ADV: Este fic e historia están adaptadas a los personajes de Hetalia, no esperen que sea completamente igual al dorama original, HAY muchos cambios.

Capítulo 8

Habían pasado un par de semanas desde el día en que Svet intentó deshacerse de la gumiho, cosa que resultó ser nada más que un plan fallido, esta se mantuvo viviendo en su casa durante todo ese período de tiempo y ya iba siendo hora de que Anya regresara a casa. Muy temprano por la mañana recibió un mensaje de su hermana, el cual indicaba que llegaría dentro de un par de horas más a contar de ahora.

Miró el reloj para asegurarse de que no iba tarde, aún no sabía demasiado bien qué haría con la surcoreana, pero estaba claro que no podría deshacerse de ella como lo hizo la última vez. Se cubrió con su típico abrigo y salió a la calle, cerrando la puerta tras él. Hace una hora había hablado con Sun-Hee para explicarle la situación y ella, ella al parecer había entendido así que se quedaría en casa esperando la llegada de él y su hermana.

Estaba seguro de que Anya confundiría las cosas en cuanto le dijera que había una chica viviendo con él en casa y eso no podía suceder, no era una opción.

Pero Svet no se dio cuenta de que el zorro igualmente salió detrás de él a escondidas, manteniendo una distancia prudente para que no fuera a descubrirle, a más de veinte metros, después de todo, aún con esa distancia ella era capaz de saber hacia donde se dirigía, era capaz de mantener un ojo sobre él y a la vez seguirle por su esencia. Tal parece que Svet no estaba haciendo nada divertido, quizás debió ir a visitar a Alfred mientras esperaba. El bielorruso comenzó a andar a través de una calle poco transitada, se atrevería a decir que era una calle fantasma, pues no sentía la presencia de nada alrededor, exceptuando el sonido del motor de un auto que se venía acercando con rapidez.

Cosa normal en este mundo.

Había aprendido bastante sobre los carruajes terrestres, aéreos y marítimos, habían documentales bastante útiles y a prueba de idiotas por la televisión.

Aún así había algo raro, algo estaba mal. Agudizó la mirada, intentando entender que ocurría, el auto no disminuía la velocidad en medida que se iba acercando al eslavo y al parecer, éste aún no se daba cuenta.

Sus sentidos de alerta se dispararon de inmediato, abrió los ojos sin saber qué hacer, ella era realmente rápida pero estaba segura de que no llegaría a tiempo para evitar lo inevitable, el automóvil iba clavado en dirección a Svet. Corrió rápidamente en dirección a ellos, su velocidad no se comparaba a la de un humano normal, era el triple de rápida.

Pero aún así… No lo logró.

Se detuvo de golpe al escuchar el fuerte impacto. En un segundo a otro Svet yacía unos cuantos metros más adelante y lo que comenzaba a emanar de él en el suelo.. Sangre, el inconfundible olor de la sangre. No lo podía creer, estuvo a menos de dos metros de llegar a él, pero no había sido suficiente. Mantenía la mirada fija en el cuerpo inerte del hombre, sus cabellos plateados se habían teñido de un color carmesí negruzco.

Escuchó la puerta del auto abrirse y luego cerrarse con fuerzas, el hombre que manejaba el auto comenzaba a gritar despavorido. Ella en ningún momento desvió la vista del cuerpo del bielorruso, sentía la necesidad de matarlo, ansiaba destrozarle y hacerle pasar por el mismo dolor que acababa de sufrir Svet.

Apretó los puños con fuerza, el hombre luego de gritar como si la vida se le fuese en ello huyó del lugar. Y ella lo permitió. No podía hacer nada, no podía asesinarle, Svet se pondría triste, no era humano hacerlo.

Aún cuando los humanos se asesinaran entre ellos.

Luego de unos segundos reaccionó y con los ojos igual de abiertos se acercó al cuerpo que yacía pacíficamente en el suelo, incluso en ese estado él se veía tan tranquilo y sereno. En ese momento fue que lo recordó, aún podía hacer algo por él. Se agachó y pasó uno de sus brazos por detrás del cuello del chico, alzándole con cuidado para depositar su cabeza sobre sus piernas. Alzó delicadamente su mentón con su mano libre y luego, se acercó lentamente hasta su rostro, era capaz de sentir su respiración pausada, estaba vivo.

Sonrió de inmediato, contenta, esperanzada. Podía sentir su pulso a mil por hora, todo había sido demasiado rápido, gracias a Dios había estado cerca para socorrerle. SI le hubiese hecho caso y se hubiese mantenido en casa… No quería siquiera pensarlo. Sacudió la cabeza, intentando alejar aquellos pensamientos pesimistas, no tenía tiempo, debía hacerlo ahora, de otra manera los daños se agravarían y sería demasiado tarde para él.

Eso ella no lo permitiría, no estaba dentro de las posibilidades.

Acercó sus labios a los del muchacho, los de él se encontraban pálidos y fríos, apenas rozaba sus labios con los suyos. Cerró los ojos y una esfera de luz comenzó a asomarse desde su boca, en el momento en que ésta tuvo contacto con el ambiente comenzó a brillar con intensidad, antes de ser depositada sobre los labios del eslavo e inmiscuirse en su boca.

Abrió los ojos lentamente, lo había logrado. Con eso Svet sería capaz de ponerse mejor, de recuperarse con una rápidez inhumana. Se alejó para realizar un chequeo general al cuerpo del chico, recorriéndolo suavemente con su mano.

Tenía heridas bastante graves, seguramente se debían a la velocidad con la cual fue golpeado, lo que generó un mayor impacto. El sonido que provocaba al respirar solo podía decirle que una de sus costillas fracturadas había tenido contacto con alguno de sus pulmones, sumando un profundo corte al nivel de su nuca y viscerocráneo, claramente un peligro.

Sin contar su muñeca derecha fracturada, afortunadamente no se trataba de una fractura expuesta.

Le tomó con cuidado y le alzó entre sus brazos, observó a sus alrededores, asegurándose de que nadie hubiese presenciado lo que acababa de suceder ahí.

A lo lejos, fue capaz de reconocer las sirenas, las cuales parecían acercarse cada vez más. Al parecer el mismo conductor del auto que atropelló a Svet les había llamado, al menos su conciencia había hecho lo correcto luego de huir.

Las patrullas y la ambulancia se estacionaron en el lugar indicado por el victimario, los policías se bajaron de sus autos para realizar una revisión de lo que había acontecido ahí, los paramédicos de la ambulancia bajaron la camilla, lista para subir a la víctima y comenzar con su tratamiento para mantener a salvo su vida.

Sin embargo, en el lugar solo se encontraba el auto abandonado, ni siquiera fueron capaces de encontrar restos de sangre, no había nada ni nadie. Los funcionaros se miraron sorprendidos entre sí. ¿Qué había sucedido ahí?

-x-x-x-O-x-x-x-

Sentía su cuerpo mucho más pesado de lo normal. A lo lejos era capaz de escuchar un par de voces, ambas eran de mujeres, una de ellas era sin duda la de su hermana, la otra… la otra era de.. ¿De quién era? .. Ah, ya lo recordaba. La razón de sus dolores de cabeza, Sun-Hee.

Esperen, ¿Qué hacía Anya hablando con Sun-Hee? Intentó abrir los ojos, más era realmente complicado, sus párpados eran pesados, nunca antes se había sentido así. Hizo un esfuerzo sobrenatural para abrir los ojos, finalmente lográndolo. Lo primero que sus ojos vieron fue luz, intentó ubicarse, al parecer se encontraba en su habitación. ¿Qué había sucedido? Sólo recordaba salir de la casa para ir en busca de Anya al aeropuerto.

-Omo.. ¡Anya, Anya, está despertando!

Lo siguiente que vio fue el rostro de la gumiho a escasos centímetros del suyo, escudriñándole con la mirada como si le estuviese inspeccionando, se sentía como un ratón de laboratorio gracias a esa mirada, que luego pasó a volverse aliviada.

-¿De verdad?

Escuchó a su hermana preguntar, mientras se ponía al costado contrario de su cama, quedando de frente con la asiática.

-Buenas noches, Svet.

Sonrió de manera maternal, sentía que con ver esa sonrisa era capaz de ascender a los cielos, tan pacífico y tranquilo, el calmante más efectivo sobre él.

La realidad le llegó como un balde de agua fría en pleno rostro.

Primero, Anya y Sun-Hee estaban juntas.

Segundo, ¿Por qué estaba recostado en su habitación? Se supone que había salido a buscar a su hermana, quien regresaba hoy de su viaje.

Tercero, ¿Quién había ido a buscar a Anya?

Cuarto, ¿Por qué sentía como si tuviese un elefante sentado sobre él?

Quinto, su hermana y la gumiho parecían llevarse bien.

Sexto, ¿Qué demonios le había dicho Sun-Hee a su hermana?

Séptimo, parece que solo son esas sus preguntas.

-Haz dormido bastante, brat.

-..¿Cómo?

-No te preocupes, Sun-Hee ha ido a buscarme al aeropuerto, ella es bastante dulce ¿Sabes? Supo reconocerme de inmediato..

La susodicha sonrió ampliamente, como si se sintiese halagada ante los comentarios positivos de su hermana.

-¿Por qué no me dijiste que estabas viviendo con ella? –Su mirada indicaba reproche, como si se hubiese perdido una buena nueva.

No, no, esto no podía estar pasando.

Pero ella se veía realmente feliz.

¿Qué demonios?

-Te has conseguido una novia bastante bonita y simpática, da~

-Omo, gansanmida~

Volvió a cerrar los ojos de inmediato.

No podía estar sucediendo, simplemente no podía.

Dios.. ¿Qué había hecho él para merecer esto?

Comentarios y Aclaraciones

Bueeeeeeeeeeno, no tengo mucho qué decir. Recuerden que "Gansanmida" significa "Gracias" de manera semiformal.

Pobre Svet, se le acaba de venir el mundo encima (¿?) ¿Qué será esa bolita de luz que le pasó Sun-Hee a Svet? ¿Cómo le hizo Sun-Hee? ¿Por qué le dijo a Anya que Svet y ella eran novios?

OMGGGG- Todo esto y mucho más, en el próximo capítulo. ( ¿?)