Esa mañana había más frío, invierno ya había llegado, pero eso no molestaba a las personas que estaban en casa recostados en la cama o cerca de la calefacción, no ese día aún que estuviera lleno de nieve y algo de viento fresco, no iba a molestar a nadie, menos si eres un demonio.
'Mierda...', el pelirrojo se tocó la cabeza, luego volvió a su lado, era una hermosa pelirrosa de cabello largo, estaba algo torpe por lo que había pasado.
'Sigue durmiendo...', entonces comenzó a recordar lo que sucedió esa noche, las sensaciones, gemidos y sed volvieron a la mente de aquel pelirrojo.
Flash back
"Sa...sakura", sus colmillos eran muy filosos, la piel de Gaara dejó de estar tensa y dejó la sangre salir por los pequeños agujeros que Sakura le había hecho.
"Duele...", había olvidado como era ser mordido, ella después de 3 minutos lo dejó tranquilo, o eso pensó el.
"Gaa-ra-kun", lamió el cuello del pelirrojo hasta llegar a su abdomen el cual estaba muy bien formado, ella estaba comenzando a jugar la transformación estaba llevándose acabo.
"Perdóname...", lo mordió nuevamente, Gaara apenas estaba acostumbrándose. Rápidamente lo dejó, la lujuria lentamente se aprovechaba de ella.
"Gaara...mi cuerpo arde y mi cabeza duele", ella no sabía por que, lo quería sentir el calor, sentir la piel de Gaara de nuevo contra la suya.
"Tranquila, estas reaccionando a la mordida de ayer", para el, eso era normal.
"Duele...duele mucho Gaara", el la calló con un beso el cual ella correspondió.
"Se lo que necesitas...", dijo con una sonrisa picara, se dio la vuelta, dejando a Sakura debajo de el. Comenzó a lamerle el cuello, bajó a sus pechos, mientras su boca estaba ocupada con uno de los senos de ella, tomó el otro en una de sus manos.
"Sa-ku-ra", lo mordió, no salió ruido de la boca de Sakura, solo disfrutaba como el bebía de ella, el pacer del juego apenas comenzaba.
El bajó hasta su cintura, luego en la parte intima de ella, las sabanas estaban por encima de Gaara, comenzó a lamerle alrededor, introdujo su lengua dentro de la vagina, saboreando cada parte de su interior, esa sensación movió el tapete.
"Ahh...", entonces ella lo detuvo.
"No te has portado bien...Gaa-ra-kun", lo empujó quedando ella arriba de el, se montó encima de el haciendo que Gaara la penetrara.
"Sakura...", estaba rojo como un tomate.
"Ah...", Gaara se sentó y la jaló hacia ella quedando cara a cara, apretando el busto de Sakura, ella lo abrazaba mientras el la subía y bajaba delicadamente por su pene.
"Sakura-chan...", comenzó de nuevo más rápido, empezaron a gemir ambos. Toda una noche un delirio, muchos movimientos de cadera, piernas hacia los lados y el placer que los perseguía, la maldita lujuria les ganaba, la sed por sangre...la sed por amor.
Después de largas horas en movimiento se detuvieron para por fin descansar, casí quería amanecer.
"Sakura...", Gaara estaba algo nervioso.
"¿Si?"
"Quiero...preguntarte algo", estaba rojo de nuevo.
"Adelante"
"Tú...tú...", era tarde para dar marcha atrás, era su hora.
"¿Si?"
"¿Tú...quisieras...ser mi novia?"
"Pensé que nunca me lo pidieras...", le dio un beso tímido.
"Si...acepto ser tú novia"
Fin de flash back
'Si...eso era lo más difícil que había hecho en toda mi vida', Sakura seguía dormida, Gaara levantó un poco la cobija, el cuerpo de Sakura había cambiado, no solo el cuerpo sino también su cabello, era enorme.
"Mm..Gaara", ella comenzó a despertar lentamente, se apoyó en el pecho de el.
"Buenos días, cerezo", le dio un beso en la frente.
"Buenos días, cielo", de pronto ella sintió su cabello, era muy largo, sobre salía de la cama.
"Mi cabello..."
"Si...es muy largo"
"¿Como caminaré?"
"Tranquila, ya sabrás como"
"Perdón..."
"¿Por qué?"
"Por lastimarte...cuando estuvimos..."
"Sakura...", su voz seria la sacó de sus pensamientos.
"Lo que pasó anoche fue lo más increíble que me sucedió en toda la vida", una sonrisa volvió a el.
"Gaara...", ellos eran nocturnos pero apenas ella era un demonio, necesitaba dormir más.
"Anda, sigue durmiendo, lo necesitas", ella le sonrió.
"Bien...", cerró sus ojos, quedó apoyada en el pecho de el.
"Sakura...", sencillamente no podía ser mejor ese día.
El rápido buscó marcas en su cuerpo, había una que otra. Aún no podía creer lo que había hecho.
El estaba tan concentrado en sus pensamientos que no se dio cuenta que había tocado la puerta.
Comenzó a abrirse un poco, de ahí entró la más grande amenaza.
"¡Hija! ¡Gaara! ¿Como están?", entró sin decir nada y luego abrió los ojos, Sakura tenía un enorme cabello, estaba apoyada en el pecho de Gaara quien estaba sorprendido y rojo.
'No tienen...ropa...puesta', pensó Tsunade.
"¿Que demonios le hiciste a mi hija Gaara?", comenzó a gritar como cualquiera madre.
"¡Nada Lady Tsunade! ¡Ella solo...!", ella comenzó a reírse.
"Esta bien Gaara", ella entendió que llegaron a eso antes, llegaron a amarse.
Después de la pequeña sorpresa con Tsunade, Gaara decidió levantarse y vestirse, salió a la cocina intentando que no lo vieran pero en cuanto abrió el refrigerador la puerta de la cocina se cerró.
"Gaara...", la voz mayor se estaba acercando a el y estaba dándole escalofríos.
"Lady Tsunade...", se dio la vuelta con la caja de leche.
"Por lo visto has convertido a mi hija", su cara no había expresión alguna, era simple.
"Siento hacerlo antes de tiempo...Lady Tsunade", estaba rojo.
"No importa, lo ibas hacer de cualquier modo", entonces lo miró, su abdomen bien formado.
"Y ponte algo, hace frío", volvió a la sala.
'Genial...', vació la leche en un vaso, devolvió la caja al refrigerador.
'Frío...claro', comenzó a tomar la leche entonces sintió manos frías bajando de sus hombros a su pecho.
"Gaara...", era Sakura, su temperatura era diferente, ella era fría.
"Sakura...", el volvió y se encontró con una pelirrosa con mini falda y sostén.
"Al fin despiertas", ella tomó el vaso y bebió un sorbo.
"Soy fría, ¿por que?"
"Todos los demonios son diferentes, mi cerezo", le quitó el vaso.
"Y esto es mio", le guiñó el ojo.
"¿Y mi mamá?", salió detrás de el, salieron afuera y la vieron.
"Haciendo muñecos de nieve", la jaló adentro.
"Vamos a ponernos algo, si alguien pasa y nos ve así nos creerán locos", ambos se rieron. Después de unos minutos salieron, ella con un pantalón azul, blusa verde, la bufanda azul de Gaara y sus botas negras. El tenía su camisa café, pantalón negro, capa color vino y botas negras.
"¿Lista?", le sonrió mientras ella sostenía su cabello en una alta cola de caballo.
"Lista", ella también le sonrió. Salieron afuera donde Tsunade los esperaba con varios muñecos de nieve.
"Lo estaba esperando, muchachos"
"¿Para que los muñecos, madre?"
"Es para el entrenamiento"
"¿Entrenamiento?"
"Si, necesitas estar en forma para seguir cazando demonios", Sakura vio como Gaara sacó una navaja de su capa, la pasó por la palma de su mano izquierda, dejó que las gotas de sangre cayeran en los muñecos de nieve.
"Toma", Tsunade le dio una guadaña que tenía guardada.
"Ha estado en nuestra familia por generaciones", había perdido el filo.
"No tiene filo, pero te ayudará con la nieve", ella le sonrió.
"Comenzamos Sakura", los muñecos de nieve comenzaron a moverse, la atacaron y ella cayó.
"Son rápidos"
"Que no te asusten Sakura, eres un demonio, inténtalo de nuevo", de nuevo iban tras ella, los evadió.
"¡Terminalos Haruno!", la voz de su madre sonaba gruesa, era como si el padre de Tsunade estaba entrenándola.
"¡Esto no es juego! ¡Viniste a entrenar no a dormir todo el día!", Sakura no sabía si estaba fingiendo solo para hacerla reír o era ya en serio, volvió a buscar a Gaara, no estaba.
'Es hora...', ella se decidió, preocuparse por otros no era la idea de ese momento, ella debía acabar con los muñecos de nieve.
"¡Demuéstrame lo que tienes Haruno!", la voz de su madre sonaba dentro de su mente.
Era tiempo de que dejará su pasado para enfrentarse a su futuro.
Pasaron la mañana entrenando, Gaara aún no aparecía, Tsunade y Sakura entrarón para tomar chocolate caliente.
"¿Pero a que hora madre?"
"No lo se Sakura, soy tú madre no la de el", vació lo último de chocolate.
"Me estoy preocupando"
"Preocúpate por tu entrenamiento, a pesar que Gaara te convirtió eres muy débil"
"Necesitas hacer mejor que eso", volvió a ella para darle el chocolate.
"Gracias madre", fueron a la sala para ver la tele, mientras algo lejos de ahí, en el bosque fuera de Konoha, un pelirrojo estaba sentado sobre una rama de un árbol.
"Estas muy solo, Sabaku", un rubio ojiazul se recostó en el árbol.
"¿No deberías estar atento de tú futuro hijo?"
"Sigues enterándote de todo, Gaara"
"Naruto...ella esta apenas comenzando con su entrenamiento"
"¿Y como va?"
"Bueno..."
"Ya es suficiente, creo saberlo"
"Naruto...siento algo"
"¿Un bebe?"
"¡Idiota!", bajó y cayó encima de el.
"Algo pasará...algo malo"
"¿Quieres que llame a Sasori?"
"No...mi primo esta bien en casa, no hay necesidad de que venga"
"Bueno el es el que ve el futuro, pero sino lo quieres aquí de acuerdo"
"Ya hay muchos demonios aquí, lo último que quiero es que mi padre se moleste por traerlo"
"¿Entonces que sientes?"
"Algo malo...algo terrible Naruto", se puso de pie y ayudó a su amigo a levantarse.
"¿Y que harás?"
"Entrenar a Sakura, este sentimiento apenas nació cuando ella se convirtió", comenzó a saltar las ramas.
"Volveré con Hinata, si veo a Sai le diré para que este al tanto", ambos se fueron, Gaara al llegar ala casa vio a Sakura entrenando sin su madre.
"¡Ahh!", partió los muñecos que ella había hecho.
'Es terca', sonrió mientras se sentaba en la rama del árbol.
"¡Muere ya muñeco de mierda!"
'Y algo grosera', estaba observándola, su energía crecía cada minuto, su concentración era fija.
"Su padre estaría orgulloso", era Tsunade.
"Ya lo es", sonrieron ambos.
