Disclaimer: Todo lo que reconozcan pertenece al juego Amour Sucré y sus respectivos creadores.

Love, The Hardest Way.

Capítulo 8.- Wicked Game.

Pude sentir su frente acariciar la mía. Y mojé mis labios con la lengua, demasiado aturdida para siquiera tratar de evitarlo, porque en ese momento no había nada que deseara más en el mundo que recibir un beso de mi caballero victoriano.

-Lysandro, si has terminado no es necesario que...-dijo su hermano, entrando.

Ese soplo de aire fresco que entró con el pelinegro me devolvió la consciencia que necesitaba para separarme de Lysandro.

-Oh-dijo el hermano de Lysandro- Perdón, no quise interrumpir.-Parecía en realidad muy apenado.

-No te preocupes, Leigh-dijo Lysandro, pero fulminaba a su hermano con la mirada.

-Sólo quería decirte que es suficiente ayuda por hoy-dijo Leigh- Y que si querías irte, esta bien.

-Si, gracias-dijo Lysandro.

-Yo... creo que es mejor que me vaya-dije nerviosa.

-Gabe-dijo Lysandro tomándome suavemente por el brazo.

-Nos veremos después-dije tratando de sonreír, y solté mi brazo de modo en que pude acariciar su mano- Te llamaré para preguntar cuando te parece bien que trabajemos en la canción, ¿de acuerdo?

-Si, claro-dijo en voz muy baja.

-Nos vemos-dije- Hasta luego Leigh.

-Vuelve cuando desees-dijo él.

Sólo atiné a asentir y salir de ahí tan rápido como el glamour me lo permitía. Subí a mi auto y conduje, pensé en ir a mi casa, pero cambié de idea y conduje hacia las afueras de la ciudad. Paré por el camino a comprar un par de ramos de flores. Por fin llegué a mi destino, el cementerio de Amoris Ville.

Caminé hacia una de las lápidas, una que visitaba desde niña. Escogí el ramo de bellas gardenias atadas por un listón de organza rosa.

-Hola mamá-dije dejando el ramo recargado en la lápida- Te traje tus flores favoritas. Huelen delicioso. Yo... vendré a verte después, ahora debo ir a ver a James.

Caminé un poco mas y vi una tumba reciente. Dejé un ramo de flores de Lis.

-Hola hermano-dije hincándome ante la tumba- Sé que no he venido a verte en un buen rato, y lo siento. Sólo que... aún no había podido reunir la fuerzan necesaria para presentarme ante ti. Ya le he dejado un ramo de flores a mamá, le traje sus favoritas. ¿Sabes hermano? He...-incliné la cabeza y sonriendo como una tonta me sonrojé- he conocido un chico. Es chico muy bueno, tan lindo y educado que ni siquiera lo creerías. Parece un caballero sacado de una novela del siglo XIX-reí quedamente- Es peculiar, y tiene una voz estupenda...Me agradeció por darle una oportunidad, pero no tenía que hacerlo, es talentoso y se lo merece. Vengo de verlo y... me hace sentir muy bien. Creo que... es posible... que me guste.-admití- No hablemos de cariño, al menos aún. Al parecer no va a resultar una sorpresa para nadie. Juliette y Edward ya se lo viene sospechando desde antes que yo. Pero Ed... se ha marchado. Probablemente ha venido a verte antes, ¿verdad? No sé que hacer, Jim. No puedo permitirme tener estos sentimientos. No soy adecuada para un buen chico. Y Lysandro es...uno de esos chicos buenos que merecen como novias a chicas lindas, y no a chicas adictas y demasiado vacías, demasiado heridas por dentro. No, sé que en algún momento encontrará a alguien mejor y-un nudo se hizo en mi garganta- y entonces será feliz. Yo, sólo puedo amar a mi música, no estoy hecha para estar con alguien. Quizá también debas hacerle entender a Alex que lo quiero como si fuera mi hermano, aunque no tanto como te amo a ti.

Me quedé en silencio mucho rato mirando el sepulcro hasta que el viento comenzó a ser demasiado frío. Me levanté y me sequé las lágrimas.

-Lo siento tanto, hermano-dije en voz muy baja- No quería que murieras.

Y sin mas, me alejé huyendo hacia la calidez de mi vehículo.

Desde el momento en que mi hermano había sido sepultado, yo no había ido a verlo, porque no podía soportar la idea de ver su tumba. Sólo que lo pasado con Lysandro me había empujado a ir a verlo. Y me alegré de haber ido a ver a Jim, por algo tan bello como admitir que podría ser posible que me estuviera enamorando de aquel chico de ojos heterocromos.

La mañana sucedió con tremenda rapidez a la noche, en que no había podido dormir nada. Toda la noche estuve inundada de recuerdos, ya fueran de mi hermano, o de aquel único momento en que estuve en los brazos de aquel joven con cabello de plata. Por mas que quisiera evitarlo, pensar en ellos me llenaba de tanta dicha, como de angustia. No quería enamorarme de él, porque sólo le haría daño.

Yo lo sabía.

Con un suspiro, dejé que lo que contenía la jeringa, recorriera mis venas, para olvidarme un momento de todo aquello que me hiciera sen tir desdichada, o que me hiciera ser feliz.

Puse una canción de mi banda favorita, y me quedé sobre la cama esperando a que la droga hiciera efecto. Cada vez oía mas lejos la voz que decía:

-*No no quiero enamorarme

(este mundo sólo va a romperte el corazón)

de ti...

El mundo estaba en llamas y nadie podía salvarme excepto tu.

Es extraño que desee hacer las cosas que la gente estúpida hace.

No, y nunca soñé que amaría a alguien como tu

Nunca soñaré con perder a alguien como tu

Ahora quiero enamorarme

de ti...*

Un insistente sonido me taladraba los oídos. Me tumbé boca abajo y me puse la almohada sobre la cabeza para tratar de no escuchar mas. Sin embargo, aquel sonido era implacable y muy molesto. Era mi móvil, y de mala gana contesté.

-Hace dos malditas horas que te estamos esperando, y encima no contestas el jodido móvil, ¿dónde carajos estás?-preguntó muy airadamente Alex.

-En casa-dije cansada- ¿Dónde mas?

-Mas te vale que vengas aquí y cantes hasta que quede la maldita sesión de hoy, o nos van a correr a todos y entonces me vas a conocer.

-Y yo que pensaba que tenia ya la desgracia de conocerte demasiado bien-dije con el cigarro que recién había encontrado en la boca.

-¿qué?

-Nada, nada-dije y le colgué.

Me di una ducha y pasé la tarde cantando hasta que ya no pude mas, junto a mis "lindos" compañeros. Aunque lo agradecía ya que cantar era la mejor forma en que podría despejarme de todo. Luego todos se despidieron, y yo me quedé esperando a Alex, ya que cenaríamos juntos algo que fuera lo mas poco saludable que encontráramos.

-Luces terrible-dijo- ¿Qué no dormiste en toda la noche?

-No, a decir verdad no-le dije.- No pude. Yo...-evidentemente no iba a decirle que estuve a punto de besarme con Lysandro- Fui a ver a mi hermano. Le dejé unas flores.

-Oh-dijo Alex, al que debió extrañarle mucho que quisiera ir al cementerio.

-Pero después no pude dejar de pensar en él. -confesé-Y pasé la noche con pesadillas.

Él no dijo nada, pero me abrazó. Era agradable, pero no me sentía ni la mitad de bien que en los brazos de Lysandro.

-Ven, vamos a llenarnos de comida chatarra-dijo- nos lo merecemos.

-Si-dije

Nada me ponía de mejor humor que un montón de comida basura.

El fin de semana llegó, y con eso el día en que había quedado con Castiel y Lysandro. Y la primera vez que vería al albino luego de nuestro encuentro.

Yo hubiera preferido trabajar en mi casa (la cual había mandado limpiar previamente) sin embargo, preferí llevar a Lysandro y Castiel a la disquera, por dos sencillas razones.

La primera era que, era conveniente que Julian, Will y Alex conocieran a Castiel y se acostumbraran a su presencia, sin que estuviera de por medio el hecho de que había sido pareja de Debrah, y por lo tanto, muchas veces motivo de pelea entre ella y Ed.

La segunda era que me moría por ver la cara de Stefan al ver a Castiel de nuevo.

Decidimos que pasaría por ellos justo frente a la tienda de Leigh, donde Lysandro ya se encontraba. Tomé aire antes de salir del auto.

-Hola Lysandro-dije esperando no sonrojarme

-Gabe, buenos días-dijo él con su característica voz calmada, me dedicó una sonrisa amable.

-¿Y Castiel?

-Se ha retrasado un poco, pero aún es temprano.-dijo él con toda tranquilidad.

-Tienes razón.-dije y nos quedamos en silencio incómodo.

Pasaron varios minutos sin que dijéramos nada.

-Gabe-dijo Lysandro de repente- con respecto a lo de ayer...

-No sé si debamos hablar de ello-dije un poco insegura.

-¿Por qué?-preguntó con voz entristecida.

-Yo...

-He llegado-dijo el pelirrojo con voz alegre.-¿Nos vamos?

-Sí-dije sonriéndole y no pude evitar mirar a Lysandro-Vayámonos.

Subimos al auto y nos dirigimos a la disquera. Castiel estaba hablando mas que de costumbre y Lysandro lo miraba divertido.

Llegamos a la disquera un poco antes de la hora pactada. Evidentemente, como siempre que ocurría, mis amigos me miraron sorprendidos.

-El cambio que puede significar un chico, Will-le dijo Julian- Es buena influencia para ella.

-Seguro que a ella le gusta que la influencie-rió Will por lo bajo. Alexander lo golpeó en la cabeza.

-Ya cállate-dijo molesto.

-Si, cállate-dije yo, esperando que el sonrojo que sentía sólo fuera impresión mía. Pero por la forma en que Castiel me miró, como burlándose de mí, supe que estaba iluminando la habitación de un brillante color rojo.-Bueno, ya...¿Aún no llega Stefan?

-No-dijo Alex- aunque él tuvo la deferencia de avisarnos que llegaría tarde.

Puse los ojos en blanco.

-Lo que sea- mascullé- Bueno chicos, ya conocen a Lysandro-él dio una leve cabezada de entendimiento- él es Castiel, él es el guitarrista de la banda donde canta Lysandro, y al parecer el único capaz de escribir para su voz. Aceptó ayudarnos como saben. Castiel, ellos son Will y Julian-los presenté y ellos muy amablemente le dieron la mano- y este de aquí es Alexander.-Alex no le dio la mano pero hizo un gesto que podía considerarse de bienvenida.

-Bueno, lo mejor será que nos pongamos a trabajar- ¿Qué necesitas hacer primero, Castiel?

-¿Por qué a nosotros nunca nos pregunta qué queremos hacer?-preguntó Julian a Will en voz "baja".

-Por que cree que es nuestra ama y señora y que debemos acatar su voluntad sin decir ni una palabra.-contestó Will

-Y así debe de ser-dije golpeándolos a ambos en la cabeza. -Además, debemos ser amables con Castiel, después de todo nos está haciendo un favor, bien pudo haberse negado.

-Ja, claro, como si eso pudiera pasar-dijo Alexander en modo desagradable.

Will y Julian se miraron incómodos. Castiel miró a Lysandro de modo desconcertado, mientras Lysandro y yo fulminamos a Alexander con la mirada.

-Que yo sepa no te he hecho nada-dijo Castiel frunciendo el ceño.

Alexander se paró frente a él.

-A mí, desde luego no-dijo- pero eso no significa que me agrade tenerte aquí, no sabiendo quien eres...

-¿Ah si?-preguntó Castiel de mal modo y se movió un paso hacia Alex, Lysandro se movió junto a él con mirada cautelosa-¿Y quién se supone que soy?

-Ya-dije- Aquí no estamos para discutir rumores de revistas del corazón, ¿si?

-No, Gabe, déjalo continuar- dijo Castiel- ¿Quién se supone que soy?

-Eres el imbécil que le hizo la vida difícil a mi amigo-dijo Alex.

-¿Qué?-preguntó Castiel muy desconcertado- yo ni siquiera conozco a tu amigo.

-Alex-dije como advertencia, pero me desoyó.

-Vaya, que al menos debiste haber escuchado de él, ¿no?

-Basta-le dijo Lysandro a Castiel- evítate esto.

-No-dijo Castiel- ¿qué quieres decir con eso?

-Cállate Alex, no es tu asunto-le dije

-Si, hermano, por favor-dijo Will

-Ahórranos esto-dijo Julian

-¿Cómo puede ser que lo defiendan cuando fue una piedra en el zapato para Ed? Ustedes saben como lo pasaba de mal cuando esa lo comparaba con él.

La cara de Castiel era impagable, pero no era momento de que me riera de eso.

-¿Esa es..?-preguntó dándole una mirada de entendimiento. Lysandro asintió. Castiel dio un suspiro de mal humor- Escucha, ni siquiera debería estar diciéndote eso, pero yo no he tenido nada que ver con Debrah desde que salió de instituto. Hace poco la he visto, pero como probablemente sepan las cosas no salieron precisamente bien.

-Eso ya lo sé-dijo Alex molesto.- Pero es difícil de olvidar que esa tipa le dijera cosas a mi mejor amigo como: mi ex lo haría mejor que tu, él si hubiese podido hacer esto, no como tu. Creo que eras tu el tema de conversación de ellos la mayoría del tiempo.

-Has expuesto tu punto-dije tomándome el puente de la nariz con el dedo índice y el pulgar. ¿podemos continuar?

El ambiente estaba muy tenso. Por suerte, la puerta se abrió en ese momento.

-¿Ya estamos todos?-preguntó Stefan sin mirarnos ya que leía muy interesado un documento. Como nadie contestó, nos miró y vio la escena.- Uf, veo que ya se conocieron, ¿no?

Alexander fue el primero en retirar la mirada y todos dimos un paso atrás.

-Castiel, vaya, hace mucho tiempo, ¿verdad?-le dijo Stefan

-Si, supongo-dijo Castiel de mal humor.

-Ya sé que debes estar enfurecido conmigo, y estás en lo correcto. Me disculpo por no haber pedido ver con mis propios ojos aquellos que me dijeron. No puedo compensarte, pero puedo hacer un intento-dijo y le tendió el documento que estaba leyendo.

Castiel estiró la mano y recibió el papel. Conforme avanzaba su lectura, su semblante iba cambiando.

-Wow... esto es mucho mas de lo que esperaba-dijo - Es demasiado.

-Es lo justo-dije yo- Si tu trabajo resulta excelente por supuesto que podremos darte un poco mas.

-Absolutamente-lo corroboró Stefan

Will le quitó el contrato a Castiel, lo leyó y silbó.

-Caray, te pagan mas que a mí-dijo.

-Eso no es cierto-dije yo.

-Ya, bueno no, pero casi.

Castiel leyó y releyó muy bien el documento antes de firmarlo. Luego, Stefan le hizo la misma pregunta que yo y Castiel pidió que la banda y yo tocáramos algo para que pudiera saber como ra nuestro sonido, la manera de tocar de los chicos y mi forma de cantar. Discutió con Lysandro unas cosas en voz baja. Me hacían sentir como en alguna especie de concurso de canto, en donde te juzgan. Al cabo de un rato dijo que tenía lo esencial. Y Stefan le dijo que los instrumentos de nuestra sala de ensayos estarán a su completa disposición- Luego nuestro manager salió a atender otros asuntos.

Will y Julian adoraron a Castiel cuando lo escucharon tocar la guitarra.

-Vaya, la verdad es que eres igual de bueno que Ed-dijo Julian.

Alexander se limitó a poner los ojos en blanco y salir de la sala.

Lysandro y yo nos quedamos en un rincón, donde estaba el piano y ambos nos sentamos en el banquillo, así que quedábamos de espaldas a los demás chicos.

-Creo que pese a todo, ha salido bien, ¿no?-le dije a Lysandro- Al menos no se han matado.

-Supongo-dijo el con voz calmada, pero el ceño fruncido- Aunque me gustaría que tu amigo dejara de atacarnos siempre que puede.

-A mí también me gustaría Lysandro-dije sinceramente. -Pero Alex es de esos a quien les gusta estar peleados con alguien, y como normalmente ese alguien soy yo, supongo que le apetecía cambiar.

Lysandro rió quedamente.

-Creo que contigo es diferente-dijo él, aunque la situación no parecía divertirlo- Me parece que utiliza la misma técnica que utilizábamos en primaria. -lo miré curiosa- Molestar a la chica de la que estamos enamorados para que nos preste atención.

Me quedé en silencio y bajé la mirada sonrojándome.

-Entonces, ¿es cierto?-preguntó- Lo lamento, en circunstancias diferentes yo no me metería en asuntos que no me conciernen, pero...

-No te preocupes-dije- La verdad es que, no importan sus pretensiones, porque yo... no podría corresponderle.

Me pareció que quiso reprimir una sonrisa.

-¿Por qué?-preguntó.

Hice una mueca.

-Es... una especia de hermano para mí-le dije- Al igual que Edward. Ellos para mí, al menos, son como hermanos mayores. Ya sabes, tontos y tremendamente sobre protectores. Y bastante entrometidos a veces.

-Entiendo lo de entrometidos.-dijo de forma distraída- Leigh lamenta mucho haber interrumpido aquella tarde.

Lancé una risilla.

-Típico momento de teleserie americana-dije. Me miró curioso- Cuando los protagonistas están a punto de darse su primer beso... wo, entra alguien a interrumpirlos.

-Cierto-dijo sonriendo- Aunque Leigh no puede lamentar esa intromisión mas que yo.

-Quizá no era el momento adecuado-dije sonriendo de medio lado.

-Quizá. Seguro nos aguarda algo mucho mas especial-dijo y me miró fijamente.

-Lysandro, yo...-quise decir pero alguien me interrumpió.

-Lysandro-dijo Castiel apresurado mirando el reloj en su muñeca- Si nos retrasamos mas llegaremos tarde a la fiesta de Rosalya. Y, honestamente, no me quiero enfrentar a la ira de tu cuñada.

Pareció que Lysandro tardó un instante en comprender.

-Cierto-dijo levantándose del banquillo del piano. Un sentimiento desagradable se asentó en mi estómago al saber que se marchaba.- Es el cumpleaños de Rosalya, y es muy especial con respecto a sus cosas.

-Rosalya dijo que si querían venir con nosotros eran bienvenidos-dijo Castiel rodando los ojos.- Aunque evidentemente Lysandro olvidó decirlo.

-Oh... no creo que vayamos vestidos apropiadamente-dije lanzándoles una mirada a mis amigos.

-¿Y por qué nos ves asÍ?-preguntó Will haciéndose el ofendido.- Eres tu quien siempre dice que arreglarse es una tontería.

-Aunque hoy vienes mucho mas arreglada que de costumbre-dijo Julian- Me preguntó por qué será-añadió con una sonrisita exasperante y lanzó una mirada fugaz a Lysandro.

Ellos hacían que quisiera que la tierra me tragara.

-Creo que a Rosalya le gustará verte, vayas como vayas.-sonrió amablemente Lysandro. - ¿Les apetece?

-Di que si Gabe-pidió Will- Anda, hace tanto que no vamos a una fiesta de chicos normales.

-Si, anda- lo secundó Julian.

-¿Chicos normales? -le susurró Castiel a Lysandro, quien negó con la cabeza.

-¿Es que acaso quieres decir que nosotros somos anormales?- pregunté dando un paso hacia ellos.

Como cobardes que eran, corrieron a refugiarse tras Lysandro.

- ustedes son un par de bravos guerreros.-dije sarcástica.

-Debemos aprovechar que Lysandro es la única persona que está a salvo de tus ataques de violencia-dijo Julian.

Lysandro sonrió divertido.

Y al verlo, no pude evitarlo, yo también sonreí.

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Capítulo 8 arriba ;D

Madre mía, ahora si fue mucho mas largo de lo que acostumbro.

Por favor no me maten por haberlos interrumpido en el beso, si deben culpar a alguien culpen a Leigh :D

Wind Love te pido por favor que no me asesines por que no se han besado, ya llegará su momento, la trastienda de Leigh no era el sitio adecuado :)

kaila maya por suerte hoy no hubo escenas que te hayan hecho sonrojar :) así que nadie habrá notado que estabas aquí :), siiii imaginarme a Lys sudoroso también es de las cosas que me hacen sonrojar, Gabe es muy afortunada por haber llegado en ese momento. Creo que Castiel no sobrereaccionó con su jugoso cheque, pero te aseguro que está contento aunque no lo demuestre.

Hasta otra!

*El fragmento de canción utilizada en este capítulo es Wicked Game, en la versión de HIM, intérprete original Chris Isaak.