Si lo sé. Tienen derecho a odiarme, matarme e incluso dejarme de leer (no lo hagan). Pero les prometo que ahora que logre que mi papá mandara arreglar mi computadora no volveré a tardarme tanto en escribir. Hasta ahora solo dos votos han sido válidos así que al parecer no vamos a tener reyes, así que si quieren ¡Voten! Bueno la verdad yo planeaba hacerlo todo de corridito pero al final será de partes y no me pregunten cuantas ya que no tengo idea. Ahí va.
Capítulo 23: El día parte 1
Mis piernas temblaban, aunque no podía estar muy segura si era por los nervios o por haber estado corriendo de un lado a otro para preparar la sala de eventos para la fiesta de esta noche. Llegaría a casa, tomaría un baño y ya solo tendría que prepararme para la fiesta y relajarme, después todo saldría como tenía que salir. O mínimo eso esperaba.
Entonces una figura alta y gris pasó delante de mí. Me costó un poco reconocerla sin su traje de baño morado con estampado de telarañas pero no tarde e caer en cuenta de su identidad. Es Colóra. Y es mucho más alta de lo que creía, fácilmente rebasa a Heath.
-Hola Colóra.- la saludo asiendo que me mire de manera extraña- Soy Yolotsin, voy contigo en natación.
Ella lo duda un segundo, parece evaluarme. Por cómo se comporta dudo que recuerde quien soy.
-Si claro. No te vi hoy en el entrenamiento.
Siento un poco de alivio al escucharla decir eso. Por un momento pensé que se iría sin decirme una palabra.
-Estaba terminando de preparar todo para la fiesta de esta noche. ¿Vas a ir?
-No.
Lo dijo de una manera tan… tan… ¿sombría? ¿fría? ¿cortante? La verdad es que dolió y mucho. Fue como si no le importara en absoluto. No es que sea alguien para juzgarla por no interesarle algo así pero… sencillamente… no lo sé. Y lo peor es que en toda esta corta conversación me ha estado viendo inquisitivamente y de una forma que parece decir no me molestes.
-Perdón no es que no me interese.- se apresura a decir y no puedo impedir apenarme ¿Qué cara abre puesto para que sienta que tenga que disculparse?- Es solo que la idea de ir con pareja no me encanta.
-¡Oh!- exclamo ¿Cómo no lo pensé antes? Es obvio, si todas las mujeres de tu familia murieran en cuanto tienen un hijo a mí tampoco me agradaría en absoluto tener que salir con alguien para entrar a una simple fiesta- Si quieres puedo hacer que a ti te dejen entrar sin pareja.
-No, tranquila no importa.- comenta apresuradamente- No solo es eso. Hoy es el aniversario del día en que mis papás se conocieron y mi papá va a necesitar compañía. Estas fechas no son fáciles para él.
-Ya veo.- contesto- Lamento le de tu madre.
-Yo igual.- me responde con un suspiro- Bueno tengo que irme.
-Claro, hasta luego.
-Hasta luego.- se despide no sin antes regalarme un asomo de sonrisa, entonces tomo una decisión, tengo que conocerla.
En cuanto salgo de mi mundo me apresuro al estacionamiento, Deuce debe de ya estar esperándome para ir a casa y no es como que tengamos mucho tiempo ya que él tiene que ir a recoger su traje a la tintorería.
Cuando llego a la casa todo se siente extrañamente silencioso. La mamá de Deuce trabaja hasta tarde así que estaré sola hasta que dentro de una media hora. Mi primer pensamiento es irme a bañar pero el reflejo de lo que cuando estuve viva pudo ser un rugido del estómago me recuerda que no he comido.
Abecés sencillamente no entiendo a mi cuerpo. En si todos mis órganos son totalmente inservibles, prueba de eso es que ni siquiera me puedo sonrojar ya que por mis venas no corre la sangre que debería ir directo a mi rostro en esos momentos de vergüenza. Sin embargo siempre hay como un eco constante en mi interior que parece el latido de mi corazón, el movimiento de mis pulmones e incluso a veces el de mis intestinos. Sé que podría no comer y no respirar y seria exactamente lo mismo, pero me gusta hacerlo, me hace sentir tan… viva.
Cuando estaba a punto de tomar una manzana del frutero una caja marrón sobre la mesa de cocina me llama la atención. En la parte de arriba un pequeño postit amarillo con una letra algo tosca de la época de los 1790 anuncia mi nombre.
Abro la caja donde encuentro una nota con la misma letra que el postit anterior que dice: "Para mi Chiuisiuapili, recuerda que siempre nos puedes pedir lo que quieras. Con amor: tu nantli, ikniujtli y xokoyotl."
Una sonrisa empezó a crecer en mi rostro, era de ellos.
Inmediatamente continúe sacando lo que había adentro sacando dos pulseras naranja con azul y verde con amarillo, unas arracadas de todos los colores y un anillo verde agua con una rosa en la parte de arriba, todos tejidos con mimbre por mi mamá. Y hasta abajo un par de zapatos blancos con estampado de rosas con todo y sus hojas y espinas. Lo primero que vino a mi mente es la pregunta de cuanto habrían costado pero decidí que no podía hacer nada para regresarlos así que lo mejor sería disfrutarlos. Así que le di una gran mordida a mi manzana.
Termine de hacer mi trenza de cinco y me mire al espejo. Mi rostro lucia tan extraño totalmente al descubierto, pero lucia… bien. La idea de salir así me tentó, pero no pude. Tome mi sombrero blanco que había llenado de flores sintéticas para que se viera más vistoso y salí.
Me sentí tan rara mientras daba vueltas en el piso de abajo esperando a Deuce. En todas las películas era el chico el que esperaba a la chica y no viceversa. Si pudiera sangrar mi labio lo aria en este momento, creo que no he dejado de morderlo desde que salí de bañarme.
Entonces él bajo, saltando losa escalones de dos en dos no lucia ni la mitad de preocupado de lo que lo estaba yo. ¿Cómo diablos le hacía? Traía puesto un traje verde, camisa blanca con estampado de escamas y corbata naranja. Y se veía bien, solo espero que lo suficientemente bien como para que Cleo lo mirara.
-¿Lista para salir señorita?- me pregunta con una sonrisa de medio lado.
Y yo asiento.
Ok esta raro. Equis. Para los que les gustan Deuce y Cleo tendrán que esperar un poco pero les juro que habrá. Como dije será por partes, dios sabe cuántas así que no me pregunten a mí ya que yo no sé. Esta es probablemente su última oportunidad para votar. Les juro que me esforzare y quizá, tal vez y solo que no me atrase con las tareas que tengo que recuperar, la próxima semana habrá un nuevo capítulo y más largo que este.
Los quiere: yo.
