hola gente, soy yo denuevo, sé que tardé más que bastante tiempo en actualizar y de veras lo siento, es que me he alejado de todo esto del fandom y la serie; me encontré este shipfic a medio terminar, y decidí sacudirle el polvo, quitarle las telarañas y terminarlo para no dejarlo a medias; se que es más de un año tarde, pero no quiero dejarlo sin terminar, en fin, aquí está, una especie de precuela o algo así.


CAPÍTULO VI: DOS ALMAS SOLITARIAS.

Hace muchos años, la pequeña potrilla Twilight Sparkle estudiaba y estudiaba, esperando algún día ser aceptada en la Escuela de Unicornios Superdotados de Canterlot, Twilight sentía que amaba más a los libros que a las ponis, y prefería leer en lugar de jugar, sin embargo, en ocasiones sentía un gran vacío en su corazón, un vacío que ni el más interesante libro podía llenar, se sentía sola, lo único que quería era a alguien que no la juzgara ni la ignorara, alguien especial con quien compartir sus secretos sin temor a ser rechazada o a que la molesten, Shining Armor, su hermano mayor, era siempre amable, y siempre jugaban juntos, pero la escasez de gustos en común dificultaban una buena conversación.

Años después, Twilight se convirtió en una adolescente y comenzó a salir con chicos, aunque todas sus relaciones terminaban rápidamente y duraban muy poco, los chicos no comprendían a Twilight por lo que trataban de cambiarla, mas Twilight simplemente no quería, ella era como era, y no tenía intenciones de cambiar y menos si era para complacer a alguien que no la aceptase como es; y como siempre, volvía a estar sola, empezaba a creer jamás encontraría a alguien que la entendiera en serio cuando conoció a Linda, una chica que se sentía igual a ella, comenzaron una amistad que se hizo cada vez más fuerte, hasta el punto de volverse casi como hermanas, siempre se sentaban juntas en clase, hacían juntas todos los trabajos y tareas de grupo, y cada vez que una enfermara, la otra iba a visitarla.

Un día, a Linda se le olvidó por completo una tarea importante, así que Twilight sin pensarlo le pasó la suya para que la copiara antes de que el profesor comenzara a revisarlas; misión cumplida, o al menos eso parecía, el profesor comenzó a entregar los trabajos ya revisados y Twilight y Linda sacaron la nota más baja, enojadas, fueron a hablarle al profesor.

-He sido profesor por diez años.- Les dijo. -Conozco sus trucos; Linda, tu tarea es exactamente igual a la de Twilight, pero desordenada, como si la hubieras hecho toda apurada hace diez minutos.- El profesor suspiró antes de dejar caer el veredicto. -Linda, tienes hasta mañana para traerme esta tarea, hecha por ti esta vez, podrás optar como máximo un 6; Twilight, tu tarea esta muy bien hecha, te subiré la nota a un 6, pero lo que has hecho es una falta grave y no la voy a tolerar ni aunque seas la mejor estudiante, quedas suspendida hasta el próximo lunes.

Pasaron un par de días y Linda obtuvo el 6 pero se sentía mal por Twilight y la echaba mucho de menos, así que, en contra de todos sus instintos de potrilla buena que obedece las reglas, esperó al recreo y huyó de la escuela para ir a ver a Twilight; ella estaba castigada sin poder salir, así que Linda le habló por la ventana.

-¡Linda! Que bueno verte.- le dijo Twilight con una gran sonrisa. -¿Pero qué haces aquí?

-Te eché de menos, así que me escapé; ¿Quieres ir al cine?

-¿Bromeas? Estoy castigada.

-¡Anda Pleeease! Nadie se va a enterar, y si nos atrapan diré que yo te convencí de ir.

Las dos amigas fueron al cine, estaban pasando una comedia romántica, para la mala suerte de ambas, a ninguna le estaba gustando la película, pero como la sala estaba casi vacía y los ponis más cercanos a ellas estaban sentados a varios metros de distancia, Linda pudo conversar con su amiga sin molestar a nadie.

-¿Twilight?

-Dime

-Desde que somos amigas no te he visto salir con ningún chico, dime, ¿Te dejaron de gustar o algo así?

-Son basura.

-Te creo.- Respondió Linda sonriente

Ambas se quedaron en silencio y continuaron mirando la película. Linda se inclinó hacia Twilight, la besó en la mejilla y volvió a sentarse, Twilight la quedó mirando sonriente y siguió viendo la película, Linda volvió a besarla, varios becitos en la mejilla, acercándose poco a poco a la boca, ambas se quedaron mirando como en una especie de trance y se besaron como en la película, fue la primera vez que Twilight besaba a otra hembra, no despegaron los labios hasta que la película terminó y las luces se encendieron, trayéndolas de vuelta a la realidad.

Twilight y Linda comenzaron una relación a escondidas, mas solo era cuestión de tiempo para que las familias de ambas se enterasen, lo que eventualmente pasó. Los padres de Twilight no se enojaron, de hecho, lo que les molestaba era haberse enterado por otras personas en lugar de la propia Twilight, fue un gran alivio para la joven unicornio que sus padres fuesen tan comprensivos y que la seguían apoyando, a Shining Armor le llevó un poco más tiempo aceptarlo, pero al final lo hizo; Linda no tuvo la misma suerte.

Twilight no volvió a ver a Linda en todas las vacaciones, pero al encontrarse con ella entrando a clases, notó que estaba muy cambiada, apenas le hablaba a Twilight, hasta parecía estar evitándola, cuando Twilight la confrontó, Linda le explicó que lo que pasó entre ellas simplemente pasó y ya, solo fue una etapa que ya había superado, se fue con sus nuevos amigos sin antes decirle a Twilight que debía superarlo también.

Y Twilight, como siempre, volvió a estar sola.


Hace más de mil años, las jóvenes princesas Celestia y Luna gobernaban juntas en armonía, pero sin importar lo que Celestia hiciera para subirle el ánimo a su hermana, Luna siempre parecía estar triste, y es que Luna se sentía muy sola, durante toda su vida había sido ignorada por todos, Celestia siempre recibía toda la atención, la admiración y el amor, sin importar cuanto Luna se esforzara, nunca lograba distinción alguna, para todos, ella era simplemente la pequeña, la que vive de su hermana, el pequeño lastre de la gran princesa; Luna sabía que estaba mal, sabía que no debía tener esos sentimientos, pero no podía evitar sentir algo de envidia y celos de su hermana e ira contra todo poni en Equestria, aveces hasta sentía que odiaba a Celestia; eventualmente se reveló contra su hermana, se convirtió en un monstruo e intentó tomar el control del mundo, forzando a Celestia a enviarla a la luna por mil años.

Ya cumplida la condena y luego de hacer las paces con su hermana hubo una celebración por su regreso, Luna se sentía querida por primera vez, por primera vez en mucho tiempo se sentía feliz, pero su día pasó demasiado rápido y antes de darse cuenta volvió a ser tan ignorada como antes.

Pasó más de un año y Luna se hizo amiga de Twilight en noche de brujas, luego de que esta le ayudara a ser aceptada por los demás y a que dejaran de tenerle miedo.

-¿Sabes qué, Luna?- Le decía Twilight mientras ambas contemplaban el cielo nocturno. -Yo también estaba muy sola antes, sé exactamente como te sientes, eventualmente alguien vendrá y hará que dejes de sentirte sola.

-¿Por qué alguien se interesaría en mi?- Preguntaba Luna con tristeza, sin quitar la vista del cielo. -Todo es igual que siempre, nada ha cambiado ni en mil años.

-Bueno, pues... yo estoy aquí.- Le dijo Twilight tímidamente. -Y aquí entre nosotras...- Twilight miró hacia los lados para asegurarse de que no hubiera nadie escuchándolas. -Tú me agradas aún más que la Princesa Celestia.

-¿En serio?- Dijo Luna incrédula. -¿Y por qué?

-Porque tu también has sentido lo que es no interesarle a nadie, saber que podrías ir a vivir a la luna para siempre de un día para otro sin que nadie en la tierra te eche de menos, ser olvidada tan fácilmente por alguien que supuestamente te ama.

-¿Quién podría olvidarse de ti?- Le preguntó Luna, notó que en ese momento Twilight intentaba ocultar un pequeño rubor.

-Cuando era una adolescente e iba a la escuela, comencé a salir con alguien, estábamos muy enamoradas, o al menos yo lo estaba, todo era perfecto, luego de una vida siendo ignorada, creí haber encontrado a alguien que me entendía, compartimos tantos lindos recuerdos, pero me olvidó tan fácilmente y tan rápido. No he vuelto a relacionarme románticamente con nadie desde entonces, pero ahora tengo un montón de amigas y soy más feliz que nunca.

-¿Cómo lo superaste?- Preguntó humildemente la princesa de la noche.

-Hace un poco más de un año yo vivía en Canterlot, tu hermana me envió a Ponyville para supervisar los preparativos de la celebración del sol de verano, entonces conocí a quienes se volverían mis más grandes amigas: Pinkie Pie, Applejack, Rainbow Dash, Rarity y Fluttershy, con ellas encontré la risa, la honestidad, la lealtad, la generosidad y la gentileza que tanto me había costado encontrar.

-¿Cómo podría yo encontrar amigas tan buenas?.

-Estás hablando con una.- Le dijo Twilight con una sonrisa. Luna se le acercó para abrazarla.

-Gracias Twilight.

-Por nada.- Twilight rió.

-¿De qué te ríes?- Preguntó Luna

-Es solo que no suelo aconsejar a ponis tan mayores, o a princesas, deberías ser tú la anciana sabia que da consejos.

-La verdad, yo tenía más o menos tu edad cuando fui enviada a la luna, no he tenido contacto alguno con nada ni nadie desde entonces, prácticamente tenemos la misma edad.

Ambas siguieron hablando, conociéndose más y más durante toda la noche hasta que salió el sol.


Hasta aquí llega este capítulo, lamento que no sea una "continuación", pero subiré el final tan pronto como pueda, y si llegaste hasta aquí, gracias por leer. Paz!