Capítulo 02

Flippy volvió a tocar su hombro con una cálida sonrisa.

—Iré a ayudar a Cuddles, porque sino volverá a tirar la comida sobre alguna inocente persona.

—Claro Flippy, ve tranquilo.

Splendid se quedó mirando mientras su amigo —ya que hasta ahora no sabía lo que en realidad pasaba— se marchaba, un poco confundido sobre lo sucedido con su plan. Se tallaba la cabeza con la mano mientras su mirada bajó al suelo.

—Iré junto a Lammy —pensó—, ella podrá ayudame.

Con ese pensamiento fue al centro de la plaza, en donde todas las mesas estaban pegadas para el gran almuerzo que festejarían. Lammy se encontraba revisando las conexiones del equipo de sonido.

—¡Hola, Splendid! —saludó con alegría de ver a su amigo—. Dime, ¿qué sucedió?

—Cuddles...

Antes de que él pudiera explicarlo ella lo interrumpió.

—Déjame ver si adivino. El rubio llevaba la comida en sus manos así que... Te tiró todo encima aplastando la rosa, ¿no es así?

—Lo bueno es que de todos modos al menos me dio su atención —comentó a la vez que asentía ya no tan cabizbajo como estuvo hace unos momentos.

—Tranquilo, estoy segura de que hay algún modo de que puedas decirle tus sentimientos, aún queda todo el resto del día —se detuvo unos momentos a idear un plan—. ¡Ya sé! Puedes pedirle un momento a solas después del almuerzo, estoy segura de que él aceptará gustoso. Una vez a solas podrás confesar tus sentimientos sin problemas.

De sólo escucharla una sonrisa se dibujó en su rostro, tenía un nuevo plan en mente, fallar se había vuelto nuevamente casi imposible. Ambos tomaron asiento en uno de los bancos que allí se encuentran. Lammy volvió a ponerse los grandes audífonos negros que siempre lleva a donde quiera que vaya, perdiéndose entre pensamientos y música.

Pasaron unos pocos minutos para que Flippy y Cuddles volvieran con la comida en manos, esta vez sin echarla al suelo ni encima de otras personas. Al poco rato todos comenzaron a llegar; un tanto hambrientos pero no menos felices de volver a reencontrarse, en especial porque algunos sólo pueden verse en este tipo de eventos debido a la falta de tiempo. Alegremente se saludaron mientras cada uno tomaba su lugar en la gran mesa.

Flippy en frente de Splendid, acompañado por Lammy en específico, que cada vez que veía a Splendid le daba una mirada de complicidad, una mirada que lo llena de esperanza. Con simpatía degustaron la comida, todos conversando acerca de sus vidas como también de diferentes hechos además de opiniones.

En todo ese tiempo Splendid no podía dejar de pensar en él, tampoco dejar de desviar su mirada cuando se encontraba con la de su querido. Todos comenzaron a dispersarse nada más acabado el almuerzo. Lammy se acercó rápidamente a Splendid que apenas se había levantado.

—¡Rápido! ¡Ve con él!

Velozmente se acercó a él, tocando su hombro para llamar su atención.

—¿Sí? Oh... Splendid, ¿pasa algo?

—Flippy, ¿puedo hablar contigo un momento?

—Claro, ¿qué sucede?

Splendid se paralizó al momento de su confesión, trató de buscar las energías para decirle, pero en ese instante...

—¡Oye! ¡Flippy! ¿puedes acompañarme a comprar ropa?

Una joven de cabello rosa interrumpió el momento. Que antes de que Flippy respondiera lo tomó del brazo para llevárselo a ser su compañía.

—Hola Giggles, e-está bien. Splendid, hablaremos en la cena.

Splendid quedó con la mirada perdida, de nuevo había sido interrumpido por otras personas en su intento de hablar sobre sus sentimientos. Lammy estaba ayudando a levantar las cosas con Petunia hasta que vio lo sucedido, apresuradamente se acercó a él al ver que su amigo había vuelto a ponerse muy triste.

—¿Qué sucedió esta vez?

—Giggles interrumpió —se fregó el ojo con pesadez—. Antes de que yo pudiera hablar se lo llevó, dejándome con las palabras en la boca.

—Esto no se ha terminado —respondió decidida—. No olvides que aún tenemos la cena de amigos. Petunia y yo iremos al centro comercial, ven con nosotras, así juntos compraremos un buen conjunto de ropa para ti. Anímate, todavía hay esperanzas, no las pierdas.

—Está bien, iremos los tres —contestó con nuevas esperanzas.

Juntos se dispusieron a terminar de limpiar el lugar, finalizando en cuestión de entre cuarenta a cincuenta minutos. Fueron al auto de Petunia —un Nissan Leaf azul— y se dirigieron al centro comercial, donde cada uno compró sus bebidas a la vez que dieron inicio a su travesía: elegir la ropa que utilizarán durante la noche.

N.A.: Lamento haberlos hecho esperar, hace pocos días comencé la universidad y pues además he tenido mucho trabajo, me he pasado por un día el tema de publicar, pero de todos modos actualizaré el lunes, por lo tanto tendrán que esperar sólo tres días para la siguiente parte, si esto vuelve a ocurrir consideraré subir dos capítulos seguidos en nombre de la espera que les he hecho pasar. Espero hayan disfrutado del capítulo. n_n