Llegue a mi habitación, Sai y Kiba estaban jugando videojuegos, no les dije nada. Se veían tiernamente estupidos con solo estar juntos. Tire el bote del café, me di una ducha, me puse un bóxer color negro de calaveras blancas y un short negro.
"La primera noche y ya estoy aburrido", necesitaba entretenerme con algo.
Tome un libro de los que mi madre me había comprado, titulado "Tipos de Flores", no era exactamente un libro de jardinería, sino de chicas. Me pareció patético en el instante que me lo dio, mi hermano Kankuro dijo que se lo prestara cuando terminara y mi hermana Temari se estaba burlando mientras me preguntaba si ella era una rosa o una margarita.
"Tonta", ¿Cómo se va creer una rosa?
Le dije que una girasol por ser grande, llamativa y pidiendo atención. Se molesto conmigo ese día y me dio un golpe en la cabeza. De pronto me llego un mensaje de Kankuro, lo que me recordó ponerlo en silencio. Cuando lo leí me pareció una broma pero luego pude captar lo que quería decir, lo puse en silencio comencé leyendo, pero no podía creer lo que había pasado hoy. Tantas cosas en un día, vaya. ¿Cómo serán los demás días que mis hermanos y yo estaremos aquí?
– ¡Gane! ¡En tu cara Sai!
–Cállate Kiba, vas a despertar a los otros cerebros que están aquí enfrente de nosotros.
– ¡Que se enteren que te gane! ¡En tu cara Sai!
Estaba pensando en cosas bonitas…y luego esto, mierda, ¿Qué no piensan dormir o por lo menos callarse la boca?
– ¡Que te calles!
– ¿Tienes vergüenza cierto, Sai?
– ¡Claro que no infeliz!
– ¡Te gane! ¡Admítelo!
– ¡Esta bien lo admito! ¡Pero al menos yo si tengo una novia!
Entonces Kiba se callo, me sentí igual o por lo menos eso creo cuando Sai lo menciono de esa forma, ni yo tenía novia pero… ¿Debería tener?
–Una apuesta...
– ¿Qué quieres?
–Sino le dices a Hinata lo que sientes por ella, tendrás que darme tu preciada mascota.
– ¿Qué? ¡Estas loco Sai! ¡No pienso darte Akamaru!
–Entonces no tendrás problemas en confesarte, ¿cierto?
–Eres un…un…
– ¿Un que?
–Olvídalo…
– ¿Entonces?
–No pienso aceptar esa apuesta, Sai, eres muy cruel.
–Solo soy realista, Kiba.
–Te odio, ¿sabias?
–Igual yo te quiero Kiba.
– ¡No me digas eso!
– ¿Kiba a donde vas?
– ¡No me toques!
– ¿Por qué?
– ¡Me violaras!
–Entonces acepta la apuesta.
– ¡Bien, la acepto!
– ¡Aja! ¡Y Gaara es testigo!
– ¿Yo soy que?
Narrador
Martes, el segundo día en la universidad, en la habitación #130 del edificio de las mujeres, una pelirrosa estaba comenzando a despertarse por que una de sus amigas aun estaba haciendo tarea.
– ¿Hinata?
–Lo siento, ¿te desperté?
–No, estoy bien. ¿Pero que haces, no dormiste?
–No, tuve que terminar esto.
– ¿Ya esta todo?
–Si, aun que le faltó información a Ino pero pude completarlo.
– ¿Y a mi?
–No, el tuyo esta completo.
–De acuerdo, me daré un baño.
–Esta bien, haber si puedes despertar a Ino antes.
–Eso será fácil.
La ojijade de acerco a la rubia que aun permanecía dormida pero casi fuera de la cama.
–Ino…
– ¿Mm?
–Sai te esta llamando…
–Dile que estoy durmiendo…
Se quedo un minuto en pausa entonces reacciono.
– ¡Sai!
Cayo de la cama y Sakura entro lo mas rápido al baño para que Ino no se vengara.
– ¡Sakura sal de ahí!
– ¡No!
– ¡Sakura!
– ¡Ino por favor! ¿Algo de silencio? Estamos despiertas y hay personas que no.
–Esta bien, ¿terminaste el informe?
–Si pero a tu información le faltaron varios puntos.
–Lo siento, deja que lo termine.
–No déjalo, ya lo hice.
– ¿Haber Hinata, te quedaste toda la noche despierta?
–Si…
–Date la vuelta.
–Estoy guardando el archivo en la memoria Ino, no puedo.
– ¡Excusas!
Hizo que diera vuelta y vio su rostro, las pequeñas ojeras que estaban comenzando a nacer, Ino no le gustaba como se veía esto, ella siempre miraba a los cerebros andar así y no es tan agradable que digamos.
– ¿Sakura, terminaste? Hinata un baño, un masaje y algo de maquillaje.
Entonces la chica salio enredada en una toalla con el cabello mojado.
– ¡Dios mío Hinata! Llevala adentro, me secare para darle un masaje.
Y eso hizo, Ino le dio un baño a Hinata aun que esta estaba muy apenada, Sakura entro ya vestida con un mini short negro, una blusa negra manga larga y sus botas negras. Tomó una de las cremas que habían ahí y comenzó a darle el masaje, de mientras Ino también se ducho y se vistieron, Ino de un vestido corto color lila manga corta con tacones bajos y Hinata una falda corta azul marino, blusa blanca y zapatos negros algo de maquillaje por las ojeras, accesorios y listo.
– ¿Qué hora es?
–Temprano, 5:07 a.m.
–Gracias Hinata, talvez podamos desayunar algo antes de clases.
–Es cierto, siempre nos despertamos tarde, salgamos.
Las chicas salieron, algunas habitaciones tenían la luz encendida otras no. Las tres fueron a la cafetería donde ya algunos estaban ahí desayunando.
–Buenos días jóvenes, ¿Qué desean?
–Yo quiero un emparedado y un jugo, gracias.
–Um, quiero pan, queso amarrillo y agua, ¿si no es mucha molestia?
–A mi solo déme un café no tan caliente y pan dulce, por favor.
– ¿Segura que solo eso Sakura?
–No tengo tanta hambre hoy Hinata.
–Tranquila Hinata, el punto es que tenga algo que comer en el estomago.
–Si, en el receso comeré mejor, gracias por preocuparte.
–Vamos a nuestra mesa antes que nos la ocupen.
–Claro, vamos.
Dieron la vuelta para ir a su mesa preferida pero antes de llegar, Sakura casi se tropieza con un pelirrojo pero su café de le cae encima.
– ¡Ah!
– ¡Lo siento! ¿Estas bien?
–Si pero…
Señaló su blusa
–Lo siento…Sakura.
–Vamos Sakura, tenemos que regresar para que te cambies.
– ¡No esperen!
– ¿Qué pasa Gaara?
Comenzó a quitarse el suéter, se quedo con una playera blanca.
–Toma, no quiero que vayas a llegar tarde a tu clase.
–Gaara pero…
–Pero nada, acéptalo. No puedes andar por ahí con una blusa empapada de café.
–Gracias Gaara
Le dio un beso en la mejilla, algo que ella misma se sorprendió, se vieron por última vez, sonrojaron y ella se fue.
"Despertar temprano tiene sus ventajas", dijo Gaara para si mismo.
Mientras tanto en el baño de mujeres, las chicas apenas acababan de llegar.
– ¿Tu sostén también se mojó?
–Supongo que si.
–Toma, entra y ve si esta mojado o no.
–No se preocupen, aquí en mi bolsa tengo de todo.
– ¿De causalidad no tienes un elefante ahí dentro?
–Que graciosa Sakura.
– ¿Y bien?
–Si esta mojado, Ino pásame el que tienes.
– ¡Claro!
Ino le pasó el que tenía en la bolsa, realmente era grande y tenía las cosas de todas ellas.
Esperaron unos minutos mientras miraban el reloj, aun era temprano pero ya se estaba acercando la hora para ir a clase, solo eran las 6:15 a.m.
– ¿Sakura?
– ¿Cómo te quedo?
–No se, díganmelo ustedes.
Al salir, vieron a Sakura con el suéter café que Gaara le había prestado, le quedaba bien.
–Dame un peine, estoy hecha un desastre.
–Iré a dejar tu sostén a la lavandería Sakura.
– ¡No tardes, Ino-chan, tenemos que ir a clase!
–Tranquila, ahí tienen mi bolsa, ahora vengo.
Ino se fue dejando a sus dos mejores amigas.
– ¿Ahí esta?
–Si, date la vuelta, deja que yo lo haga.
–Gracias Hinata.
–Sabes, fue muy caballeroso de su parte por prestarte su suéter.
– ¿Quién?
–Gaara, tontuela.
–Ha, cierto.
– ¿Crees que le gustes?
– ¿Por qué dices eso?
– ¿No lo viste?
Sakura no dijo nada, intentaba recordar la escena donde el café le cayó encima pero también donde beso a Gaara fue lo que recordó al final.
