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Love, The Hardest Way

Capítulo 15.-Rose

A Nina y a mí se nos fue la mandíbula hasta el suelo. La rubia me miró con verdadera rabia, y luego lo miró a él, los ojos se le llenaron de lágrimas y lanzando un sollozo lastimero, se fue corriendo.

Pese a lo mal que me caía, no pude evitar sentir un poco de pena por ella.

Lysandro se dejó caer en la silla de donde se había levantado en el calor de la discusión. Parecía muy cansado.

-No quería lastimarla-dijo en voz baja.

-Lo sé-dije tocándole el brazo en señal de apoyo.-Dejaste pasar demasiado tiempo, Lysandro. Hace mucho que debiste parar sus ilusiones si no estabas interesado en ella.

-Lo sé-dijo, pero había culpa en sus ojos.

-Tranquilo-le dije- se le pasará. Eres su ilusión, y no la culpo-le sonreí- Pero sólo es una fan.

Suspiró, cansado.

-Entonces-dije cambiando el tono y de tema- ¿Soy tu novia?

Lysandro enrojeció mas que el pelo de Castiel, pero sonrió.

-Bueno, eso depende-dijo.

-¿Ah sí?¿De qué?-pregunté en tono inocente.

-Gabrielle-dijo tomándome la mano de nuevo- ¿quieres hacerme el honor de convertirte en mi novia?

Sonreí. Sabía que él necesitaba esa seguridad tanto como yo.

-Por supuesto-dije

El peliblanco se levantó de la silla y me instó a hacer lo mismo. Depositó un suave beso en mis labios tomándome de la cintura con delicadeza. Cuando nos separemos lo miré directo a los ojos, y vi que quizá yo también tendría una oportunidad de ser feliz.

Desde la muerte de mi hermano, no recordaba haber sido tan feliz, aunque desde luego este era otro tipo de felicidad. Era como si de repente todas las puertas que había considerado cerradas hasta entonces, se abrieran y todo un futuro que no había visto antes se desplegara ante mis ojos.

Por supuesto que me daba miedo esta nueva realidad, porque no estaba acostumbrada a tanta felicidad. Siempre había estado sola, con mi hermano, por supuesto, pero no solía tener amigos de mi edad, no solía salir con nadie y cuando al fin me había permitido tener una relación con alguien, había terminado de un modo tan trágico, que probablemente me había traumado de por vida.

Pero Lysandro no tenía nada que ver con todo aquello. Él era luz, total y plenamente para mi, siempre lograba que me sintiera bien y especial, hacía que me sintiera única. Era impresionante como con sólo mirarme, hablarme o sonreírme, me hacía sentir que el mundo era un lugar mejor.

Aunque los momentos que podía pasar a su lado eran escasos, siempre eran en los que me sentía mejor. Y los aprovechaba al máximo, sabiendo que dentro de poco tendríamos que separarnos durante un tiempo indefinido.

Era un tema delicado entre el y yo, no tanto por el tema de separación, no, el tema que realmente le era delicado (por no decir que en su fuero interno no sabía si lo enfurecía o lo asustaba) era de Damon.

Yo no trataba el asunto, porque siempre que lo sacaba a relucir se ponía de mal humor. No es que lo demostrara, pues era bien sabido por todos que las emociones (demostrarlas, vaya) no eran precisamente lo suyo, sin embargo yo si era capaz de notar el cambio sutil de su actitud cada vez que una emoción nueva emanaba de él.

Por algunos días (un par, al menos) decidimos reservar nuestra relación para nosotros solos. Mi motivo principal era que no sabía como decírselo a Alex, hiriendo sus sentimientos lo menos que pudiera. El motivo principal de Lysandro, disfrutar de los nuestro antes de que Rosalya nos asesinara con su amor y felicidad. Ya que me lo dijo, también se convirtió en mi preocupación número uno.

Los primeros en saberlo, fueron los chicos de mi banda. Alex lo tomó con bastante diplomacia, y no se había puesto salvaje, como había supuesto. Yo estaba preparada para interponerme entre Lysandro y él si hacía falta. Pero no fue necesario:

-Sabes que siempre voy a estar esperando que cometas un error, para ocupar tu lugar, ¿verdad?-le dijo a Lysandro.

-Créeme que lo tengo bien presente-le dijo el albino con diplomacia.-

Luego de ese intercambio de palabras se dieron la mano, lo mas que podía esperar de ese par.

No fue tan mal como yo había esperado, por lo menos, ambos habían salido vivos del encuentro.

Los siguientes en saberlo fueron Castiel, Leigh y Rosalya.

-Ya era hora-dijo Castiel con una sonrisa socarrona- Luego de lo que le hicieron al piano de tu casa, lo menos que podían hacer era formalizarlo.

Leigh y Rosalya nos miraron con curiosidad. Lysandro estaba horrorizado.

-Detalles.-dije quitándole importancia.

Como bien había supuesto Lys, Rosalya casi nos asesina con su alegría. Nos abrazó a ambos y era impresionante que fuera mucho mas fuerte de lo que se veía. Yo pensaba que yo era fuerte, pero Rosalya me ganaba sin despeinarse.

-Me alegro tanto por ustedes, siempre le dije a Lys que se debía buscar una novia pronto, antes de que fuera un anciano y muriera sólo.

-Sólo tengo diecisiete, Rosalya-le contestó Lysandro sonrojado.

-Pronto tendrás dieciocho-aclaró la chica- Y el tiempo se pasa volando.

Castiel rodó los ojos.

-Tu ni siquiera digas nada-le amenazó la peliblanca- A ti tampoco te vendría mal una novia.

-Jaja-se burló el pelirrojo- No, no gracias... yo paso de momento. Eso de tener mujer es muy complicado.

-¿cómo que complicado?-preguntamos Rosa y yo acercándonos amenazantes

-Yo...-se encogió Castiel de pánico.

De repente Rosa se rió como una verdadera psicótica y todos la miramos, dudando seriamente de su salud mental.

-Por favor, sólo avísenme cuando se lo digan a Nina.-dijo ella.

Lysandro y yo nos miramos, y de nuevo una ráfaga de culpabilidad cruzó sus ojos.

-Se ha enterado ya-le dije- De hecho fue la primera en saberlo.

Rosalya pareció indignada.

-¿Cómo que la primera?-preguntó- ¿Por qué no me lo dijeron a mí antes?

-Ehhh... bueno... fue un poquito mas complejo que eso-le dije.

-¿Cómo lo tomó Nina?-preguntó Leigh con tono preocupado.

Lysandro suspiró pesadamente.

-Tan bien como podíamos esperar-dijo- He de admitir que no se lo he dicho del modo correcto.

-No creo que hubiera modo correcto.-dijo Leigh.

-Quizá, pero... de cualquier forma, me hubiese gustado hacer las cosas mejor-admitió el peliblanco.

Todos nos miramos incómodos.

A pesar de que el tema de Nina incomodaba a Lysandro, no era algo que ocupara su pensamiento la mayor parte del tiempo.

Una noche estábamos en la sala de su casa, viendo una vieja película del cine mudo. Era algo que le encantaba, y a mí también me llamaba la atención, así que de vez en cuando, conseguíamos alguna. La selección de esa noche era Nosferatu de 1922 de F.W. Murnau. Era en realidad una joya de película.

El saco que habitualmente vestía mi (no puedo creer que lo esté diciendo)... mi novio, descansaba en uno de los brazos de sofá. Tampoco traía la pañoleta verde que adornaba su cuello y tenía desabrochado el primer botón de la camisa. En sí, esa era una visión que me cortaba la respiración, o lo hubiera hecho de no estar tan concentrada mirando a la pantalla, mientra disfrutaba del calor de su cuerpo. Yo estaba recargada en su pecho, mientras él pasaba su brazo izquierdo sobre mis hombros con ademán protector.

Las últimas notas de una trémula melodía que acompañaba al filme sonaban, mientras daban una vista hacia las ruinas del castillo del Conde Orlok, para luego poner las famosas letras El Fin en la pantalla negra.

-Wow-dije, yo jamás había visto esa película, y me había dejado maravillada, mucho mas que las anteriores que habíamos visto- Es maravilloso cuanto podían expresar sólo con gestos, las expresiones de sus rostros... y un par de letras...

Lysandro se rió quedamente y me besó el pelo.

-No sabía que te iba a gustar tanto.-dijo, contento, quizá de que compartiéramos un gusto.

-ES que... es tan fascinante... me hace sentir atemporal-dije aún con los ojos en la pantalla en blanco- Creo que ha sido mas bella que muchas de las películas que hacen hoy en día, esas si tenían alma...

-Es justo lo que opino yo-dijo, antes de sacar el DVD del reproductor y guardarlo cuidadosamente en su caja, luego fue a sentarse de nuevo a mi lado.

-Y la actuación de Max Shreck... magistral. Lysandro...-dije realmente sin pensar, y gracias a la emoción. - Creo que estoy enamorada del Conde Orlok...

-¿Ah sí?-me preguntó serio-Quizá no sea bueno que te haga ver estas películas si te vas a enamorar de otros...-lo miré, pero me sonreía.

-Pero, mi amor...-le dije- No puedes negar que ese vampiro tiene cierto aire de seducción. Claro que, tal como tu has dicho, es probable que sea la intención de representarlo así... nocturno... misterioso...

-...Y de íntimo contacto al alimentarse...introduciendo parte de sí...en la tierna carne de las doncellas-dijo acercándose a mi cuello, respirando en el y hablándome al oído-Para sacar el tibio líquido rojo que es la fuente de la vida.

Mordió con delicadeza la piel de mi cuello, y me hizo estremecer. Pasó con suavidad la punta de su lengua la zona que había mordido. Me lleno de tiernos besos, que sin embargo eran diferentes a cuantos me había dado antes.

Finalmente besó mis labios, tomando con uno de sus brazos mi cintura y con acariciando mi rostro con su mano libre. Su lengua se pronto se dio paso entre mis labios, inundando mi boca con su cálido aliento. Me estrechó con mucha mas fuerza, como si la mas mínima distancia entre nuestros cuerpos lo pusiera ansioso. Me recostó en el sofá, mientras seguía besándome.

-No-dije, porque me sentía abrumada por lo que sabía que iba a pasar si dejaba que aquel besuqueo continuara, y costó todo mi autocontrol, ya que el fuego en sus ojos amenazaba con robarme toda la cordura- Lo siento.

Se incorporó, respirando rápidamente, para recuperar el aliento. Estaba adorablemente sonrojado, y lucía bastante apenado.

-Lo siento mucho-dijo con sinceridad.

-No importa-dije con la mirada baja- Pero creo que aún no es el momento para...

-Sí, tienes razón-dijo-

Nos quedamos un momento en silencio. Yo no sabía que decir para romper la tensión. Sin embargo y como siempre, él encontró el modo.

-¿Tienes algo que hacer el viernes?-preguntó, casualmente.

Mi mente buscó la fecha a la que se estaba refiriendo. El viernes era 22 de Noviembre, su cumpleaños.

-No, no tengo nada planeado-dije sonriendo- ¿vas a invitarme a algún lado?

Él me sonrió, de modo extraño debería decir, era una de esas sonrisas que pegaban mejor con Rosalya.

-Sí-dijo- Me gustaría mucho que el viernes próximo fueras conmigo a ver a mis padres.

Debo confesar que entre en shock por un segundo.

-¿Quieres que conozca a tus padres?-pregunté.

-Bueno-dijo tomando un mechón de mi cabello y jugando con él- Si, me gustaría. No tienes que preocuparte, no es nada especial ni por asomo. Sólo que, cada año voy a pasar esa fecha con mis padres, sin importar que día sea. Y este año quiero estar contigo también.

Me lo pensé un momento. ¿Cómo iba a decirle que no? Después de todo era su cumpleaños. No iba a hacerlo escoger entre estar con sus padres, a los que casi no veía, o conmigo. Además a mi no me costaba nada ir con él, ¿o sí?.

-Ya, vale-le dije intentando sonreír lo mejor que pude- Claro que voy contigo.

Y el nerviosismo se instaló en mi estómago. Sin embargo, la sonrisa que me dedicó (radiante y encantadora) me hizo sentir mucho mejor.

-No te preocupes tanto-dijo abrazándome- También irán Leigh y Rosalya, será algo muy informal.

Bueno, al menos Rosa estaría ahí conmigo. Debía hablar con ella, así sabría que esperar de los señores Ainsworth.

Leigh llegó un rato después de nuestra charla, y salimos a cenar luego de ir a buscar a Rosalya. Desde luego la peliblanca no era una persona fácil de engañar, y había notado mi preocupación. Quiso preguntarme pero le dije que en ese momento no. Me miró de modo que comprendiera que no se le iba a olvidar.

Luego de la cena, me despedí de todos y fui a casa de Juliette.

-Vaya, hasta que te dignas a visitarme-dijo cruzada de brazos- Pensé que ya te habías olvidado de mi

-¿Cómo podría olvidarte, tonta?-le dije - ¿Con quién me divertiría entonces?

Me hizo pasar, y me ofreció una cerveza que le agradecí inmensamente. Hacía un buen rato que no compartía una cerveza y una charla con mis viejos amigos.

-¿Y qué tal todo en el paraíso?-preguntó Juliette con mucha curiosidad.

-No sé a que te refieres-dije.

-Anda, hazte la tonta. -me dijo haciendo un mohín- Yo sólo quiero saber qué tal va todo con tu guapísimo novio y tu no me dices ni un poquito.

Suspiré.

-Mi guapísimo novio -dije con pesadez y le di un largo trago a la cerveza- quiere que vaya a conocer a sus padres el viernes.

Juliette soltó una tremenda carcajada.

-Vaya, vaya, mujer...¿quién te vieras?-se burló de mí.- Gabrielle Ducatte de Ainsworth, Señora Ainsworth... no suena mal.

-Déjame, Juliette-le dije molesta.

-No te enojes-dijo.-Es que no pensé que fueras tan en serio con él.

-Calla, ¿qué tonterías dices? -le dije enfurruñada- sólo tenemos dieciocho.

-Claro, pero en la era victoriana la gente se casaba joven.

-¿Pero quien hablo de matrimonio?

-Pero sería una boda tan bonita -dijo sonriendo.

-Qué tonta eres-le dije no muy convencida.

-Anda-dijo con socarronería- Que hasta tu piensas que sería lindo.

-Calla y mejor dame otra cerveza.-le dije frunciendo el ceño.

Al otro día amanecí con un gran dolor de cabeza. Hacía un buen rato que no bebía hasta perderme. Me di la vuelta sobre la cama con pereza. No tenía muchas ganas de levantarme. Ese día no tenía entrevistas, ni nada por el estilo. Me quedé pensando un momento en Lysandro, y en que aún no tenía un regalo para él. Navegué un rato por internet para ver si se me ocurría algo. Y lo encontré:

Subasta de Re-ediciones de libros de William Blake.

Perfecto, seguro que le gustaría. Lo malo, es que la subasta era en Inglaterra. Lo bueno, mi padre vivía en Londres. Y no sólo eso, le gustaba coleccionar libros de llamados Poetas Malditos.

No lo encontraría en casa, pero sí en su oficina. Llamé ahí, y esperé que su secretaria me comunicara con él.

-¿Padre?-le dije a modo de saludo.

-Hija-me dijo extrañado-No esperaba tu llamada, siendo sinceros. ¿A que se debe?

-Papá, ¿sabes que hay una subasta de libros de William Blake en Londres, hoy por la noche?

-Desde luego, tengo un pase para ir-dijo él en tono alegre- ¿Por qué?

-Necesito que me hagas un favor muy grande padre.-le dije.

Mi padre era un hombre bastante capaz de ganar todo lo que quisiera en la subasta. Tenía un sueldo mas que excelente, y una asombrosa reputación en ese tipo de eventos. Si alguien podía conseguirme uno de los libros de Blake que subastarían era él. Seguro lo conseguía, me lo enviaría y yo haría a Lysandro muy muy feliz.

Esa noche también fui a cenar con Lysandro, Rosa y Leigh. Estábamos en medio de una charla amena, sobre la fiesta del jueves por la noche, donde Rosalya planeaba tirar la casa por la ventana , a pesar de que Lys le había dicho que no era necesario. Yo también pensaba que era un poco exagerado, pero también coincidía en que mi novio se merecía lo mejor. Un sonido me indicó que tenía un nuevo mensaje de texto.

-"Listo. Mañana mismo te envío los libros por mensajería de emergencia. Papá"

Sonreí. En el lugar sonaba una melodía conocida:

-*Necesito tu amor, soy rosa rota

Tu canción es tristeza que cae...

en mi solitaria vida, sin donde huir

Necesito tu amor, soy rosa rota

Amor, sálvame del congelado dolor

Con tu sonrisa, tus ojos,

y cántame, sólo a mí.*

-¿Todo bien?-me preguntó Lysandro curioso. Yo asentí.

-Muy bien-dije- Era mi padre.

Lysandro sonrió. Sabía que la relación entre mi padre y yo no era del todo estrecha, así que supuse que le daba gusto que estuviéramos en contacto. Mi móvil volvió a sonar. Era Stefan.

-¿Qué sucede?-pregunté- Si sabes que me interrumpiste, ¿verdad?

-Si, si-me desoyó-lo siento, pero es que ha pasado algo espectacular.

-¿Ah sí?¿Qué ha pasado?-pregunté, con un poco de suerte habrían despedido a Damon

-The New Music Life nos ha pedido una entrevista-dijo Stefan emocionado- Ha pedido entrevistarte. The New Music Life.

Abrí los ojos con gran sorpresa y me costó mucho trabajo contener la emoción. The New Music Life era, por mucho una de las mejores revistas de música a nivel mundial. Era inglesa, y si salías ahí significaba que eras alguien. Eso, con sola una mención. Pero habían pedido entrevistarnos... entrevistarme...a mí..., era fantástico e increíble.

-Genial-dije y mis tres acompañantes me miraron como si hubiera perdido la cordura- ¿Cuándo llamarán?

-Ah bueno... si, hay un detalle-dijo y su tono se tornó cauteloso. -

-¿Qué detalle?-pregunté entrecerrando los ojos.

-Quieren unas fotos también, exclusivas, así que tendrás que viajar a Londres. Sólo hay un vuelo disponible, mañana por la mañana. La entrevista es el 21.

-¿qué?-le grité- Debo estar aquí.

-Tranquila-me pidió- Estarás a tiempo para el cumpleaños de Lysandro. No creo que haya mucha posibilidad de que retrasen la entrevista. De todos modos, regresas el 21 en la noche, aunque es un boleto abierto por si tienes que quedarte mas.

-No puedo quedarme mas. Había pedido el día. -dije.

-Lo siento mucho, Gabe, pero es una gran oportunidad-dijo Stefan en tono de que verdaderamente lo sentía- Lysandro entenderá. Mejor duerme, sales a las siete. Te esperaré en el aeropuerto para darte el boleto y decirte dónde vas a hospedarte.

-No, no... me quedaré con mi padre, de cualquier modo lo mejor será verlo-dije

-Muy bien entonces, ¿pueden entrevistarte en casa de tu padre?-preguntó

-Si, no creo que le moleste. -dije y colgué.

Mi rostro debía denotar lo mal que me sentía, puesto que todos me miraban preocupados. Miré a los ojos a Lys, no quería decepcionarlo.

-¿Pasa algo malo?-preguntó tomando mi mano.

-Mmm, si, en cierto modo.-dije- The New Music life ha pedido entrevistarme.

Lysandro sonrió radiante.

-Gabe, eso es maravilloso-dijo muy contento, puesto que él si sabía que significaba para una banda salir en esa revista- Es la revista mas importante del momento.

-Felicidades, Gabe-dijo Rosa, muy sonriente.

-Si, es maravilloso-dijo Leigh sonriéndome también.

-¿Entonces, que va mal?-preguntó Lys aún sonriente.

-Que...la entrevista es en Londres y... probablemente sea el día 21.

Lysandro parpadeó confundido.

-¿cómo que probablemente?-preguntó.

-Ehm... sí, cabe la posibilidad de que se atrase y tenga que quedarme mas tiempo.

La sonrisa de Lys desapareció, y como me temía, la decepción apareció en sus ojos. Lo único que quería en ese momento era abrazarlo, y pedirle una disculpa.

-Creo que es mejor que nos vayamos, Rosa-dijo Leigh levantándose- Buena suerte en tu entrevista.

-Si, Gabe, nos vemos-dijo Rosa.

No pude despedirme en condiciones. Esperé a que se fueran.

-Lo siento mucho Lysandro, te juro que estaré de vuelta el viernes por la mañana, te lo aseguro.-exclamé.

-Gabe...

-No tenía idea de que esto iba a pasar-dije sin escucharlo- Sabes que de verdad quiero estar contigo por tu cumpleaños, si tan sólo pudiera...

-Gabe...

-...te juro que lo cancelaría

-¡Gabe!-tuvo que alzar un poco la voz- Yo entiendo-dijo y trató de sonreírme- Sé que no lo has pedido, y sé que es una oportunidad que no debes dejar pasar. Festejaremos cuando nos veamos, ¿sí, amor?

Hice un puchero y le dije:

-Pero yo quería estar contigo-dije. Como es su costumbre me abrazó con ternura.

-Lo sé, es lo que mas cuenta.-dijo.

Me despedí de él mas fervorosamente que de costumbre, y fui a casa a preparar la maleta. Llamé a mi padre, que estuvo encantado de recibirme en su casa.

Me levanté y le mandé un mensaje a Lysandro diciéndole que me marchaba y que esperaba volver pronto. Lindo y perfecto como era, me deseó suerte de forma cariñosa. Me sentía fatal y esperaba que la entrevista fuera corta y pudiera regresar para estar con él en su dia especial.

Llegué a Londres muy rápido. Apenas viaje durante media hora. Esperaba ver el rostro de mi padre, al que hace un año (desde que Jim murió) no había visto. Pero no estaba él.

-Hola, guapa-me dijo una voz-¿esperas a alguien o te llevo?

Volteé muy contenta y abracé a Ed con fuerza, casi lo tiro por mi emoción.

-Edward-grité en su oído.

-Ya sé que te da gusto verme, preciosa-dijo Ed casi ahogado- Pero déjame respirar.

-Que bueno verte-le dije muy contenta- pero, ¿dónde esta mi padre?

-Debí hacer algunas cosas en la oficina, para poder pasar el resto del día contigo-dijo Ed sonriéndome- Así que yo te llevaré a casa.

-Genial-dije, aunque me parecía muy raro que mi padre quisiera pasar tiempo conmigo.

Subimos a un taxi, y Ed le dió al conductor la dirección de mi padre.

Era una casa pequeña, pero elegante, de decoración marcadamente masculina. Ed dejó mi maleta en un rincón, y me llevó a la cocina para que desayunara algo.

-Cuéntame-me dijo mientras yo comía -¿Cómo va todo en Amoris Ville? Supongo que bien si The New Music Life te ha pedido una entrevista. Aunque no me extraña, The Chevalier esta sonando muchísimo aquí. Creo que tienes un montón de jovencitos enamorados, y Lysandro no se queda atrás.

-¿También tiene muchos jovencitos enamorados?-pregunté.

-Puede que si, pero también muchas chicas...-dijo

-Lástima-dije- Porque Lysandro está ocupado.

Ed me miró con un brillo especial en los ojos.

-No me digas que...

-Sí, Lysandro y yo somos novios-dije y me llené la boca con esas palabras.

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Aquí estuvo el capítulo.

Jejeje, por lo visto todas odiaron a Nina en el capítulo anterior XD jeje la verdad a mí me cae fatal, por suerte es el último capítulo en que sale. Al menos de momento :p

Gabe y Lys ya son novios, y Gabe irá a conocer a los padres de Lys :O Claro si está a tiempo luego de su entrevista.

Nueva aparición de Ed para quienes lo extrañaban :D

Gracias Wind Love, kaila maya y DanhLew por sus reviews :D

Nos leemos en el próximo capítulo.

*El fragmento utilizado en este capítulo corresponde a la canción Rose de Anna Tsuchiya :)