Capítulo 04

Splendid lo entendió al instante: Giggles era un peligro para el plan, debían buscar una forma para poder sacarla del camino mientras él hablara con Flippy. Cada uno pidió su plato al mozo. Durante la espera Lammy comentó su plan a Petunia, para que ella la ayudara, que aceptó la idea sin problema alguno. La espera se volvió eterna hasta que por fin llegaron los platos a la mesa.

Un pianista comenzó a tocar virtuosas canciones para amenizar el ambiente con la intención de dar el gusto a los clientes. Con alegría degustaron la comida, que estaba simplemente deliciosa para el paladar de todos. Lammy daba una guerra de miradas a Giggles, que no se sabía si lo notaba e ignoraba o si simplemente no daba cuenta de lo que sucedía.

—La otra vez Toothy compró unas cuantas rosas de mi florería —comentó Petunia—. Según entiendo eran para alguien muy especial.

—Yo también lo vi llevando flores —agregó Giggles—. Se veía muy tierno, de seguro la persona para la que fueron las flores debe haber estado muy feliz.

—Es lo más seguro —habló Cuddles.

—Discúlpenme un momento —dijo Petunia, tomando su teléfono celular en manos con la intención de mandar un mensaje.

«Shifty, necesito que vengas al restaurante, necesito un favor muy especial, debes...».

Al terminar de enviar el mensaje, guardó su teléfono rápidamente para no faltar al respeto de los demás, haciendo como si nada fuera a pasar.

—Oh, olvidé mi polvo en el auto, iré a buscarlo.

Se levanto haciendo a un lado una azul mecha de cabello que caía sobre su rostro. Lammy le dedicó una mirada conspirativa a Splendid, una mirada que más que tranquilizarlo logró asustarlo más de lo que ya lo estaba. Unos pocos segundos más tarde volvió, tan alegre como se había ido.

—Giggles, escuché un ruido en dirección a tu auto, te recomendaría ir a verlo.

Ella miró extrañada, se levantó y fue a ver lo que sucedía, ambas chicas la acompañaron a la vez que Cuddles fue al baño, quedando solos Flippy y Splendid, que se tornó mucho más nervioso al notar que casi todo era parte del plan. Flippy terminó su comida y dirigió su mirada a Splendid.

—Splendid, ¿pasa algo? Te noto algo pálido.

—N-no pasa nada.

El silencio volvió a reinar. Mientras, afuera, Giggles no entendía lo que sucedía.

—¿Quién rayó la pintura de mi auto y pinchó mis ruedas?

Lammy y Petunia se encogieron de hombros como respuesta, en realidad sabían lo que sucedía pero no irían a decir nada.

—Avisaré a Flippy lo sucedido —decía mientras se volvía con la intención de volver al restaurante.

—Espera un momento Giggles —antes que ella pudiera volverse de nuevo Lammy la golpeó en la nuca, dejándola inconsciente.

—Lammy, ¿no estamos exagerando un poco?

—No, para momentos desesperados, medidas desesperadas, ¿entiendes? Menos mal que estacionó en una zona en la cual nadie puede vernos ni mucho menos molestarnos.

Petunia asintió un tanto preocupada por lo que acababa de pasar. Lammy tomó su teléfono celular para llamar a Shifty.

—Hazme un último favor, ven a llevarte a Giggles, tuve que... dormirla. Sí. No hay problemas.

Pasaron unos pocos pero eternos segundos en los que ninguno decía nada hasta que Flippy hablaría.

—En serio, Splendid, te ves muy preocupado.

—Flippy, tengo algo que decirte.

—Dime.

El arrepentimiento llegó a su ser, pero no podía dar vuelta atrás, saber que sus amigas habían hecho algo a Giggles lo preocupaba aún más, pero debía seguir, hablar de sus sentimientos, esta vez ya nadie lo detendría.

—Tú... me gustas —Flippy quedó mudo al escuchar esas palabras—. Desde hace mucho tiempo... comencé a quererte. Desde que te tengo cerca me haces tan feliz.

Como no escuchaba respuesta de su querido amigo, se puso mudo. Sintiendo que había cometido un error de los más grandes, pero nunca antes sentó algo así. Había algo que lo alegraba de todos modos, al menos había logrado confesar sus sentimientos.

—Yo también te quiero, Splendid.

Esa respuesta lo dejó instantáneamente helado, sintiendo un escalofrío recorrer su cuerpo, quedando sonrojado en cuestión de unos pocos segundos, ninguna palabra quería salir de su boca. Sus pensamientos se congelaron. Flippy lo abrazó, haciendo que él lo correspondiera con cierta lentitud.