Hola ;) Gracias por los comentarios, en este capítulo veremos mas como va a ser el encuentro entre ambos, ¿qué os imagináis? El próximo será el siguiente lunes :)

Capítulo 03:

Los golpes sordos en la puerta de su cuarto la hicieron reaccionar, apartandose de Damon, cerró el armario, suspiró levemente, necesitaba tranquilisarse, despacio, antes mirando no haber dejado nada que la delatara abrió la puerta de su cuarto con la peor de sus sonrisas.

Un muchacho la miró con ternura, dudando intentó entrar, Elena se puso en medio, el chico no se quejó, tenía sus motivos para estar realmente enfadado con él.

-Elena...

-¿¡A qué has venido!?-dijo sin rodeos, dejando ver su enfado-Que yo sepa, estabas en Nueva York...disfrutando de la buena vida.

-Sabes perfectamente...

-¡Claro que lo se! ¡Estabas ascendiendo rangos! ¿¡Crees que no lo se!?

-Elena...

-¡Y no me digas que estas aquí por mi! ¡Ese nombre...!-dijo señalando los destrozos de la radio-Mikaelson, ¿eras tu?

-Si, me han encargado...

-¡Me da igual, ni siquiera me has dicho que eras capitán!

-Elena, te quiero...

-No te atrevas a decirme que me quieres-dijo entre lágrimas, Stefan se acercó a ella intentando consolarla, pero ella no le dejó, todo lo contrario empezó a golpearle-Me dijistes que siempre sería yo...que estaríamos juntos...que...¡maldito!

Stefan no le impidió que le golpeara, se lo merecía, necesitaba sentir que realmente se había equivocado por seguir un camino equivocado, pero era su vida, desde muy pequeño había nacido para eso, cansado de ver a Elena destrozada, la llevo hasta la cama, se sentó en el suelo, viendo como las lágrimas caían al suelo, no se atrevió a recoger ninguna...

-Elena, sabes lo que le sucedió a mi madre, eres la única...

-Eso no justifica que me abandonaras, sin darme mas explicaciones que un mensaje...te odio...

-No me odias, solo estas dolida, se que me amas.

-¿Qué pasa? Como tienes nuevo caso en el pueblo decides recuperar a la nena que te quita el calentón.

-Sabes que no eres eso para mi, no te voy a negar a que vengo a por Jonh Lewis.

-¡Ni siquiera sabes si esta aquí!

-Lo abistaron, atacaron a un grupo y secuestraron a una mujer.

-¡Eso es mentira!-se arrepintió justo al acabar la frase, los ojos de Stefan se mostraban incrédulos y dubitativos, como si quisieran buscar la verdad en los de Elena, esta se acurrucó en su cama, en sus sabanas, las cuales olían a Damon-Lo siento...estoy nerviosa...

-Calma...pero, ¿me dejas terminar? Vengo a por Lewis, tengo miedo de que vaya a por ti, eres...no te asustes.

-No me asusta-dijo a la defensiva, ocultandose en uno de los cojines, que olía entre una mezcla de colonia y de un olor que no acababa de reconocer, por impulso miró al armario.

-Elena-se acercó mas a ella, ni siquiera se había sentido aludida-Lewis es un asesino, una mente criminal, tiene un orden en su desorden, asesina sin sentido pero siempre con un ideal: mujeres jóvenes por despecho o por cansancio, o tan solo por ser mujeres; niños y hombres...

Elena ni siquiera era capaz de escucharle, para ella, por mas orgullosa que fuera, eso tendría que ser motivo para delatar al chico que ella ocultaba, pero una parte de ella, la cual no sabía con que profundidad era, no quería que lo delatara, quería escucharlo...

-Tendré cuidado, si veo algo te aviso...

-Estaré a tu lado, Elena.

-Stefan-le miró con frialdad, buscando en él algo que provocara que su odio aumentara, pero no podía hallar nada, Stefan, después de tanto tiempo estaba a su lado, consolandola del mal, que ella misma protegía, sin quererlo se encontró acariciando su mejilla, ante el contacto de la chica, cerró los ojos...

-Elena...

-Vete, por favor, no me hagas mas daño, te fuistes justo con la muerte de mi padre, eres un cabrón, un dulce cabrón.

-Eso es...

-Eso es: que te vayas, que me va a costar perdonarte, pero...

-Pero...

-Pero, has venido a salvarme, como cuando nos conocimos, eso...

-Eso...

-¡Largate!-le gritó, pues no quería ir por ese camino, no quería caer en sus redes de nuevo-¡Largo!

-Lo atraparé, por ti-Elena borró su sonrisa de una bofetada, provocando que Stefan diera un traspie y cayer al suelo-¿¡Pero bueno!?

-¡No vuelvas a utilizar ese término con nadie! ¡Nadie es un objeto! ¡Largo!

Elena cerró con fuerza la puerta, se quedó apoyada en ella, pensando, tantas veces había tenido en su cabeza la conversación de su reencuentro que ni siquiera había llegado a pensar cuanto le afectaría en realidad, las lágrimas empezaron a rodar por sus ojos, maldijo en silencio, nunca había sido tan debil ante nadie, y ya era la segunda vez que lo hacía con dos personas muy diferentes, empezó a golpear la puerta con todas sus fuerzas, maldiciendo en voz alta todo a su alrededor, recordando cada detalle de su relación con su primer amor, el cual se quedaría como un recuerdo, pues no tenía la idea de volver a vivirlo...

-De que me sirve...¿de que me sirve amar? ¡¿DE QUE?!

Hundida en sus preocupaciones, no oyó como Damon salía de su escondite, con el corazón en un puño, y con la furia incrustada en sus ojos, cerró los puños con fuerza, rogandose a él mismo no hacer ninguna estupidez, no podía huir, todo estaba repleto de gente.

-Elena...-casi se le rompe la voz, aunque el odio se reflejaba en sus palabras, temió que Elena tuviese miedo. La chica tardó, pero se giró con la mejor de sus sonrisas, rompiendo todas las barreras de Damon...

-Si...siento, mi comportamiento es pesimo, lo sé...

-¡No puedo! ¿Por qué lo haces? ¿por compasión?-le miró extrañada ante su comportamiento, Damon no pudo mas empezó a dar vueltas a la habitación, analizando lo que iba a decir-¿Por qué lo haces? ¿te sientes mal al ver a un capullo descerebrado perdiendo su vida?

-No...¿a qué viene eso?

-¡A que nadie en su sano juicio dejaría entrar a alguien sin humanidad!

-¡Basta, no digas eso!

-¡Es la verdad, Elena soy peligroso! ¿y si quisiera matarte? ¿y si todo fuera un truco para violarte?-Elena se quedó blanca ante las sugerencias del muchacho que tenía en frente, agarró el picaporte, quería huir de todo y de todos, pero no iba a mostrar de nuevo su debilidad, tragó saliva, negó con la cabeza.

-No...no...dejalo ya...

-Esto no es una historia de ficción, donde la castaña salva al asesino de ojos azules...no creo en los cuentos...

-Yo tampoco, creo en la realidad-dijo con seriedad

-Pues no lo parece, otro en tu lugar estaría mas pendiente de las noticias, y se fuera alejado de mi en cuanto me vio, pero no lo hicistes, te consolastes en mi...tenías miedo de todo menos...

-De ti...de ti no, me lo fueran dicho hace unos meses y les fuera tomado por subnormales, pero tengo, aquí en el pecho una presión incalculable, que solo se calma ante ti...¿no puedes entender que necesito estar cerca tuyo?

-Esto es una locura...no tendría que estar aquí, ¡sino a kilometros de distancia!

-Pues vete...pero no estaré tranquila hasta saber el porqué...-dijo señalandose el corazón, Damon la miró con asco, necesitaba salir de allí, divertirse ver que todo ha sido una casualidad-Damon, ¿por qué no abandonastes el pueblo? ¿No lo ves?

-Solo veo que estas peor de la azotea que yo...

-Damon, te quedastes, no sentistes como si estuvieramos enlazados, ¡llamame loca! ¡atacame! ¡haz algo para que te odie!

-¿Quieres que te cuente cada uno de mis asesinatos? ¿las sensaciones? ¿el placer?-cada vez estaba mas cerca de Elena, acechandola como si de una presa se tratase, estaba a centímetros de ella, coloco los brazos, provocando que ella quedara atrapada-¿Quieres ser mi presa?-dijo con picardía, pero lo que no pensó era en la reacción de ella, alzando su mano y acariciando con suavidad sus mejillas...

-Damon, creo en el destino...y si él ha querido que nos unamos en el camino será por algo...

-Elena-se rindió, cayendose arrodillado delante de ella-¿Por qué quieres manchar tu alma con mi vida?

-No lo sé, ¿por qué estabas allí? Siendo un psicópata no te fueras arriesgado, todo lo contrario hasta te fueras unido...-Damon puso caro de asco al pensar en eso.

-¿¡Que dices!? Nunca...-se lo negó a el mismo, atrapó su cabeza entre las manos-Yo nunca...

-¿Estas bien?

-Yo, nunca...

-¿Damon?

-Es como si...Jonh fuera alguien ajeno a mi...-Elena le miró preocupada, Damon se encerró mas aun en su capa de oscuridad-Es como si fuera otro yo...hay a veces que no recuerdo porque empiezo a matar...momentos de lucidez cuando mato, nunca recuerdo del todo porque lo hago, realmente estoy loco...-ni siquiera se había dado cuenta de que lo había dicho en voz alta.

-Hey, ¿te estas escuchando?-Elena buscó sus ojos-Lo que me cuentas se puede considerar un trastorno, una enfermedad...necesitas...

-¿Crees de verdad que no lo había pensado? Cada vez que me atrapan se niegan en rotundo a escucharme, es como si él hablara por mi...-hablo sin pensar.

-No esta bien, deberían darte atención médica si lo necesitas...

-Que inocente eres mi pequeña castaña-rió-La policia nunca es dulce con uno como yo...

-Stefan no es así...-lo dijo casi sin pensar, a Damon eso le provocó un gran dolor, conocía perfectamente al pequeño capitán, era el primero que quería su cabeza, sonrió ante su recuerdo-¿cómo sales?

-¿De dónde? ¿de la cárcel? No lo sé, alguien en el exterior me ayuda, no se quien es y tampoco se porque lo hace.

-Damon, esto no esta bien, si no me estas mintiendo, y es verdad que es como si nunca recordaras haberlo hecho, quiere decir que estas enfermo.

-Basta...por favor, deja de ser tan...cariñosa conmigo, entregame si quieres.

-No, te voy a sacar de aquí, y me vas a dejar conocerte.

-¿Por qué?

-Por que quiero, porque soy la única que quería ayudarte, porque confío en tu palabra, y en el destino: ¿amigos?

Damon dudó, no tenía nada que perder, pues todo estaba perdido en su existencia, dudó de la mano que ella ofrecía, dudo de sus palabras, dudo de si mismo, ¿y si de verdad estaba mal? ¿y si le hacía daño? Elena no le permitió dudar mas, no solo le cogió la mano, si no que le obligó a que la abrazara, el chico no pudo contenerse y se dejó hacer, cayendo rendido a esa muestra de humanidad...

-Eres mi tentación...

Elena y Damon bajaron las escaleras de la casa, se encontraban en la entrada, quietos, inmóviles ante lo que pudiera suceder.

-¿Jer?-le llamó, su voz se quebró, Damon apoyo una mano en su hombro, arrepintiendose al momento, Elena le sonrió-¿Jeremy?

El sonido de la consola le delató, con cuidado Elena se asomó al salón, el chico se encontraba con los cascos puestos y concentrado en el juego, la radio estaba encendida, entornó los ojos, ya estaba cansada de escuchar ese aparato infernal.

Damon iba vestido con una chaqueta negra de cuero y una sudadera con capucha debajo, mas su toque personal: unas gafas de sol, iba demasiado abrigado pero no podía arriesgarse a salir sin nada a la calle.

-Sh-Elena hizo el gesto con el dedo, despacio salió ella primera, si el tacón la delataba, lo mejor sería que la pillara a ella sola antes que a él, pero no sucedió nada, su hermano estaba demasiado concentrado eliminando zombies.

Juntos salieron a la calle, y se encaminaron a coger el coche de su madre, la chica suspiró, quitando la alarma se montaron, los cristales eran tintados por lo que no llamarían la atención...ambos sonrieron...

-¡Dios! ¡Me siento morir!-dijo entre risas

-Ya sabes como es mi vida, hermosa.

-Capullo-ambos rieron durante unos minutos, compartieron esos segundos como si fueran un tesoro, pues ni siquiera estaban seguros de que volviesen a encontrarse, el ruido de unos nudillos en el cristal les devolvió a la realidad, dándose cuenta cada uno de su situación...-Mierda...

-¿Elena?-la voz de Liz la asustó aún más-Abre la ventanilla, que yo sepa no tienes carnet.

-No me jodas-murmuró Damon-No me digas que es la encargada de la seguridad del pueblo, es que me muero...

Elena no esperó a oir mas, sin dudarlo bajó la ventanilla, Damon tragó saliva, ocultandose a un mas en su disfraz, cosa que era imposible y llamaba demasiado la atención, teniendo en cuenta el color de los cristales; Liz no miró mucho.

-No conduzo, lo hace...Damon, mi novio.

-Me parece muy bien, pero eso no significa que te deje tranquila, los caminos no son seguros.

-Ya he oído las noticias, ¿pensáis recordarmelo todos? Llevo una racha, Sheriff Forbes por favor...

-No se, vale, pero hazme un favor no te separes de ese chico-el cual hizo una seña con el móvil, cosa que sorprendió a Elena, ni siquiera le había visto con uno, un buen truco para no poder saludar-Buen viaje, corto espero.

-Tranquila, tengo que estar antes de la comida, que es en...-miró el reloj-dentro de una hora...¡que rápido pasa el tiempo!

El coche desapareció por la avenida, la Sheriff no le quitó la vista de encima, el chico, el acompañante de Elena era demasiado misterioso, o por lo menos muy friolero, teniendo en cuenta que estaban aún en verano, por mas cerca de septiembre que estuviesen a un no había llegado el otoño para eso.

La Sheriff se acercó a su coche patrulla, se sobresaltó al ver al menor de los Milkaeson en él, suspiró, ese chico siempre había sido así.

-¿Que hace, capitán?-el chico no le contesto, pues no estaba acostumbrado a ese rango-¿¡Cuanto tiempo llevas ahí Stefan!?

-¡Joder! Me ha asustado...el rango...

-Te he llamado capitán, pero me ignoraba, ¿a qué se debe el honor?

-¿Quién era ese chico?-dijo concentrado en el lugar donde antes estaba el coche de Miranda, Liz dudó, ni siquiera sabía que tenía que ver eso con su misión-Por favor...

-El novio, mm...¿cómo se llamaba? Ehm...¡Ah, si! Damon...-Stefan se quedó blanco, sin dudarlo salió del coche y corrió en dirección contraria, con todas sus ideas mezcladas, con todos sus recuerdos torturandole, y con una única cosa en la cabeza: venganza...

Caroline estaba muerta de los nervios, se encontraba debatiendose internamente; iba en dirección a la casa de Klaus, para conocer a sus padres, si bien recordaba se trataban de gente muy importante de Nueva Orleans, y ella era solo una chica de pueblo, volvió a tragar saliva cuando recordó lo que le dijo Elijah "Eres la luz de Klaus, pero mis padres son...¿exigentes? Me quedo corto"

Se paró en seco, estaba solo a unas manzanas de su casa, una de las mas lujosas de Mystic Falls, cuando una moto paso por delante de ella, provocando que el aire la despeinara.

-¡Maldito hijo de puta!-gritó al aire, gracias al sonido del motor supo que este había frenado, escrutó al conductor-¡No me lo creo...!

-¡Caroline!-Tyler alzó sus brazos, ofreciendole cobijo en ellos-En cuanto te he visto me he dado cuenta que es por ti por lo que he vuelto...

Caroline se tambaleó, se tocó la cabeza, cerró los ojos, tenía que canalizar todo, no podía ser cierto, después de tanto tiempo Tyler no podría haber vuelto, no era cierto, no podía acecharle las dudas; casi sin darse cuenta tenía al muchacho a su lado.

-Car...

-Vete...

-No, siento haberte dejado tirada...ya sabes...

-No, no lo sé, no encuentro el motivo para que te fueras con tu amiguita, Hailey...

-Estaba confundido, mi padre quería enseñarme el negocio, mamá estaba exagerando, tu, eras tu, y Hailey me dio la mano para huir, y como un idiota acepté...

-No, "como un idiota no", ¡eres idiot-!-no le dió tiempo a terminar la frase, ni siquiera a escuchar lo que hubiese a su alrededor, Tyler atrapó su boca con la suya, deborandola, consumiendola, Caroline casi no pudo respirar, solo se dejó llevar, sin saber el porqué así lo hizo, todos sus recuerdos volvieron, unas lagrimas cayeron...

-Ejem...-un hombro gruñó, haciendo que el beso frenara, Tyler bufó, pero Caroline tocó el suelo, miró al anciano, que tampoco era tan viejo, daba hasta miedo, tenía rasgos ingleses, pero no le prestó atención, salió corriendo en dirección a la casa del que creía su amor...

-Gracias viajales...

-Llameme, Mikael Mikaelson...

El chico sonrió, cogió su moto y se dirigió a su casa, con una gran sonrisa en sus labios, sabiendo que pronto tendría a su chica bebiendo de su boca, irónico pero audaz...

Caroline estaba en frente de la casa, suspiró, volvió a coger un chicle de menta, el décimo de esa mañana, y se lo metió de golpe en la boca, estaba fuerte, pero necesitaba eliminar cualquier resto de Tyler, ese beso le había dejado claro muchas cosas: odiaba a ese chico, pero había vivido demasiados momentos con él; pero también le había dejado muchas dudas con respecto a Klaus, si realmente le fuera querido, ¿se fuera dejado besar? Apoyó su cabeza en la puerta, el ruido de unos pasos la devolvió a la realidad, se giró bruscamente y se encontró con el hombre de antes...

-Disculpe, ¿quería algo...?-no pudo moverse, ni responder, tenía miedo de la pregunta que se estaba realizando en su mente, cosa que dejó de pensar en cuanto la puerta se abrió a su espalda, y un sonriente Klaus la abrazaba por detrás...

-Papá, te presento a la luz de mi vida: Caroline Forbes...

-Un gusto señorita.

-El gusto es mío-la voz sonó rota, Klaus se extrañó, y la giró para escrutarla, estaba llorando, el chico se quedó pálido.

-Mi amor...¿qué sucede...?

-Pensé que las parejas de mi época eran raras, pero ¿y las vuestras?

-¿Cómo?-dijo Klaus entre extrañado y asustado-¿De qué hablas?

-Hablo de que "tu" novia se estaba besando con un motero de cuarta...

-¿Qué?-Klaus apartó sus manos del rostro de la chica, la miró con miedo, buscando el chiste en las palabras de su padre, pero la chica no hizo mas que confirmarselo, pues se echó a llorar calle abajo, Klaus no fue capaz de seguirla, entró en la casa, y lentamente fue directo a su cuarto...