Capítulo 4
-Hey, Zorro
- ¿Uhm?
- ¿Por qué estabas en una pintura?
Desde hace un momento esa pregunta rondaba su cabeza, pero no había sido capaz de hacerla hasta ese momento, si era una criatura divina, ¿Qué hacía encerrada en una pintura tan antigüa?
- Aaah.. La abuela Samshin me encerró ahí
Si todo desde un principio no tenía sentido para él, ¿Tendría sentido el que una abuela encerrara a un zorro en una pintura?
Absolutamente no.
Al parecer la asiática había captado su expresión de incomprensión, por lo que siguió hablando.
- ¡Te contaré mi historia! –Agregó rápidamente, dejando de lado la brocheta de carne que acababa de comer. Se relamió los labios y le miró buscando las palabras precisas para comenzar su relato. Por su parte solo se mantuvo mirándole con atención, con la expresión seria de siempre.
- Todo comenzó hace… Unos 600 años atrás. La abuela Samshin fue quien me creó, por esos tiempos la gente temía a las personas como yo.
"Lo siguen haciendo" Pensó para sus adentros, sin interrumpirle.
- ¡Hice muchos intentos de llevarme bien con ellos! Pero ellos simplemente me rechazaban sin conocerme, diciendo que me comería sus hígados.. –Frunce los labios, ligeramente molesta- ¡De verdad! Si quisiera comérmelos simplemente me los comería completos ¿Por qué limitarme solamente al hígado?, eso sí sería un desperdicio ¿Verdad?
Sintió la mirada de la muchacha sobre él. Bueno, en eso tenía razón así que simplemente se dedicó a asentir, para que continuara.
- La verdad es.. que yo siempre deseé ser humana, deseaba tanto convivir con ellos… -Baja la vista, clavándola en la mesa- Es por eso que la Abuela Samshin hizo un trato conmigo.
- ¿Un trato?
- ¡Sip! Para volverme humana, debía casarme con un humano –Se detiene un momento- Pero no era simplemente eso, sino que ese humano debía amarme y serme fiel durante diez años.
Eso no se lo esperaba, ¿Qué tipo de trato era ese? Esa abuela estaba completamente loca o quizás hizo ese trato porque sabía que no sería capaz de cumplirlo.
- La noticia de que una Gumiho deseaba casarse con un humano para volverse una humana se propagó realmente rápido –Hace un gesto con sus manos, estirando sus dedos- La condición que tenía era la de quedarme en mi pequeño templo, no podía salir, debía esperar ahí a quien quisiera casarse conmigo con las ropas correspondientes –Sonríe de manera quebradiza- Estaba vestida de novia todo el tiempo.. Llegaron muchos hombres, pero la mayoría de ellos me cuestionaba por el desear ser una humana. ¿Qué tenía de bueno? No viviría tantos años y no tendría ciertos poderes, ¿Por qué dejar de ser una gumiho?. Los hombres eran ambiciosos y muchos de ellos simplemente me utilizaron para su conveniencia, nunca tuvieron el deseo de casarse conmigo y ninguno lo hizo –Suspira- para cuando pensaba que al fin había encontrado a alguien, desaparecía un día antes de la boda y jamás volvía a verle o a saber de él. Pasaron años en que nadie me visitaba y el tiempo que tenía para casarme caducó, entonces la abuela Samshin me encerró junto a ella en la pintura.
- Eres realmente idiota
- ¿Verdad que sí? –Ríe por lo bajo, volviendo a levantar la vista.
Ni siquiera era capaz de imaginarse todo el tiempo que estuvo que estar en el templo sentada en la espera de un hombre que deseara casarse con ella, el que tuviese que vestir ropas matrimoniales durante años en la espera de que alguien así llegara.. Cualquier persona en sus cabales se hubiese rendido al primer año o eso era lo que él pensaba.
- Y esa anciana fue bastante cruel
Esas palabras se escaparon de su boca por si solas, para cuando se dio cuenta de lo que había dicho ella ya estaba respondiéndole.
- ¿Tú crees? Pero ella me dio la oportunidad de ser humana
Entrecerró los ojos con desconfianza, ¿Acaso no se había dado cuenta del engaño? De esa manera, cualquiera sería capaz de engañarla. ¿Eran todas las gumihos así de inocentes?
- ¿No te sentías mal por eso?
-¡Claro que sí! Lloraba a menudo, ¿Sabías que cuando una gumiho llora, aunque esté el cielo despejado, llueve?
- ¿Llueve?
La muchacha asiente, sonriendo abiertamente.
- Así que si en un día claro llueve, es porque estoy triste y estoy llorando
La coreana se pone de pie de un solo golpe, estirando los brazos para desesperezarse .
- ¡Omo! ¿Qué es eso?!
Y antes de que fuese capaz de decir algo, la asiática corrió hasta la televisión en donde estaban dando a conocer un nuevo producto para las uñas. Sus ojos se quedaron mirando a la joven, de alguna manera sentía algo de pena por ella, parece ser que la vida de alguien como ella tampoco era fácil.
Apoyó su codo sobre la mesa y a su vez su mentón sobre la palma de su mano, sin despegar la mirada de la figura de la muchacha, quien estaba mirando la televisión desde una distancia bastante corta, casi pegada a la pantalla del televisor.
-Aléjate un poco de la televisión, te dolerán los ojos
- ¡No hay problema, soy una gumiho!
Frunció el ceño debido a la respuesta, ¿las gumihos también eran inmunes a los dolores de cabeza?. Por otro lado, ¿era idea suya o se estaba haciendo demasiadas preguntas respecto a las gumihos?
Realmente Sun-Hee había aparecido para cambiarle la rutina, nunca en su vida pensó en la oportunidad de interactuar con un ser sobrenatural, ni siquiera creía en los fantasmas. ¿Significaría eso que los fantasmas si existían?
Su cabeza ahora mismo era un desorden mental y eso le molestaba, las cosas para él siempre habían sido simples. Si no se podían explicar entonces simplemente no existían.
Ahora todo su punto de vista se veía truncado por la aparición de un zorro de nueve colas que se mantenía en su casa como una garrapata. No tenía nada en contra de la mujer pero no quería tenerla en casa, sin contar el hecho de que su hermana volvería en menos de dos semanas, quién sabe si su viaje se adelantaba un poco.
No deseaba que Anya le encontrara con Sun-Hee, ¿Cómo se lo explicaría? La sola idea de un momento así le traía dolores de cabeza.
La Gumiho podría tener un pasado muy triste, pero ese no sería un impedimento para deshacerse de ella, debía hacerlo. Además de que él no tenía nada que ver con ella, de hecho le había liberado de la pintura, ya hizo todo lo que podía por ella.
Ahora debería arreglárselas sola.
- ¡Aaaaigoo! ¡Mi cabeza, mis ojos!
El grito de la mujer le hizo despertar. No digan que no se lo había advertido.
- ¿No eras una gumiho? –Pregunta de manera irónica- Prepárate, vamos a salir.
Se acercó al estante y de un cajón con medicamento sacó dos pastillas para el dolor de cabeza.
- Tómate esto con agua y el dolor se te irá
- ¿Eso es magia?!
- No, es un medicamento
- En mis tiempos usaban hierbas..
- Bueno, si no los quieres.. –Hizo el ademán de guardar las pastillas, pero las manos de la chica le detuvieron-
- Aishh.. ¡No seas así, si las quiero! –Le arrebató las dos pastillas de las manos y fue a buscar agua para tomárselos- ¿A dónde vamos? ¿A comprar carne?
- .. Claro, te llevaré a un restaurante..
Se acomoda su abrigo y se adelanta hacia la puerta, el día estaba despejado pero aún así estaba helado, así era Minsk.
- ¡Espérame! ¿Comeremos carne?!
- Ajá..
Esperó a que ella saliera antes de cerrar la puerta detrás de sí y emprender camino hacia el parque.
Comentarios y Aclaraciones
Bueeeno, debo partir agradeciendo a todas las personitas que me dejan reviews, adoro postear un capítulo y leer sus impresiones, es la mejor parte de todo 3
Espero que les haya agradado el capítulo, queda mucho por delante así que deben animarse a seguir leyendo ¿Uh?
