Disclaimer: Todo lo que reconozcan es propiedad del juego Amour Sucré y sus respectivos creadores :D

Love, The Hardest Way

Capítulo 14.- Right Here in My Arms

Fue hasta el momento en que el aire se hizo indispensable que nos separamos, y clavé mi mirada en las bellas orbes que eran sus ojos.

-Ha valido la pena la espera-dijo él y su voz era mas profunda de lo que la había escuchado nunca.

-Te dije que llegaría nuestro momento-dije abrazándolo y hundiendo mi frente en su pecho.- Además teníamos que alejarnos de la gente, porque eran muy capaces de interrumpirnos.

Lanzó una risa cálida.

-Tienes mucha razón. -dijo.

Le acaricin el rostro.

-Lysandro-dije- yo te quiero.

Él me sonrió.

-Y yo te quiero a ti-me dijo en el mismo tono que cuando me había dicho que yo no estaba sola, porque lo tenía a él.

Sonreí.

-No soy la misma chica que solía ser antes de que mi vida se destruyera, Lysandro-dije- Y no quiero hacerte daño.

-Sé que no me harías daño-dijo y su voz sonó sumamente inocente.

-Nunca a propósito-le dije-Pero soy...demasiado caótica. Soy una chica que es demasiado inestable, Lysandro-añadí y me quité los guantes de tupido encaje que cubrían todo mi brazo, como añadido extra que exigí que tuviera el vestido de tirantes que portaba.

Tomé su mano e hice que con sus dedos recorriera el inflamado camino de mis venas.

-¿qué...?

-Heroína-dije- son venas de una adicta, Lysandro. Por eso jamás voy sin mangas... para ocultar mi debilidad. Si fuera de día podrías ver que son casi negras y que tengo la piel púrpura con puntos rojizos por las agujas.

Me miró con tristeza.

-¿por qué te has hecho esto?-preguntó

Suspiré

-Fue el único modo que encontré de acallar mi dolor y mi culpa, mis pesadillas...-respondí.

Y entonces hizo algo que no esperaba: tomó mi brazo y recorrió con sus labios la ruta de mis venas inflamadas.

-Como puedes ver no soy buena para ti.

-Gabrielle-dijo- esto-tocó mi brazo con delicadeza- no se trata de lo que sea bueno para mi, sino de que no es bueno para ti. Déjame a mi, ser el remedio para tus pesadillas, permíteme consolar tu alma... sé que el camino que recorres no es fácil...pero estoy dispuesto a recorrerlo contigo, siempre que tu quieras.

Sonreí, limpiando de las mejillas las lágrimas que se me habían escapado.

-Eres demasiado bueno-le dije en voz baja- Seguramente mucho mas de lo que merezco...

-No vuelvas a decir eso jamás-dijo enarcando una ceja severamente- si alguien no merece a alguien, ese soy yo... tu has llegado y me lo has dado todo... me has cumplido mas de un sueño...

-¿No dijiste que tengo complejo de hada madrina?-le recordé tratando de salir del lacrimógeno momento- Es mi trabajo.

Rió con suavidad, y me besó el pelo con ternura. Me quedé perdida entre sus brazos , disfrutando del aroma que emanaba.

De pronto sentí como sus músculos se tensaron y me estrechó con mas fuerza, sin embargo, sentí que algo alrededor cambió, puesto que la sensación que emanaba de él era muy fría.

Desconcertada, me giré para ver hacia dónde él miraba.

-Damon-dije al ver al castaño frente a nosotros.

-Lo supuse en realidad-dijo en un tono como de quien te habla del clima. - Desde que los vi en el escenario.

-¿Qué es lo que necesitas?-preguntó Lysandro, cortés pero hoscamente.

-En realidad sólo venía a concluir la conversación que Gabrielle y yo sosteníamos-dijo- aunque me parece evidente que no hay mucho mas que hablar.

-Pues estás en lo correcto-dijo Lysandro- No tienen nada mas de que hablar.

-Claro, claro-dijo él, retando al albino con la mirada- Aunque, creo que me gustaría mas que ella fuera quien me lo dijera, ya que es su opinión la que me realmente me importa.

Los ojos bicolor se entrecerraron con rencor.

-Vete, Damon- le dije- tu y no tenemos nada mas de que hablar.

Damon sonrió de un modo tan cínico que me recordó mucho a Castiel.

-De momento-dijo y haciendo una inclinación de cabeza hacia nosotros, se dirigió hacia la verja que separaba el lugar, de la calle.

Lysandro y yo nos quedamos en silencio un rato, hasta que decidí romperlo.

-¿No te afecta, verdad?-pregunté

-No debería, ¿verdad?-dijo, como si quisiera una conformación.

-No, no lo creo-le aseguré-No si tienes bien claro, que al único al que quiero de esa forma es a ti.

Sonrió, pero sabía que no lo había convencido del todo.

-¿Regresamos?-preguntó.

-Será lo mejor-dije asintiendo- Deben estar preocupados por lo que he podido hacerte.

Lysandro lanzó un suspiro.

-Desgraciadamente-dijo- no me has hecho nada de lo que deban preocuparse.

Reí.

-Castiel tiene razón-le dije dándole un golpecito en el hombro de modo juguetón- Los mas serios son los peores.

Me dió su sonrisa mas inocente.

Regresamos hacia el iluminado salón, dónde nuestros amigos de hecho platicaban muy amenamente unos con otros.

-¿Y ustedes dónde se habían metido?-preguntó Rosalya con una curiosa mirada.

-Fuimos a dar una vuelta por los jardines-dijo Lysandro.

Su cuñada nos miró recelosa.

-¿Para qué?-volvió a la carga la albina.

-Ah bueno...-dije- es muy sencillo en realidad. Salimos luego de vivir una escena bastante tensa aquí adentro, por lo que nos dirigimos a los jardines, dónde tuvimos la oportunidad de aclarar esa escena y darnos por fin un muy emotivo beso a la luz de la luna, para después tener una profunda charla acerca del bien y del mal.

Rosa hizo un adorable mohín

-Vale, vale...-dijo- ya no pregunto, pero tampoco te burles de mí.

Lysandro y yo nos sonreímos.

El resto de la noche estuvimos juntos él y yo, y se que dimos bastante de que hablar pero al parecer nadie se había percatado de la escena en el jardín, ni en la terraza.

De momento, aún recordaba las últimas palabras de Damon y no me gustaban nada. No era de los que hablaban por fanfarronear y tenía el mal presentimiento de que lo iba a volver a ver.

El día siguiente fue bastante frustrante. Fue un día lleno de entrevistas, en persona y telefónicas. Sentía que en cualquier momento iba a perder la voz de tantas cosas que tuve que explicar. La mayor parte eran desde luego Lysandro y Castiel, ya que eran desconocidos.

Entrevistadora:¿Son nuevos integrantes de Powerful Fears?

Yo: No, son amigos nuestros y los invitamos a tocar con nosotros

Entrevistadora: ¿De verdad? Sería maravilloso que fueran parte de la banda también.

Yo: ya, claro. Pero no lo son.

Entrevistadora: Tu y tu acompañante tienen una gran química sobre el escenario.

Yo: bueno, por ese motivo él cantó a mi lado.

Entrevistadora: ¿No crees que sería buena idea incluirlos en la banda?

Yo: Esa decisión no la tomo yo, desgraciadamente.

Entrevistadora: El guitarrista pelirrojo parece tener un gran dominio sobre el instrumento, tan bueno como el de Julian.

Yo: si, es en verdad un muy buen músico, y es co-autor de The Chevalier.

Entrevistadora: Cierto, deberían incluirlos en la banda.

-Yo: *suspiro*

Y en general fueron mas o menos todas la entrevistas iguales. La otra mitad del tiempo se trató de posar para fotos, aunque al menos, los chicos sufrían conmigo, así que no me sentía tan mal.

Bueno, era normal, era parte del trabajo.

Lo malo: no pude hablar con Lys mas de cinco minutos.

Aún estaba a salvo, ya que la prensa no se había enterado de dónde estudiaba, ni dónde podían encontrarlo. Le dije que lo disfrutara, dado que sólo era cuestión de tiempo para que fueran a acosarlo a él también.

No habíamos podido hablar del beso. Y en realidad, yo no tenía muy claro que éramos él y yo. No me daba el tipo de que sólo quisiera ser un amigo con derechos. Y faltaba un tema por aclarar.

Acababan de abrirse un par de fechas para empezar a dar presentaciones a lo largo y ancho del país. Lo que mas o menos significaba: Lysandro-Amoris Ville; Gabe- Everywhere, menos Amoris Ville.

Lo que en realidad me resultaba bastante molesto.

Pero eso de vernos como lo hacíamos antes (en cualquier lugar) estaba fuera de discusión. No si quería que el pobre sobreviviera hasta su cumpleaños 18. El que sería bastante pronto. Estábamos empezando noviembre, lo que quería decir que faltaba muy poco.

-Necesito tener libre el día 22 de Noviembre, Stefan-le dije muy seria a nuestro manager- Te lo digo de antemano para que no programes nada en esa fecha.

-Que exigente vienes-dijo Stefan- ¿Puedo saber por qué tanta insistencia?

Me sonrojé.

-Bueno... es que... necesito tener libre ese día, es el cumpleaños de...-balbuceé

-Ya-dijo sonriendo Stefan- Cumpleaños de Lysandro.

-No te burles de mí-le pedí fulminándolo con la mirada.

-No, si no me estoy burlando-dijo conteniendo la risa-Pero está bien, no hay nada que hacer ese día, así que... eres libre.

-Gracias-dije.

Como ese día tenía la tarde libre, decidí que podía darme una vuelta por la tienda de Leigh. Era un poco temprano para que Lysandro hubiera llegado del instituto, pero así tendría tiempo de hablar con Leigh, por si él tenía planeado hacerle algún tipo de festejo por su cumpleaños.

Llegué contenta hacia la tienda y abrí la puerta. Leigh estaba al teléfono hablando con un proveedor, así que esperé en silencio. Él me sonrió a modo de bienvenida y continuó su conversación. Esta acabó pronto y se concentró en mi.

-Buena tardes, Gabe-me dijo el pelinegro, al parecer contento de verme- ¿Qué tal tu semana?

-Fatal-dije- Estoy muerta de cansancio.

-Lo imagino, todo el mundo está hablando del video.-dijo Leigh afablemente-

-Si, de hecho me extraña que no tengas a toda la prensa tratando de entrar -dije mirando hacia la puerta.- Espero no haberlos arrastrado hacia acá.

-Bueno, podrían pensar que solamente vienes de compras-dijo Leigh.

-Muy cierto-dije.

-Lysandro todavía no vuelve del instituto.-dijo él- Me imagino que estás aquí para verlo.

-Si, en gran parte- acepté- Pero quería hablar contigo. El cumpleaños de Lysandro será pronto así que...

-Oh sí-dijo él- Rosa tiene planeada una fiesta para él, la noche anterior.

-¿Por qué la noche anterior?-pregunté desconcertada.

-Bueno, discúlpanos si no es así-dijo Leigh con una sonrisa tímida- Pero Rosa y yo pensamos que a mi hermano quizá le guste mucho mas pasar el día de su cumpleaños contigo, que con nosotros.

-Oh...-dije y me sonrojé- Pues gracias, si él quiere eso, estaré muy contenta de pasar con él todo el día si así lo quiere.

-Creo que mi hermano te quiere mucho-dijo el pelinegro.-Así que pasar su día contigo será algo que lo haga feliz.

-También quiero mucho a tu hermano-le dije-Lysandro es...

Pero el insistente ruido de mi móvil interrumpió nuestra charla.

-Disculpa-le dije a Leigh, quien hizo ademán de que no había problema y contesté-¿Hola?

-Gabe-dijo Alex al otro lado de la línea- Debes venir a la disquera ya.

-¿Pasó algo malo?-pregunté, Alex se oía frenético.

-No sabría decirte si malo-dijo mi amigo- pero sin duda es algo que no te gustará, nos acaban de asignar un equipo de staff para la gira.

-¿Y que tiene eso de malo?-pregunté intrigada.

-Damon es el técnico en jefe-dijo como quien te dice que alguien murió.

-No puede ser-dije sintiendo que algo me oprimía el pecho.-¿No has hecho algo?-dije respirando profundo para no perder el control frente a Leigh.

-Claro que sí-dijo Alex enojado- ¿Crees que quiero a ese imbécil cerca de ti? He argumentado todo, todos hemos dejado claro que no lo queremos en nuestro equipo, pero Stefan ha dicho que no puede hacer nada. Quizá a ti te escuchen, por alguna razón siempre lo hacen.

-Voy para allá-dije y colgué.

-¿Problemas?-preguntó Leigh con expresión preocupada.

-Sí-dije y mi voz sonó muy fría- Pero con un poco de suerte podré solucionarlo. Dile a Lysandro que pasé a verlo, ¿sí?

-Por supuesto, le diré-dijo él y me parecía que realmente lo que pasaba conmigo le preocupaba.

-Nos veremos después-dije y salí del lugar.

Furiosa conduje hasta la disquera, dispuesta a hablar incluso con el mas alto mando. Subí desesperada por el elevador y encontré a Stefan y la banda reunidos en la sala de juntas hablando en voz baja.

-Al fin llegas-dijo Alex que tenía cara de circunstancias.

-¿Cómo que Damon es el técnico en jefe de nuestro staff?-pregunté con la voz contenida y todos se estremecieron.

-Hice todo lo que pude-dijo Stefan, y de verdad parecía haber salido de una gran discusión-Incluso recomendé a otros técnicos, mucho mejor calificados. Dijeron que Damon había hecho un excelente trabajo en la pasada gira, y que los problemas personales entre sus trabajadores no era un argumento válido para despedirlo.

-Iré a hablar con ellos-dije decidida.

-No va a funcionar-dijo el manager- Dijeron que ya habían hecho suficiente por ti, y que invirtieron bastante en pagarles a Castiel y Lysandro.

-¿Y qué?-pregunté furiosa- The Chevalier se ha pagado sola sólo en esta semana.

-Dijeron que te habían concedido una cantidad mas que razonable de favores, y que el cuerpo del staff no era algo que decidíamos nosotros, sino ellos, porque después de todo, eran ellos quienes iban a pagar el sueldo de Damon, y los nuestros.

-Pero... pero...-dije impotente.

-Lo siento mucho Gabe, realmente hice todo lo que pude-dijo Stefan- Y no nos queda de otra, las giras comienzan en Enero.

-Maldito Damon.-susurré- Sabía que me iba a salir con algo así.

-No te preocupes, Gabe-dijo Alex- No vamos a dejar que se acerque a ti.

Will y Julian apoyaron a Alex.

-Si chicos-dije -gracias... Creo que mejor me voy a casa. Necesito despejarme un poco.

Ellos me miraron con preocupación. Salí del lugar dispuesta a llegar a casa y darme un buen baño de tina y echarme a dormir hasta la mañana siguiente.

Mi móvil sonó.

-¿Gabe?-dijo esa voz calmada que me robaba el aliento.

-Lysandro-dije y mi voz sonó mucho mas tranquila de lo que en realidad me sentía. -¿Cómo estás?

-Bien-dijo- Leigh me dijo que viniste a verme, pero que recibiste una llamada urgente, ¿todo bien?

-No-dije, no tenía sentido mentirle, y debía decírselo, aunque sabía que no le iba a hacer nada de gracia- ¿Te apetece si te veo y te cuento?

-Claro-dijo él.

-¿Dónde estás?

Llegué a la cafetería donde habíamos desayunado juntos por primera vez. Lysandro ya estaba ahí, con expresión ansiosa, que cambió a una sonrisa radiante cuando nos miramos. Sentí que ya no estaba tan cansada por mi horrible semana, y la mala noticia que portaba.

-Gabe-dijo él y se levantó, me tomó en sus brazos y me besó.-¿Todo bien?

-Lysandro-dije y lo abracé muy fuerte- No muy bien la verdad, ha sido una semana infernal.

-Sentémonos-dijo y retiró la silla para que pudiera sentarme.

-Muchas gracias.-dije.

-¿Te apetece algo?-preguntó.

-Claro, un té estaría bien para estos nervios-dije

Lysandro pidió un té para mí y otro para él.

-¿Qué ha pasado?-preguntó enarcando una ceja y tomando mi mano.

-Nos han asignado a nuestro staff para la gira-dije- Bueno... para empezar debo decirte que me iré de gira.

Su expresión se ensombreció ligeramente.

-Me lo temía-dijo apretando mi mano.

-Y yo-admití.- Pero eso no es lo peor.-él me miró intrigado- El jefe del staff de la gira...ahm... es Damon.

Su expresión se endureció y tragó con dificultad, no dijo nada de inmediato porque llegaron con nuestras bebidas.

-No es posible-dijo al fin-¿Cómo pueden permitir que ese hombre esté cerca de ti?

-Han hecho todo lo que han podido-dije- Pero nuestros jefes se han puesto pesados. -añadí agobiada.

-¿Estarás bien?-preguntó, no estaba muy contento, pero al parecer su prioridad era mi bienestar.

-Sobreviviré-dije-Sólo quisiera aclarar algo...

-Dime-

-Mmm... ¿qué pasa entre nosotros?

Sonrió.

-Supongo que no lo he hecho del modo correcto-dijo- Espero que no pienses que soy tan informal con todo.

-Ni siquiera entiendo que quieres decirme-dije.

-Gabe...Gabrielle.-dijo- Dime si quisieras...

-¡Lysandro!-

Ay no, ella no. No pude evitar una expresión de fastidio, y a Lys, pesé al caballero que era, le pasó lo mismo.

-Nina-dijo a modo de saludo.

-¡Lysandro! Es tan bueno verte-dijo la rubia ignorándome de nuevo como siempre que coincidíamos.

Nina tomó, nuevamente una silla y se sentó justo entre Lysandro y yo. Me sentí indignada.

-¿Tu de nuevo aquí?-preguntó la chica.

-Si, ya sabes...-dije

-Supuse que sus negocios se habían terminado. -dijo la rubia con desdén hacia mi. Luego miró con adoración a Lysandro- Te ves tan guapo en el video... escucho esa canción noche y día.

-Muchas gracias, Nina-dijo, pero su interrupción no parecía haberlo hecho feliz.

-Deberías marcharte-me dijo Nina- Es muy feo que estés detrás de alguien todo el tiempo.

Esa chica no podía estarme diciéndome eso.

-¿Yo?-dije con una nota de histerismo en la voz-¿Por qué no sigues tu propio consejo, rubita? o mejor, ¿Por qué no te lo metes por...?

-Es terrible que lo sigas por todos lados-dijo ella sin subir ni un punto la voz- Ya hizo lo que pudo por ti, ¿no? Ya ha sacado a tu banducha del agujero...

-¿Mi banducha?-grité y me levanté...

-Desde luego-dijo muy satisfecha- Él no te necesita mas... ¿Por qué mejor no te vas? Realmente necesitamos un tiempo a solas... hace mucho que no nos vemos...

-¡Basta Nina!-Lysandro alzó la voz y miraba a la rubia con molestia- Agradezco la atención que me has dedicado, pero creo que está por demás. Por favor, márchate, no voy a permitir que le hables de esa manera a mi novia.

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Bueno, espero que el capítulo les haya gustado.

Hasta otra :D