Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.


...

El paracaídas llega en el momento menos indicado. Pero todos se alegran de ello. Peeta se aparta de mí y lo recoge al vuelo. Suspiro intentando comprender lo que estaba a punto de ocurrir. Peeta Mellark iba a besarme. Y yo iba a dejar que lo hiciera. Me muerdo el interior de la mejilla mientras que él abre lo que lleva el paracaídas. La tapa lleva escrito un 12, así que es para él o para Delly, y eso me alegra tanto que no puedo contener la emoción.

— ¿Qué es?— Casi chillo de la emoción. Rue y Delly se acercan casi corriendo.

— Es…— Peeta hace una pausa— Es medicina y…aguja e hilo…— Saca todo mirándonos sorprendido.

—Es para ella— La vocecita de Rue hace que todos la miremos— Para tu pierna…—Me mira con las cejas completamente arqueadas por la sorpresa.

— ehm…no…imposible…— Intento levantarme y apartarme de ellos, yo también estoy sorprendida— Yo no tengo patrocinadores. No soy un tributo.

—Pues nadie más necesita una aguja…— Murmura Delly perdiendo la sonrisa— Solo tu pierna.

— Pero…

— Pero nada Katniss…— Me corta Peeta—Vamos a curarte esa pierna

— ¿Y quién lo va a hacer? ¿Sabéis coser?— No puedo evitar espetarlo, me aterra lo que quieren hacer, aunque en el fondo se que tienen razón.

— Tiene que ser parecido a fruncir calcetines…¿no?— murmura Delly mirándome la herida

—Lo haré yo— La convicción que muestra Peeta me abruma— ¿Confías en mí?— Su voz es tan dulce que sonrío casi sin darme cuenta y asiento levemente.

— Mientras nosotras haremos algo de comer— Rue parece emocionada— He conseguido unas raíces comestibles, se parecen a la patata. Las asaré ahora que hay luz. Además también tengo unas cuantas bayas…

En el momento en el que hablan de comida mis tripas rugen de manera sonora. Hasta Peeta llega a oírlas mientras que la niña tira de Delly para alejarse. Estoy hambrienta, hace días que no como, los Kilos que conseguí ganar en el entrenamiento los he perdido en los pocos días que llevo aquí. Demasiado movimiento demasiado estrés, sobrevivir es complicado. Y ahora tengo que encargarme de la supervivencia de otras tres personas a parte de la mía. Y sorprendentemente de los tres la que menos me preocupa es la más pequeña. La he visto desaparecer entre los árboles en plena noche. Lo que quiere decir que es lo suficientemente ágil, y puede conseguir comida como acaba de demostrarme. Puedo asegurar de que Delly es todo lo contrario. Está acostumbrada a las comidas abundantes y a no pasar frio o hambre. Como buena hija de comerciante. Al igual que Peeta, sus padres llevan la panadería del distrito, es decir, ha tenido todo el pan que ha querido toda su vida. Pero al menos él es fuerte.

Una mano agitándose frente a mis ojos me saca de mis pensamientos. Peeta me mira preocupado pero cuando fijo los ojos en los suyos me sonríe.

—¿Te encuentras bien?

— Si…si…

—¿Empezamos la cura?

— Si no hay más remedio…— Murmuro acomodándome.

Noto que Peeta está nervioso, pero prefiero no decirle nada. Toma la aguja e intenta enhebrarla sin mucho éxito. Se muerde el labio y se seca las manos contra la camiseta. Vuelve a intentarlo pero sigue sin suerte. Sus manos tiemblan de manera asombrosa. Ni que fuera una operación a vida o muerte.

—Peeta…tranquilízate, solo vas a coserme una herida, no a operarme el corazón—Peeta sonríe un poco— Déjame, yo enhebraré la aguja…— Suspira pero me da los utensilios. Dos segundos después he conseguido meter el hilo por el ojo de la aguja.

— Vaya…lo haces como si fuera fácil.— Sonríe más.

—Lo es cuando tienes práctica… Veo que tú no tienes mucha ¿podrás hacerlo?

— Confía en mi Katniss…

— Me ayudarías a confiar si no temblaras…

— Estoy un poco nervioso

— Lo sé…— Agarro su mano antes de darle la aguja— Confío en ti Peeta….

Peeta se sienta y coloca mi pierna sobre las suyas. Ese simple movimiento me hace gemir de dolor, y aunque intento reprimirlo no soy capaz. Peeta me mira pidiéndome perdón con solo sus ojos. Intento sonreírle aunque en esta situación mi sonrisa es demasiado forzada. Durante unos segundos mira la aguja y luego mi mal herida pierna parece que no sabe muy bien qué hacer. Pero cuando estoy a punto de protestar coge la botella de agua y derrama un poco sobre la herida. Ese simple contacto con el agua hace que ésta escueza más pero sigo sin decir nada.

Obviamente no es la primera vez que me han tenido que coser una herida. Mis días en el bosque a veces pueden ser catastróficos. Un tropezón, una caída de un árbol… después de las risas de Gale venían los dolorosos puntos. En casa mi madre solía aplicarme una especie de crema anestésica para calmar levemente el dolor de las punzadas de la aguja, pero aquí no hay nada de eso. He de aguantar.

—¿Preparada?— Susurra Peeta mirándome con esa cara de preocupación que me desgarra un poco por dentro.

— Todo lo preparada que puedo estar— Intento volver a sonreír— Hazlo….

Peeta asiente y cuando acerca la aguja a mi piel aparto la mirada. La fijo en las chicas que están pelando y poniendo al fuego los pequeños tubérculos que Rue ha conseguido. Siento la primera punzada y siseo por el dolor, aprieto los dientes y dejo que Peeta continúe sin mirarle.

No sé cuánto tiempo pasa ni cuantos pinchazos siento cuando Peeta acaba. Me agarra la mano y la acaricia con su pulgar.

— Ya acabé…—Miro la herida y está perfectamente cosida, tiene al menos unos 10 o 12 puntos. Peeta ha empezado a aplicar la crema que venía con la aguja. Mágicamente el dolor desaparece.

—Gracias Peeta

Mi voz sale como un susurro, ahora que el trance ha acabado, sentirle tan cerca me incomoda y me gusta a partes iguales. Pienso en lo que casi pudo pasar hace un rato y me sonrojo. Le miro a los ojos y como si fuera un imán acerco mi cara a la suya. Sé que hay cámaras por todas partes, que el momento será recogido. No recuerdo haber visto algo así en ninguno de los anteriores juegos. Pero es algo que no me importa, algo que ha pasado a un segundo plano. Quiero hacerlo.

Siento como Peeta se tensa un poco pero no se aparta ni un milímetro. Le beso en la mejilla, cerca de la comisura de los labios. El cosquilleo que mis propios labios mandan a mi espina dorsal hace que gire un poco la cara y los pose sobre los suyos. Cierro los ojos y dejo que las sensaciones me invadan. Sus labios suaves y carnosos contrastan con los míos ásperos y agrietados por la deshidratación de los últimos días, pero eso tampoco importa. Prolongo el beso unos segundos y cuando estoy a punto de apartarme noto como Peeta se relaja y separa los labios, roza con su lengua los míos y necesito que mi lengua se una a la suya. Dejo que me la acaricie mientras que la sensación de electricidad me invade. Movemos los labios al mismo compás en un beso que empezó suave pero que se ha vuelto demandante. Su húmeda lengua recorre mi boca, y la mía propia la suya. Cuando un gemido se escapa de mi garganta nos separamos.

Estoy jadeando y un atisbo de vergüenza acude a mis mejillas. Las noto calientes, pero caigo en la cuenta que puede que no sea solo por la vergüenza. Peeta no está en mejores condiciones que yo. Su pecho sube y baja casi tan rápido como el mío y me mira con los ojos muy abiertos, como si estuviera asustado. Cuando abre la boca para hablar Delly le interrumpe para decirnos que la comida está lista.

Me imagino que nos ha visto pero si lo ha hecho disimula bien. Peeta me ayuda a levantarme y en silencio nos acercamos a las brasas ya casi extintas. Nos sentamos alrededor y Rue reparte las raíces entre todos junto con las bayas. Las raíces son agridulces, están buenas y el calor de asarlas me reconforta. Como a pequeños mordisquitos bajo la atenta mirada de Peeta. Eso me incomoda un poco asique intento no mirarle. Cuando acabo mi primer tubérculo quiero un segundo, pero no sé si mi estomago lo aguantaría así que me resisto. Por lo que solo mordisqueo unas cuantas bayas y aunque aún es de día el sueño empieza a atacarme.

—Katniss ¿estás bien?— La vocecita de Rue consigue que mis sentidos vuelvan a ponerse alerta

— Solo estoy cansada…es raro, pero tengo sueño

— Es normal, por las picaduras. Cuando acabemos de comer volveré a curártelas.

— ¿volver a curármelas? ¿Con qué?

— Con esto— Saca un puñado de hojas de uno de sus bolsillos con una sonrisa en la boca. Las reconozco enseguida, esas hojas las usa mi madre, son medicinales.

— Son casi mágicas, aunque es un poco asqueroso el procedimiento— Murmura Delly con cara de asco.

— Es lo que hay que hacer— Rue parece ofendida.

— Te creo Rue…— La apoyo— Por muy asqueroso que sea, me has ayudado muchísimo, gracias.

Rue parece complacida y vuelve a atacar la raíz que tiene entre las manos. Pienso que aunque las raíces están buenas, necesitamos proteínas, carne. Y aunque no estoy en las mejores condiciones decido que antes de que oscurezca tengo que conseguir un par de ardillas al menos.

— Sé en qué estas pensando y aun es pronto, Katniss— Peeta casi me lo susurra al oído. Algo que me hace estremecer.

— ¿Sí? ¿Y en qué pienso?— Sonrío y el sonríe a la vez.

— En cazar— Me sorprendo que lo sepa ¿tanto me conoce?

— Lo necesitamos…La carne aquí es imprescindible. Creo que podría cazar unas ardillas o un conejo.

— Mañana…

— No— Protesto, pero cuando voy a decir algo mas pone un dedo sobre mis labios.

—Si vas a cuidarme deja que hoy cuide yo de ti. Por favor….

Suspiro y le miro a los ojos, por una extraña razón no puedo decirle que no y asiento. Pero será solo por hoy. Mañana saldré a cazar.

— ¿Sabéis dónde están los profesionales?— Intento cambiar de tema, y centrarme también en las otras dos chicas, si sigo susurrando con Peeta no podre evitar volver a besarle, y algo dentro de mí cree que eso no le gustaría a Delly.

— Junto al lago, tienen allí todas las provisiones, en una enoooorme pirámide— Rue suspira al decirlo, si estoy en lo correcto esa niña ha pasado tanta hambre como yo.

— Qué tentador— Sonrío. Y hasta Delly sonríe también.

— Ni lo piense Katniss— Responde rápidamente Peeta, asustado.— Robar a los profesionales es un suicidio.

—Ya he sobrevivido a los profesionales— Murmuro— Y os vendría muy bien esa comida extra— Miro sobre todo a nuestras dos acompañantes, todos sabemos que este tipo de asociación no puede durar para siempre. Al menos dos de ellos tienen que morir, y aunque he decidido no pensar mucho en ello tengo que tenerlo presente. Si no consigo salvar a Peeta, me…gustaría que una de ellas ganara.

— No te vas a poner en peligro— Sisea Peeta entre dientes mirándome con dureza, por primera vez le veo enfadado.

— Lo hablaremos mañana…— Sentencio. Estoy demasiado cansada como para hablar de eso ahora.

— No voy a discutirlo— Susurra, y podría volver a protestar pero prefiero no hacerlo, no quiero estar enfadada con él, aunque sigo pensando en esa pirámide.

Les permito acabar de cenar y luego Rue se acerca a mí para curar las picaduras. Y ahora entiendo porque Delly dijo que era asqueroso. La niña se mete un puñado de hojas en la boca y empieza a masticarlas. Luego las escupe en una de sus manos, las aplasta y la coloca sobre la picadura de mi mano. Después repite el proceso con las otras dos picaduras. Quizás resulte desagradable para Delly, pero a mí la verdad es que no me da ningún asco, y el alivio que siento en cuanto las hojas tocan mi piel es tal que no me importa nada más.

Para cuando Rue acaba su procedimiento médico, ha empezado a anochecer y debemos buscar un refugio. La idea de pasarla en el suelo no me hace gracia y aunque quizás esté débil para trepar a un árbol sé que es la mejor opción.

— ¿Cómo soléis pasar las noches?— La pregunta es más para Rue y para Delly que para Peeta, ya he visto su estrategia, y aunque buena, me parece peligrosa.

— Nos solemos esconder entre los arbustos, como estabas tú cuando despertaste, normalmente uno de nosotros vigila.— Quien me contesta es Delly, y lo dice como si fuera completamente obvio.

— Eso es peligroso— No puedo evitar mirar a Peeta.

— Yo antes dormía en los arboles, pero se pasa mucho frío— La vocecilla de Rue no parece muy convencida, pero sé que está pensando en lo mismo que yo.

— Bueno, ahora tenemos dos sacos de dormir— La sonrío.

— No voy a subirme a un árbol, podemos rodar si nos dormimos y caernos

— Para eso nos ataremos, Delly. Es lo más seguro, y trepar no es tan difícil ¿verdad Peeta?— Le miro intentando que me apoye y consigo que asienta.

— Pero solo hay dos sacos de dormir— Vuelve a protestar

— Los compartiremos— resuelve Rue

—¿ y quién va a dormir con quien?— Cuando dice eso mira a Peeta y una punzada de ¿celos? Atraviesa mi pecho. No había pensado en la posibilidad de que ella y Peeta podrían llegar a compartir el saco. Por una razón que no llego a comprender no quiero que ella duerma tan cerca de él.

— Creo que lo lógico sería que uno de nosotros—Peeta señala a Delly y luego a sí mismo— duerma con una de ellas, ya que nosotros somos más grandes y ellas pequeñas, tendríamos más espacio.— eso es verdad, Peeta aunque no es muy alto tiene una espalda tremendamente ancha, y Delly es más alta que yo y una de las pocas personas del distrito doce que tiene unos pocos kilos de más.

— Bueno, dormiré con Rue entonces.

Parece que el comentario de Peeta le ha molestado. Pero no me importa, esta noche dormiré cerca de Peeta. Al pensarlo el corazón se me desboca, late tan rápido y fuerte que puedo oírlo. Noto como un atisbo de rubor empieza a inundar mis mejillas. Peeta me mira fijamente y puedo ver como una leve sonrisa ilumina su cara. Me siento como una idiota.

— Entonces subamos a ese árbol

Me levanto rápidamente, aún con mi rubor y aunque me siento un poco mareada, recojo mis cosas.

¿Qué me está pasando con este chico?

...


Agradecimientos: Gracias por haber llegado hasta aquí. Gracias por esperar tanto tiempo a que vuelva a actualizar, muchas muchas gracias por esos reviews, este fic no sería lo mismo sin vosotros. Muchas gracias a todos.

Avance:

Peeta separa su boca de la mía y vuelve a clavar sus ojos oscurecidos sobre los míos.

Lo siento…— susurra jadeando, luego me besa la punta de la nariz, pero sin apartar su mano de mi pecho.

Sinceramente yo no…— Murmuro en el mismo tono que ha utilizado él.

Pero aquí…

Ssssshhhh…— Le beso, un beso suave, rápido— No pienses en eso…—Vuelvo a besarle—Pero es…es mejor que descansemos, tienes que dormir— Intento controlar mi respiración pero con su mano colocada sobre ese punto de mi anatomía es complicado.

Nota de autor: he vueeeeeeeeelto, o al menos lo intento jajajaja. Mi vida ahora es un caos de exámenes, trabajos, trabajo en el laboratorio y dolor ya que mi salud no mejora mucho…peeeero estoy sacando tiempo para escribir, aunque solo sean unas 500 palabras de cada vez, poco a poco avanzo…Lo malo es que no puedo decir cuando volveré a actualizar, tengo un par de capítulos más pero me gusta tener capis de reserva, cuando tenga escrito el decimocuarto capitulo colgare el duodécimo. Gracias de nuevo a todos.

Nos leemos pronto!

Besos de fuego!