Agotada, una semana de clases y esto es el resultado: agotada :( Os dejo un nuevo episodio, ya queda menos para que la historia termine y todo salga a la luz, ¿a favor o en contra? Espero vuestros comentarios.
Capítulo 18:
Katherine miraba expectante a la morena que tenía enfrente, se estaba desangrando, atada a una silla con hierro y varias agujas en el cerebro, colocó sus manos en forma de cámara, todo estaba perfecto, o casi. Miró su móvil hacía rato que tendría que tener alguna novedad del caso, de su proyecto. Pero nada, habían pasado cuatro horas y no tenía información.
-Volvamos a intentarlo...¿de qué conoces a Lewis?-indagó con varias agujas bañadas en lava-No tengo toda la mañana...
-No pienso contestar...-escupió, varias gotas de sangre asomaban en sus labios, Katherine se dijo así misma que tendría que ir con más cuidado, sonrió-Por favor...
-Y pretendes misericordia...así esta el mundo, en una crisis absoluta, y todo por gente poca ambiciosa-hizo una mueca de disgusto cuando sonó la puerta de su despacho, con un gesto en la mesa la puerta se abrió, un muchacho de unos treinta atravesaba la sala sin mirar la silla del horror-¿qué sabes?
-No puedo contactar con Adam, no me coge el teléfono, no se si ha sido descubierto o es que nos ignora por completo.
-¿Y qué? ¿qué te tengo dicho? O me escucha o muere, y él ya ha elegido, me da igual si es voluntario o no, nadie juega con mi paciencia-cogió de la mesa la aguja, estaba fría, puso mala cara-Y ahora, ¿más novedades?
-Una que te encantará-sonrió de oreja a oreja, incrédula, Katherine le dejó hacer. El chico cogió el mando de la pantalla que tenía en el techo-Será mejor que lo compruebe usted misma.
Katherine se tumbó encima de su escritorio, su compañero, tras encender la televisión y pasar varios canales comprobó que no había canal que no emitiese la sorprendente noticia. "La Zorra de Lewis" Katherine sonrió placentera al ver las imágenes y las noticias, todo iba perfecto, cierto era que no como ella quería pero no podía quejarse. Rose se tensó, no le hacía ninguna gracia.
^Estamos aquí informando directamente desde Mystic Fall, nos encontramos lo más cerca posible de la vida de la amante de Lewis, en directo en el Canal 29A ^
^Nos encontramos exactamente en la comisaría del pueblo de la chiquita aprendiz de asesina de Lewis...^
Viese canal que viese, todos ponían lo mismo, manchaban el nombre de los Gilbert sin perjudicar a los Petrova. Pronto todo saldría a la luz, la chica tendría que rendirse por los agobios y confesaría la verdad.
-Hay un problema-la burbuja de la felicidad de la Petrova se rompió-La chica ha conseguido el indulto antes de lo previsto.
-Eso es imposible, tengo a todos bajo mi mano, tienen que someterla.
-El capitán Saltzman es el encargado de su protección, está bajo custodia libre-Katherine se quedó pálida, le sonaba ese nombre, rebuscó entre sus archivos, estaba cada vez más nerviosa.
-Le conozco-rompió la tensión Rose-era el encargado del cuidado de Jonh en Nueva York, pero escapó, misteriosamente...nadie supo como, pero todos pensaban lo mismo, que alguien de dentro le ayudó...
-¿Cómo sabes eso...?
-Porque después de escapar hablé con él antes de que me atraparan, y adivina que, Alaric Saltzman fue quien lo hizo, nadie sabía mi paradero, solo Jonh.
-Y aún así lo has protegido, tu-señaló a su compañero-Averigua quien me mandó la seña de que alguien se acercaba a los Gilbert cuando escapé, y pregunta por su identidad o por alguna foto-el hombre asintió y desapareció no tenía ganas de aguantar otro cambio de humor característico suyo. Katherine miró a Rose, estaba claro que había dicho todo lo que necesitaba oir, ya no le servía de nada, se giró a ella, le sonrió, acariciándole con ternura el rostro-Sabes...has sido bueno pero son tantas las vidas que has arrebatado, que quien mata a un asesino...-clavó con fuerza sus uñas de plata en el pecho de la chica, arrebatándole la vida-bueno, el dicho era para los ladrones pero a mi me sirve...
Cogió su móvil y marcó desesperada, no daba señal, pero pronto consiguió un descuelgo.
-Hola Stef-le sonrió a la nada-ya me he deshecho de un problema, y veo que tengo otros...
-Eres una zorra-le gritó ante la sorpresa de Katherine que no esperaba para nada esas palabras-¿¡Cómo te has atrevido a traicionarme de nuevo!?
-No se de que me hablas-se asustó-No digas...
-¡Me has secuestrado!-le gritó cada vez más alterado-No me puedes estar haciendo esto, me has entregado a la ley.
-No me jodas-Katherine colgó el móvil y lo estrelló contra la pared, agradeció ser tan precavida, y haber cogido un móvil con tarjeta. No entendía que había podido pasar, como era posible que alguien se hubiese adelantado a ella, entonces se dio cuenta de lo evidente: Adam Salvatore, al estar tanto tiempo desaparecido tendría que tener alguien que hiciese lo que le pidiese en el caso de su desaparición-Te mataré con mis propias manos-le dio una tecla al teléfono del despacho-Comenzamos con el plan Petrova, lo sé, es precipitado pero no me queda otra.
Elena y Alaric habían conseguido huir de la prensa, pero la chica estaba bastante afectada por todo, necesitaba refugiarse en los brazos de Damon, las lágrimas empezaban a brotar por sus ojos...
-Tranquila-empezó Ric-Sé que va a ser duro, pero le tendrás a tu lado, solo es un año todo se calmará.
-Nada se calmará siempre seré la amante de un asesino-le confesó en voz bajo siendo consciente de que nadie podría escucharlo-él me quiere igual que yo, pero para los demás no es así, tenemos que desesmascarar a la zorra de los Petrova, es nuestra única oportunidad.
-Aunque lo consigamos, Damon no estará libre de cargos-la cara de la chica era un poema, se sentía horrible por ello, pero por una parte se sentía bien, pues ella no saldría perjudicada-Elena os ayudaré, sacaremos a la luz la verdad, quedarás libre pero...Damon tendrá que huir siempre tendrá que huir, ya sabes lo que tendrías al salir con él.
-Lo sé, me tocaría sufrir lo sé-palpó sus bolsillos-¿¡y mi móvil!?-Alaric le entregó el de Damon, la chica lo miró extrañada-¿para qué quiero el móvil de Damon? No puedo llamarle con él.
-Alguien llamó a Damon, una chica-Elena se quedó pálida-fue quien nos avisó, tiene que estar en el historial.
Elena rebuscó donde le indicó, cierto era que había unas llamadas a su nombre, le dio a rellamar, sabiendo que se arriesgaba mucho, el tiempo era oro y muchas vidas corrían peligro.
-¿Si?-la voz de Bonnie la tranquilizó.
-Bonnie...
-¿¡Elena!? Oh dios mío...¿estas fuera? ¿has visto las noticias?
-Es una larga historia, pero si, estoy libre condicionalmente durante un año, es una larga historia pero veo que estas dispuesta a escucharla.
-Siempre-la tranquilizó, la confianza era mutua-Dime donde y cuando, estoy dispuesta a cualquier cosa, ya lo sabes.
-Hablamos mañana, va a ser duro así que prefiero estar en calma y reposar ideas, y necesito...-la idea se quedó en el aire, no quería asustar a su amiga, no ahora que tenía su apoyo en esto-Te quiero guapa.
-Yo también-Bonnie sabía que había algo más pero no quiso molestar más, por lo que colgó sin esperar una despedida por parte de ella ni de la de su amiga.
Elena miró atónita a la pantalla, la acarició, habían pasado muchas cosas en menos de tres meses, las clases comenzaban en dos semanas y ella ni siquiera se había centrado en buscar universidad para el curso que viene. Alaric vio de nuevo esa tristeza en los ojos de la chica y no supo como descifrarlos por lo que decidió permanecer en silencio por lo menos hasta que acabara el viaje.
Llegaron a una zona bastante alejada del pueblo, era una zona de moteles de Fell's Church cosa que tampoco agradó a la castaña porque tenía más que claro que hasta allí habría llegado las noticias. Pero por su fortuna no se cruzó con nadie, por lo que pudo ver, Alaric se había encargado de que la zona estuviese desierta, vigilada solo por unos cuantos soldados. Llegaron hasta uno de los moteles, el mejor de todos, subieron las escaleras con desánimo pues aún seguían vigilados, pero todo eso cambió al entrar, era una habitación compuesta por dos baños simples: una placa ducha, un water y un lavabo, los baños tenían dos puerta, una quedaba a la habitación y otro que unía ambos baños. En medio de la habitación había un gran cama de matrimonio, las sábanas en color crema, una mesa y un pequeño sofá de color claro. Todo iluminado por una gran ventana con vistas al bosque. Elena solo pudo admirarlo durante unos segundos pues Ric cerró las cortinas enseguida, y encendió varios altavoces.
-Es para estar seguros-le aclaró al ver la cara de incomprensión que le ofrecía-si quieres verle y hablar con él tendremos que asegurarnos de que nadie nos escucha-volvió a responderle, esta vez se quedó más tranquila-Elena, si necesitas hablar, todos sabemos que es duro...
-Prefiero no hacerlo, Ric es todo muy complicado pero tengo algo claro: estaré con él hasta que mi corazón me diga lo contrario-rió al escucharse-suena cursi, lo sé-sonrió-¿Y Damon?
-He llamado a Finn, le he dicho que se pase por el motel donde estabamos alojados, él sabrá colarse sin problemas-la tensión se relajó, ya que estaba empezando a ser palpable-Elena, ¿tu madre parecía bajo los efectos...?
-No-escupió con odio-no estaba bajo ningún control, estoy segura de ello, tanto a que trabaja para Katherine.
-No tiene sentido-el sonido de un teléfono los alteró, Ric hizo un gesto de circunstancias, señalando el reloj, tenía que justificar cada hora de lo que estaba haciendo, Elena lo dejó estar tumbandose en la cama, no le agradaba estar encerrada o vigilada durante un año-¿¡Cómo...!? ¿¡Cómo no se me ha informado antes!? No hay excusas...¡no!
Elena se estaba preocupando, Ric estaba hecho un ovillo de nervios y eso nunca era buena señal, esperó paciente a que él colgara, pero la charla o discursión iba para largo, decidida a pasar el mejor tiempo posible empezó a dar vueltas por la habitación contemplando la estancia, se asomó un poco por la ventana y pudo ver a varias personas esperando abajo, seguramente periodistas. Decidió centrarse de nuevo en la conversación de Ric.
-...necesito su nombre, no puede ser que halla alguien encargándose del caso y que yo no conozca su nombre, si, claro, hablaremos después, pero envíame un correo del Superior Pierce, perfecto-el silencio volvió a reinar-la chica se encuentra conmigo, te envio el informe de la siguiente hora puntual.
Alaric maldijo en voz alta al colgar el teléfono, cogió su portátil para ver los mensajes que tuviese y para descubrir quien era ese superior que había decidido detener a Stefan.
-¿Qué ha pasado?-se interesó-Ric tienes que hablarme, o me aburriré...
-No quiero que te sientas peor-esa frase fue aún peor al no decirle nada-le han detenido, a Stefan, no sabemos porqué pero piensan que tiene algo que ver, no se, el superior no quiere dar explicaciones...
-Es ese tal "Pierce" ¿no?-le había escuchado pronunciar ese nombre, Alaric la analizó con la mirada y después asintió-se nos complica las cosas, ¿qué tenemos en realidad?
-Nada, y todo, sabemos que todo es una venganza del proyecto Petrova, conocemos las palabras clave, tenemos el veneno y pronto tendremos la cura-la cara de Elena se le iluminó al escuchar eso-no nos precipitemos, es lo que me dijo Finn, lo ha enviado a unos amigos de confianza, que son científicos pero no podemos decir nada, lo único que le han dicho es que le quiten el tratamiento de ese veneno haber que pasa...
-Pero ya es algo, ¿lo sabe Damon?
-Si, le he dicho que si siente algún ataque es por los restos del veneno, tiene que aguantarlo hasta que se elimine por completo de su organismo, pero tampoco sabemos si eso es efectivo, por eso le tenemos vigilado-la puerta sonó, y un soldado entró buscando a Alaric, estuvieron hablando unos segundos casi en susurros-Si ahora voy...hay un pequeño problema con el bourbon-dijo casi aguantando la risa, Elena no acabó de comprender eso-quédate aquí, enseguida vendrá un soldado...
Casi no le dio tiempo a replicar, Alaric casi arrastró al soldado al exterior, cruzada de brazos se volvió a tumbar boca arriba en la gran cama, el portátil pitó, una música rockera la sobresaltó. Era el correo, su curiosidad casi pudo con ella, pero los grandes golpes que alguien propinó en la puerta la volvieron a sorprender, y a obligarla a quedarse quieta en la cama. Un hombre no muy alto ni muy bajo entró embutido por completo en un uniforme como el otro soldado, pero a diferencia del otro este estaba con gorra y gafas, silencio.
-Buenas-musitó ella, sin saber muy bien que hacer ni que decir, se sentía sola sin Alaric, el chico se acercó vacilante a ella, cosa que no le agradó, la agarró por los brazos, estaba a punto de protestar cuando vio la sonrisa de medio lado típica e incopiable de Damon Salvatore-¡Damon!-se deshizo del agarre y le abrazó con fuerza empujándole a la cama, el chico empezó a reir, al ver el rastro de besos que la chica dejaba en su cuello y en su cara-te quiero...
-Creo que tengo que irme más a menudo...-la chica hizo una mueca de disgusto ante esa idea-Siento lo que has tenido que pasar por mi culpa-la chica le acarició la mejilla en rendición porque sabía que daba igual lo que dijera que siempre se auto culparía-es duro, pero ambos decidimos esto, ¿no?
-Si, y por eso sé que saldremos juntos de esto porque ahora no puedo dar vuelta atrás, ya he probado el amor ahora no soy capaz de vivir sin él, ¿y tú?
-Yo tampoco-negó Damon mientras la besaba dulcemente por el cuello-y menos habiendo probado tus labios, tu piel..-rió sobre su piel.
-Ja,ja,ja-empezó a reirse al sentir las cosquillas sobre su piel-basta...¿no lo ves? me va a...entrar la risa-Damon la miró con una sonrisa pícara mostrándole sus intenciones, y por un momento ella estaba dispuesta a dejarse llevar-eres malo...-dijo al ver como se apartaba hasta quedar a su lado tumbado.
-No soy malo, es que te quiero y quiero que seas feliz, pase lo que pase...-le acarició con un dedo el antebrazo-voy a salir de esta junto a ti, no voy a dejar que te pase nada...
-Damon...-quería explicarle que si había otro problema y que este se llamaba "familia" porque eso era lo que eran, familia, ella era la hija de su tía, y eso no podía borrarlo nada, pero al ver sus ojos como la miraban con amor supo que no sería capaz de decir nada, de romper ese vínculo-Stefan está detenido por un tal Pierce.
-Ni de coña-negó él, buscando algo en la habitación-¿dónde...?-se abalanzó al suelo recogiendo así el portátil para mirar su correo.
-Damon eso es privado-intentó quitarselo, aunque ella también quería saber más sobre la detención de Stefan, también sabía que esa detención era puro trámite por la supuesta vinculación con el caso-Espera a la llegada...
-No puedo-le atravesó con la mirada-necesito saber que ha pasado por mi culpa, se que puedo curarme, llevo un día sin veneno no se cuanto durará en mi cuerpo, no lo sé, lo único que tengo que hacer es tenerte cerca, porque cuanto estas cerca no me afecta es que como...
-...si pudiera frenarlo, lo sé-le abrazó impidiendo que viera el correo-te quiero Damon, y es porque te quiero que no puedo dejarte sufrir más...
-Lo sé-utilizó sus mismas palabras, al apartar el portátil vio una foto que le dejó en estado de shock, Elena siguió su mirada y se quedó aún más pálida-¡No me lo puedo creer!
-Katherine...-murmuró casi ahogandose con el nombre-¿¡hasta aquí es capaz de llegar!? ¿¡qué vamos a hacer!?
-Darle lo que quiere-dijo con los brazos cruzados-venganza.
-¿¡y cómo se supone que vamos a hacer eso!? Damon sabes lo que quiere...¡quiere hundir a los Salvatore y destruiros!
-Ya, creeme cuando te digo que lo sé mejor que nadie, si lo que quiere es verme muerto es lo que tendrá-Elena lo escuchaba incrédula, no podía estar hablando en serio-hablaré con Ric cuando llegue, vamos a acabar con esto, necesitas ser libre.
-¿¡a costa de tu vida!? Ni muerta-la chica negó en rotundo levantándose, el chico la siguió hasta el baño, Elena necesitaba despejarse y no escuchar más tonterías-No puedes dar tu vida por mi.
-Claro que puedo-la chica alzó la vista para fulimarlo con la mirada-Elena, hablo en serio, haré lo que ella quiere: entregarme públicamente...y entregarla a ella.
-Damon no...
-Elena si, me entregaré y con todo lo que tenemos recopilado caerá ella, ¿y sabes lo mejor? que quedarás libre porque ella es parecida a ti, lo quería utilizar en tu contra, ¿no? pues haremos lo mismo...me da igual mi vida ya no existe.
-¿Y qué soy yo en tu vida? No puedes entregarte.
-Si que puedo, ¿qué me pueden caer? ¿viente? ¿treinta? ¿cadena perpetua? son muchas víctimas me lo merezco.
-Pero tu eres inocente-el chico intentó abrazarla, pero ella no se dejó-tu no eras consciente...
-Pero fueron mis manos, nunca me dejarán tranquilo y si sigo suelto nada acabará, es lo mejor que me puede pasar.
-¿Y cómo estas tan seguro de que ella no tendrá algo en tu contra aún más gordo? Stefan por ejemplo, es tu hermano, si lo descubren...
-No hay pruebas, nadie la escuchará...-se aclaró la garganta-el problema está que el apellido si quedará manchado, espero que a Stefan no le moleste, ni a mis...difuntos padres...-el chico hundió el rostro para que la chica no le viese por el espejo, pero Elena no necesitó más para saber cual era el problema, se giró para indicarle que tenía todo su apoyo, le dio un casto beso en la comisura de los labios-Me odiarás.
-Culpable: Katherine-le aclaró ella-y lo sabes.
-Es la única muerte que recuerdo al completo, no se si a causa de las drogas que me daban o porque el destino así lo quiso, pero juro que para mi es como si todo fuera en tercera persona-ambos se sentaron en el suelo, debajo de la ducha que conectó la chica para que cayeran unas gotas sobre ellos...
Damon se deperezó de la cama, todo estaba a oscuras, pero podía oir los ruidos abajo, sonrió, sabía que eran su madre y su hermano preparando la fiesta sorpresa, con torpeza se levantó de la cama para no hacer ruido andó descalzo hasta la habitación contigua, para así llegar antes a la de sus padres. Al entrar vio que las cosas estaban tal y como las dejó, frunció el ceño, eso significaba que su padre no vendría esa noche. Puso mala cara, pero dejó las cosas estar, cogió las cosas de la escuela, entonces una punzada le hizo agarrarse del tocador, tirándolo todo a su paso. Daniella entró corriendo al oir ruidos, corrió hasta su hijo.
-¡Damon!-lo cogió casi en brazos-¿estas bien?
-Si...solo ha sido un tropezón-sonrió haciendose el fuerte, pero que en realidad estaba rabiando, su hermano pequeño miraba desde la puerta con una sonrisa radiante-No te rías pequeñajo que soy grande...
-Lo que eres es un gallito, mi dulce gallito, anda "grande" ve que vas a llegar tarde, que hoy va a ser una tarde única-y no se equivocaba, se pasó toda la mañana preparando la fiesta la cual fue perfecta: risas, dulces, tarta, comida, y juegos, todo con la sonrisa y el amor de su madre y su hermano.
Damon y Stefan estaban recogiendo las cosas mientras Daniella hablaba con su marido por teléfono, Damon estuvo hablando un rato con él.
-Vamos que tenéis que iros a la cama, y no juguéis a la consola que es tarde-les regañó pues los conocía muy bien-probaremos el nuevo juego la semana que viene.
-¿tan tarde?-preguntaton decepcionados a la vez.
-Claro, papá viene la semana que viene, ¿a qué ya no os parece mala idea?-los dos niños sonrieron alegres, y sin decir más nada le dieron un beso a su madre y fueron directos a la cama.
Daniella, agotada como estaba, se tumbó en el sofá, lo que no sabía era que el cumplañero le dolía demasiado la cabeza como para estar en la cama tan temprano, con torpeza salió de las sábanas para descansar en el frío suelo de su cuarto que a esas alturas le reconfortaba. Pero no fue suficiente el dolor aumentaba.
Unos ruidos le alertaron de que algo no iba bien abajo, con mala cara, y con la sobreprotección escrita en la mente bajó las escaleras, no llegó a llegar abajo cuando oyó los gritos de su madre.
-¡No quiero tener nada que ver contigo...!-gritaba al teléfono-¡Me da igual...no soy una Salvatore...!
-Mamá...¿qué pasa?-la castaña se sobresaltó y negó con la cabeza, enviándole un beso, pero el niño no era Stefan, no se dejaba engañar con tanta facilidad, enfadado por ser su cumpleaños fue a quitarle el teléfono, su madre protestó-¿quién eres?
-Damon devuélvemelo-empezó a subir los escalones para quitarselo-¡Damon!
-¿¡quien eres para enfadar a mi madre!?
-Hola Damon...-la voz de Adam le retumbó en los oídos, alterando cada vez más su cabeza-¿Recuerdas el día en que fui con la pequeña a conocerte...?
-Lo siguiente lo tengo muy borroso, seguro vendrían las palabras clave-hizo un gesto de asco al recordarlo, Elena se abrazó aún más a él, estaba dispuesta a superar ese bache juntos-Gracias...
La cabeza de Damon empezó a nublarse, su madre consiguió quitarle el teléfono, pero Adam ya había colgado, su madre suspiró, y vio el temor en el rostro de su pequeño, asustada intentó abrazarlo, pero el niño subió unos escalones para alejarse.
-¿Damon?-preguntó asustada-Mi niño...
-¡No me toques!-la apartó de un manotazo, la madre empezó a temblar, quiso acercarse a él, pero al mirarle a los ojos vio el odio en ellos-¡No me vuelvas a tocar zorra Salvatore!-y sin pensarlo, Daniella le iba a abofetear pero eran las mismas palabras de los Petrova, y se quedó paralizada, y sin verlo el niño la empujó por las escaleras.
-¡Ah!-gritó, golpeándose con el último escalón, veían nublado, pero pudo divisar la figura de su hijo riéndose a carcajadas-Mi niño...
-Llámame Lewis...como mi héroe favorito...maldita puta...-le pegó una patada, Daniella estaba tan paralizada que no era capaz de moverse o defenderse, y la fuerza de su hijo aumentaba por momentos, sin pensarlo mucho, salió corriendo hacía la cocina. Daniella aprovechó ese momento para intentar moverse, no llevaba ni dos pasos dados cuando notó la sangre brotar de su cabeza, y como todo empezaba a verser borroso...-Salvatore-le llamó Damon, y casi sin verlo ni creerlo, un cuchillo atravesó su corazón, una vez, dos, tres...cientos de veces...
Las lágrimas inundaron el rostro de ambos, cada uno por motivos diferentes, Damon proque se sentía sucio, maldito por ser a su madre a quien mató y por temer perder a su amada, por ser egoísta, y Elena por el simple hecho de que alguien fuera sido tan cruel como para maltratar la mente de un niño por una venganza estúpida.
-Damon...-el chico vio los ojos rojos de Elena y casi se sintió morir-Te quiero...y pagarán por todo lo que te han hecho...
-¿y lo que he hecho yo?-su cara tenía peor aspecto, las lágrimas habían provocado que sus ojos se hincharan, y el agua que caía solo hacia la estampa menos soportable-Soy un monstruo obligado.
-No...-sorbió por la nariz-un monstruo no fuera conseguido hacerme feliz...
-Este monstruo ha hundido tu vida...-le contraatacó, la chica negó-deja de hacer eso, buscar lo bueno en mi...
-Tu no eres un monstruo, eres mi caballero de ojos azules...-la chica le acarició con ternura-el caballero que ha desnudado su alma...ahora me toca a mi...-y con decisión le buscó los labios, hundiendo allí los pecados de ambos, bajo la tenue agua de la ducha...
