realidad: "Malditos gigantes de hielo… ¿Cuánto van a tardar?" No mucho, el momento perfecto, ni antes ni después, justo cuando Odín dijo aquellas palabras.

– En este día, yo, Odín, el Padre de Todos, te proclamo… Gigantes de Hielo…

Loki sintió un alivio extremo en su interior, saltaría de felicidad si fuera necesario, gritaría, pero sin embargo, se contuvo, manteniendo un rostro preocupado. Su padre puso rumbo hacia la sala donde se encontraba el "Cofre de los Inviernos Pasados" activando al Destructor, mientras los dos hermanos, Thor y Loki, le seguían.

Para su llegada, El Destructor había acabado con la vida de los jotun, al igual que estos habían acabado con la vida de dos hombres de la guardia. Todo estaba helado, a diferencia del principio, como si se tratara del mismo Jotunheim. Thor fue el primero en hablar, como siempre, con la furia de la guerra contenida, deseando salir. Deseando, más que venganza o cualquier otra cosa provechosa, guerra y destrucción.

– Los gigantes deben pagar por lo que han hecho.

– Ya han pagado con su vida. – Dijo Odín, con total calma y severidad, acompañado de un atisbo de tristeza ante aquella escena. – El Destructor ha actuado, el cofre está a salvo y todo está bien.

– ¿Todo está bien? – Atacó de nuevo el rubio con su suculenta forma de ser, entrometida y egocéntrica en cuanto a llevar razón se dirige. – Han entrado en la cámara del armamento… Si los gigantes hubieran robado tan solo una de estas reliquias…

– No lo han hecho. – Cortó su padre.

– Pues quiero saber por qué. – Gritó Thor, cada vez más enfurecido, mientras Loki miraba la escena con una divertida perspectiva, aun sin demostrarla físicamente.

– Acordé una tregua con Laufey, Dios de los Gigantes.

– ¡Acaba de romper la tregua! – Se quejó Thor. – ¡Saben que eres vulnerable!

– ¿De qué forma actuarías?

– Invadiendo Jotunheim como ya hiciste. – Propuso altivo el rubio. – Dándoles una lección, quebrantando su espíritu para que no vuelvan a cruzar nuestras fronteras.

– Piensas solo como un guerrero… – Comentó Odín, de forma algo triste, y que aunque no lo dijera, probablemente también le decepcionara el hecho de que su hijo solo pensara en la guerra.

– ¡Esto ha sido un acto de guerra!

– Ha sido un acto de unos pocos condenado al fracaso.

– ¡Mira hasta donde han llegado! – Volvió a gritar Thor, cosa que ya comenzaba a irritar a Loki, una vez más sin hacerlo físico.

– Hallaremos la brecha de nuestras defensas y la cerraremos.

– Como Rey de Asgard… – Dijo Thor, siendo cortado por la furia de Odín.

– ¡Pero no eres Rey! – Thor le miró con cierta tristeza y decepción, sin motivo alguno, puesto que las palabras no se habían proclamado. El Padre de Todos llevaba razón. – Aún no…

Loki decidió que era el momento de seguir a su padre, aunque no fuera su lugar. Cuando Odín salió, Loki siguió sus pasos, dejando a su hermano solo, aunque sin quitarle el ojo de encima. Se desvió hacia su habitación, donde había encontrado un nuevo pasaje de mundos. En breves segundos se encontraba en el helado Jotunheim. De forma altiva, dirigiéndose hasta el palacio de Laufey, donde este le esperaba rodeando su trono helado, furioso. Aquello en si tenía un aspecto tenebroso, tanto como le habían dicho en cuentos cuando era niño, pero resultaba mucho mejor cuando eras adulto, pudiendo disfrutar de la arquitectura maltrecha de aquel castillo helado.

– Tú… Loki de Asgard. – Murmuró Laufey con voz de ultratumba, el grandioso gigante de hielo, con aquella piel azul y en relieve que tenía un aspecto rocoso, se acercó a él de forma amenazante, se abalanzó a cogerle de la armadura, pero Loki se mostró ágil girándose y esquivando la mano del gigante.

– Mi propósito ha sido cumplido, Rey de los Gigantes… Tus hombres, aunque muertos, han hecho un buen trabajo. Te doy la enhorabuena por ellos.

– He perdido a tres de mis hombres por tus tonterías y envidias de hermano, Odinson.

– En realidad no has perdido nada. Solo has ganado… Otra oportunidad.

– ¿De qué hablas, lengua de plata?

– Ponte cómodo y deja que te explique…


NA: HOLA HOLA HOLA. Siento no haber escribido durante estos días, en el fin de semana, he estado un poco pachucha pero… ¡VUELVO A LA CARGA! Bien. Para salvar las dudas (que yo misma me planteé) Cuando hablaba del Teseracto, hablaba del Teseracto y no del Cofre, OS PIDO MILES DE DISCULPAS POR LAS POSIBLES CONFUSIONES. Yo fui la primera en maldecirme por creer que la había liado, pero bueno.

En este capítulo empezamos un poco con la peli. Espero que conforme se vayan alargando las escenas de película ir entremetiendo más pensamientos y demás cosas que realmente merezcan la pena, porque no quiero aburriros escribiendo el guión de la peli, pero no os preocupéis, más adelante habrá novedades que estoy preparando… ¡Tengo ganas de que las veáis!

Este capítulo tiene por título "Andantino" por la rapidez de la acción en cuanto a Loki se refiere, el no poder estar quieto, el pensamiento constante y obsesivo.

Sin más, espero que os guste… ¡Nos vemos en el próximo capítulo!