ADV: Este fic e historia están adaptadas a los personajes de Hetalia, no esperen que sea completamente igual al dorama original, HAY muchos cambios.

Capítulo 9

Aún no era capaz de emitir palabra alguna, no porque no pudiese sino que por el shock. ¿Acababa de escuchar la palabra "novia"? ¿Novia? Sus ojos se posaron rápidamente sobre el rostro divertido de Sun-Hee, la muy maldita se estaba divirtiendo con esto.

-Por otro lado, Svet –Llamó la rusa con un claro tono de preocupación- Sun-Hee me comentó que te desmayaste cuando ibas de camino a buscarme.. ¿Te sientes mejor?

Parpadeó confundido, intentando recordar. Nada, no recordaba nada, solo sabía que había salido en dirección al aeropuerto, nada más.

-Si..

Ciertamente ya no se sentía tan pesado como en un principio, ya era capaz de hablar con normalidad y el cuerpo no le dolía, todo aquello fue momentáneo.

Anya, por su parte decidió que era hora de dejarle un poco de espacio a la recién formada pareja, así que simplemente sonrió y se retiró de la habitación, cerrando la puerta tras ella. Sun-Hee había pasado a sentarse en una de las sillas que reposaban a un costado de su cama, ahora con una expresión extraña en el rostro.

De un segundo a otro la escuchó sollozar y lanzarse a su cuello, anegada en lágrimas.

-¡Creí que te morirías! Aigoo, ¡No debes darme sustos así!

Genial, había hecho llorar a la gumiho y no tenía idea de por qué. Fue capaz de reconocer el sonido de la lluvia afuera, seguramente provocada por las gruesas lágrimas de la surcoreana. Suspiró, aún sin entender muy bien que había sucedido. Se incorporó como pudo y se sentó en la cama, palmeando suavemente la espalda de la mujer para que se dejara de llorar de una buena vez, no le gustaba cuando las chicas lloraban, era ruidoso y le provocaba dolor de cabeza, sumando el hecho de que posiblemente afuera había mucha gente sin paraguas.

-Deja de llorar, todos quedarán mojados por tu culpa..

La joven comenzó a hipar ligeramente, intentando aguantarse el llanto por todos los medios. Luego de unos segundos solo quedaba el rastro húmedo de las lágrimas.

-Sí, ahora sonríe, te ves terrible llorando

La coreana sonrió de inmediato, como si hubiese sido un acto reflejo.

-Sveeeeet.. ¿Te sientes bien verdad? ¿Verdad?

El aludido asintió, llevándose una mano a la cabeza, intentando arreglar su cabello.

-¿Qué pasó?

La gumiho guardó silencio durante unos largos segundos, seguramente intentando buscar las palabras adecuadas.

-Te atropellaron

Soltó al final, bajando la mirada a sus manos, las cuales comenzaban a jugar nerviosamente con las sábanas. Svet se veía claramente sorprendido, no se esperaba una respuesta como esa, pero estaba seguro de que la muchacha no mentía, estaba claro.

-¿Y cómo es que estoy aquí? No me duele nada.. Ah, explícame lo de la novia de paso.

Sun-Hee sonrió nuevamente, asintiendo ante la pregunta, seguramente comenzaría a relatar lo que sucedió ahora.

-Cuando me dijiste que me quedara en casa.. No lo hice –Desvió la mirada, avergonzada por su comportamiento- ¡Pero no me arrepiento! De otra manera no hubiese podido salvarte, Svet.. ¡El carro iba realmente rápido! No alcancé a llegar y.. Te atropelló –Lo último lo pronunció con una voz ahogada, como si el hecho de recordar aquel suceso le doliese en lo más profundo del alma.

El eslavo había guardado silencio durante el relato y aún lo hacía, invitándola a continuar, aún no respondía sus preguntas.

-No podía permitir que murieses, tenías muchas fracturas y estabas lleno de sangre, por todos lados.. Así que te he hecho un préstamo.

-¿Un préstamo?

La chica asintió, sonriente.

-Sin embargo, debes cuidarlo mucho mucho mucho.

-¿Qué me entregaste?

-Una perla de zorro

Svet cerró los ojos intentando procesar la información.

-¿Me has dado una joya?

Seguía sin entender un carajo, ¿Para qué necesitaría él una perla?

La gumiho asintió rápidamente.

-Ajá, ¡Pero no es cualquier joya! La perla del zorro es también conocida como el suspiro de una gumiho..

Si antes estaba confundido, ahora lo estaba tres veces más. La coreana lo notó así que prosiguió con su explicación.

-Ahora no te duele nada ¿Verdad? Cuando realmente deberías estar siendo atendido ahora en el hospital por diversas heridas y contusiones. En este caso, la piedra ayudará en tu pronta recuperación, mientras la tengas será como si nada hubiese sucedido. Por otro lado, si te la quito, posiblemente mueras por los daños que obtuviste al ser atropellado..

Increíble, ¿De verdad había algo así como eso en él? Sin embargo, tenía lógica, eso explicaría el hecho de que estuviese tan bien parado luego del accidente.

Pero aún faltaba que explicara lo del noviazgo.

-Como yo te he entregado mi valiosa perla, tú debes hacerme el favor de cuidarla. Es una joya muy sensible, tiene parte de mí –Lleva su mano derecha al pecho del eslavo, manteniéndola ahí- La piedra es sensible al afecto de otras mujeres –Ahora su tono sonaba realmente serio- Es muy susceptible al engaño y si algo así sucediera mientras la portas.. Seguramente se dañará y desapareceré –Traga pesado- Escucha, Svet. A ambos nos conviene que la tengas.. Si la llevas, no morirás..

Ahora entendía, necesitaba aquel título para proteger la joya que llevaba dentro, parecía ser realmente importante para ella. De todos modos no tenía demasiadas opciones para elegir, así que simplemente asintió, aún algo desconfiado.

Sun-Hee sonrió de oreja a oreja, feliz de que Svet fuese capaz de entender. SI algo le sucedía a esa perla, recaería inmediatamente sobre ella, confiaba en que Svet sería capaz de cuidarla bien.

-Es por eso que no debes tocar a otras mujeres con deseos reproductivos..

Svet tosió al escuchar aquello, carraspeando para no ahogarse.

-..Ya entendí

-x-x-x-X-x-x-x-

-¿Qué hiciste qué?

Los ojos azulados del norteamericano se posaron con desconfianza sobre la muchacha. Sun-Hee se encontraba en el departamento de Alfred esperando la carne que era cocinada por este último.

-Le entregué mi perla a Svet

Respondió la gumiho con calma, relamiéndose los labios ansiosa ante el exquisito olor que emanaba de aquella sartén. Carne, Carne, Carne… Estaba a punto de comenzar a golpear la mesa con el servicio para que el hombre se apresurara en entregarle su carne.

-¿Por qué hiciste eso Sun-Hee? Sabes perfectamente lo peligroso que es..

El hombre sirvió la carne en un plato, sin acompañamiento, sin nada y fue hasta la mesa para extenderle el plato a la joven, sentándose frente a ella. No es como si le importara el eslavo, el peligro era para la gumiho. ¿En qué estaba pensando?

-Si no lo hacía Svet moriría

-¿Y qué? El destino de los humano es ése, morir.

La mujer le dirigió una mirada de enfado.

-Escucha, estoy realmente preocupado por ti, so don't look me like that..

-No dejaré que Svet muera

-Sun-Hee.. Respondeme algo.. ¿Estás pensando nuevamente en convertirte en humana?

La mencionada dejó de comer, elevando la mirada hacia el rostro contrario.

-¡Ése es mi deseo! ¡Realmente quiero ser humana!

-¿Es por él?

La gumiho tragó pesado y asintió, Alfred suspiró derrotado y juntó sus manos.

Había estado pensando bastante en aquello.

-Puedo ayudarte

-¿Qué?

-Puedo ayudarte a convertirte en humana

Comentarios:

Disculpen el atraso, la verdad es que me he puesto a hacer otras cosas y he aplazado bastante la actualización de este fic. Pero aquí va, espero que lo hayan disfrutado ( L )

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