Penúltimo episodio, el siguiente se divide en dos partes: final y epílogo porque me salió demasiado largo. Espero os guste, si queréis que suba rápido, ya sabéis decidmelo en un review. Besos

Capítulo 21:

-Es impresionante, ¿verdad?-murmuró Damon, abrazándola por detrás ya que la chica seguía en estado de shock por la emoción-No llores preciosa...

-No...no quiero llorar, pero es que...-se enjugó una lágrima, y otra, sonriendo se apartó un poco-es todo tan...tengo miedo Damon, se que una vez dijimos que vivieramos el momento, pero es que no soy capaz de vivir el momento...

-¿Qué quieres decir?-se acercó a ella-Elena te quiero y es lo único que importa, no quiero que pienses que va a pasar mañana-esas últimas palabras sonaron apagadas, pero la chica no quiso darle más importancia, secándose las lágrimas se acercó hasta él.

-Da igual, soy una tonta por estropear el regalo de Bonnie, y tuyo-la chica le echó un rápido vistazo, el lugar estaba ambientado por velas aromáticas de distintos colores, en el techo había más pero estas eran en colores claros, el suelo estaba lleno de sábanas y de cojines, rodeando así una pequeña mesa compuesta por una botella de vino italiano y unos platos con entrantes: ensalada y helado, una suave melodía unificaba el círculo romántico-Es fantástico.

-Tu eres fantástica-Elena le miró a los ojos, un azul brillante a causa de la luz de las velas, la muchacha se sonrojó levemente, intentó apartarse pero el chico se lo impidió-quiero verte en todos los sentidos, nunca seremos una pareja perfecta, pero si la primera pareja que lo vivió todo en una noche-"su última noche" quiso añadir pero no se atrevió, miró a Elena con miedo pero la chica le sonreía como si no se fuera dado cuenta-¿vamos my lady?

-Mmm, claro mesier, cuando usted quiera-el chico recogió su mano con cuidado

-¿mesa para dos?-la chica dudó, y asintió al instante, la acompañó hasta uno de los cojines, el azul, con su ayuda se sentó, el muchacho sin perder la compostura puso una servilleta en su regazo, la chica sonreía con ese brillo que le volvía loca-¿quiere tomar algo mientras espera?

-No, esto esta bien, pero...-el chico dudó-me gustaría que cuando llegase mi pareja le dijera que quiero una rosa, como esa-le señaló-puede retirarse.

-Como desee, pero, ¿cómo sabré yo quien es su pareja?-le preguntó con la más inocente de las sonrisas, la chica se mordió el labio inferior-¿podría describirmelo? Viene mucha gente...

-Claro: es un chico moreno, con unos ojos azules profundos, muy guapo, y sexy, ¡irresistible diría él! pero un capullo, mi dulce capullo...

-Perfecto señorita...-Damon se retiró resistiendo con todo su cuerpo echarse encima de ella, besarla con pasión, tenía que ser paciente, no tardó mucho en volver, sin el trapo, pero si con la rosa, la chica sonrió, pero tampoco se levantó para besarle, pensaba ser paciente, como si fuera su primera cita-Elena, siento mi tardanza.

-No hay ningún problema, acabo de llegar, y gracias-le enseñó la rosa, el chico se sentó a su lado, en un cojín color chocolate-el lugar es hermoso.

-No tanto como tú-sonrió atravesándola con la mirada, la chica se estremeció, retorciendo un poco las hojas de la flor-¿tomas?

-Si-bebió un poco de agua, mientras Damon le rellenaba la copa, sin dejar de mirarla, pasó sus dedos por su labio antes de ofrecerle la copa-¿Brindamos?-propuso, el chico accedió-por nosotros.

-Por ti-y ambos bebieron de un trago la copa, sin ser conscientes de lo que acababan de prometer, y si era posible cumplirlo.

Estuvieron comiendo y bebiendo durante mucho tiempo, entre risas, bromas, guiños, roces casuales, ambos recogieron las cosas, como si de una simple cita se tratase, pero ninguno podía resistir a la tentación. Elena le miraba la espalda y el trasero mientras intentaba recoger la mesa, él, supuestamente estaba recolocando los cojines, pero en realidad estaba disfrutando de lo lindo provocándola.

-No puedo-se rindió-¡me estas provocando!

-Señorita Gilbert-se alteró él-es nuestra primera cita, debe ser paciente, es demasiado directa-contuvo la risa, pero le fue imposible, Elena refunfuñó un insulto-Vale...vale...tienes razón, no puedo más, y no nos queda mucho tiempo, así que...-con mirada de león, le tendió la mano-¿Bailas?

-Por supuesto-aceptó su mano, Damon tiró de ella, para estar lo más cerca posible, la chica sonrió-¿y ahora quién es el precipitado?

-Lo siento Elena, eres...irresistible-ambos rieron ante el comentario, y se dejaron llevar por las notas, las cuales desaparecieron de su mente para solo existir el chocolate y el azul-te quiero...-le dio un tierno beso, la chica le agarró con más fuerza para poder besarle con mayor intensidad, el chico rió-despacio...quiero que todo permanezca en nuestros recuerdos...

-...y yo quiero crear muchos más recuerdos...-profundizó el beso con pasión, con deseo, y con amor, una lágrima humedeció el beso, ninguno dijo nada, querían que esa noche fuera mágica, y eran demasiadas las mentiras que los rodeaba-¿estas bien?

-Si-tragó saliva, Elena enjugó la lágrima que salía de su ojo derecho-es solo que me fuera gustado conocerte hace mucho, fuera sido diferente.

-El destino nos ha unido ahora, y no pienso alejarme nunca, eres el camino...

-...que quiero recorrer.

Y siguieron bailando un rato más, a ninguno le importaba el tiempo, solo querían perderse en el otro. Tras besos robados, toques inesperados, y esa chispa que los unía, ambos profundizaron sus besos, sus toques inocentes se volvieron deseados, y desesperados. Elena sabía que algo no iba bien.

Buscó sus ojos en más de una ocasión, estaban rojos pero seguía siendo Damon por lo que supuso que tendría algo que ver con lo que le ocultaban, frunció el ceño, no estaba dispuesta que nada estropease esa noche. La chica se recostó entre los cojines y las sabanas, solo llevaba puesta la camiseta y las mallas, lo demás se había perdido por el camino, al igual que Damon que estaba tumbado sobre sus rodillas, solo llevaba una camisa blanca y los pantalones de soldado, el silencio que los inundó no era incómodo pero si lo que venía ahora.

-No voy a ir a la universidad, haré algún grado o algo-rompió el silencio, el chico no dijo nada, no era nadie para quejarse sobre nada de su futuro ya que él no iba a estar en él-tal vez estudie algo de psicología, que me ayude Finn, ¿qué piensas? ¿me ayudarás?-el chico jugaba con las deportivas de Elena, la chica se las quitó para interrogarle.

-No se cuanto tiempo podré estar aquí, ya sabes por lo que acaba de suceder-se aclaró la garganta, no era tonto sabía perfectamente lo que estaba intentando, gateando se colocó a su lado, sobre su pecho, jugando así con uno de sus cabello.

-Iré contigo-le buscó con la mirada, cogiendo así su rostro-viajaremos juntos.

-No quieres esta vida, y yo tampoco la quiero para ti, pensaba que esto iba a ser nosotros nada más-refiriéndose a la cita, y apartándose bruscamente, la chica le siguió-no quiero hablar de cosas que me hacen daño.

-Damon.

-No, estoy harto, eres lo más preciado que tengo no pienso permitir que te involucres demasiado, no soy el novio perfecto...

-No existe el novio perfecto-se puso delante de él, colocándose entre su cuerpo y la pared-ni la novia perfecta-rió-pero existimos nosotros, y nosotros somos los que creamos nuestra relación, no somos los típicos celosos, o los pegosos...

-Cierto-rió con desgana-somos la pareja imposible.

-No lo denominaría así, más bien diría que somos los destinados-el chico puso mala cara-Los que siempre estarán juntos pasen lo que pasen, vivan lo que vivan, ya sea ahora o dentro...de unos años.

-Eres demasiado fantasiosa-le sonrió con ternura, acariciando su mejilla izquierda-por eso me gustas, buscas lo imposible en lo imposible, para mi eres más que perfecta...y siempre lo serás-esas últimas palabras murieron en las bocas de ambos, unidas ahora, en un corto pero profundo beso, apartándose tras un gemido, sonríe-Creo que es mejor que continuemos con nuestra...cita..., ¿me acompaña señorita?

-¿No vas a dejar esta tontería...?-le sugerió-Podríamos ir...más rápido-se insinuó de una manera más picarona, por un momento Damon quiso dejarse llevar, pero sabía que era imposible, que tiempo era lo que no tenían.

-Lo siento, otra vez será...esta vez quiero ir despacio...muy despacio...

-¿Tanto? ¿ni un beso? ¿ni una caricia...?-se abrazó a su cuello-No tenemos porque hacerlo como los demás...

-Lo sé...pero quiero hacerlo a mi manera, y esta es mi manera-con decisión la besó intensificando todo a su paso, extasiada, Elena sonríe, respirando varias veces para estabilizarse, el chico con una sonrisa de medio lado, de su propiedad le da el visto bueno a la situación, enorgullociéndose por un momento de la situación-Lo sé hermosa, soy un crack.

-Lo que eres es un capullo.

-Se te están agotando los insultos, deberías mirar un diccionario...y no tantas revistas-el chico se apartó, esquivando así el golpe de la chica, la agarró por la espalda-y debes ser más rápida.

-Idiota-intentó zafarse-¿Vas a soltarme?

-Deja que lo piense...-le costaba bastante mantenerla en lo alto sin que la chica no intentase soltarse, farfulló algo inaudible-No...

-¡Damon!-se rindió-¿a dónde vamos?-preguntó al ver que se dirigían a la salida-todavía es temprano-gruñó, no tenía ninguna gana de irse, y menos ahora, que verdaderamente se sentía libre y no pendiente de lo que pudiese suceder.

-No vamos con Ric, aún, quiero enseñarte algo...no conozco mucho este lugar, han pasado muchos años, pero me gustaría enseñarte mi casa.

-¿Tu casa...? ¿el almacén?-dudó, pues para ella solo existía el motel donde se alojaba Ric y el almacén donde se ocultaban.

-No, donde viví mis doce años...mis únicos años felices, a veces pienso que todo es una horrible pesadilla, que todo va a acabar, y que mi madre me va a estar esperando...-Elena notó como se tensaba a su paso, quiso abrazarlo, pero desde su posición no podía hacer, como no fuera besarle en el trasero (sonrió ante esa posibilidad)

-¿No será peligroso?-se atrevió a preguntar, el chico pareció relajarse, como si con su voz todos sus miedos se calmasen-No conozco ninguna mansión por esta zona, ni la de los Petrova...

-Ambas se incendiaron, culparon a los Salvatore por la muerte de Tatia Petrova, o eso dice el diario de Kath_zorra, pero nunca pudieron demostrarlo, se dice que incendiaron la casa, yo creo que la misma Katherine lo hizo para culpar al apellido de la locura, por lo que veo incendié mi casa tras matar a mi madre con Stef dentro, pero eso no es cierto, recuerdo esa muerte, no hice nada, solo huir...

-Tranquilo, estoy contigo-intentó consolarle-pero si se quemó, ¿a dónde vamos exactamente...?

-Nunca se recuperó su cuerpo, los rastros siguen ahí, mi padre quiso que nada se tocase, su dinero sirvió para eso-explicó-Aunque, que yo sepa la herencia sigue en el banco Mundial o se la ha gastado toda Adam-intentó reirse, pero sonó demasiado apagado.

Cuando salieron al exterior Damon bajó a la chica, que tras recomponerse fue directamente a abrazarlo, el chico esperaba cualquier reacción menos esa, estaba claro, siempre sería un martir, cosa que no le hacía gracia. Elena no lo veía de esa forma, sabía que estaba dañado, que tardaría mucho en sanar sus heridas pero ella estaba dispuesta a pasarlo con él.

-Sé que tienes un dolor incalculable en tu corazón-puso una mano en su pecho, Damon observó esa mano durante unas milésimas de segundo-pero estoy dispuesta a seguirte y a curarte...-la cara de Damon cambió por completo, en otra situación la chica fuera pensado que esa idea le había dado miedo, pero no era eso lo que mostraba, mostraba tristeza y...-¿qué me estáis ocultando?-apartó la mano de un golpe seco, cruzándose de brazos.

"Ostia mental", pensó Damon al darse cuenta de lo que había pasado.

-¿Te lo tengo que repetir?-lo mejor que podía hacer era irse por las ramas, cosa que no le pareció mala idea al principio.

El chico sonrió picarón, y con aires de inocencia empezó a dar un par de vueltas sobre sus talones, y con toda la tranquilidad y parsimonia del mundo.

-No tienes que repetirme nada, solo que me ha sorprendido tu pregunta...-aclaró-No pasa nada, bueno, no pasa nada más de lo normal.

-De lo normal..claro...¿y qué es lo "normal"?

-Pues lo de siempre-tragó saliva-Katherine, Adam...moi...-se encogió de hombros-Lo de siempre.

-Ya-asintió pensativa-Vale, te creo, por ahora...-pero su mirada decía todo lo contrario, la chica dio varios pasos hacía adelante, Damon, tras recuperarse, se adelantó, colocándose a su lado, dandole un pequeño empujón para hacerla enfadar-¡Ya vale!-protestó entre risas.

Sin medir palabras, marcando el silencio con caricias y besos fueron directos a una zona más alejada del bosque. Elena conocía gran parte del lugar, pero en mitad de la oscuridad no conseguía distinguir nada, ni siquiera sus propios pies, estuvo a punto de tropezar en varias ocasiones.

-Ten cuidado...-le animó con una sonrisa, y cogiéndola del brazo-esto antes no estaba así, pero sin cuidados ha crecido mucho-dijo refiriéndose a las raíces y a las plantas-pero no creo que halla nada venenoso...

-¿Cómo que "crees"? ¡Damon!-el chico rió, y la atrapó al vuelo al ver que volvía a tropezarse-Empiezo a creerte con eso de que no se cuida el lugar, nunca había venido por aquí.

-Queda poco, nunca podría olvidar este lugar...-tragó saliva, y tras apartar unas ramas divisaron un claro, no tuvieron que andar mucho para encontrar los restos de una mansión en ruinas, Damon apretó con fuerza la mano de Elena para sentirla más cerca-Aquí-se le quebró la voz-Llevo mucho tiempo sin pasar...no me atrevo...

-Estoy aquí contigo...-le sonrió de vuelta-y estoy dispuesta a conocer tu casa...donde te criastes...

-...donde todo acabó-finalizó él, sorbiendo por la nariz, se sentía estúpido con tantas lágrimas y añoranzas, la chica se adelantó a sus tonterías de orgullo y le abrazó con fuerza, al principio no le correspondió pero no tardó mucho en darse cuenta de lo tonto que era-Gracias.

-No digas nada...solo descansa.

Adam empezó a removerse inquieto, estaba atado pero solo eran unas cuerdas, miró a su alrededor, no podía divisar donde estaba por la oscuridad, pero estaba claro, ya sea por el olor o el ambiente, que no se encontraba en ese sucio almacén.

Intentó levantarse, pero las piernas también estaban atadas, entrecerró los ojos, para concentrarse, y lo único que vio era que se encontraba en una sala, una parte de él temió estar con Katherine. La duda se apoderó de él, pero no pensaba cometer un error, no iba a gritar, no era estúpido, no era un personaje de un libro o una película que hacían la pregunta típica "¿hay alguien ahí?"

Con torpeza, consiguió ponerse de rodillas, intentó arrastrarse sin éxito pues acababa tropezando a segundos de intentarlo. Entre sus intentos chocó con una mesa, con la barbilla buscó algo que le ayudara, encontrando así un encendedor, sonrió. Con la boca lo recogió, apoyándose en el suelo, intentó pulsarlo, pero le resultó imposible.

-Maldita sea...-murmuró-tiene que haber algo más...si tan solo pudiese saber donde estoy-dar al interruptor no estaban entre sus ideas, pero necesitaba saber donde le habían llevado, el lugar era demasiado grande, el salón Gilbert estaba descartado, pero ¿y quién había dicho que podía estar con ellos? Seguramente la zorra Petrova la tenía bajo su mano, y eso si sería un problema-No creo, esa zorra ya me fuera torturado-mientras se arrastraba se cruzó con otro bulto, esta vez una silla, sin más ideas la lamió, una idea estúpida, pero el sabor a metalico le dio buena señal, intentó subir las manos al borde, e intentar romper la cuerda.

Varios intentos...

-¡Lo conseguí!-casi gritó, desesperado se soltó las de las piernas, definitivo Katherine no era la que le tenía secuestrado, casi a trompicones atravesó el salón, rebuscó en las mesitas hasta que encontró lo que buscaba, pulsó los números, cifras que nunca olvidaría-Te lo prometí Isobel...hermanita...acabaré con esta historia-la espera se le hizo eterna-Soy yo, hazlo, estoy muerto.

Tras esa llamada, despegó la señal del teléfono, y salió corriendo de allí, no sin antes tropezar varias veces, al salir al rellano, empezó a reir, "¡que cojones...!" era la casa de Finn.

Suspiró aliviado, y salió de allí como alma que lleva el diablo con un solo destino, atar los cabos sueltos antes de despedirse de su vida.

Llegó a su destino antes de lo previsto, aún tenía su cartera, solo eran un par de dolares pero no le importo, se los dió todos y salió casi disparado del coche.

-¡Espere...le sobran como unos...cuarenta!-pero no hubo respuesta, Adam se encontraba justo delante de la puerta, dudó, la quería demasiado.

-Tenías razón Isobel...el amor es duro...

Adam se encontraba justo delante de la cabina de la estación, acababa de llamar a su hermana al enterarse que volvía a Mystic Fall en coche, tenía un mal presentimiento por eso estaba allí, pero su tiempo se vio agotado al ver quien era el guarda de seguridad, casi bufando se acercó a él, sentándose justo detrás.

-Katherine quiere hablar contigo-le soltó el periódico justo en el banco de enfrente, estaba a punto de cogerlo con una señora se sentó casi encima de él.

Adam patidifuso no supo que hacer, pero la mujer pareció darse cuenta de que algo no iba bien, mirando a su alrededor supo que era a ella a quien miraba.

-Disculpe, ¿le pasa algo?-dudó, pero Adam estaba absorto, la mujer empezó a reir-que soy una mujer casada, hombre.

-No, disculpe...es que, el periódico...-le señaló-solo quería leerlo.

-Ah bueno-parecía ofendida-lo fuera dicho antes, aquí tiene-se lo pasó con timidez, Adam casi se cae al cogerlo, y con pasos vacilantes se levantó-¡Espere!

-¿Si?

-Me llamo Miranda...¿le gustaría tomar un café?-la pregunta le pillo desprevenido, pero accedió, con una reverencia la acompañó sin siquiera darse cuenta de la realidad...

Adam rió, seguramente estaría en el plan de Katherine que se conocieran, pero necesitaba saber si todo había sido teatro, o si de verdad le había querido, con control llamó al timbre, arriesgandose a que todo volviese a ser un truco. Pasaron unos segundos antes de que Miranda abriese la puerta.

-Miranda...-dijo con ternura, intentó acercarse, pero la mujer se negó, solo le dejó pasar.

-Hablemos dentro, aquí hace frío, y necesitas cambiarte-cerró la puerta tras su entrada, Adam agotado se dejó caer en el sofá-¿cómo estas?

-Mal, pues ahora que mi novia me esta mintiendo desde hace mucho estoy peor.

-No deberías estarlo, tu también me has mentido-se cruzó de brazos-Y yo tenía unos motivos, no sabía que estuvieras...

-¡No hagas eso!-le tapó la boca durante unos segundos-No hagas como si fueras la víctima, he venido con preguntas claras: ¿desde cuando conoces a Katherine?

-Desde hace nueve años.

-Los mismos..claro, ¿cómo no? ¿fue idea de ella que salieras conmigo?-Miranda no contestó solo le observo, con la misma mirada de Katherine-¡Contesta!

-Si, no siento nada por ti, amé a Grayson durante once años...pero después, solo fue mentira, con su muerte me sentí liberada, pero claro, tenía tu atadura-esas palabras quemaron la piel de Adam, que tuvo que contenerse para no romper algo-No deberías haber descubierto esto, mi papel era perfecto.

-Siempre he estado de lado de Katerina, de los Petrova...

-No mientas, no a mi-negó ella-está claro que no estas del todo con el proyecto, te has dejado descubrir muy rápido, y si estuvieras realmente fueras entregado la herencia Salvatore, pero no, hablastes con tu hermana antes del accidente...

-¿La matasteis?-adivinó.

-Si, por culpa de tus secretismos, cuando firmasteis el proyecto era en contra de todos los Salvatore, pero con ella no, con ella estuvistes, le distes el número de cuenta, es lo único que pudimos descubrir, pero ¡tachán! se descubrió el pastel, no había nada allí, por eso no te matamos, no ibamos a cometer ese error dos veces...

-¿La matasteis por un mierda secreto? ¿¡es que no puedo tener vida privada!?-le gritó.

-No si tu vida privada influye en mis planes-dijo Katherine desde las escaleras, Adam se apartó temeroso de lo que pudiese pasar, había estado dispuesto a todo, odiaba a su familia, pero sabía de antemano que ni Stefan ni Damon eran culpables de nada, había utilizado su plan con los Petrova por puro impulso desde hacía mucho tiempo se arrepentía de todo, pero la simple idea de perder a Tatia le hacía ver que era lo correcto, pero ahora, sabía que lo más certero era lo que creó con su hermana: esa cuenta-Pensé que querías a mi madre, que por eso estabas conmigo...pero ya veo que no...que eres como todos los Salvatore: orgulloso.

-Tu no lo eres ¿verdad? Lo siento Kath, pero Isobel no tenía nada que ver, desde muy pequeña había huido y más al haberse enamorado de Grayson-miró con odio a Miranda, la cual estaba situada en la puerta, para que no intentara huir-y tu la matastes igual, no pienso decirte donde está el dinero...

-Así que es verdad, hay dinero...¿dónde esta?

-Me matarás igual, así que, adelante-extendió los brazos-porque si no lo haces tu, lo haré yo-corrió en dirección a la cocina, Miranda corrió tras él, pero Katherine no, esta se tomo su tiempo, tenía seguridad por toda la calle, le habían avisado cuando venía, cuando salió de la clínica de Finn, estaba dispuesta a matarlo en cuanto le mostrase lo que buscaba, ella siempre iba por delante, pero por una vez era todo lo contrario, idea que no le agradó para nada.

Al llegar a la cocina se quedó blanca al ver lo que Adam portaba: una granada.

-Es verbena mezclada con acónito y con explosivo, ya sabes marca registrada de Katherine Petrova-le hizo una mueca, la Petrova los mezclaba con esas hierbas para que pasara desapercibida en cualquier control, la aludida maldijo en voz alta-¿sorprendida? ¿no te lo esperabas? ¿es que no te has parado a pensar que si vivo aquí debo tener un seguro de vida? Pensé que eres mas lista...-rió triunfante-y a ti: te amaba, te amo, y estaba dispuesto a amarte en el futuro, si hasta le iba a hacer un regalo a Elena, ¿la quisistes alguna vez?

-He aprendido a querer a Katherine, siempre he sabido que perdería a mi hija en el sacrificio, pero por culpa de ese Damon ha sido imposible...igualmente la perderé.

-No, no la perderás, le hice prometer a Stefan que la soltaría-todos la miraron-pero no me hizo prometer que él se salvaría, bueno si, su apellido falso...pero le conozco se que intentará algo y lo mataré.-Adam suspiró aliviado en su interior, durase o no mucho tiempo sería el suficiente.

-Adiós a las dos mujeres de mi vida que quedan...vivas-abrió el seguro y lo lanzó directamente hacía ellas, Katherine se tiró de espaldas al exterior, Miranda se cubrió el rostro, y Adam solo cerró los ojos...-Adiós...

Elijah acababa de despedirse del psicólogo, se dejó caer en la puerta principal, Caroline lloraba en el hombro de Klaus, mientras Stefan se preparaba un trago, ninguno se dirigía la palabra, el asunto de las drogas quedó solucionado, hasta iba a disculparse personalmente, pero todo se torció con la denuncia, no había canal que no hablase del tema.

-Lo siento...-volvió a murmurar, era lo único que se atrevía a decir delante de Stefan, el cual ni se inmutó al oirlo, eran demasiadas desgracias juntas, no estaba dispuesto a añadir más leña al fuego-Siento lo de Elena, lo que le está pasando, Stef, Car tenéis...

-Basta-murmuró Stefan lanzando la copa directamente al suelo-deja de decir eso, nadie tiene la culpa de esa falsa acusación.

-¿Cómo sabes que es falsa?-añadió Caroline enfrentándose a él-Mi madre ni siquiera quiere decirme nada, ¡hazlo tu por lo menos! ¡Nadie me coge el teléfono! ¿¡es por qué me culpan!? ¿¡sueno egoista!?

-No amor...-la besó Klaus-no eres nada...

-¡Stefan!-se levantó de golpe la rubia, no estaba a la labor de que la ignoraran-¡Soy su amiga...!

-Es largo Car, solo te puedo decir que será libre dentro de un año o cuando atrapen al capullo de Lewis, ahora déjame llorar por Kol que aún no he podido...-empezó a subir las escaleras lo más rápido que pudo, alejándose de todos.

Caroline le siguió con la mirada, con lágrimas en los ojos fue a sentarse junto a Elijah, enfrente de Klaus, los tres se quedaron observando la copa destrozada del suelo, como si eso fuera lo más importante que tenían.

Stefan escuchó en silencio en su habitación, no se oía nada, no parecía que le fueran seguido, con vacilación llamó a Finn, necesitaba escuchar algo razonable, y no los lloriqueos de una niña tonta.

-¿Finn?-se oían ruidos desde la línea-¿¡dónde coño estas!? ¿¡has visto las horas que son!? Tu y Elijah estáis mal, a las tres con un doctor y un doctor en...¿una fábrica? ¿ha pasado algo?

-No...-negó-solo estaba viendo la televisión, este "doctor" está agotado por todo-sonrió-y estoy vigilando a Adam, duerme-explicó.

-Vale, si tu lo dices...-había cosas que no le cuadraban pero no dijo nada, seguramente sería por el plan de Damon-¿ha pasado algo con el plan? ¿alguna novedad?

-No nada, solo lo que sabemos, el intento de atrapar a Katherine y...

-Que Damon acabará en la cárcel o escapará, ¿eso como lo vais a hacer?-se interesó, hasta ahora no se había dado cuenta, se recostó en la cama, notando algo extraño en la almohada, empezó a registrar, encontrando un sobre, frunció el ceño.

-No lo sé-estaba nervioso-tengo que dejarte, debo descansar unas horas, el viernes será largo, y mañana también.

Stefan no lo discutió, estaba mirando absorto el sobre, por lo que colgó sin más miramientos. El sobre era oscuro, no tenía nada escrito, ni un nombre ni una dirección por lo que no pensó en preguntar, si estaba ahí era porque solo él podía leerlo.

Lo abrió con calma, quedando atontado al ver de quien era.

Hola Stefan,

se lo que estarás pensando, porque si esta carta ha llegado a tus manos es porque ya estoy muerto, y si puedo, Katherine también. Las cosas están complicadas, ataqué a Damon, pero no funcionó. Nunca os odie, pero amaba demasiado a Tatia y mi odio me cegó, tu tía, mi hermana me ayudó a darme cuenta de que odiar el apellido no era lo correcto, y ahora se que nada está bien por eso cree una cuenta donde se guarda todas las propiedades de los Salvatore en metálico, dinero en menos de una palabra. Se encuentra en un banco, en el mundial, en su sede en Roma, tiene una contraseña, pero a estas alturas seguro que sabrás cual es, por lo menos Lewis. Basta de tonterías. Lo siento a todos. La cuenta está a nombre de Elena, solo ella podrá sacar el dinero, no quiero que un Salvatore lo obtenga, se lo debo a Tatia, pero conociendo a Katherine, no solo esta a nombre de Elena, sino que uno de vosotros deberá presentarse con ella, un año después de recibir esta notificación.

Con amor y dolor, pues eso es lo único que ocasiona la venganza.

Adam Salvatore.

Stefan estaba desconcertado y asustado, feliz y cabreado, siempre había pensado que Adam era un capullo, esto se lo confirmaba, pero por lo menos había resultado ser noble como él siempre pensó que sería su sangre.

-Espero que al estar tu muerto también te hallas podido llevar a esa zorra...