Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.
...
Inmediatamente Peeta y Delly me siguen. Caminamos en un silencio tan incomodo como el que teníamos cuando estábamos comiendo. Mi cerebro sigue sin entender ese beso, y tampoco entiende porque estoy tan enfadada. Solo fue un beso de alegría ¿no? Pero saber que estuvieron juntos, como pareja, saber que es posible que Peeta se acostara con ella, hace que ese beso no sea un simple beso.
Recordarlo es como si me clavaran mil agujas en el pecho. Y no puedo hacer otra cosa que odiarme por eso. Esta es la peor sensación del mundo.
Llevamos más de una hora andando cuando Peeta se pone a mi lado.
—¿Qué te ocurre, Katniss?— Susurra mirando hacia atrás, a Delly que nos sigue cojeando.
—Nada, ¿Qué me va a pasar?
— No soy tonto, te conozco, llevas sin hablarme desde que murió la Comadreja.
— ¿Estas enfadada por las bayas? No sabíamos que…
— No estoy enfadada por las bayas— Espeto cortándole la frase.
— ¿Entonces?
— Si tengo que explicártelo es que eres más tonto de lo que creía.
—¡Hey!— Me agarra del brazo con fuerza, no la suficiente como para hacerme daño pero si clavando sus dedos en mi piel— Katniss ¿Qué demonios…— De repente abre los ojos desmesuradamente clavándolos en los míos.— El beso…
— Chico listo…—De un rápido movimiento me suelto de su agarre.
— Estás celosa.
—No lo estoy— Miento— Pero no entiendo porque la besaste…Bueno, creo que sí que lo entiendo. Después de todo yo solo soy una chica de la Veta, con la que dar un bonito espectáculo aquí— Susurro, aunque supongo que no puedo evitar que las cámaras recojan mis palabras.
— ¿Espectáculo? ¿Pero de que hablas? Todo lo que he dicho aquí es cierto, todo lo que siento por ti, todo.
—¿Y entonces por qué la besaste? A ella, la chica con la que "intentaste algo".
—Pues…pues….—Tartamudea— Pues porque me alegré de que estuviera viva.
—Yo también me alegré y no la besé.
— ¿Y si hubiera sido Gale?
—No metas a Gale en esto…— Murmuro avergonzándome casi al instante porque posiblemente yo habría tenido la misma reacción que él si el que hubiera estado en peligro hubiera sido mi amigo.— El no habría cogido las jaulas de noche.
— Pero si hubiera estado en peligro seguro que habrías tenido casi el mismo impulso.
—Eso no lo sabes.
—Lo habrías hecho, seguro.
—Peeta, no quiero discutir eso, lo hecho, hecho está, y sí me ha enfadado que os besarais, pero creo que es normal que me enfade teniendo en cuenta que yo creía que tú y yo…
— ¿Somos pareja?—Termina el preguntando con una media sonrisa.
—Algo así. Después de…de lo que hemos vivido aquí.
—Yo lo tomaba como un hecho, después de lo que "hemos vivido aquí"— me imita.
—Pues deja de besar a otras, Peeta…—Y diciendo eso vuelvo a andar porque Delly está ya muy cerca de nosotros y no quiero que nos oiga.
Llegamos a la cueva cuando ya casi ha anochecido, compruebo que nadie ha entrado en ella y nos metemos dentro. Esta noche será una noche muy larga. Es necesario que alguno nos quedemos vigilando porque Cato podía aparecer en cualquier momento y sin saber que contenía su mochila y la de Thresh puede ser una situación peligrosa.
Me siento junto a la entrada de la cueva a observar la luna, deseando que sea la misma luna que veo desde casa, aunque quizás solo sea una proyección más de los Vigilantes. Siento como Peeta se sienta a mi lado y me ofrece un trozo de ardilla y una de las "raíces de Rue" asada. Mordisqueo la carne sin muchas ganas esperando a que hable, porque le conozco y sé que lo hará.
—Katniss…—Allá vamos—Lo siento, espero que me perdones. No dejamos de discutir todo el rato...
—Lo sé, pero es por la situación— Suspiro— Empezar una relación en los Juegos del Hambre es extraño.
—Podría definirse hasta un poco bizarro–Sonríe tristemente—Pero aún así me siento afortunado de haber entrado… porque por fin te has fijado en mí.
—Peeta…—me muerdo el labio sin saber muy bien como decirlo, hablar de estas cosas nunca se me ha dado bien— Desde que me lanzaste aquel pan todos los días me he fijado en ti, en el colegio e incluso cuando iba a llevarle ardillas a tu padre te buscaba con la mirada…Era algo extraño.
— Nunca te vi mirándome.
—Porque sabía cuando mirar para que no me descubrieras.
Oigo como se le escapa una risita que se corta por el himno. El cielo se ilumina ocultando la luna y después del sello, aparece la cara de la Comadreja. Mis ojos se dirigen hacia Delly que aparta la mirada y se mete al fondo de la cueva, sé que se siente culpable, pero debería entender que aunque su muerte no fuera intencionada les acerca un paso más a casa. Peeta también la mira pero luego vuelve a mirarme a mí.
—Empiezo a creer que lo conseguirás…—Dice cuando la cara de la chica desaparece del cielo.
—¿Qué?
—Sacarnos de aquí, vas a conseguirlo…
—¿Acaso lo has dudado en algún momento?— Intento mirarle con superioridad.
— En un par de ocasiones…—Su mirada va hacia la herida de mi frente y yo me la toco con cuidado, aún duele.
— En ese momento yo también lo dudé…—Susurro
—Pero salimos adelante, y saldremos de aquí, viviremos en la Aldea de los Vencedores.
—No, vosotros viviréis en la Aldea, yo volveré a la Veta…—Aunque ahora que está tan cerca el final, no sé qué planes tienen conmigo, quizás después de esto me dejen en el Capitolio, quizás me corten la lengua y me conviertan en un avox.
—¿No querrás vivir conmigo?— Sonrío ante tal propuesta, es una autentica locura, pero en mi mente no suena del todo mal.
—Yo sí, pero tendrás que contar con la autorización de mi madre—Gracias a la luz de la luna veo como su nuez sube cuando traga en seco.— Creo que con 16 años aún tendré que vivir bajo su techo.— "si es que vuelvo" quiero pronunciar, pero me lo guardo para mí, no quiero asustarle.
—¿Esa respuesta quiere decir que estoy perdonado?
—Es respuesta quiere decir que entiendo la reacción.—Coge mi mano y me la besa.
—Sabes que te quiero…—Susurra y me la vuelve a besar entrelazando sus dedos con los míos.
—Lo sé…— y yo no soy tan buena con las palabras así que no puedo decir que yo también le quiero, pero me inclino y poso mis labios sobre los suyos.
—Ahora deberíamos acabar de cenar y dormir…—susurra con la respiración acelerada por nuestro beso. Yo niego con la cabeza.
—Esta noche hay que montar guardia, Cato nos estará buscando. No es seguro que los tres durmamos. Haré el primer turno.
—Puedo quedarme contigo, Delly tiene que descansar.
—Por eso hay que hacerlo en dos turnos…—Intento razonar con él.
—¿No quieres que me quede contigo despierto?
—No es eso Peeta, tienes que descansar—Le doy un rápido beso atrapando su labio inferior con mis dientes— yo estoy acostumbrada a esto.
—No empieces de nuevo con eso…—pone los ojos en blanco pero luego me mira sonriendo para quitarle importancia—Dormiré un poco.
—te despertaré en unas horas.
— Esta bien…
Nos acomodamos en el interior de la cueva cerca de Delly que parece tan agotada que ya está sobre su saco de dormir. Peeta saca el nuestro de la mochila (que a estas alturas huele a carne asada) y lo coloca junto a mí. Luego se tumba mirándome, una mirada que al rato me incomoda por lo que vuelvo a mirar hacia la entrada de la cueva, a la luna que lo ilumina todo. Cuando vuelvo a mirarle ya está dormido. Su expresión es relajada y me alegra que al menos el descanse un poco.
La luna empieza a avanzar en el cielo indicando las horas, mientras que empieza a hacer un frío atroz. Cuando no puedo soportarlo más me meto en el saco de dormir con Peeta. Intento no despertarle y al parecer lo consigo porque su respiración no varía de intensidad cuando dormido me rodea con un brazo. Sonrío hundiendo mi cara en su pecho. Huele a él, a su aroma personal, pero también a nuestro sudor y a carne asada. Y aunque podría ser un olor desagradable para la mayoría, yo me siento afortunada de estar percibiéndolo. Sé que tengo que permanecer despierta, pero cuando los ojos empiezan a cerrárseme despierto a Peeta y le digo que siga vigilando él. En cuanto él asiente yo caigo rendida en un profundo sueño.
Me despierto cuando la luz empieza a entrar en la cueva. Estoy junto a Peeta, acurrucada contra su pecho mientras que el acaricia mi espalda. Me estiro suavemente e incluso podría sonreír si no estuviera sobre el duro suelo. He dormido plácidamente y sin ningún tipo de pesadillas, aunque ahora me duela todo el cuerpo.
—Buenos días— Me saluda con un beso en la frente.
— Buenos días…— Me estiro y le beso en los labios.
Nuestros labios se mueven con suavidad contra el del otro, pero poco a poco la intensidad de nuestros besos aumenta. Peeta devora mi boca y en un movimiento rápido hace que mi cuerpo repose completamente sobre él, a horcajadas, como aquella noche tan memorable. Sonrío y mis labios atacan ahora su cuello haciendo que su respiración se vuelva errática. Sus manos no saben a dónde ir, así que se posan directamente en mi trasero, pegándome aún más a su cuerpo. Nuestras intimidades se rozan y de la garganta de ambos se escapa un gemido. Me siento extraña porque echaba de menos ese calor tan característico en mi bajo vientre. Quería volver a sentir esa ansiedad, esa hambre. Pronto siento la humedad de mi excitación, olvidando dónde estamos y con quien estamos, hasta que un carraspeo me hace parar y levantar la cabeza del cuello de mi Chico del pan.
— Lo siento— Murmura Delly— pero es algo incomodo, ehm…veros…—Se incorpora y saltando por encima de nuestros cuerpos sale de la cueva—Voy al río ¿puedo no?—No espera una respuesta y continua— Necesito refrescarme.—Sale de mi campo de visión en unos segundos, cojeando.
—Eso me hace sentir mal…—Murmura Peeta dándome un rápido beso.—Ya continuaremos esto donde lo hemos dejado en otro momento.—Me hace sonreír mientras que noto como mis mejillas se calientan, cuando voy a responder que eso suena poco caballeroso el grito de Delly llamándome me asusta.
Me levanto apoyándome sin ningún cuidado sobre Peeta que gime bajo mi cuerpo, solo me permito coger el carcaj y el arco y salgo por el agujero todo lo rápido que puedo, dispuesta a enfrentarme a Cato, el no haber oído el cañonazo aún me da esperanzas. Cuando mis ojos se acostumbran a la luz de la mañana veo a Delly a unos pocos metros de mí. Busco rápidamente con la mirada al tributo del dos, pero no le veo por ninguna parte.
—¡¿Qué ocurre?¿qué has visto?!— Grito intentando que el terror no invada mi cuerpo preparando el arco y mi mente para lo peor.
— No hay agua…
—¿Qué?
—El reguero, está seco…— Me señala el lecho del río ahora completamente seco. Me acerco de una carrera y toco la tierra, está completamente seca.
— Deben de haberlo drenado por la noche.
—El lago —dice Peeta— Ahí quieren que vayamos.
—Quizá en los estanques tengan algo de agua.— Dice una Delly que empieza a asustarse demasiado.
—Podemos mirar—responde él, pero sé que lo hace para darle esperanzas.
Caminamos hasta una de las partes más profundas del riachuelo, donde Delly dice que encontró a Rue, pero está tan seco como todo lo demás.
—Tienes razón Peeta, nos llevan al lago…— Susurra ella.
—Pues vamos, ¿Para qué esperar más? La próxima vez que comamos será en el Capitolio, chicos.
Les animo y emprendemos la caminata.
...
Agradecimientos: muchas gracias por todos vuestros reviews! Gracias por seguir leyendo!
Adelanto:
A partir de ahora el adelanto lo encontraréis en mi página web de facebook:www. facebook. con/pages/Sweet-Dreams-86-fics/531602540239142 (unid los puntos y sustituir la n del "con" por una m)
Nota de autor: espero poder actualizar el viernes que viene como muy tarde!
Besos de fuego!
