Ni los personajes ni la historia me pertenecen

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Epílogo

Cinco meses después

-¡Lucy, Natsu! Daos prisa o llegaréis tarde a vuestra propia fiesta de compromiso.

Lucy, que acababa de rodear el cuello de su novio con los brazos para besarlo, suspiró al oír a su madre. Al menos habían conseguido pasar media hora a solas en su vieja habitación de la tercera planta, antes de que el decoro exigiera que alguien de su familia los interrumpiera.

-Parece que no hay escapatoria -dijo.

Natsu sonrió y la besó en la punta de la nariz.

-No, cariño, no la hay. Ahora eres mía.

Lucy cerró los ojos y suspiró de placer al sentir sus labios en la piel. Había sabido desde el principio que Natsu era un hombre muy apasionado, pero con su ternura conseguía dejarla sin fuerzas ni aliento.

Habían hecho el amor cientos de veces desde la noche que se conocieron, y Natsu aún podía excitarla con una simple mirada. Pero eran los momentos como ése los que verdaderamente le llegaban al alma.

-¿Lista para brindar con todos los habitantes de Green Spring, Illinois?-le susurró él, antes de besarla dulcemente en los labios.

-¿No podríamos saltarnos esta noche y pasar directamente a la Nochebuena? Aquí las Nochebuenas son muy divertidas.

-Espero que no haya partidos de fútbol -dijo él con una mueca-. Jed aún está esperando su revancha por el ojo morado del verano pasado.

-¿Fútbol en la nieve? No digas tonterías. Aunque… tenemos el chapuzón invernal, desde luego.

-Maldición…

El chapuzón invernal no sería hasta febrero, pero Lucy lo dejó con la preocupación un poco más. Natsu era el rey de las burlas y las provocaciones. En los meses que habían vivido juntos en la bonita casa que Natsu compró en Chicago, provista de un despacho para sus negocios como asesor internacional, había demostrado una habilidad insuperable para conseguir de ella la reacción deseada. Tanto dentro como fuera de la cama, pero especialmente dentro.

-Los hombres se emborrachan de cerveza y luego se desnudan y se dan un chapuzón en el lago helado.

Natsu se estremeció visiblemente.

-Paso.

-Gallina.

Él la agarró y la apretó con fuerza contra su cuerpo.

-No, céadsearc… Sólo estoy pensando en ti y en tu familia.

-Claro-murmuró ella. No quería seguir atormentándolo cuando él le estaba acariciando la oreja con sus labios.

-No me gustaría que tu padre y tus hermanos me vieran así…

-¿Cómo? ¿Desnudo?-preguntó ella con una sonrisa-. ¿Tienes miedo de… encogerte, acaso?

-Oh, no. Al contrario. Tengo miedo de que se queden tan espantados al ver el tamaño de mi sexo que no te permitan casarte conmigo por temor a que sufras daños corporales…

A Lucy le costó un segundo entender la broma, y cuando empezó a reírse Natsu la hizo callar con un beso.

-¿Queréis bajar de una vez?-volvió a llamarlos su madre.

Sintiéndose mucho más animada, Lucy dejó que Natsu la sacara de su habitación. No sabía cómo podía llevarla al límite de la excitación y acto seguido relajarla con sus bromas, pero ojalá nunca dejara de hacerlo.

Nunca.

Desde aquel día junto al mar, cuando finalmente le había permitido amarlo, Natsu había hecho todo lo posible por demostrarle a su vez lo mucho que la amaba. Aunque procedían de mundos distintos, habían conseguido crear uno nuevo en el que ambos podían ser felices.

Lucy había dejado la dirección de la guardería en manos de su ayudante. Y Natsu había vendido sus casas de Londres y Nueva York y había convertido Chicago en su hogar oficial.

En realidad, le había dicho a Lucy que su hogar oficial estaría dondequiera que estuviese ella.

Sí había conservado el apartamento de París, y Lucy se había enamorado por completo de la ciudad. De hecho, pensaban iniciar en la capital francesa su luna de miel alrededor del mundo.

-¿Va a venir todo el pueblo?-le preguntó Natsu mientras bajaban por la escalera.

-Pues claro-respondió ella.

La fiesta empezaba a las siete, pero a las seis y media ya habían empezado a llegar los vecinos. Todos saludaron a Lucy con besos y abrazos, y a Natsu con fuertes apretones de mano y más abrazos. Los familiares de Lucy venían cargados de regalos navideños y de compromiso, y los vecinos llevaban comida y licores en abundancia.

Y por muy impaciente que Lucy estuviera por empezar sus vacaciones con el primer hombre al que amaba en su vida, disfrutó muchísimo de la fiesta. Porque también había aprendido a apreciar aquella parte de su vida. El lugar del que había estado tan desesperada por escapar se había convertido en una parte intrínseca de ella, y no podría ser feliz en ningún otro sitio si no apreciaba los maravillosos momentos que pasaba con sus amigos y su familia.

-Te amo-le susurró discretamente a Natsu mientras posaban para otra foto.

Él no se molestó en disimular y le hizo girar la cabeza para mirarlo, sin importarle lo más mínimo la cámara que los estaba enfocando.

-Yo también te amo-le dijo, y en ese momento se disparó el flash.

Lucy tendría que pedir una copia de esa foto para comprobar si el revelado podía plasmar el amor que se profesaban.

Natsu no se separó de ella ni un solo instante durante la fiesta, ni siquiera cuando hablaba con alguno de los hermanos o tíos de Lucy. Y con la mirada se intercambiaban continuamente secretos y promesas de amor, como las que pronunciarían en voz alta justo después de San Valentín.

Fue en una de esas miradas de deseo no tan discretas cuando Lucy vio que los ojos de Natsu se abrían como platos en una expresión de sorpresa. Sus labios se curvaron en una amplia sonrisa y dejó a Jed en mitad de una frase para dirigirse hacia el vestíbulo, donde la madre de Lucy acababa de recibir a otra invitada.

Lucy supo de quién se trataba en cuanto vio el pelo azul y el rostro dulce y risueño.

-Wendy-murmuró, viendo cómo Natsu levantaba a su hermana en un fuerte abrazo.

Estaba tan emocionada por que la hermana de su novio hubiera asistido a la fiesta que le entraron ganas de llorar. No había esperado que aceptase la invitación, sobre todo en aquellas fechas navideñas, pero de ninguna manera habría excluido a Wendy de la lista de invitados. La había conocido en un viaje a Londres que Lucy y Natsu hicieron en otoño, y podía entender por qué Sean la adoraba.

Wendy no era el único nombre de la lista del que Natsu no sabía nada, pero Lucy no había empezado a creer en milagros sólo porque estuviera locamente enamorada. Por eso no esperaba nada de aquella invitación. Natsu y ella habían hablado muchas veces de la problemática relación que tenía él con su padre, y Lucy entendía y apoyaba que necesitara arreglarlo a su manera, cuando estuviera preparado.

Pero una sencilla invitación, unas pocas líneas en un papel enviado al otro lado del océano, no le había parecido a Lucy gran cosa. Al fin y al cabo, no creía que fuera a obtener respuesta.

Pero al parecer sí había tenido respuesta, como quedó patente en el rostro desencajado de Natsu al ver a la anciana pareja que entraba después de Wendy.

-Oh, Dios mío-susurró Lucy al ver cómo Natsu miraba a la pareja absolutamente conmocionado.

Reconoció los rasgos del hombre enseguida. Tenía el pelo canoso y un perfil aguileño, pero tenía la misma barbilla, la misma nariz y los mismos ojos que su hijo.

«Perdóname», suplicó en silencio. Una parte de ella estaba horrorizada por lo que había hecho. Había concertado el primer encuentro que Natsu y su padre tenían en siete años. Pero otra parte se alegraba de que el señor Dragneel hubiera aceptado la rama de olivo que ella le tendía y hubiera dado el primer paso para superar las diferencias con su hijo.

Siempre y cuando aquél fuera el propósito que lo había llevado hasta allí, y no algún intento por apartar a Natsu de la granjera estadounidense con la que había sido tan tonto de comprometerse…

Los dos hombres permanecieron frente a frente unos momentos. Wendy y la mujer, supuestamente la madrastra, se apartaron para dejarlos hablar. Lucy recordó entonces sus buenos modales, se sacudió sus temores y corrió hacia Wendy para abrazarla.

-¿Puedes creerte que haya venido?-le susurró la chica, refiriéndose a su padre.

-No, la verdad es que no.

Lucy la soltó y se giró hacia la madre de Wendy para estrecharle la mano. La mujer era muy atractiva y se parecía un poco a su hija, y aunque no irradiaba el mismo entusiasmo que Wendy, una sonrisa sincera pareció iluminar su expresión mientras veía a los dos hombres hablando en voz baja a pocos metros de distancia.

Como si también hubiera percibido la tensión, la madre de Lucy se acercó y puso una mano en el hombro de su hija. No conocía todos los detalles, pero sabía lo bastante sobre la historia de Natsu para darse cuenta de que era un momento crucial. Las cuatro mujeres se quedaron observando al padre y al hijo mientras el resto de los presentes seguía divirtiéndose en la fiesta, completamente ajenos a la tensión.

Finalmente, después de unos minutos que parecieron horas, un atisbo de sonrisa suavizó los perfectos labios de Natsu. Y un segundo después su padre le puso las manos en los hombros y lo atrajo hacia él.

El abrazo paternal llevaba siete años y medio esperando, por lo que se prolongó durante un largo rato. Lucy no sabía lo que habían dicho ni quién lo había dicho, pero vio que Natsu tenía los ojos llenos de lágrimas y que su sonrisa era absolutamente sincera cuando su padre lo soltó.

Todo había salido bien. Y eso era lo único que necesitaba saber.

-Padre-dijo Natsu, acercándose a ella y rodeándola posesivamente con un brazo-. Te presento a Lucy Heartfilia, mi futura esposa-bajó la mano hasta la cadera y la apretó ligeramente-. La mujer que me ayudó a descubrir quién soy realmente. Y lo que puedo ser.

Lucy se sintió intimidada a su pesar. Lo que Natsu quería ser era un hombre de negocios independiente, vivir en Chicago y ayudar a las empresas estadounidenses a participar en el mercado internacional. Por eso mismo el señor Dragneel podría considerar a Lucy una enemiga. Porque Natsu jamás volvería a su antigua vida en Irlanda, y seguro que así se lo había hecho saber a su padre.

Pero aquellos ojos verdes, tan parecidos a los de Natsu y a los que Lucy esperaba que tuvieran sus hijos algún día, sólo expresaban una enorme gratitud y afecto.

-No podría estar más feliz de conocerte, querida-su futuro suegro la besó en la mejilla y le apretó la mano-. Eres lo mejor que podría ganar nuestra familia.

Lucy le devolvió el apretón y miró al hombre al que amaba. Le costaba creer que sus vidas hubieran cambiado tanto en los últimos meses.

Como siempre, Natsu supo lo que estaba pensando y se la llevó a un rincón tranquilo del salón. Allí le tocó suavemente la barbilla y le hizo levantar el rostro para encontrarse con su mirada.

-Gracias por el mejor regalo de Navidad de mi vida, cariño.

Ella ladeó la cabeza, confundida.

-Pero aún no te he dado tu regalo.

-Oh, sí que lo has hecho-bajó las manos y la rodeó por la cintura para apretarla contra él-. Hace meses pagaste cinco mil dólares por mí-la besó con todo su amor y ternura-. Y me diste una nueva razón para vivir.

Las lágrimas afluyeron a los ojos de Lucy al sentir la emoción de su voz, y lo único que pudo hacer fue devolverle el beso y repetir las mismas palabras de Natsu, pues él le había dado exactamente lo mismo.

-Una nueva razón para vivir… Y toda una vida para dar gracias por ello.

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Fin

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OOOOHHH ya hemos llegado al final… casi que hasta me da un poco de pena… espero haber cumplido bien y que os haya gustado muuuucho… o al menos un poco. Quiero disculparme por si esta historia no ha cumplido con las expectativas de muchos de vosotros, algunos me habéis pedido cosas que desgraciadamente no os he podido dar (LO SIENTO MUCHO TT^TT), por mi parte lo habría metido, pero quería mantenerme fiel a la historia original, a excepción de los personajes y algunos comentarios o caracteristicas que no correspondiaran a los personajes o situaciones.

Como siempre, quiero agradecer a:

-Mori Summer: PERDÓN, PERDÓN, PERDÓN… sé que el el capítulo 11 no estuve muy fina con el te quiero al final, pero eso era lo qué venía en la historia original… espero haberlo remediado por lo menos en este capítulo final, ansío tú respuesta y… que podamos seguir en contacto con nuevas historia, un besazo muy fuerte!

-Railark: LO SIENTO, LO SIENTO, LO SIENTO… como he dicho antes, en la historia original venía un 'te quiero' así que lo puse… espero que te guste mucho más esta última parte, también deseo ser conocedora de tu respuesta, nos vemos y… un beso!

-Karliss: jajajajaja gracias por pasarte a comentar, espero que el epílogo te guste aunque tambíen sea corto, nos seguimos leyendo, bye!

-Guest: como ya dije con anterioridad, siento mucho no poder poner todo lo que se espera que ponga, como el partido o lemmon durante tooooda la historia ya que yo solo me limito a adaptarta tal y como la han escrito y solo le añado algún detalle caracteristico de los personajes de fairy tail, aun así te agradezco que te hayas pasado a comentar a pesar de tus problemas de conexión a la red, muchas gracias y hasta otra!

-onighiri-chan: me siento muy feliz de que te haya encantado tanto la historia, muchas gracias, espero que te guste el final y que nos veamos en alguna otra, un abrazo!

-A todas las personas que habéis seguido esta historia hasta el final, muchísimas gracias de corazón, hasta otra!

P.D. Que haya terminado la historia no significa que no quiera seguir reciviendo reviews por parte de los nuevos que se incorporen a leerla, me hará muchísima ilusión recibirlos.