Hola a todos,
Bueno pues mi Fict ha tenido el primer review y fue favorable, así que ya tengo el compromiso de continuarlo.
Aquí está el capítulo 2, espero les guste y espero tener pronto más reviews.
CAPÍTULO 2
Ya habían pasado varios días desde que llegué a Odaiba y desde ese día, no había ido nuevamente al laboratorio secreto de Izzy. Él por su parte tampoco me había llamado. En esa semana me había encontrado con varios de mis amigos. Por lo menos Matt y Sora habían sido lo bastante discretos respecto al día que llegué empapada después de la visita a Izzy,como se los había pedido.
Mientras caminaba por una concurrida calle, hablaba por teléfono con mi mamá que se encontraba en Nueva York.
-No te preocupes mamá, ya te dije que en esta ocasión no tendré ningún problema.- decía mientras esquivaba a la gente -si te prometo llamarte seguido. No madre, eso sería mucho abuso. Además recuerda que mi sueño es ser chef así que puedo cocinarme sola. Si mamá, te lo prometo. Te quiero. Salúdame a mi papá - corté la llamada antes de que se alargara más, mi mamá era de las personas que podía hablar por horas, y repetía lo mismo en cada hora.
Cuando me di cuenta estaba muy cerca del lugar al que iba, la Preparatoria Odaiba No. 3, la cual se encontraba prácticamente vacía puesto que ya habían entrado las vacaciones de verano. Me dirigí al salón de profesores, para hablar con el que sería mi próximo titular. Cuando encontré el salón del profesor, escuché que se encontraba con alguien hablando.
-...no insistas, tu seguirás a cargo - la voz del profesor parecía que era un profesor bastante estricto.
-Pero profesor - comenzó una voz en su defensa, cuando habló me di cuenta que era un chico el que discutía.
-Nada, está decidido. Además en un año te irás. Yo aprecio tus habilidades así que no hay mejor manera de mostrarlas que practicando en un laboratorio. - Me imagino que el chico se dió por vencido - No vendrás durante las vacaciones de verano, así que no tienes que preocuparte por eso. Podrás tener un verano como cualquier chico. - el profesor rió demasiado fuerte y en tono triunfal.
Cuando se abrió la puerta, me topé de frente con Izzy Izumi, el chico que menos quería encontrar en esos momento. Cuando me vio se sonrojó ligeramente, evitó mirarme a los ojos, pero cuando -supongo yo- se había armado de valor para decirme algo apareció el profesor atrás de él.
-¡Ah! Tú debes ser Tachikawa, Mimi Tachikawa, ¿verdad? -miré al profesor. Vaya que no me había equivocado con la deducción respecto a su voz, era un hombre alto e inspirada bastante miedo.
-S...si profesor, mucho gusto - dije mostrándole una sonrisa.
-Bueno Izumi, te espero para la fecha acordada, no vayas a llegar tarde. Ven Tachikawa, vamos a revisar tus papeles.
Esquivé al chico pelirrojo y entré a la sala de profesores.
Me senté con el profesor en su escritorio, tenía muchos papeles y entre ellos se encontraban algunos que ya habían mandado mis papás por correo. Después de un rato de estar revisándolos, me miró con el ceño fruncido pero después me mostró una gran sonrisa.
-Bueno pues al parecer todo está en orden - dijo con los papeles en la mano - así que no debes tener problema. Las clases comienzan el 1 de Septiembre, así que aún tienes un mes de vacaciones. Es probable que como acabas de regresar de Estados Unidos no estés muy familiarizada con el país.
-No se preocupe profesor, aunque vivía en Estados Unidos, viví muchos años aquí, además tengo varios amigos en esta ciudad, por lo que no debe haber ningún problema con eso.
-Bueno, en este caso bienvenida a la Preparatoria Odaiba No. 3 - dijo mientras extendía sus brazos como si quisiera darme un gran abrazo, eso se me hizo bastante gracioso ya que el profesor aparentaba otro tipo de actitud.
Una vez que me entregó mi credencial de acceso y demás documentos que necesitaba, me acompañó a la salida. Muy animadamente me iba diciendo cuáles eran las partes de la escuela que pasábamos.
-Bueno Tachikawa, nos vemos pronto - dijo una vez que llegamos a la salida - no vayas a llegar tarde porque aunque seas nueva te castigaré.
-Muchas gracias por todo, profesor Nakamura- dije dando una reverencia- y no se preocupe, no llegaré tarde, lo prometo.
-Nos vemos- El profesor regresó al edificio y yo me quedé ahí de pie, mirando lo que es mi nueva escuela.
Después de un suspiro me disponía a regresar a casa porque aún necesitaba comprar varias cosas para mi departamento. A media cuadra, vi a un chico pelirrojo recargado en la pared, el cual se veía bastante nervioso. Por un instante me dieron ganas de cruzarme la calle o caminar en sentido contrario a dónde él se encontraba, pero decidí mantener mi paso firme. Podía sentir como el corazón se me aceleraba a cada paso que daba, pero intenté no mostrar ese nerviosismo. Cuando estaba bastante cerca de él, alzó la vista y nuestras miradas se cruzaron, vi como se sonrojó, pero no sonrió, al contrario una fracción de segundo después bajó nuevamente la mirada. Como no hizo ningún comentario, pase frente a él, sin decirle una sola palabra.
-Ah, Mimi - dijo el pelirrojo y yo me detuve - ah, mmm, este - vaya que el muchacho estaba igual de nervioso. Como no decía nada comencé a caminar de nuevo- ¡NO, ESPERA! - gritó y me tomó del brazo deteniendo mi andar. - Creo que necesitamos hablar.
Yo me detuve pero no lo miré, yo seguía dándole la espalda.
-Creo que no tenemos nada de que hablar- dije, sentía mucho dolor por la indiferencia que mostró Izzy desde que regresé a Odaiba. Sentí como su mano perdió fuerza y pude soltarme sin problemas.
Comencé a caminar de nuevo, ahora no me detuvo sino que pasó a un lado de mi, se puso frente a mi obstruyendo el paso.
-Yo creo que si, al parecer un mal entendido pasó la otra noche y quisiera aclararlo. - Quise esquivarlo pero volvió a bloquearme el paso - Aun sigo aturdido, y no sé por qué huiste ese día. -volvió a obstruir mi andar - Mimi, necesito escuchar aquello que dijiste esa noche - susurró.
Esto fue la gota que derramó el vaso. El hecho de que no haya escuchado aquella confesión fue lo peor. Me enfurecí, me enfurecí demasiado, tanto que lo empujé con todas mis fuerzas. El chico perdió el equilibrio y cayó al suelo. Se sorprendió mucho por mi reacción y me contempló con un gesto difícil de leer, me contemplaba como si no supiera quién era.
-No necesito que te preocupes por mi, no creo que tengamos nada de qué hablar y mucho menos necesito que me busques- pasé a un lado del chico en el suelo, y continué con mi camino. Un par de pasos más adelante, volteé disimuladamente, vi que él seguía en el piso.
Di media vuelta y comencé a caminar lo más rápido que pude, a cada paso que daba, sentía como caía una lágrima. El llanto fue inevitable de nuevo, me senté en una banca. ¿cómo podía haber pasado esto? Tanto tiempo de conocerlo, tantas cosas y aventuras que habíamos vivido juntos. Izzy era un tonto, y no quería volver a verlo nunca más.
Me limpié las lágrimas en vano, ya que seguían saliendo.
-¿Mimi? - Una voz conocida mencionó mi nombre, pero por culpa de las lágrimas no podía verle bien, pero supe quien era por la voz.
-Ho..Hola Tai, ¿Cómo estas? - pregunté mostrando una sonrisa.
-Bien gracias- dijo y se sentó a mi lado - Pero tu no te ves muy bien que digamos. Toma - me ofreció una toalla- No tengo otra cosa, perdóname, pero esa toalla está limpia, te lo aseguro.
-Gracias.- La tomé y oculté mi rostro en la toalla. No pude más, las lágrimas no pudieron contenerse y comencé a llorar aún más de lo que había llorado.
Tai no dijo nada, solo estuvo a mi lado, mientras lloraba. La gente que pasaba nos miraba extrañados, y a Tai, algunos, lo veían con cierto reproche. A él parecía no importarle ese tipo de cosas. Cuando terminé, no me atreví a devolverle la toalla, ya que estaba toda empapada.
-Gracias.- Repetí.
-A veces es bueno llorar- dijo mirando hacia la calle.
Probablemente lo decía por experiencia propia. Nadie supo cual fue el problema que hubo entre Tai y Sora, y en qué momento entró Matt a escena, solo nos enteramos cuando Sora y Matt anunciaron su relación. Tai sin embargo, siguió hablándoles como buenos amigos. Sin embargo imagino que sufrió demasiado con esa relación ya que Tai estaba realmente enamorado de Sora.
- Dicen que llorar limpia el alma y saca el dolor de aquellos recuerdos dolorosos. La gente que no llora, guarda aquel rencor, y puede cometer alguna imprudencia. - Me miró de reojo, al parecer hice una cara bastante graciosa, porque comenzó a reír.- Claro que es un dicho, no está comprobado, lo que si está comprobado es el hecho de que llorar te ayuda a desahogar el dolor y las preocupaciones que tenemos.
-¿Es cierto eso?- Se encogió en hombros.
-¿Y qué problema tuviste con Izzy?- preguntó como no queriendo la cosa. Lo miré demasiado sorprendida, y volvió a reírse - ¿Acerté?
-No ha pasado nada con Izzy - dije de malas- él sigue siendo el mismo niño distraído y desinteresado de siempre y la verdad lo que le pase ya no es mi problema.
-¿Ah no?- intrigó Tai.
-No.
-Hace un par de noches me llamó, me dijo que una chica lo había visitado, me dijo que se había puesto muy feliz ya que tenía mucho tiempo que no la veía.- me miró de reojo - "algo" le dijo esta chica, que por culpa de un ruido fuerte no escuchó, sin embargo ella salió corriendo sin darle la oportunidad de preguntarle bien qué había dicho.- Como yo seguí en silencio prosiguió - Le creo cuando me dijo que no supo qué le dijo la chica, creo que tiene una leve idea de eso, pero no puede creerlo.
-¿Y eso por qué?- pregunté a Tai.
-Porque piensa que eso arruine la relación que tienen hasta hoy- dijo Tai.
-Eso es absurdo- protesté.
-Tiene algo de validez su preocupación- reflexionó Tai- Cuando una relación pasa de la amistad a lo sentimental, hay ciertas complicaciones que uno debe aclarar, asimilar y poner en práctica, si no se puede perder a esa persona especial.
No cabe duda, Tai me estaba dando un consejo sobre lo que había pasado con Sora.
-¿Tai, qué fue lo que pasó con Sora? - me atreví a preguntar, pensé que iba a recibir una evasiva, pero no, lo que obtuve fue un suspiro demasiado triste.
-Pues, pasaron muchas cosas. La primera fue mi egocentrismo y mi individualismo.- como había comenzado a narrar, no me atreví a interrumpirle. -Lo segundo fue que no mostré el debido interés en sus problemas, sabía que Sora tenía problemas con su familia, desde antes de que fuéramos al Digimundo, pero aunque era mi mejor amiga y la consideraba mi mayor tesoro, nunca me interesé en saber cuáles eran esos problemas- hizo una leve pausa- cuando quise hacerlo, cuando quise involucrarme, me di cuenta de que ella se había apoyado en Matt, me di cuenta que Matt la escuchó debidamente y la apoyó sin juzgarla, sin mostrar su ego o individualismo ante ella. - Miró al cielo -Es por eso que Matt fue destinado al emblema de la Amistad, porque él si sabe ser un amigo en cualquier circunstancia. Lo demás se dió solo. - me miró con una sonrisa -Ninguno de los dos pudo detener los nuevos sentimientos que surgían entre ellos y - otra pausa- se enamoraron.
- Tai…- comencé.
- Matt es un buen chico, y aún lo considero mi mejor amigo- dijo -si no lo fuera, nunca habría dejado a Sora con él.
- Y ¿nunca lo hablaste con Sora? - pregunté.
- No, no era justo de mi parte confundirla cuando ya había tomado su decisión. Pero no estamos hablando de mi, ¿me contarás qué pasó con Izzy?.
Miré el cielo, aun seguía azul, un hermoso color azul.
-Es triste estar con la persona amada y que él no sienta lo mismo que tu- dije aun mirando el cielo.
-¿Y cómo estás segura que no siente lo mismo que tú?- preguntó Tai.
Suspiré.
-No lo sé - miré al piso - probablemente no estemos destinados a estar juntos. Además qué derecho tenía yo de venir y soltar de una mis sentimientos. Creo que fue un gran error.
-Mimi.
-No digas nada - dije a Tai con una sonrisa - probablemente sea mejor así, mis relaciones nunca me han dejado algo bueno. Ve, por eso estamos sentados aquí.
Tai, me mostró una sonrisa cálida pero triste a la vez, probablemente quería insistir para que hablara con Izzy, probablemente pensó que lo que habíamos dicho era suficiente por el día de hoy. Era necesario que aquella plática fuera asimilada, la verdad me había servido mucho hablar con un amigo. Tai también pareció complacido con la plática que tuvimos.
-Te acompañaré a casa, no es bueno que regreses sola - Tai me sonrió de nuevo, yo asentí y comenzamos a caminar.
El camino lo hicimos en silencio. Al parecer él estaba sumergido en sus propios pensamientos, probablemente el hablar del pasado lo había sensibilizado. Yo por mi parte venía pensando qué hubiera pasado si no me hubiera decidido a decirle nada a Izzy.
- Muchas gracias por acompañarme Tai - dije cuando llegamos a mi casa.
- No fue nada.- miró hacia el edificio - Así que aquí vivirás, creo que viviremos algo cerca.
- Bueno, muchas gracias y nos estamos viendo.
- Adiós, Tachikawa.
Había asistido a la preparatoria ya que mi profesor titular me había citado ese día antes de salir de vacaciones. Fui directo al salón de profesores donde ya me estaba esperando.
- Pasa Izumi, te estaba esperando- miró su reloj - tan puntual como siempre.
- Buenos días, profesor Nakamura- me hizo pasar a la sala - ¿para qué quería verme?
- Bueno pues es para platicar contigo sobre cierta solicitud que me diste antes de salir de clases.
- Así es profesor, quiero salirme del club de computación. - dije con decisión.
- No lo harás -dijo el profesor con un tono firme - Tu eres mi mejor recurso en este club.
- Pero - comencé.
- No insistas, tu seguirás a cargo.- el profesor estaba comenzando a enfadarse, por lo menos eso decía su voz.
- Pero profesor - comencé, necesitaba defenderme, no podía ocuparme en el laboratorio de cómputo, sabiendo que una chica iba a estar nuevamente en la misma escuela que yo.
-Nada, está decidido. Además en un año te irás. Yo aprecio tus habilidades así que no hay mejor manera de mostrarlas que practicando en un laboratorio. - El profesor se puso de pie y me tomó por los hombros. Ya no podía hacer nada para zafarme de este tema - No vendrás durante las vacaciones de verano como cualquier chico. - Como no reclamé más el profesor rió fuerte, con eso demostró que había ganado.
Derrotado caminé a la puerta, no podía hacer nada bien. Creo que desde el día que regresó Mimi, todo me ha ido mal. Abrí la puerta y me encontré de frente a una chica de cabello castaño, la chica que hacía unos días había regresado del otro lado del mundo para verme en mi laboratorio secreto, Mimi Tachikawa estaba en la puerta del salón de profesores, me miró con una cara de bastante asombro. No pude evitar sonrojarme, bajé la mirada mostrando vergüenza, ya que el último encuentro no había sido el mejor que habíamos tenido. Quería decirle algo, algo referente a lo que había pasado la otra noche, la miré necesitaba hablarle.
El profesor apareció atrás de mi, interrumpiendo aquel fantástico discurso que iba a comenzar a decirle a la chica que estaba frente a nosotros.
-¡Ah! Tú debes ser Tachikawa, Mimi Tachikawa, ¿verdad? - apartó la vista de mi y miró al profesor que estaba detrás de mi.
-S...si profesor, mucho gusto- dijo la chica, y le mostró una sonrisa.
-Bueno Izumi -dijo el profesor mirándome - Te espero para la fecha acordada, no vayas a llegar tarde. - Me advirtió. Dirigiéndose a la chica - Ven Tachikawa, vamos a revisar tus papeles.
El profesor entró pero yo me quedé en la entrada, la joven me esquivó y entró a la sala de profesores, cerrando la puerta detrás de ella.
Me quedé de pie mirando la puerta cerrada. Esa mirada indiferente me daba a entender que estaba demasiado molesta por lo ocurrido. Necesitaba hablar con ella, pero era probable que tardará en salir ya que estaba con el profesor. Como no quería que pensara que la estaba espiando decidí esperar a que saliera de la escuela. No se cuanto tiempo tardó en salir, solo veía las nubes pasar, ligeras y veloces.
¿Cómo debía iniciar la plática? Era bastante extraño dirigirme a ella, usualmente no tendría ningún problema en hablarle, pero toda esta situación se ha puesto un poco extraña. Alcé la vista un poco y la vi caminando hacia mi, con paso firme, y aunque parecía que no me había visto, por lo que iba a seguirse de largo, lo cual era bastante improbable ya que no había nadie en la calle.
-Ah, Mimi - dije, milagrosamente la chica detuvo su andar. - ah, mmmm, este - ¿por qué estaba tan nervioso? La chica impaciente comenzó a caminar - ¡NO, ESPERA! - grité y mi primer impulso fue tomarla por el brazo.- Creo que necesitamos hablar.
Se detuvo pero no me miró, seguía dándome la espalda.
-Creo que no tenemos nada de qué hablar- dijo con bastante rencor. Aquello me causó un poco de desconcierto, no podía creer que aquella chica, una de mis mejores amigas no tuviera nada de que hablar conmigo. Dejé de aplicar fuerza, y sin dudarlo se soltó de mi.
Se alejaba de nuevo, no podía permitir que se fuera sin aclarar la situación. Caminé más rápido que ella, lo cual era bastante sencillo, y me puse frente a ella. Nuevamente se detuvo.
-Yo creo que sí- tenía que intentar aclarar las cosas - al parecer un mal entendido pasó la otra noche y me gustaría aclararlo. - hizo una maniobra evasiva, pero pude leer lo que planeaba, y me anticipé.- Aun sigo aturdido - comencé - No sé por qué huiste ese día. -Bajé la voz - Mimi, necesito escuchar aquello que dijiste esa noche.
Se enfureció, realmente se enfureció. Me empujó con todas sus fuerzas, yo perdí el equilibrio y caí de espaldas al suelo. ¿qué le pasaba? algo estaba mal, y la clave era ese día, la razón por la que había huido. No sabía qué pensar. ¿Había cambiado tanto en los meses que no nos habíamos visto?
-No necesito que te preocupes por mi - comenzó a hablar - no creo que tengamos nada de qué hablar y mucho menos necesito que me busques.
Como no hice el intento por levantarme, la chica pasó a un lado de mi.
Realmente no podía saber qué había pasado, estaba de lo más feliz cuando Mimi regresó. Aquel día en mi laboratorio era de lo más confuso. Mimi regresando, hablando de sus exnovios y de sus problemas en la escuela, Mimi abrazándome y Mimi diciendo algo que era poco entendible. Probablemente Tai tenía razón, fue algo muy importante, tan importante que por eso la lastimó tanto.
Cuando me puse de pie, la chica había desaparecido de la calle, intenté buscarla pero sabía que lo mejor era dejarla sola, probablemente ella ahora me odia. Caminé de regreso a casa, no sabía qué hacer, nunca me había encontrado en esta situación, la vez que le hablé a Tai para que me aconsejara no me dijo mucho. Si fuera un programa logístico, tendría una respuesta en base al análisis de información que tenga, juntar variables…
Sin darme cuenta llegué a mi laboratorio secreto, abrí la puerta, y estaba igual que aquella noche, seguía sin tener ánimos de entrar a aquel lugar. Di media vuelta y me alejé de ahí.
-Ya llegué- anuncié a mi mamá cuando llegué a casa- ¿Mamá?
-Hola hijo, qué bueno que regresaste - dijo mamá desde la cocina.- ¿cómo te fue con el profesor Nakamura?
-Mal - me senté en la mesa, cosa que casi nunca hacía, ya lo que lo primero que siempre hacia llegando a casa, después de saludar a mi mamá era ir a mi computadora - No me permitió dejar el Club de Computación.
-Bueno, sus razones tendrá - dijo mamá - ¿Tienes hambre? - asentí
-No sé por qué piensa que soy bueno, cualquiera puede hacer lo que yo hago.- dije suspirando.
-Eso no es verdad, eres un niño demasiado inteligente - me miró - y no lo digo porque seas mi hijo. Al contrario, me siento demasiado orgullosa de que la gente admire tus habilidades.- sonrió y me acercó un plato con sandwiches.- Anda, come un poco que últimamente no has comido bien.
La comida de mi mamá siempre me había parecido deliciosa, sin embargo en esa ocasión seguía recordando lo que había pasado en la tarde con Mimi, por lo que no comí con tanta emoción.
-¿Qué es lo que piensan las chicas?- pregunté a mi mamá. Supongo que la pregunta la tomó de sorpresa porque no me respondió de inmediato.
-¿A qué te refieres?- preguntó mamá.
-Como puede después de tanto ir a mi laboratorio y decirme algo inentendible, después salir corriendo y posteriormente ignorarme- salté todo de una- hasta parece que no existiera, por lo menos para ella. - me quedé contemplando el sandwich que tenía en mi mano.
-Ajá, ya sé a qué te refieres. A Mimi ¿cierto? - miré a mi mamá, vaya que me sabía leer rápidamente. Se detuvo un momento, a reflexionar.- Verás hijo, cuando una chica tiene el valor de expresar sus sentimientos, antes que un chico lo haga hacia ella, siente que ha abierto su corazón a esa persona, pero ¿qué pasa cuando esa persona a la que ella ha expresado esos sentimientos no le da la respuesta? - negué con la cabeza - pues que se siente traicionada, ya que piensa que esa persona por la que se armó de valor para abrirle su corazón, no responda a sus sentimientos.
-¿cómo puede pensar eso? - dije, era absurdo pensar que eso era lo que pasaba por la mente de Mimi.
-Pues, las chicas son diferentes a los chicos. La verdad te diré un secreto - mamá ya se había sentado y me había acercado una taza de te, tomó un sorbo a su taza, esperó un momento y me miró- Antes de conocer a tu padre, yo me confesé a un chico de mi escuela, era bastante atractivo. Por alguna razón, a mi me trataba diferente a las demás chicas de la clase, cuando eres joven ese tipo de actitudes pueden provocar cierta confusión en una chica.- dio otro sorbo a su te - un día me armé de valor y le escribí una carta, lo esperé a la salida de la escuela para entregársela. Cuando salió lo llamé a parte para entregar la carta. - Hizo otra pausa, pero más prolongada que la primera.
-¿Y qué pasó? - la historia de mi mamá realmente era algo novedoso.
-Cuando le di la carta no la recibió, me miró con su sonrisa burlona y me dijo "Yoshie-chan" yo sé que te gusto, pero no puedo ser tu novio, así que guarda esa cartita, no me avergüences". Eso me partió el corazón, desde ese día dejé de confiar en los hombres. A todo aquel chico que me sonreía, veía al chico que me había defraudado en esa ocasión. Si tenían buenas intenciones o no, jamás lo llegaré a saber ya que no dejaba que se me acercaran.
-¿Y qué pasó con papá?- pregunté
-Bueno, tu padre era una persona realmente estudiosa, un día nos tocó trabajar juntos en un proyecto, y pues ahí fue donde lo comencé a tratar más. Además fue tu padre el que se declaró primero - mamá me guiñó un ojo.- pero así es como se llega a sentir una chica.
-No creo que ese sea el caso de Mimi- dije suspirando.
-¿Estás seguro?
Mamá se levantó de la mesa dejándome con esa duda.
En vez de ir a mi cuarto, decidí ir a hablar con Mimi una vez más, ningún esfuerzo estaba estimado. Necesitaba verla y aclarar este malentendido. Tomé mi celular y marque a una de mis amigas.
-¿Sora?
-¿Izzy?- preguntó una voz del otro lado del auricular
-Si, hola ¿cómo has estado? ¿estás disfrutando tus vacaciones?- vaya que estaba nervioso.
-Si un poco, dime, supongo que quieres pedirme algo puesto que nunca me llamas a no ser algo importante.
-Si, esto es muy importante- dije - necesito que me digas dónde vive Mimi.- como no contestó, supliqué- Sora, hay un malentendido entre nosotros, quisiera aclararlo pero para eso debo buscarla de nuevo, hoy la vi en la escuela, pero no quiso hablar conmigo. - guardé silencio y la chica de la bocina también - por favor.
-jajaja- Sora comenzó a reírse - realmente quieres reconciliarte con Mimi, ¿verdad? - como no respondí dijo - Está bien, yo también siento que malinterpretó todo, te daré la dirección Izzy, pero promete que no me vas a delatar.
-Lo prometo- la sonrisa se asomó en mi rostro, mientras anotaba la dirección.
Avisé a mi mamá que saldría de nuevo. Corrí, lo que casi nunca hago, hacia la dirección que me había proporcionado Sora. Tenía el presentimiento de que en esta ocasión se arreglaría todo. Llegué a la calle y estaba buscando el número, cuando lo que ví me dejó helado.
Mimi y Tai estaban enfrente del edificio que coincidía con el número que me había dado Sora, ambos reían muy felices. Vi como Tai se despedía y se alejaba en sentido opuesto al que yo me encontraba, Mimi lo contempló hasta que casi se perdió de vista, luego entró al edificio pero no se percató de mi presencia. Era mi oportunidad de hablar con ella, pero también quería saber qué hacía con Tai.
Estaba molesto, muy molesto.
Comencé a caminar cada vez más rápido, pasé frente al edificio de Mimi, pero me seguí de largo. Mi objetivo se había convertido en otro, lo pude divisar, Tai iba dando vuelta en una calle. Tenía que alcanzarlo, corrí de nueva cuenta. Ahí estaba de pie en la parada del autobús. Al parecer estaba mandando un mensaje de texto a alguien.
-Tai - dije y antes de que él pudiera responder le había dado un puñetazo en la cara.
