Millitary.
Te debo demasiado, tanto que podría entregar mi vida en tu lugar, si exigen tu cabeza daré la mía, si exigen tu vida daré la mía sin dudarlo, por ello te cubro, te protejo, te procuro muy a pesar de que te niegues, la guerra más importante es la que tienes sobre la cabeza, aquella que no te deja pensar claramente en lo que quieres y por quien lo quieres. Este fanfic participa en el mes Nejiten del foro "El Neji/Tenten no ha de morir".
Disclaimer: la historia es de mi completa autoría, Naruto no me pertenece, los personajes aquí involucrados pertenecen a Masashi Kishimoto.
Recuerdo como si hubiese sido ayer, y es que la semana pasada tan solo sucedió... Recuerdo aquel tren, donde tanta gente perdió la vida a causa de una bala perdida, mía o de ellos, eso no pude saberlo.
Hace minutos me preguntaba "¿Por qué haces esto? ¿Cuál es tu vocación?"
Ahora, de nuevo me pregunto ¿Por qué lo hago? ¿Desde cuando dejó de importarme que me llamaran perro del ejército? ¿Desde cuando comencé a dedicarle mi visión, mi puntería y mis armas?
Lo conozco desde que tengo memoria, mi padre era un reconocido médico de la milicia, admirable por donde se viera, tanto que aceptó un alumno en particular, alto, de piel blanca y tersa como una perla, ojos lilas de un color tan vivo y apagado a la vez... Su cabello a veces no concordaba con lo demás de su apariencia pero me hacia sentir bien que además de mi existiera alguien que heredara sus conocimientos.
Un día simplemente llegué a casa, alrededor de ella una cinta color amarillo advertía que algo había pasado, la escena era macabra, sobre el suelo yacía el cuerpo inerte de un hombre admirable, reconocido, cubierto por una sábana blanca, mi padre había muerto.
El día del funeral nadie asistió ¿donde estaba la gente que tanto le admiraba? Además de mi persona solo asistió alguien más... Neji Hyūga.
- Es una lástima... Que un hombre tan admirable termine en un hoyo cuando la gente que merece estar aquí sigue viva.
- La policía dijo que se trataba de un suicidio.- me sostuvo del brazo.
- Tu y yo sabemos... Que no se trataba de eso... Tu padre no tenía razones para suicidarse.- acto seguido se colocó una boina que figuraba los símbolos de la milicia.
- Felicidades...
- ¿Por esto? Le debo mucho a tu padre y lo poco que puedo hacer por el es ingresar al lugar para obtener respuestas.- de su bolsillo sacó una tarjeta con un número telefónico.- si necesitas algo... No dudes en llamar...
- Gracias...- de inmediato se marchó, su figura marcada caminando en el desolado paraje se veía cuan obra de arte... Me quedé un momento más, supongo que mi padre querría un poco de compañía después de eso...
Tres meses bastaron... Para que tomara el teléfono y marcara.
- Diga...
Aquella voz del otro lado del auricular me estremeció, debía contestar o colgaría.- escuche que le han ascendido al puesto de teniente.
- ¿Tenten?- preguntó impresionado.- es grato escuchar noticias tuyas... Gracias pero... Como sabes que... Soy teniente.
- Si... Soy yo, son meros rumores que se esparcieron por la zona, te felicito.- colgué, fue la llamada más apresurada y tonta pero me gratificaba saber que esperaba mi llamada, o de eso tenía la impresión.
Todo se revelaría al día siguiente...
- Teniente Neji Hyūga.- la voz enérgica del fuhrer resonó.- al ascender a este puesto tiene derecho de elegir a un sub-teniente.- los archivos de varias personas eran puestos sobre el escritorio.- revise los archivos de cada uno para decidir el ascenso de alguno de ellos.
- Ententido.- el saludo militar posando sobre su frente se asomaba, el fuhrer se había retirado dejando a un indeciso castaño buscando quien llenara sus expectativas.
Sobre el escritorio quedaba el único archivo de la persona elegida.
- Me llamaba señor.
Sobre el escritorio con los dedos de sus manos cruzándose, posados sobre su barbilla me examinaba.- Así que... Los rumores decían eso.
- Yo...
- Debes escuchar más seguido los rumores... A partir de hoy eres ascendida a sub-teniente.
- Señor...- estaba shockeada... Preguntándome ¿por qué entré aquí?
- A partir de ahora tu me cubrirás.
¿Estaba todo planeado? Recuerdo todo lo que había hecho por mi, a pesar de ser un militar todos los días había un arreglo floral sobre la mesa de mi casa... Además de mi, mi padre le había otorgado el privilegio de regalarle una copia de las llaves de la casa, si algo me sucedía o si algo necesitaba él estaría dispuesto para mi.
Ambos nos cubríamos por turno... Dentro y fuera del cuartel.
El tren... Hace pocos días sucedía la primer batalla, protegeríamos a como diera lugar una caja por la que si era hurtada la cabeza de nuestro líder pagaría las consecuencias.
- Mi vocación... Mi lugar en el ejército fue por decisión propia... Para proteger a quien le debo la vida, alguien que aprecio.- coloqué la boina sobre mi cabeza para alistarme, protegería su espalda aunque peligrara la mía.
Y aquí estoy... En un cuarto de hospital, despertando, sobreviviendo de una cirugía para la extracción de aquella mortífera bala que atravesó mi espalda, en defensa de alguien a quien le soy leal, un ideal un poco inusual pero que cumpliré hasta el último de los días de quien deje este mundo primero...
- Despertaste... Estaba preocupado.
- Teniente... Gracias...
- Antes creía ser leal a una palabra... La de tu padre... Hasta que conoces las razones por las que deberías serlo y tus ideales cambian... Nunca me arrepentiré de elegirle como protectora fiel de este líder.
- Testarudo... La lealtad nace de los ideales de cada quien...
- ¿tiene hambre?
- Un poco... Manzana estará bien...
Yeeeei, hace poco estaba recordando tiempos viejos de una pareja que shipeo desde que tengo memoria, el Royai (presentaos fans de fullmetal) además de que me pareció una bella idea el desarrollar una idea previa de amor entre jefe y subordinada OvO, si piensan que está incompleta la idea esperen a que publique el del tema "cicatrices" donde hablare más a fondo de esta situación entre militares.
Nos leemos mañana.
Matta Ne!
Harunaruchiha do Hyuga Out!
