Capítulo 03

Petunia se compró un vestido azul floreado mientras Lammy se compró un vestido negro, ambos cortos. Los tres fueron a la tienda de ropa para hombres, donde elegirían la vestimenta de Splendid. Buscaron durante eternos minutos un buen conjunto hasta que encontraron el indicado.

—¡Este te queda perfecto! ¿No es así, Petunia?

—¡Claro! ¡Es increíble!

—Pero no tengo dinero suficiente para pagar todo el conjunto —sentenció él, desanimado.

—No importa, Lammy y yo te ayudaremos a pagar lo que falta, ¿verdad?

—Sí, debes verte perfecto para esta noche.

—¿En serio? Muchas gracias chicas, no sé cómo agradecerles, les prometo que les devolveré el dinero.

Ambas asintieron, pensando que en realidad no aceptarán que les devuelva el dinero, ya que es algo como un regalo para él. Pasó el rato y fueron a despachar a su amigo frente a su departamento para que pudiera prepararse con tranquilidad.

—¡Recuerda que estarás perfecto! ¡Nos vemos!

Asintió felizmente. Con las bolsas en mano subió a través del ascensor para llegar a su piso, donde al llegar lo primero que hizo fue tirarse al sofá dejando salir un gran suspiro. Su plan volvió a fallar pero aún le queda una oportunidad más para confesar sus sentimientos.

Lo había pensado por un rato, lo intentaría una última vez, pero esta sería la ocasión donde no dejaría que nadie vuelva a interceptarlo, juntaría las fuerzas necesarias para ello durante el resto del día hasta el momento indicado.

—Esta vez no puedo permitirme fallar.

Con ese pensamiento se animó a seguir adelante. Durante el resto de la tarde limpió su departamento, una forma de matar el tiempo. Finalmente llegó el anochecer, la hora en que él se prepararía; con muchas ansias tomó un baño caliente para tranquilizarse al menos en parte. Se puso su nueva vestimenta, se hizo diferentes peinados hasta llegar al que llevaba en un principio, practicó lo que dirá tal como siempre lo hace, haciendo énfasis en sentirse feliz además de pensar positivo sin importar lo que pueda pasar.

De nuevo bajó del departamento, esta vez a su estacionamiento, donde subió a su auto —un Toyota Corolla 2008 en blanco—, donde antes de arrancar el vehículo, volvió a suspirar, las ansias habían vuelto a acrecentarse, entorpeciéndolo en cierta medida.

Llegó al estacionamiento con esa sensación de molestia en el pecho, el miedo de no ser correspondido se hacía más grande a cada instante. Su puntualidad siempre ha sido destacable para cualquier evento o encuentro. Bajó de su coche con un poco de lentitud para luego mirar al restaurante con desesperación interior.

Temeroso se acercó a la puerta del restaurante. Suspiró una vez más, abrió la puerta y se encontró con un mozo.

—Buenas noches caballero, debo decirle que trae una muy buena apariencia esta noche.

—Buenas noches, hace una semana reservaron una mesa y soy uno de los invitados, mi nombre es Splendid.

—Bien —abrió una agenda que traía en manos, buscando por unos segundos, cerró su cuaderno—. Bien, acompáñeme un momento.

Lo llevó hasta su mesa dejándolo a la espera de los demás, momentos más tarde llegó Lammy con una mirada alegre, que divertidamente fue hasta la mesa.

—¡Te ves impresionante, Splendid!

—¡Tú no quedas atrás, Lammy!

Ambos se abrazaron en un cordial saludo, tomaron asiento mientras iniciaría su conversación.

—Planeaste una nueva forma de decirle tus sentimientos, ¿no es así?

—Hoy luego de la cena, no permitiré que nadie vuelva a interrumpirme de ninguna forma.

—Perfecto, espero que esta vez no vuelva a pasar lo mismo.

Él asintió enérgico, esta vez no dejaría que nada pudiera detenerlo. Petunia llegó derrochando energía, con un peinado diferente al que siempre lleva consigo.

—Petunia, ¡estás hermosa!

—Tú también lo estás amiga mía, Splendid, ¡estás radiante!

Pocos minutos más tarde, Giggles y Cuddles llegaron.

—Debo pedirte disculpas una vez más Splendid, no fue mi intención arruinar tu traje esta mañana.

—No es necesario Cuddles, ya pasó, sólo fue un accidente.

—Por cierto, ese conjunto te queda bien, chicas, sus vestidos también son muy bellos.

—¡Gracias! —respondieron los tres al unísono.

Giggles saludó a todos de una forma no tan animada. Pasó no más que un pestañeo y Flippy apareció, provocando un silencio sepulcral en todos por un momento.

—¡Hola a todos! ¿Pasa algo?

—Ese conjunto te queda hermoso —comentó Giggles.

—Exacto, te queda muy bien —añadió Lammy a la vez que daba una pequeña mirada a Splendid, como si quisiera decir alguna cosa en especial.