Advertencias: lemon, palabras groseras, no es viñeta ni drabble -no se que coño es-.
Dedicatoria: a Ally-kun, por implantar la idea del bondage en mi cabeza, hasta que salio esto xD
Disclaimer: Todo es de Hajime Isayama menos la trama.
Amaurofilia: Preferencia por el sexo con personas invidentes o con los ojos vendados.
Bondage: Del inglés "to bind", maniatar. Práctica sexual sadomasoquista en la que uno de los participantes permanece atado.
Coitolalia: Excitación sexual producida al hablar durante el acto carnal.
Aquel olor… Él lo reconocía, era el olor de Heichou, un olor cítrico con un toque de canela que se le antojaba obsceno, embotándole los sentidos…
Se despertó y aparte del olor familiar, lo primero que noto fue el insoportable dolor, la cabeza le dolía a horrores, y sentía cansado el cuello por lo que no podía mantenerla en alto por más que intentara, se resigno a dejarla colgando hacia atrás y no moverla mas, cada vez que cabeceaba, palpitaciones se expandían por todo su cráneo casi cegándolo... Momento...
-¡¿Pero qué carajos...?! -se le heló la sangre. Trato de calmarse y respirar hondo, pero el dolor de cabeza no lo dejaba pensar bien. Empezó a transpirar, ¿de qué se trataba toda esa mierda? Si era una broma, el aun no le hallaba la gracia-
Se concentro en ser más consciente de lo que lo rodeaba, y le embargó el alivio al sentir una presión alrededor de su cabeza, lo que indicaba que tenía los ojos vendados con algún tipo de tela suave y no estaba ciego como había pensado en un principio.
Lo siguiente que noto fueron presiones en ciertos puntos de su cuerpo, por lo que asumió que se encontraba atado con lo que parecían ser cuerdas, ¡Y vaya manera!, estaba en una posición imposiblemente incomoda, e imposiblemente... irreal.
Si no se equivocaba -estaba casi seguro de aquello, esas presiones en esos sitios le eran familiares-, lo que le apretaba y cruzaba su pecho y la parte superior de sus muslos eran las correas de su MDD3D, supuso que los ganchos se encontraban clavados en el techo del que creía era el cuarto de su superior, mientras que otras cuerdas que provenían también de arriba y no formaban parte del equipo de maniobras, se encontraban unas anudadas a las correas de su pecho, y las otras rodeaban sus rodillas, elevándole las piernas y halándolas en direcciones opuestas, dejándolo, literalmente, en una cama de aire.
Se sentía avergonzado de aquella situación, ¿cómo mierda había terminado colgado de un techo, con las piernas abiertas, y desnudo? Trato de mover los brazos solo para descubrir que estos estaban amarrados a los costados de su cuerpo.
Apretó los ojos con fuerza tras la venda deseando que todo fuese un mal sueño, no podía recordar que había pasado antes de despertar así, y su cabeza no paraba de doler. Pensó en gritar por ayuda, pero no quería que nadie lo viese así, sino que vergüenza pasaría.
Unas lagrimitas de impotencia salieron traicioneras de sus ojos y dieron a parar en la venda, le molestaba no saber las razones de su amante, se sentía un inútil atado, y no sabía si era que estaba sudando frío o había una ventana abierta, pero se estaba empezando a congelar y sentía las extremidades adormecidas, ojala Heichou estuviese ahí para que le explicara qué ocurría...
Como si lo hubiesen invocado, el sonido de una puerta se escucho, algunos pasos ligeros, y después aquella voz que le provoco un hormigueo por toda la espina dorsal.
-Veo que ya despertaste, mocoso.
¿Frío? Esa voz grave y profunda había mandado al frío de paseo, leeejoos, muy lejos, dejando atrás solo un calor sofocante. Su pene, que antes colgaba flácido entre sus piernas, se endureció un poco ante la expectativa de lo que le haría su pequeño y creativo amante. Pensó en que hace momentos se sentía molesto con Heichou por atarlo y guindarlo del techo, pero ahora le gustaba un poco la idea de intentar algo nuevo.
Sip, ese era él, Eren Jaeger el masoquista.
Una vez más, intentó recordar que había pasado antes de caer inconsciente, hasta que poco a poco su mente empezó a aclararse. Le había faltado el respeto. Había estado de malas esa mañana, y no se le había ocurrido nada mejor que pagar su molestia con Heichou al frente de casi media Legión, este le había mirado con frialdad, una mirada que no auguraba nada bueno, no iba a soportar su alzamiento, y pateándole la cabeza con brutalidad, le apagó las luces. Conjeturó que el Sargento se había ofrecido a llevarlo a su habitación en el sótano y en vez de eso le llevo a la suya propia, dejándolo de esa manera tan absurda.
Este era su "castigo".
-Fuiste un maleducado, Eren –sabía que Heichou tenía razón, si hubiese explotado su mal temperamento en la intimidad, este no estuviese tomando represalias tan drásticamente. Pero como no fue el caso, ahora le tocaba joderse, o mejor dicho, soportar que lo jodieran, en toda la expresión de la palabra- no voy a tolerarlo.
La voz grave ceso, y Eren se sintió perdido nuevamente. No podía ver ni moverse, las gotitas de sudor resbalaban por todo su cuerpo y perlaban su cara, sin saber ni pretenderlo, le estaba dando el espectáculo más erótico y sensual que Rivaille hubiese visto en su vida. Entre más Eren se resistía a las cuerdas, estas mas se apretaban alrededor de su cuerpo, acentuando y marcando zonas que hacían que al Sargento se le aguase la boca, su pene ya empezaba a empujar contra la tela.
Escucho el típico ruido de resortes que hacían las camas –no se había equivocado, estaban en el cuarto del Sargento-, y sintió la presencia de este acompañada de una pesada respiración. Su nuca se erizó totalmente al sentir en su abdomen una ligerísima caricia, algo sedoso había tocado el contorno de su ombligo y lo había penetrado, haciendo movimientos circulares dentro de este.
-¿Te gusta? –las palabras fueron apenas un susurro. Aquello siguió subiendo, pasando por encima de su abdomen hasta llegar a sus pectorales, centrándose en sus pezones que a los pocos segundos se convirtieron en pequeños botones.
-Nnhgg… -trato de acallar los suaves jadeos que querían salir de su boca, por alguna razón sentía su cuerpo extrañamente sensible-
Las caricias pararon dejándolo nervioso otra vez, y de paso necesitado. El colchón volvió a chirriar, lo que creía que era la presencia del Sargento se desplazaba lejos de su cuerpo, ya no le sentía cerca.
Escucho otra vez su grave y seductora voz, estaba seguro que de haber estado de pie, las piernas le hubiesen fallado.
-¿No te parece interesante? Estás incapacitado de la visión, pero eso no te impide estar consciente de muchas cosas. Mi presencia, el calor que despide mi cuerpo cuando esta cerca del tuyo –el tono de su se mantenía invariable, y provenía de algún sitio cerca de sus pies- a veces, los humanos dependemos en demasía del sentido de la vista, pero al privarte de él, los otros se ven en la obligación de sensibilizarse, todo se vuelve más intenso. Los olores, el tacto… -el colchón volvió a chirriar, se estaba acercando a él-
Y como para convencerse a sí mismo de que lo que decía Heichou era cierto, sintió la cálida presencia que emanaba el otro cuerpo, mientras que su sentido del olfato fue asaltado con el ya conocido olor a frutos cítricos y canela, pero todo a un nivel diferente. Su invidencia hacía al olor más penetrante, turbándole el olfato, y al calor más agudo, podía sentirlo serpentear como si fuera algo sólido sobre su piel donde percibía más próxima la presencia del Sargento.
-Creo haberte mencionado mi atracción por la seda, ¿o no lo hice?
Eren abrió la boca para contestar, pero no pudo. Su garganta se seco al sentir otra vez aquella caricia suave y ligera en sus pezones, -así que aquellas eran las manos de Heichou-, los dedos expertos y cubiertos por los delicados guantes masajearon los botones. Eren jadeó cuando uno de sus pezones fue liberado por los dedos y tomado por una boca caliente que lo succionaba con fuerza, mientras el otro era retorcido entre dos largos dígitos de aquella mano.
-No-no, Heichou… No me había men- ahhh… mencionado nada, nngghh -tragó grueso. Por más que trataba de reprimirlos, sus gemidos salían descontrolados de su boca-
-¿Qué se siente no saber adónde voy a tocarte ahora, Eren? -la voz varonil y monocorde del Sargento se escuchó contra su pezón, las vibraciones de las palabras mandaron temblores hasta el centro de su cuerpo, su pene ya se alzaba más que contento entre sus piernas clamando atención- Puedo estar tocándote aquí –dio un mordisco especialmente fuerte en su pezón- y repentinamente pasar a tocarte acá –la boca soltó el pezón dejándolo con una sensación de vacío, para pasar a mordisquear el hueso de su cadera- y tu jamás podrás predecir cual será el siguiente lugar, ¿No te excita?
-Ahhmm… S-sii, nggh… ahh –él, siendo inexperto, solía ser bastante tímido y reprimido durante el acto carnal, mientras que el Sargento, a pesar de no ser un hombre muy hablador, durante el sexo era bastante comunicativo, pero estaba especialmente hablador esta ocasión- Mmm, ahh… ¡Heichou!
Sufrió un espasmo en el estomago cuando sintió una mano cubierta de seda arañar la cara interna de un de sus muslos bajando hacia sus nalgas, alternado entre caricias suaves y bruscas. Hasta que repentinamente toda sensación desapareció, haciéndolo quejarse de frustración.
-¡Heichou! ¿Por q-qué para? –escucho al colchón rechinar y un frío a su alrededor, el Sargento se había alejado de su lado-
Escucho una gaveta abrirse justo al lado, ahora más que nunca odiaba la venda en sus ojos, quería saber qué era eso tan importante como para que el Sargento lo dejara así.
El susodicho no tardo mucho mas, prontamente se encontraba ubicado entre las piernas del castaño –Eren lo supo por el calor que se encontraba cerca de esa parte de su cuerpo-.
Escucho un sonido de tela siendo deslizada y suspiró placenteramente cuando una áspera y cálida mano se posó sobre su pecho para acariciar sus pezones con la palma. Lo hizo hasta que estos quedaron tan duros y apretados como la goma de borrar de un lápiz.
-Eren, no vayas a moverte –el castaño asintió, y contuvo el grito de dolor cual algo se ajustó alrededor uno de sus pezones-
-¡Heichou! –contuvo el aliento cuando sintió el mismo dolor en el otro pezón y delgado y frío cayó sobre su pecho- Duele…
-No tengo que recordarte que esto es un castigo, mocoso –la voz fría distaba de estar molesta, más bien sonaba… entretenida- son unos aros para pezones, te los quitaré cuando me parezca conveniente. Deberíamos probarlos.
Y sin más comenzó a tironear la cadenita que unía ambos aros, arrancado gemidos de dolor en el castaño. Pero aquello cambió cuando el Sargento acercó su cara y lamió las puntitas de los pezones que sobresalían de los aros al tiempo en que halaba la cadenita, creando una mezcla dolor placentero que hizo que Erencito saltara con más ímpetu, tratando de llamar la atención.
El Sargento volvió a soltar a Eren solo el tiempo necesario para quitarse los pantalones y liberar su dolorosa erección, y volver a ponerse uno de los guantes.
Eren suspiro cuando sintió otro tirón de la cadenita, que Heichou halaba con la boca, mientras sus manos acariciaban cada una, una de sus piernas. Una mano era áspera mientras que la otra era tan suave como solo la seda podía serlo, contrastando sensaciones.
-Nngghh, He-heichou, ¿Podría… ahhh, podría -trató de no sonar tan necesitado, pero sentía sus labios partidos, no en vano había notado que desde que todo aquello había empezado, el Sargento no le había besado los labios una sola vez.
Para él, los besos con Heichou eran lo más especial en el mundo, con un simple beso inocente –según él- había empezado su relación, los besos eran la mejor manera de transmitir todo sin necesidad de palabras, sobre todo cuando estaban haciendo algo tan carnal, justo ahora, todo lo que necesitaba era un beso. Entre jadeos y gemidos se relamió los labios de manera sugestiva para no tener que hablar, esperaba que el Sargento le comprendiera.
-He aquí tu verdadero castigo, mocoso. Nada de besos hasta que aprendas a respetar a tus superiores. -se sintió decepcionado por un momento, Heichou sabía lo importante de besarse para él.
El Sargento siguió con su trabajo un tiempo más, estimulando sus pezones con los aros, mientras su boca y sus manos recorrían desde su cara hasta la punta de los dedos del pie. Era una tortura lenta que sus manos rodearan su pene sin tocarlo en absoluto. Su erección ya empezaba a volverse pesada y dolorosa. Necesitaba liberarse y no podía. La venda sobre sus ojos se encontraba totalmente empapada de sudor y lagrimitas de placer, ¡joder!, quería correrse pero ya.
Estaba a punto de reclamarle a Heichou su insensible tortura cuando la vista se le nubló de repente, y un estremecimiento le recorrió el cuerpo de punta a punta, si no hubiese tenido los ojos vendados, probablemente los hubiese puesto en blanco.
Milagrosamente, la mano enguantada de Heichou se posó sobre su erección, masajeándola lenta y tormentosamente, mientras la otra, mojada con su líquido preseminal, se dirigió a su entrada, penetrándola con un dedo fácilmente. A ese, se le sumaron dos dígitos más, que entraban y salían de sus entrañas haciendo movimientos circularles, buscando aquel punto en su interior. Hasta que dio con él.
-¡HEICHOU! Ahhhh, nngghmm… Ahh, s-sii… M-maas –cuando supo el ángulo correcto, saco los dedos, ganándose un quejido insatisfecho por parte del menor. Ese mocoso pecaba de impaciente-
Sintió como los testículos del más joven se empezaban a contraer, y los apretó halándolos un poco, no quería que se corriera aun. Tomo su Levicito con la mano libre, y con él golpeó y frotó las nalgas morenas que tenía delante, hasta posicionarse en la entrada al esfínter del castaño, frotándolo en movimientos suaves.
Eren sintió aquel órgano palpitante entre sus nalgas y solo entonces reparó en que Heichou no había dejado de tocarlo a él, sin tocarse a sí mismo en ningún momento. Si él se encontraba deseoso de acabar, no quería ni imaginar la necesidad del Sargento. Momentos después, Heichou penetró su cuerpo entrando de una estocada.
Ambos gimieron, uno de dolor y otro de placer, el Sargento se quedo quieto unos segundos esperando a que Eren se acostumbrara a la intromisión, pero Eren le animó a moverse, en esos momentos no pensaba en el dolor, sino en saciar la necesidad de Heichou y la suya propia. El Sargento sujetó a Eren de las caderas, meciéndolo contra sí usando las cuerdas como un columpio.
-Ahh, ahh, ahh, Ri-rivaille... Hei-Heichou, nngghh…. ¡Ahhh! –había buscado el ángulo que había encontrado antes, dando otra vez en ese punto sensible que hacía que toda la integridad de Eren se sacudiera- Mmm, m-mas.. Ahh, ahh…
Ambos estaban muy cerca de llegar, por lo que el Sargento, sin detener las embestidas, se estiró sobre el cuerpo del otro, pasando una mano por detrás de su cabeza para desanudar la venda que le cubría los ojos. Le encantaba mirar los expresivos ojos aguamarina cuando el dueño de estos llegaba al orgasmo, el color del iris se oscurecía, la pupila se dilataba y luego de exprimir cada gota de placer de su orgasmo, estos se cerraban para descansar a su lado.
Tardó un poco en acostumbrarse a la luz, luego de tanto tiempo sumido en la oscuridad. Lo primero que vio, capto su atención totalmente, la desnudez a medias de su amante lo excito más si era posible, estaba en casi desnudo en su totalidad, salvo por un guante en una mano y las correas del MDD3D, aparentemente, ese era el nuevo fetiche de su amante.
Ya estando al límite, las estocadas se hicieron más profundas y desenfrenadas. Se miraron a los ojos, y con morbosidad, vio como Heichou tomaba la cadenita de sus aros y la tironeaba con fuerza, y fue esa sensación de dolor placentero, de placer culposo y masoquista, la que lo hizo tener el orgasmo más intenso de su vida, bañando a su pecho y abdomen, y el pecho y abdomen de Heichou, con su semilla.
Rivaille al sentir a aquel ducto cálido que lo albergaba contraerse, se corrió. Bendito orgasmo celestial que por fin llegaba. Disfrutó cada espasmo, cada estremecimiento, cada vibración. Cuando salió de aquella deliciosa cavidad, su semen escurrió de aquel agujero y por sus piernas, hasta dar con la cama... Su excesivamente limpia cama de pulcras sábanas.
Cortó las cuerdas que sujetaban sus rodillas, soltó los ganchos del MDD3D, cortó las cuerdas que estaban en las correas del pecho, dejándolo caer aparatosamente en la cama. Eren casi se quedó sin aire cuando sintió que un pie se plantaba en su pecho, vio hacia arriba y se encontró a Heichou con pose dominante, quien rápidamente se acercó a él para desatar sus brazos.
-Mocoso, ve y busca sábanas limpias mientras me baño.
Soltó un quejido, dudaba que pudiera ponerse siquiera de pie, y su espalda baja le dolía como mil demonios, iba a reclamarle la falta de consideración a su pareja cuando este le mando una mirada de "o lo haces, o te ahogo con desengrasante alcalino". Eso fue suficiente para hacerlo levantarse de la cama, medio vestirse y correr de forma extraña en busca de las fulanas sábanas. Maldición, para la próxima tiraban en alguna celda del sótano que no estuviese en uso.
Rivaille solo pudo verlo alejarse a la carrera mientras se permitía en su intimidad una pequeña sonrisa, quizás cuando regresara lo invitara a bañarse con él para enjabonarle la espalda y mamársela un rato, quizás…
¡Hola, hola! Aquí el penúltimo cap de la historia (si, decidí hacer finalmente solo 5 :c) ya que uní varias parafilias en un solo cap.
Trate de hacerlo interesante y no sé si lo logre, como ya les había mencionado, el lemon no es mi fuerte, pero ahí voy progresando x.x si no entendieron como estaba colgado Eren del techo, díganmelo y yo buscaré la manera de explicárselos, describir eso fue infinitamente dificil ya que no sabía como transmitir la idea xDD
Esto es todo por ahora.
Espero les guste y me den críticas constructivas, de ustedes aprendo n.n
Comentarios:
nanamikanon . sasakishimizu: Me alegra que te gustara, muchisimas gracias por el review, sus opiniones son mi alimento :3
Ally-kun: ¡Ravioli Heichou, no mate a mis lectoras! :'( este cap va dedicado a ti por pedir el bondage, pero no lo puse maid, quizas vista a Eren con falditas en otra ocasión xD tranquila, si mueres yo te mando al castaño al funeral :c Jajajaja me alegra que te guste la historia
Yuki Rivaille: Yo tampoco conozco mucho, y las pocas que conozco Eran muy enfermas (ahora que lo pienso, quizas escriba algo con necrofilia mas adelante *o*) busque varias ideas en internet y estas fueron las escogidas.
Sayuki Yukimura: Me alegra que te guste :*
The Mistress of Pain: No todo puede ser porno, buen Dios xD jajaja pobre Eren, pero mientras el lo disfrute, creo que todo esta bien xD
Charlie todo poderoso: Te complaceré en este, este si tiene a duros machos peludos tirando salvajemente xD
mary-animeangel: y ahora se las cobra con creces, pobre Eren xD
Celestialsan: El fetiche de Eren es algo unico y especial, fue el origen de todo esto, y cuando decidi hacer la historia de varios caps, me parecio bien dejarlo como el ultimo para cerrar bonito *o*
TheSaku: Heyy, que bueno verte por acá tambien :D jajaja si lo son, pero Heichou lo demuestra mas, Eren es un pervertido en etapa de negación xD
Rinaco-Sawada: puede que tenga muchas, puede que tenga pocas. Yo solo les contare algunas, las demas quedan a su imaginacion xd
keyl . chacon: muchos en realidad! Jajaja tranquila, quizas no lo haya mencionado antes, pero creo que di a entender que son amantes y pareja, o al menos creo que se entendió asi. De todas formas te lo aclaro, Rivaille es de Eren, y viceversa ;) el proximo cap -que será el ultimo- abordo el fetiche de Eren junto con otra prafilia, y si analizas bien, algunas cosas que le gustan a Ravioli, tambien excitan a Eren -lo dije antes, es un pervertido en etapa de negacion xD- Gracias por pasarte y dejar tu comentario :*
