Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.


...

Me despierta la claridad que entra a través de los arbustos que cubren la entrada de nuestra cueva. Tengo el brazo de Peeta cubriendo mi cintura y mi cabeza reposa sobre su pecho. Aún así mi sueño esta noche no ha sido tranquilo. He soñado con Prim haciéndose mayor, mi madre envejeciendo, y conmigo misma teniendo hijos. Con esos niños siendo elegidos en la cosecha. Aprieto con fuerza la camiseta de Peeta jurándome a mi misma que esos niños de ojos grises no entraran en la arena, porque no existirán. No voy a arriesgarme a eso.

Me incorporo apoyándome sobre mi brazo y me quedo mirando a Peeta, creo que no podría cansarme de mirarle. Así dormido dan ganas de acariciarle toda la cara, pasar los dedos por sus mejillas y sus largas pestañas tan rubias que parecen oro. Me hace sonreír levemente cuando su cara se arruga e inmediatamente después abre los ojos.

—Buenos días…— Susurra estirándose.

—Buenos días, por decir algo…— Intento bromear un poco. Aunque es verdad que estando aquí no podemos decir eso de "buenos días".

—Espero que al menos hayas dormido bien…

—Más o menos—Murmuro— He tenido un sueño raro…

—Yo también tengo pesadillas…—Posa sus labios sobre los míos y me acaricia la mejilla con ternura. Oírle decir eso hace que mi corazón se encoja, pero como no soy buena con las palabras no sé muy bien qué decir. Así que solamente continúo el beso, abrazándole, y aumentando la pasión. Pero el beso dura menos de lo que me gustaría porque oigo a Delly moverse. Cuando mi vista se dirige hacia ella, no se descifrar la expresión de su cara. Sus labios están curvados levemente hacia arriba pero sus ojos son tristes. Puedo imaginarme porque.

—Buenos días Delly— Intento sonreírle separándome de Peeta, porque me siento tan incómoda como ella.

— Hola…— Susurra ella mirándonos a ambos a la vez que oigo como su estomago ruje.

— Creo que es hora de salir a por el desayuno…— Sé que Peeta va a decir algo antes incluso de mirarle—Vosotros podéis recoger bayas o raíces, cerca de aquí. Si Delly está preparada para caminar…

—Creo que puedo hacerlo…

—No estaremos muy lejos los unos de los otros.— Prácticamente lo digo como una orden.— Y si oís algo raro, lo que sea, aunque sea un gruñido de un animal, gritareis mi nombre. ¿Entendido?— Delly asiente sin protestar, pero sé que Peeta tiene algo que decir, siempre tiene alguna pega para mis planes.

— ¿Y si eres tú quien tiene problemas?

— Voy armada…Pero si tengo problemas gritaré también…—Peeta me mira escudriñándome, lo hace para ver si digo o no la verdad — Te lo prometo.— Me acerco a él y le beso en los labios, pero rápidamente, me incomoda tener a Delly cerca.

Salgo de la cueva y compruebo que no haya nadie cerca con el arco preparado por si acaso, luego Peeta ayuda a salir a Delly. La chica cojea y poner cara de dolor, y Peeta le pregunta si está bien, pero haciéndose la fuerte (algo que me sorprende) la rubia de mi distrito dice que sí. Empezamos a andar hacia el bosque y pronto los pasos fuertes de Peeta y los cojeantes de Delly empiezan a molestarme. Hacen demasiado ruido, como si un ejército fuera tras nosotros. Estoy a punto de pedirles que caminen descalzos, pero tengo que recordarme que no están acostumbrados al bosque, que es un lugar aterrador y prohibido al otro lado de las alambradas del Distrito 12. Pienso en Gale y sus pies de terciopelo. Es espeluznante lo silencioso que llega a ser, incluso cuando está todo lleno de hojas caídas y resulta complicado moverse sin espantar a los animales. Seguro que se está partiendo de risa en casa, mientras que yo tengo que buscar los conejos que se alejan de nosotros

— Creo que voy a alejarme, los tres juntos…asustamos a los animales…— Peeta para variar pone los ojos en blanco.

— Sé que hago demasiado ruido así…—Delly parece disculparse, ruborizándose.

— No eres tú sola, Delly— Miro a Peeta con una media sonrisa.

— Cato podría oírte hasta desde el lago, Peeta…— Intento sonar suave, aunque al final consigo todo lo contrario y la frase suena brusca.

—Puedo manejar a Cato, Katniss no soy un debilucho.— Intento evitar resoplar.

—Si pasa algo me gritáis— Y esta vez miro a Delly que parece la más sensata y por suerte asiente.— ¿Te acuerdas de la melodía que…—Me cuesta decir su nombre— …que Rue me enseñó?—Delly asiente y la silba perfectamente.

—¿Era así?

—Sí…

—La repetiremos cada poco tiempo, para saber que estamos bien.—Sigo dando órdenes.

—De acuerdo.

— Quedaros por aquí, si vais a andar, descalzaros.— Me miran como si tuviera un tercer ojo— Bueno, pues entonces no os mováis mucho, chicos…

—Recogeremos bayas y raíces, ¿Nos vemos en un par de horas?—Asiento.

— No estaré muy lejos, gritad si ocurre algo.—Vuelvo a repetirlo.

Me alejo de ellos y a los pocos metros el sonido del bosque vuelve a envolverme. Oigo los pájaros cantar y a las ardillas corretear entre los árboles, aunque es una sensación extraña ya que sigo sin oír de un oído, y ya he perdido toda esperanza de poder volver a oír con él. Tendré que acostumbrarme. Preparo el arco y con la tranquilidad de oír silbar a Delly y Peeta me alejo un poco más y pronto tengo dos conejos y una ardilla gorda. Decido que con eso basta; puedo poner algunas trampas y quizá pescar algo, lo que, sumado a las raíces de mis compañeros, nos valdrá por ahora.

Al volver sobre mis pasos me doy cuenta de que llevamos un rato sin señal de ellos. Cuando silbo y veo que no recibo respuesta, echo a correr y llego a la mochila y el montón de raíces en un segundo. Todo está ahí perfectamente colocado, pero ellos ¿Dónde están? ¿Por qué no silban? ¿Por qué no les oigo andar?

Entro en pánico inmediatamente. Les he perdido. Les he perdido a los dos. A Peeta, a mi Peeta y a Delly.

—¡Delly! ¡Peeta!— Chillo sin importarme si Cato llega a oírme.—¡Peeta!

Me doy la vuelta al oír como unos arbustos se mueven, preparando en el proceso una flecha en el arco. Estoy a punto de dispararla cuando veo que es él, mi chico del pan.

—¡¿Se puede saber que estáis haciendo?!— El miedo sale por mi boca sin que pueda controlarlo. Él se asusta y suelta las raíces y las bayas que tiene en la mano.

—Hemos encontrado un arbusto un poco más lejos…

—¡NO! Teníais que quedaros aquí, cerca, y silbar ¿Por qué no habéis silbado?

—hemos silbado…

—¡Mentira! ¡Llevo un rato sin oíros!— en su cara se refleja la confusión pero no puedo dejar de gritarle— Creía que Cato os…yo…—Peeta me rodea con sus brazos pero yo no puedo responder el abrazo.— Sí os llega a pasar algo….si te pasara algo yo no…yo…yo…

Me aparto de él porque estoy empezando a sollozar. Cuando oímos un cañonazo. Ambos nos miramos y gritamos un "Delly" casi ahogado. Yo me quedo estática durante un segundo pero inmediatamente preparo el arco. Cato está aquí y acaba de terminar con la vida de Delly. Pero Peeta no se queda quieto, y no entiendo por qué, el cañón ha sonado, Delly ya está muerta.

—¡Peeta!¡NO!

No me hace caso y sigue corriendo. El aerodeslizador aparece a unos metros de nosotros, pero en su gancho no veo las dos coletas de Delly, si no un destello pelirrojo. La chica de cinco. La Comadreja. Peeta sigue corriendo llamando a Delly y yo veo como la chica se levanta de entre unos arbustos. Peeta llega a su altura y la abraza con fuerza. Le oigo repetir un "¿estás bien?" varias veces y cuando Delly asiente veo algo que me parte en dos.

Peeta besa a Delly en los labios durante un par de segundos.

A mi cerebro le cuesta procesar esa imagen y me la repite una y otra vez, pero no puedo tener ni un segundo de duelo ya que mi mirada se fija en el arbusto sobre el cual estaba agachada Delly. Corro hacía ellos y le doy un manotazo en la mano llena de bayas a Delly haciendo que las suelte recordando las palabras de papá "Estas no Katniss, estarías muerta antes de que te llegaran al estómago".

—Katniss yo…— Empieza a tartamudear ella.

—¡Corred!¡Cato está cerca! podremos escondernos!—Peeta tira del brazo de Delly que se pone en camino cojeando. Entonces me doy cuenta de una cosa: Una de las enormes raíces que tenían junto a la mochila estaba partida a la mitad y el montón de bayas parecía picoteado.

—Quietos…—Susurro sin moverme.—No ha sido Cato…

—¿Cómo que no?—Grita Peeta— ¡Es el único que queda!

—¡Habéis sido vosotros!—Le grito también— con esto—Me agacho y recojo una de las pequeñas y redondeadas bayas— Son jaulas de noche, solo una nos podría matar a los tres.

—Creia que era las mismas que Rue recogía…—Murmura Delly sonrojada.

—Pues te equivocaste— Digo bruscamente, enfadada y celosa, queriendo arrancarle esas dos coletas despeinadas.—Esas nos matarían…

—Lo siento Katniss…—Sigue murmurando, tanto que casi ni la oigo.

— Supongo que ya no importa, al menos no habéis comido ninguna mientras que las recogíais, algo es algo…—Me muerdo el interior de la mejilla intentando controlar mis sentimientos e intentando apartar de mi mente la visión de Peeta y Delly juntos.— Ya tenemos comida suficiente.— Me agacho y recojo unas cuantas bayas.

—¿Qué haces?—Pregunta Peeta sorprendido.

—Si engañaron a esa chica, podrían engañar a Cato si nos sigue y cree que nos las comemos, seguro que está muerto de hambre…

—Y estaríamos en el 12— Acaba la frase Delly.—Pues vámonos…SI ha visto el aerodeslizador sabrá que hemos sido nosotros vendrá a buscarnos.

—No, vamos encender un fuego aquí mismo.—Me siento y saco de mi mochila las piezas que he cazado.

—¿Quieres enfrentarte a Cato?—Peeta parece asustado de nuevo

—No, quiero comer. Si ve el fuego sabrá que no nos escondemos, y somos tres a uno. ¿Tú te acercarías?— El niega con la cabeza— Pues ve a por la otra mochila y las raíces.

Empiezo a despellejar el conejo sin mirarles, enfadada con ellos y con el mundo por la estúpida muerte que ha tenido la chica pelirroja y la que podrían haber tenido los tributos de mi distrito. Y aunque la muerte de la chica debería ser más importante, mi cerebro se va al beso que he visto. Recordándolo con toda nitidez. Lo comparo con los besos que Gale y yo nos damos cuando conseguimos una buena pieza, pero no es lo mismo, esos besos son rápidos, menos de un segundo, como si nos los diéramos en la mejilla.

Además, Peeta y yo tenemos algo.

Y la ha besado…

Peeta consigue hacer prender la madera húmeda. En un momento tenemos los conejos y la ardilla asándose, y las raíces envueltas en hojas cociéndose en las brasas. Yo no digo nada y mantengo mi vista alejada de ellos vigilando por si el último tributo se acerca. Cuando la comida está hecha reparto el conejo entre los tres y seguimos en silencio. Un silencio muy incomodo. Tan incomodo que hasta deseo que aparezca Cato. Pero no lo hace y el silencio continúa solo interrumpido por los sonidos del bosque.

Cuando acabamos de comer me levanto, y aunque deseo subirme a un árbol sé que Delly no lo podría conseguir. No tiene la agilidad suficiente y su pierna sigue mal herida, aunque su salud esté mucho mejor. Y sí, mi parte irracional la dejaría apañárselas sola, por besar a mi chico del pan, pero no puedo. Por lo que sin esperar vuelvo a caminar hacia nuestra cueva, pensando en lo que puede pensar la audiencia en estos momento, con solo 3 tributos vivos y un maldito triangulo amoroso.

...


Agradecimientos: muchas gracias por todos vuestros reviews! Gracias por seguir leyendo!

Adelanto:

A partir de ahora el adelanto lo encontraréis en mi página web de facebook:www. facebook. con/pages/Sweet-Dreams-86-fics/531602540239142 (unid los puntos y sustituir la n del "con" por una m)

Nota de autor: espero poder actualizar el fin de semana que viene.

Besos de fuego!