Virtudes en azul y bronce

Por Muinesva


VI

Templanza

Millicent Bagnold

Estar al mando en una época turbulenta es algo muy difícil. Cada día Millicent es testigo del caos que se desarrolla en el mundo mágico. Personas que aseguran haber estado bajo la maldición Imperius, traidores dentro del Ministerio, personas que hacen todo por salvar a los suyos.

Es una época en la que todos velan por su propia seguridad. Si pasarse al bando contrario significa la vida, entonces no hay dudas. Otros, con la ética y la moral de por medio prefieren morir antes que ser un traidor.

Sea como sea, Millicent trata de llevar las cosas con la mayor tranquilidad posible.

No es nada fácil mantener la cordura en el auge de El-que-no-debe-ser-nombrado, pero, como Ministra de Magia, Millicent sabe que tiene el deber de llevar la paz a la comunidad mágica.

Ahora observa con los puños apretados la escena de un terrible asesinato perpetrado por los mortífagos. Ella no debería estar ahí, lo sabe, pero conocía a esas personas. Estuvieron junto a ella en Hogwarts y eran amigos. No debería estar fuera de la seguridad mágica del Ministerio y ahora, como Ministra, sabe que puede estar corriendo peligro en ese lugar.

Pero una vez de vuelta en su despacho ordena una reunión con los jefes de los departamentos de aurores y seguridad mágica y les otorga más poder. Solo así lograrán cazar a los mortífagos.

En ningún momento su entereza ha flaqueado. Su voz ha permanecido sin temblar aunque por dentro sienta que se está desmoronando. Porque es ella quien no debe perder la cabeza en estos momentos tan trágicos. Por la comunidad mágica seguirá guiándose por la voz de la prudencia.

La vida se vuelve más negra cada día, trágicamente iluminada por una macabra figura verde flotando sobre sus cabezas. Y a pesar de todo, Millicent no se desmorona en ningún momento.

Y cuando todo desaparece, la templanza también lo hace. Millicent Bagnold no es capaz de reprimir la alegría y la felicidad que la inunda. Y entonces, frente a un séquito de entusiastas y periodistas de El Profeta, pronuncia las palabras que se imprimirán en el periódico en un llamativo y festivo titular, defendiendo las celebraciones mágicas de todo el país.

—Afirmo nuestro derecho inalienable a la juerga.


N/A: Millicent Bagnold fue Ministra de Magia durante los '80, precediendo a Fudge.

La frase que dice al final es canon, pues aparece en Pottermore en el discurso de Bienvenida a la Casa Ravenclaw ;)