Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.


...

Cuando abro los ojos, estoy sobre el pecho de Peeta y noto como su mano recorre mi espalda. Fuera hace sol, y por la luz, debe hacer varias horas que ha amanecido. Gimo al moverme porque estoy un poco agarrotada.

— Hey…—Me quedo quieta. Le he oído. Ha sido un sonido extraño mezclado con un zumbido muy fuerte pero le oigo.

— Te he oído…— consigo decir— te oigo un poco Peeta— Me abrazo a él con alegría, aunque me doy cuenta de que solo oigo por un oído. Pero da igual, estoy recuperando el oído (al menos el derecho). Peeta me abraza con fuerza sonriendo contra mi cuello.

— Pronto estarás bien Katniss…— Asiento, aunque tengo miedo por mi oído izquierdo, la sangre en el oído siempre es mala señal.

— Tenemos que ir a buscar a Rue y Delly…— intento incorporarme y aunque me cuesta un poco lo consigo.

— Y tienes que comer algo, Katniss…¿cuánto llevas sin comer?

— El mismo tiempo que tú— murmuro intentando sonreír, aunque el zumbido en el oído es muy intenso.— Puedo pescar algo en el río, aunque tendrás que estar atento a los ruidos tu…— Murmuro.

— Puedo hacerlo yo…— frunce el ceño— No quiero ponerte en peligro.

— Te he visto pescar— Sonrío— comeremos antes si lo hago yo…— El pone cara de querer protestar, pero le corto con un beso, es lo más efectivo.— Ahora vamos…

Salgo arrastrándome de la cueva y aunque me cuesta andar un poco llegamos hasta el río. Antes de ponernos a pescar decido que es mejor deshacerme de toda la suciedad que tengo acumulada por lo que me deshago de la chaqueta y de la camiseta para limpiar la sangre mientras que Peeta vigila, ya que no puedo atender a los sonidos con ese molesto zumbido. Pero al final Peeta se acerca y me ayuda con la limpieza. Sus manos son suaves contra mi piel, y más que limpiarme parece que me esté acariciando. La sensación es agradable, pero tengo miedo de dejarme ir y no centrarme en donde estamos, como nos paso la otra noche. Por lo que muy a pesar me separo de él, no sin antes besarle de nuevo y me introduzco en el río más.

No puedo entretenerme mucho, pero con las flechas y el arco no tardo en tener un par peces atravesados. Conseguiría más peces con una red, pero no hay tiempo como para eso. Encendemos una pequeña hoguera y ponemos los dos peces en ella. Preparo una flecha en el arco por si acaso mientras que el pescado se cocina.

— ¿Viste las otras dos hogueras de las chicas…?— Me siento un poco estúpida preguntándole eso. Aunque estoy demasiado preocupada por ellas como para callármelo.

— Solo vi una más, la tercera no llegaron a encenderla— Eso me asusta. Los Profesionales pueden haberlas hecho huir o peor aún, puede que estén persiguiéndolas.— No te preocupes…no han salido en el cielo, ni ha habido más cañonazos…— Asiento pero la preocupación puede conmigo.

— Tenemos que ponernos en camino ya— Murmuro sacando el pescado de la hoguera, aunque no estoy muy segura de que esté completamente hecho.

— Tómatelo con calma Katniss…

— No puedo, vamos…

Empiezo a caminar por el agua mordisqueando el pez que está medio crudo. De reojo miro a Peeta que hace lo mismo con su pescado. Debe de estar tan hambriento como yo porque no protesta por la cocción del pez. Llegamos al punto donde nos separamos de las chicas y la huella de la hoguera está allí. Calcinada, pero no hay pisadas o cualquier otra cosa que pueda indicar que hayan tenido problemas.

Seguimos hasta donde habíamos quedado encontrarnos. Y no hay ni rastro de ellas. Miro a Peeta nerviosa y él está mirando hacia los arboles, hacia arriba, quizás hayan pasado la noche sobre alguna rama, aunque es raro que no estén aquí, es más de medio día.

— Esperaremos un poco…

Asiento y me siento contra un árbol a esperar. Quizás se hayan alejado y regresen. Las horas pasan. El zumbido del oído derecho desaparece, pero el izquierdo no mejora. Todo es silencio por ese lado y me siento un poco indefensa. Peeta se dedica a recoger bayas y tubérculos. Nos zampamos las bayas y los tubérculos crudos. Me deshago la trenza y me repeino rehaciéndola. Luego Peeta se dedica a probar mi oído izquierdo hablándome en él, moviendo hojas o chasqueando los dedos. Pero yo ya no tengo esperanzas de volver a oír por ese oído.

Cuando cae la tarde decidimos que es hora de salir a buscarlas, al menos comprobar si la tercera fogata ha sido encendida. Nos ponemos en camino y en un par de horas llegamos a donde se supone que la encenderían.

Enseguida veo que algo va mal. La hoguera no ha sido encendida pero la madera está colocada. Empiezo a sentir el pánico concentrándose en mi estómago. Tengo que recordarme a mi misma que no ha sonado ningún cañonazo más, Peeta me lo habría dicho.

Algo las mantiene alejadas de aquí, los profesionales u otros tributos. Incluso algún animal salvaje puede haberlas perseguido. Seguro que están subidas a un árbol. Delly demasiado asustada como para querer bajar. Nos ponemos en camino intentando ser sigilosos, aunque con Peeta es difícil, sus pesados pies retumban en el bosque, incluso con un oído mal puedo oírlo.

Pero de repente lo oigo. Un sinsajo. Las cuatro notas que Rue me enseño. Miro a Peeta y asiente, el también lo ha oído, por lo que no me engaña mi oído sano. Corremos hacia el sonido que pronto repite otro sinsajo. Y luego otro. Silbo la melodía para que sepan que estamos cerca. Los pájaros empiezan a repetirla pero entonces lo oigo.

Un grito. Un grito infantil y completamente desgarrador. Y nadie tiene la voz infantil salvo Rue, la pequeña niña del 11. Peeta se adelanta corriendo hacia el grito.

— ¡Rue!— Grita en contestación a otro grito, aunque éste no es infantil. Delly también está en problemas.

— ¡Peeta! ¡Peeta!— Grita Delly entre sollozos.

— ¡Delly! ¡Rue!

Grito yo misma cuando las veo, están tiradas en el suelo dentro de una red muy parecida a la que me capturó a mí en mi distrito. Rue saca su manita entre los agujeros y consigue agarrar la mano de Peeta que tira de ella.

Pero entonces es atravesada por una lanza.

EL chico del 1 muere antes de sacar la lanza del cuerpo de la niña. Su cuello es atravesado por una de mis flechas y cae al suelo. El Cañonazo suena casi al instante. Por un momento pienso que es Rue pero cuando me acerco la niña sigue respirando. Peeta rompe la red y saca a las chicas, pero yo coloco una nueva flecha en el arco.

— ¡¿Hay más?! ¡¿Hay más?!— Le grito a Delly.

— ¡No! ¡NO!—Grita ella llorando abrazando a Peeta.

Eso me incomoda, pero no es momento para enfadarse por eso. Rue ha rodado sobre su cuerpo y está encogida alrededor de la lanza. Me agacho y le agarro la mano a la niña. No hay que ser médico o sanador para saber que esa herida es mortal y que no puedo hace nada por ella. Las lágrimas pican en mis ojos pero evito llorar por ella. Ya bastante tengo con el llanto de Delly.

— ¿Te has desecho de sus cosas…?— susurra mirándome con los ojos inundados en lágrimas.

— Hasta el último trocito…— Sonrío.

— Tienes que ayudarles…— Asiento.

— Lo haré Rue…

— No te vayas…hasta que…

— Ssssshhh…—La corto— No me voy a ninguna parte— Acomodo su cabeza en mi regazo y acaricio su pelo.

— ¿Me cantas…?— Me quedo callada mientras que el nudo en mi garganta se incrementa. Solo se me ocurre una nana, una canción que me cantaba mi padre antes de dormirme. Me muerto el labio, respiro profundamente.

En lo más profundo del prado, allí, bajo el sauce,

hay un lecho de hierba, una almohada verde suave;

recuéstate en ella, cierra los ojos sin miedo

y, cuando los abras, el sol estará en el cielo.

Este sol te protege y te da calor,

las margaritas te cuidan y te dan amor,

tus sueños son dulces y se harán realidad

y mi amor por ti aquí perdurará.

Rue cierra los ojos. Aunque todavía respira, pero cada vez con menos fuerza. Dejo que fluyan mis lágrimas, pero me obligo a terminar la canción para ella.

En lo más profundo del prado, bien oculta,

hay una capa de hojas, un rayo de luna.

Olvida tus penas y calma tu alma,

pues por la mañana todo estará en calma.

Este sol te protege y te da calor,

las margaritas te cuidan y te dan amor.

Tus sueños son dulces y se harán realidad

y mi amor por ti aquí perdurará.

Cuando acabo de cantar los sinsajos empiezan a entonar la canción, pero su canto dura poco, ya que enseguida se oye el cañonazo. Beso la frente de la niña y dejo que mis lagrimas caigan sobre su rostro sin importarme lo más mínimo si me están mirando o si este momento lo captaran las cámaras. Luego decido hacer algo que puede ser una locura, pero algo me impulsa a hacerlo. Quiero demostrarle a los Vigilantes, a Seneca, al presidente y a todo Panem que Rue era algo más que un tributo. Que era una persona que tenia familia. Unos padres y unos hermanos que estarán llorando ahora mismo por ella.

Recuesto la cabeza de Rue en el suelo con cuidado, como si durmiera, le quito la mochila, para que esté más cómoda y me levanto a recoger flores. Peeta se aparta de Delly y se acerca a mí.

— ¿Qué haces? Tenemos que alejarnos para que los recojan…

No le contesto, sigo recogiendo las flores y luego vuelvo con Rue, para colocarlas por todos su cuerpo. Cubro la herida y se las trenzo en el pelo. También coloco alguna rodeando su cara, cuando acabo me doy cuenta de que Peeta ha estado ayudándome. El se inclina y besa la frente de la niña.

— Adiós Rue, nunca te olvidaremos…— Susurra él a su oído. Luego recoge la mochila de ella y me obliga a apartarme, arrastrándome prácticamente.

— Adiós Rue…— Murmuro también y luego, me llevo los tres dedos centrales de mi mano izquierda a mis labios y la señalo después con ellos. Peeta me imita, y luego Delly que no ha dejado de llorar.

Peeta me obliga a darme la vuelta cuando los pájaros dejan de cantar, aunque sé perfectamente que el aerodeslizador ha venido a por ella. Luego me obligan a seguir caminando. Peeta me agarra de la mano con fuerza, puede que esté preocupado por mí pero ahora no me importa. Estoy demasiado dolida y enfadada. Quizás debería preguntarle a Delly qué pasó. Pero por ahora no quiero saberlo, además, estoy aún molesta por la cercanía que tiene con Peeta, ya que la otra mano de él va agarrada a una de las suyas. Pero lo que más me molesta, a lo que más odio es al Capitolio y a sus estúpidos Juegos.

Andamos sin rumbo, yo con mi mirada fija en un punto lejano y Delly sollozando. Somos un objetivo tan fácil que me parece increíble que nadie aparezca para matarnos.

Pero nadie aparece.

Cuando anochece decido que es hora de subirse a un árbol y me detengo frente a uno que nos pueda sostener a los tres. Cuando miro hacia arriba veo el destello plateado de un paracaídas. Cae justo hasta mis ojos, lo recojo y se lo entrego a Peeta. Él lo abre y vemos que dentro hay un bollo de pan. Pero no es pan blanco como el del Capitolio. Se ve que está hecho con cereales parecidos a los de las teselas. Tiene forma de media luna y semillas recubriéndolo.

— Es del distrito 11…— Susurra Peeta.

— ¿Qué?— Delly parece sorprendida, pero yo no. Lo entiendo rápidamente. Nos están dando las gracias por cuidar de Rue. Por las flores que le colocamos.

— Nos están dando las gracias…— Susurro.

— Es la primera vez que un distrito regala a otro distrito…— Murmura Delly, Peeta y yo asentimos. Es muy raro lo que acaba de ocurrir, Los Juegos son para matarnos los unos a los otros. Un distrito mata a otro.

— Entonces…—Miro hacia arriba— Gracias al distrito 11— Intento que la poca luz que hay me dé en la cara para que si alguna cámara recoge el momento se vea claramente el agradecimiento. Aunque dudo mucho que lo emitan. Como dudo que emitan como colocamos las flores alrededor de ella.

— Gracias…— Peeta me imita, y aunque Delly no dice nada, también asiente.

— Y ahora chicos, subamos a ese árbol y cenemos el fabuloso pan…

...


Agradecimientos: muchas gracias por todos vuestros reviews! Gracias por seguir leyendo! En especial a Rebeca, que se lo mucho que le ha costado decidirse…

Adelanto:

Tenemos que descansar…— Me alegro de que sea Peeta quien lo proponga.

Sí…¿Cómo…?

¿Compartís saco vosotras?— Mira a Delly, y aunque eso sea un poco incomodo será mejor que verles dormir juntos. Yo asiento.

Podéis seguir compartiendo saco vosotros, no me importa— Susurra Delly—Sé lo que hay entre vosotros...

Delly….— Empieza a hablar Peeta pero luego se calla y suspira ¿Está intentando darle explicaciones? No entiendo el porqué— No teníamos previsto nada así.

Lo sé…— Delly sonríe un poco, y sé que lo hace de verdad, aunque sea una sonrisa triste— Pero Peeta, somos amigos y sé lo que sientes por Katniss desde pequeños.

Nota de autor: espero poder actualizar pronto!

Besos de fuego!