Disclaimer: Todo lo que reconozcan es propiedad del juego Amour Sucré y sus respectivos creadores ;D

Love, The Hardest Way

Capítulo 4.- Far From Never

Llegué a mi casa y entré corriendo. Entré a mi habitación y empecé a sollozar. Luego lloré a lágrima viva y ni siquiera sabía por qué. Me dejé caer en el suelo y enterré mi cara entre mis rodillas. Estuve así un rato y luego removí el desastre en mi cajón, encontrando solamente una jeringa vacía y rota que no me servía para nada. Di un grito de frustración y corrí hacia mi cómoda, donde encontré pastillas para dormir. Me llevé una cuantas a la boca y me las tragué secas. Al menos así, refrenaría las pesadillas normales y las que tendrían ahora un nuevo protagonista.

Al otro día desperté gracias a uno golpes insistentes a mi puerta. No abrí, pero escuché la cerradura a la que se le introdujo una llave.

Pasos fuertes se oyeron hacia mi habitación, y entonces entró.

-Lárgate de aquí-grité- de todas las malditas persona, tu eres a quien menos quiero ver.

Me miró con desconcierto. Luego se sentó en mi cama, antes de tratar de quitarme las mantas en las que me había envuelto.

-¿Y ahora que te hice?-preguntó Alexander aún insistiendo con las sábanas.

-Has hecho enfadar a Lysandro y ahora no querrá trabajar con nosotros.-dije enojada.

-Pues mucho mejor, es muy arrogante de su parte retirarse cuando le estamos dando la oportunidad de su vida.

-Se enfadó por lo que has dicho de Castiel-le grité.

-¿Y quién demonios es Castiel?

-El amigo de Lysandro, el ex novio de Debrah-dije furiosa- Y tu lo has insultado.- añadí destapándome yo sola- Eres un idiota. Ni siquiera conoces al chico y lo has insultado.

-Oye, que yo sólo dije la verdad, ese pelirrojo no es nada del otro mundo y Ed es mucho mejor que él.

-Es que no sabes que el problema de todo no son Castiel ni Edward sino Debrah, que ha jugado con ambos. Para tu maldita información Castiel debía ser el guitarrista de Star from Nightmare desde el principio. Fue el primero al que Stefan consideró para el maldito puesto, pero Debrah lo desacreditó porque sabe que Castiel es mucho mas talentoso que ella.

Alex se quedó en shock un momento, pero luego se recuperó.

-No puedo creer que defiendas a ese pelirrojo antes que a Ed que es tu amigo.-dijo

-No me digas eso-le grité- Mejor lárgate.

Pero él me tomó por los hombros y tomó uno de mis brazos para mirarlo mejor.

Demonios, pensé, había olvidado que no llevaba nada que me cubriera los brazos. Tenía las venas hinchadas, y las marcas de las inyecciones recientes.

-¿Te metiste heroína de nuevo?-preguntó furioso. Yo hice un movimiento brusco para desprenderme de su agarre.-¿Lo hiciste o no?

-¿Qué te importa?-le respondí con fiereza.

-Estás muy mal, Gabe... Jim no querría que tu...-empezó a decir Alexander.

-Yo no sé lo que Jim querría, porque está muerto y no me lo puede decir-le grité- Ahora lárgate, no quiero verte.

Enfadado me dejó en mi cama y salió cual torbellino. Pude oír como azotó la puerta.

Estaba hiperventilando. Di un golpe de furia a mi cama, cuando de pronto sonó mi teléfono. Contesté hecha un basilisco.

-Si vuelves a decirme una idiotez de ese tamaño, Alexander yo...-grité.

-Gabe-dijo una voz tranquila y el corazón se me detuvo por un momento.-¿Estás bien?

-Lysandro-dije -Lo siento mucho, pensé que eras alguien mas.

-Eso puede notarlo-dijo y en su voz pude notar que sonreía- ¿Podemos vernos, por favor? A menos que tengas otra cosa que hacer.

-Claro que podemos vernos-dije, y de pronto me sentí mucho menos enojada.

-Muy bien.

Unas dos horas después, luego de una ducha y arreglarme decentemente, llegué a una cafetería que estaba justamente frente al Sweet Amoris. Vi a Lysandro sentado en una mesa, y tuve que respirar profundamente antes de caminar hacia él. Cuando me vio sonrió y se levantó, me señaló una silla y la retiró para que yo me sentara.

-Muchas gracias-dije azorada ante tanta amabilidad.

-No es nada-dijo y llamó a un mesero.

Pronto tuvimos nuestros desayunos.

-¿Para que querías verme, Lysandro?-pregunté.

Él me miró un momento en silencio, como si me quisiera decir algo. Pero luego de sonreír como si recordara algún chiste privado dijo:

-Quiero disculparme por habreme enfadado contigo, anoche-dijo muy serio- No fuiste tu quien ha dicho esas cosas de Castiel.

-No te preocupes Lysandro-dije-Pero, por favor... no vuelvas a tratarme así. Yo me siento mal si estás enfadado conmigo.

Él me miró y pareció consternado.

-No quise hacerte sentir mal-me dijo y me tomó de la mano- Perdóname, no he podido dejar de pensar en que me había comportado muy mal contigo. Por favor.

Le sonreí.

-Mejor hablemos de cosas mas amenas-dije.

-Muy bien-dijo sonriendo- ¿De qué quieres hablar?

-Mmm no sé-dije- Además de cantar, ¿tocas algún instrumento o algo así?

-Pues... tocó un poco el piano, y compongo.

-Yo también toco el piano-dije- Mi padre nos metió a mi hermano y a mí a estudiar cuando éramos pequeños.

-Bueno yo he aprendido un poco en el colegio. Me hubiera gustado tomar clases de música, pero en el lugar donde vivía antes no había esa posibilidad.

-¿No eres de Amoris Ville?-pregunté.

-No-dijo- Antes vivíamos en el campo con mis padres, pero a Leigh y a mí no nos gustaba, así que cuando Leigh decidió volverse diseñador y abrir una tienda vine a vivir con él.

-oh.-dije simplemente.

Pasamos el tiempo hablando de todo un poco y fue muy amable de no comentar ni tocar el tema de mi hermano.

Era demasiado fácil hablar con él. Siempre parecía atento a lo que tuviera que decir y no se mostraba aburrido o fastidiado por mas que hablara, y debo decir que cuando era con él hablaba bastante. Era algo reacio a decirme cosas suyas, pero finalmente lo hacía. Y me parecía haber sonreido mucho a su lado, algo que normalmente no solía hacer, o al menos no sinceramente.

-¿Cómo es trabajar en tu pasión?-preguntó cruzando sus largos dedos de forma elegante.

De nuevo, sonreí.

-Es maravilloso. Saber que puedo hacer algo que amo y que me paguen por ello es fantástico. ¿Sabes? No he sentido mas hermoso en al vida que escuchar cientos de almas que canten la canción que yo compuse y que cuando me vean me diga que se han sentido identificados con lo que he escrito y que ha significado algo en sus vidas. -dije- Para después de que el disco sea lanzado, también pasará eso contigo.

-¿De verdad lo crees?-preguntó.

-Lysandro, tienes un modo de interpretar que yo no he visto nunca y eso que convivo con muchos músicos, ni siquiera yo podría impactar como tu lo haces.

-Tu me impactas-dijo él, luego me miró azorado y balbuceó- bueno...yo... eh quiero decir que... cuando te escuché, cuando cantamos juntos ... sentí que...la canción cobraba vida...cuando me miraste y cantaste: porque estoy rota, cuando estoy sola y no me siento bien cuando estas lejos, Gabe casi pude haberlo creído...Pude haberte creído que...que te rompías si estaba lejos de ti.

Sus mejillas se tiñeron de rojo.

-me halagas-dije- yo, en realidad...

-¡Lysandro!-se oyó una aguda voz. Un momento después lo que parecía una muñeca de porcelana gigante estaba sobre mi amigo, abrazándolo vehemente.

-Nina-dijo él con voz ahogada.

-Lysandro, no sabes cuanto me alegra verte-dijo ella, tan emocionada la pobre, que pudo haber llorado.

-Nina, déjame respirar por favor-insistió Lysandro.

Yo no supe que hacer, pero era tan gracioso que no pude evitar reírme a pesar de que sentía una pequeña molestia en el estómago, algo así como un nudo pequeño, pero desagradable.

La chica por fin se quitó de encima y pude verla mejor. Era una chica rubia, con cara de niña, vestida a lo lolita gótica, con un ridículo sombrerito que a pesar de todo era mono y bolsito en forma de conejo. En conjunto, la chica era bastante guapa, delicada y femenina.

-Oh, Lysandro... que bueno verte-dijo encantada haciendo caso omiso de mi. No me importó, aquella chica era un espectáculo por si sola.

-Si, Nina-dijo de modo algo agobiado- Pero te suplico que te controles.

La muchacha se separó de él y lo miraba con adoración. Bebí de mi jugo de naranja antes de soltar una carcajada que probablemente ofendería a ambos.

-¿Quién es ella?-preguntó ella haciendo un mohín. Algo en sus ojos me decía que yo no era de su agrado.

-Oh... es Gabrielle...-empezó Lysandro.

-Gabe-lo interrumpí.

-Gabe Ducatte-dijo Lysandro tratando de no rodar los ojos por mi intromisión-Gabe, esta es Nina.

-¿Qué hay?-dije a modo de saludo.

Ella me sonrió de modo frío.

-¿Y qué hacen juntos?-preguntó y se sentí en la silla que había entre Lysandro y yo sin que nadie la invitara. Enarqué una ceja, pero no dije nada.

-Bueno, estábamos conversando-dijo Lysandro, al parecer la pregunta le había hecho tanta gracia como a mí.

De repente, la rubia me miró de verdad.

-Yo te conozco-dijo- eres la cantante de ese grupo que le gusta a Lysandro...la chica poco femenina.

-Oh-dije, y parecía que Lysandro quería hundirse en lo mas profundo de la tierra.-bueno, si, supongo.

-Bueno-dijo Nina con una gran sonrisa- ya veo que me preocupo por nada. Después de todo a Lysandro sólo le gusta como cantas, es evidente que tu no podrías gustarle.

-Nina-le riñó Lysandro

-¿Qué pasa?-le preguntó la rubia con una enorme sonrisa.

-Bueno, creo que lo mejor será que me retire-dije, antes de perder la poca paciencia que me quedaba.

-No, por favor...yo-quiso decir él, levantándose al tiempo que yo.

-No, no-dije yo con la mayor naturalidad posible.-Por favor, es evidente que... Nina, desea mucho pasar un rato contigo y yo debo ir a ver a Juliette. Nos pondremos de acuerdo luego para el ensayo, y te pido seas muy discreto. Nos veremos. Adiós Nina, un placer.

Y luego los dejé a ambos para ir casi corriendo hasta mi auto.

o0o00o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

Hola, pues ahí tienen el capítulo, con la aparición especial de Nina, que a mí en lo personal no me cae muy bien que digamos, pero sentí que debía ponerla en la historia.

Wind Love que bueno que te haya gustado la historia, extrañaba mucho tus comentarios, espero verte por aquí.

Bueno pues, hasta el siguiente capítulo

Adiós^^!