Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.
...
Subimos al árbol despacio, a Delly aún le cuesta saber donde tiene que colocar los pies para impulsarse. Pero lo conseguimos en unos pocos minutos. Nos sentamos en una rama y reparto el pan entre los tres. Es poca cosa, pero es lo único que tenemos para comer, y hace horas que no comemos. Sé que no es el mejor lugar para estar triste, y que no debería estarlo, pero el nudo que siento en mi garganta no quiere irse. Desde que murió mi padre no había sentido tanta tristeza e impotencia.
Me cuesta acabarme mi mendrugo de pan.
Cuando los tres acabamos de comer miro el resto de ramas que nos rodean. Tenemos que descansar, puede que nos esperen unos días muy duros, ya que solo quedan 6 tributos. Y eso plantea un nuevo problema. Somos tres y tenemos dos sacos de dormir. Eso significa que dos de nosotros tienen que compartir saco. Y pensar de nuevo en Peeta y Delly compartiendo saco me pone nerviosa. Quizás hasta me enfurezca un poco.
— Tenemos que descansar…— Me alegro de que sea Peeta quien lo proponga.
— Sí…¿Cómo…?
— ¿Compartís saco vosotras?— Mira a Delly, y yo asiento levemente, aunque eso sea un poco incomodo será mejor que verles dormir juntos.
—Podéis seguir compartiendo saco vosotros, no me importa— Susurra Delly—Sé lo que hay entre vosotros...
— Delly….— Empieza a hablar Peeta pero luego se calla y suspira ¿Está intentando darle explicaciones? No entiendo el porqué— No teníamos previsto nada así.
— Lo sé…— Delly sonríe un poco, y sé que lo hace de verdad, aunque sea una sonrisa triste— Pero Peeta, somos amigos y sé lo que sientes por Katniss desde pequeños.
Yo me quedo sin saber que decir. Eso sí que no me lo esperaba. Que Peeta sintiera algo por mí desde niños, y que Delly supiera algo de eso. Es…inconcebible, al menos difícil de imaginar. Y por otra parte está la sensación constante que he tenido de que Delly estaba celosa y enfadada conmigo. ¿Me lo habré estado imaginando?
—¿Estás segura? No quiero que estés incomoda…— Digo realmente preocupada por ella.
— Sí, segurísima…Además, quedamos seis tributos…Pronto tendremos que separarnos…— Nos mira suspirando— tendré que alejarme de vosotros…No quiero que tengas que matarme, Katniss…
— No voy a matarte, Delly.
— A eso me refiero…solo puede quedar uno de nosotros…y yo sé a quién has elegido para ayudarle…no quiero pensar si llegamos a quedar él y yo solos…y…
— Delly no digas nada más…lo hablaremos mañana…Metete en el saco de dormir y descansa…— Peeta parece nervioso al decirle eso a Delly. Ella asiente apartando la mirada.
—Vas a ganar Peeta, lo sé…
Singue sin mirarnos, y siento como un nudo en mi garganta impide que la saliva pase. En mi fuero interno sé que he elegido a Peeta, que no voy a permitir que le pase nada, pero Delly no se merece morir, en realidad ninguno de los chicos de aquí merecen morir, ni si quiera a los que he matado ya. Pero ella coge uno de los sacos y lo desenrolla. No puedo hacer otra cosa más que tirar de Peeta para subir un par de metros más y colocarnos en otra rama.
Antes de meternos en el saco me pongo las gafas de visión nocturna y me aseguro de que Delly se ata bien para no caerse. Cuando lo hace miro a Peeta. Sé que el apenas puede verme, pero yo con esas gafas puedo ver todos sus rasgos. Y está tenso. Sus labios solo son una fina línea apretada y sus ojos están enrojecidos. Cuando se me ocurre algo que decir el cielo se ilumina con el seño del Capitolio. Tengo que quitarme las gafas, pero no miro hacia el cielo. Sé quiénes han muerto. A uno lo maté yo, la otra murió en mis brazos. Peeta me agarra una mano con fuerza y no dice nada hasta que la música del himno acaba y la oscuridad vuelve a ser total.
— Vamos a dormir Katniss…— El mismo coloca el saco y me obliga a acostarme. Cuando se mete dentro y nos ata al árbol le abrazo con fuerza.
— ¿Qué vamos a hacer?— Susurro contra su pecho intentando no llorar.
— ¿Con Delly…?— Asiento suspirando— No lo sé…Si nos proteges a los dos hasta el final…
— No quiero llegar a esa situación Peeta, no puedo…— Me levanta la cara y me besa muy dulcemente, saboreo sus labios en un beso sin prisa.
— Mañana por la mañana nos separaremos…— murmura besando mi pelo ahora— Os alejareis de mí.
— ¡¿Qué?!— Tengo que luchar para no levantar la voz.
— Lo que has oído Katniss…vas a ayudarla a ella, yo sé arreglármelas solo.
— No…no voy a dejarte Peeta, no voy a hacerlo. No pienso dejarte.— Me agarro a su camisa fuertemente, notando como empiezo a enfurecerme— No voy a dejarte— repito– No vuelvas a decir eso, no podría volver al distrito sin ti.
— Pero Katniss…Delly es tan débil…y…
— Si ella sobrevive tú morirás. No puedo imaginarme volver a casa sin ti.— insisto en eso último.
— Y yo no puedo imaginarme ser vencedor de los Juegos…
— Pues vas a serlo, y no pienso discutir eso Peeta. No puedes dejarme sola— Eso ultimo lo susurro demasiado bajo, no sé si llega a oírme.
Peeta me rodea con sus brazos y no dice nada más. En este momento lo agradezco. No quiero seguir discutiendo con él. Cierro los ojos e intento dormir. Me cuesta varios minutos pero lo consigo. Estoy tan cansada que no sueño nada.
Me despierta un grito. Sobresaltada me incorporo apoyándome en Peeta que también se ha despertado. Cuando voy a abrir la boca oímos un quejido. No me hace falta oír nada más para saber que es Delly. Cuando miro hacia abajo no distingo su saco sobre la rama. Aún está muy oscuro, por lo que me pongo las gafas de visión nocturna. Pero no está sobre la rama. Está unos metros más abajo, en el suelo.
Nos desato y bajo rápidamente asustada y sintiéndome culpable, se ha caído y es mi culpa por no asegurarme de verdad que estaba bien atada.
Aún está dentro del saco así que tengo que correr la cremallera hacia abajo para poder ver su cara. Gimo al verla. Tiene un enorme golpe en la frente, está sangrando mucho y los bordes están amoratados. Me da miedo seguir bajando la vista pero no es momento para remilgos. La destapo completamente, su torso parece estar bien. Pero una de sus piernas tiene muy mala pinta. Sus pantalones están rasgados y una enorme herida recorre toda su pantorrilla. Se me revuelve el estomago al recordar mi caída.
— Delly…— Ella gime. Al menos está viva.— No te preocupes Delly…se que duele pero no es preocupante…
— Mientes…Eres muy mala mentirosa…— Susurra ella mirando por encima de mi hombro sé que Peeta ha bajado también. Yo suspiro.
— Tenemos que contener la hemorragia— Aunque la miro a ella hablo con Peeta.— necesitamos algo…— Le miro— Busca musgo, el musgo es absorbente.
— Al final va ser más fácil para ti…— Creo que Delly está delirando pero no podría asegurarlo al cien por cien.
— No digas tonterías Delly, vamos a curarte.—Peeta regresa y el mismo coloca el musgo sobre la cabeza de Delly. Yo me centro en su pierna. La herida es mucho mayor que la que tengo yo, y hasta parece más profunda.— Te coseremos esto…— Aparto la mirada cuando empiezo a sentir las nauseas.
Cierro los ojos y dejo que Peeta se ocupe de la sangre y de las heridas. Mientras, yo subo a por nuestras cosas. Recojo todo y lo meto en las mochilas, no podemos quedarnos aquí, es posible que hayan oído el grito, y estén viniendo a por nosotros. Bajo al suelo de nuevo y compruebo que Peeta ha roto su camiseta y se la ha atado a Delly alrededor de su pierna.
— No podemos quedarnos aquí, Cato y su compañera vendrán a por nosotros.
— Delly no puede andar…– Susurra Peeta
— Dejadme aquí…iros…— Su vos suena débil, pero dura, nunca la había oído hablar así.
—¡NO!— Respondemos Peeta y yo al unísono. Le miro e intento mantener la compostura, pensar en un plan rápido.
— Está bien, Peeta te llevará en brazos, iremos a la cueva…
— ¿La que está al lado del río?— Asiento— Está muy lejos…— Sé a lo que se refiere, quizás Delly no aguante tanto y muera desangrada.
— Puede que encontremos otra antes…— Resuelvo, intentando no pensar en la chica de mi distrito y en su inminente muerte.
Peeta suspira y decide que es mejor no decir nada más. Con cuidado recoge a Delly del suelo, aunque ella gime y aprieta los dientes de dolor, lo que me hace pensar que puede tener también alguna costilla rota. Comenzamos a andar en silencio, voy detrás de ellos con el arco preparado y comprobando que no dejemos ningún rastro de sangre. Me preocupa que puedan encontrarnos, además, estando sorda de un oído me siento aún más desprotegida, no dejo de girar la cabeza hacia ese lado con miedo de que cuando pueda oír que alguien se acerca ya sea demasiado tarde.
Estamos caminando durante horas hasta que llegamos al riachuelo. Mientras que caminamos por el agua noto la respiración pesada de Peeta, tiene que estar ya muy cansado de cargar con Delly, aunque sea fuerte. También la oigo respirar pesadamente a ella. De vez en cuando gime o gimotea. Pero a medida que pasan las horas sus gemidos son menos intensos, signo de que se está debilitando. Necesitamos un lugar seguro. Por suerte encontramos el primer agujero escavado en la tierra cuando está amaneciendo. Como el primer día compruebo que no haya ningún animal dentro y animo a pasar a mis compañeros de distrito. Luego yo misma arranco varios arbustos y coloco algunas rocas allí y allá para que no se vea la entrada y quede lo más natural posible.
Delly parece caer en un duerme-vela en cuanto su cabeza toca el suelo. Peeta y yo suspiramos a la vez y comprobamos sus heridas. La de la cabeza, aunque tiene un aspecto horrible ha dejado de sangrar. Pero la de la pierna no ha tenido tanta suerte. El trozo de camiseta de Peeta está completamente lleno de sangre y pronto empezará a gotear.
— No podemos esperar más…necesita algo…tenemos que coserle la pierna— Murmura Peeta para intentar no despertar a Delly.
— No…— Suspiro— Creo que la herida es demasiado profunda para arreglarse con un simple cosido— Susurro— Necesita un medico de verdad.
— Tu madre es sanadora Katniss, seguro que has visto hacer eso miles de veces— Niego con la cabeza. En casa quien está ayudando con los heridos es Prim. Pero no puedo decirle que a mí las heridas me dan pavor.
— Por eso digo que no se arreglará cosiéndole. Pero conozco una planta que detiene las hemorragias, eso puede ayudarla, y luego, ya veremos. — Me muerdo el interior de la mejilla—Creo que la he visto, nace a la sombra de los pinos.
—No quiero que salgas.
— Peeta…no empieces…¿vale? ¿Prefieres verla morir?
—No…claro que no— frunce el ceño.
— Entonces no digas nada más. Además, así traeré algo para comer— Agarro su mano y se la aprieto, el coge la mía y se la lleva a los labios, haciéndome sonreír.— Volveré pronto, no pienso dejarte con ella a solas mucho tiempo— Sé que eso suena a novia celosa. Y esa ha sido mi intención. No por él, si no por todos aquellos patrocinadores que pueden estar viéndonos en este momento, y por los Vigilantes. Si la historia de amor les ha gustado, un triangulo amoroso haría que la audiencia en el Capitolio subiera como la espuma. Quizás manden ayuda para Delly.
— Katniss…
— Sssshhh…— Le tapo la boca con un beso.
No espero a que me diga nada más por miedo a que se arrepienta de dejarme ir. Salgo corriendo del agujero y lo vuelvo a tapar con cuidado. Preparo una flecha en el arco y me dirijo hacia la zona de pinos más cercana. Sé que aquí he visto la planta, como la que usó Rue está por todas partes si sabes verla bien.
No me cuesta mucho encontrarla. Recojo un buen puñado de hojas, las suficientes como para cambiarlas varias veces y rápidamente emprendo el camino de vuelta. En el camino consigo matar una especie de ave acuática, lo suficientemente grande para que nos dure todo el día racionándola. Aun así prefiero conseguir una o dos ardillas, o algún conejo. Y al parecer estoy de suerte porque enseguida veo el conejo más gordo que he visto en mi vida.
Pero la estática hace que se me escape.
—Atención chicos, atención— reconozco la voz de Caludius Templesmith— Felicidades a todos los que estáis, más o menos vivos…— Oigo como deja escapar una risita y el vello se me pone de punta—Solo anunciar una cosa, un cambio de reglas: este año, y por primera vez en la historia de los Juegos del Hambre, podrán salir de la arena dos personas, siempre y cuando ambas sean del mismo distrito.— Luego el golpe de estática anuncia que la comunicación se ha acabado.
Y yo solo puedo pensar en una cosa. Puedo sacar con vida a Peeta y Delly.
...
Agradecimientos: muchas gracias por todos vuestros reviews! Gracias por seguir leyendo! Gracias a Rebeca, Luin-fanel, Juliakyra, PeetaAndHerondales, Katniss bella luz, Angiiee7, oschii, thedylori, ahsayuni15f y Karrma.
Adelanto:
— Katniss…No me gusta discutir contigo…— le miro mientras que con el cuchillo abro el pollo (por llamarlo de alguna manera) para limpiarlo por dentro.
—No hemos discutido— Murmuro— Solo tenemos opiniones diferentes sobre tu seguridad.— Le oigo suspirar.
— Si quieres verlo así…
– Es así Peeta…— El vuelve a suspirar, resoplando.
— Yo lo veo como que tú siempre te pones en peligro por mí, por nosotros…— Mira hacia el interior de la cueva— Si a ti te duele que yo esté en peligro a mí me pasa igual. Es horrible…cada vez que te alejas…cada vez que vas a cazar o te antepones con el arco… yo…
Nota de autor: espero poder actualizar el fin de semana que viene.
Besos de fuego!
