Disclaimer: Todo lo que reconozcan es parte del juego Amour Sucré y sus respectivos creadores.

Love, The Hardest Way

Capítulo 16.- Sing for Me

Edward no pareció ni remotamente sorprendido, pero me miró con los ojos brillantes y una gigante sonrisa.

-Ni siquiera me extraña-dijo muy pagado de si mismo- Sólo era cuestión de tiempo.

-Vaya, todos parecían muy seguros-dije enfurruñada- ¿Es que a nadie le va a caer de sorpresa?

-Lo dudo, princesa-dijo riendo- ¿Cómo se lo ha tomado Alex? Hemos hablado y no me ha dicho nada.

-Se lo ha tomado bastante bien, por lo menos mucho mejor de lo que esperaba.-le dije- Sólo le ha dicho que esperara a que Lys cometa algún error para ocupar su lugar.

-Vaya, pensé que lo iba a matar a golpes como mínimo-dijo Ed y eso sí lo sorprendía.

-Igual yo, pero no. A Lysandro no le ha tomado por sorpresa lo que Alex le ha dicho. -dije y lancé un suspiro- Aunque supongo que Alex es la menor de sus preocupaciones.

-Me imagino que la gira por tiempo indefinido no lo ha de hacer feliz precisamente-dijo Ed.

-No creo que sea la gira en concreto lo que le preocupe-dije- Ed, Damon se ha colado de nuevo en el equipo técnico.

Ed se levantó tan rápido que temí por la seguridad de la mesa.

-¿Qué?-preguntó furioso- ¿Cómo se atreve el muy imbécil a cruzarse en tu camino de nuevo- Estaba llegando a tener una tonalidad de morado que no le había visto antes.- Ahora mismo voy a matarle.

Y se dispuso a marcharse. Pero me levanté y lo detuve.

-Tranquilízate, Ed-le pedí- Es lindo que defiendas mi honor, pero no es necesario. Yo ya sé que clase de persona es Damon, y Will, Julian y Alex se encargarán de recordármelo si lo llego a olvidar, cosa que te aseguro que no va a pasar.

-Es que no es posible si quiera que esté a 15 metros de ti-dijo Ed, que parecía aún furioso.

-Ya sé...

-Entonces, ¿Lysandro conoce toda la situación?-preguntó Ed aún bufando de rabia.

-Si, claro-le dije- Y ha tenido oportunidad de conocer a Damon, evidentemente, no le agrada.

-Desde luego que no-dijo enfurruñado- Es tu ex, y si sabe lo que pasó hasta me extraña que no haya intentado asesinarlo.

-Lysandro no es de esos-dije

Edward se puso de tan mal humor que resulto un alivio cuando se fue.

Mi padre aún no llegaba, así que me di una vuelta por su casa.

Tenía una pequeña biblioteca, en dónde habían un montón de libros antiguos, entre otras cosas, como pinturas. Podía oler los encuadernados de los que había en el estante. Era como estar en un museo. Sobre su elegante escritorio, estaba una caja que parecía nueva y fuera de lugar en el entorno.

-Veo que has encontrado tu encargo.-dijo la profunda voz de mi padre.- Vienen los dos libros que me encargaste.

-Padre, hola-le dije insegura. No sabía que mas decir- ¿Pudiste conseguir los dos?

-Sí-dijo mi padre y se oía muy satisfecho de si mismo- Incluso conseguí unos para mi.

Nos quedamos en silencio mirándonos el uno al otro.

-Londres está frío-dije. Hablar del clima siempre era zona segura.

-Sí-dijo- Supongo que Francia también está muy fría.

-Sí, pero no tanto.-dije.

-¿Por qué no miras los libros?-preguntó.

-Ah... sí-dije y abrí con mucho cuidado la caja.

Dentro, había dos libros delgados, finamente encuadernados en piel. Tenían los títulos y el autor grabados en letras doradas.

Los abrí cuidadosamente, las letras no se veían como de los libros actuales. Parecían menos definidas.

-Están hechos en una imprenta de esos años-me explicó mi padre emocionado.-Es por eso que se ve así.

-Son maravillosos, padre-dije fascinada. A Lysandro le iba a encantar.

-¿Puedo preguntarte algo, hija?-yo asentí- Sé que te gusta leer y eso, pero nunca te habías decidido a leer una edición tan especial, quizá me equivoque al suponerlo, pero me parece que si se tratara de ti, te daría igual si fuera una edición especial o una que hayas ido a comprar a una librería de Amoris Ville.

Demasiado observador para mi gusto.

-Si, bueno-dije- es que no es para mí. Es para-tomé aire- Mi novio.

-Vaya-dijo mi padre, sin expresar realmente nada- ¿Y quién es?

-Bueno-dije azorada- No lo conoces.

-¿Es el chico con el que cantaste en tu nueva canción?-preguntó.

-¿Qué? ¿Edward y tu se pusieron intercambiar chismes?-pregunté, casi ofendida. Ni siquiera había podido sorprender a mi propio padre, que vivía en otro país.

-No-dijo dirigiéndome una mirada confusa- ¿Debería?

-¿Entonces cómo lo supiste?-pregunté.

-Bueno-dijo sonriendo-Los vi en el videoclip. Eres mi hija, y no lo miras como a tus amigos. Y ese chico... bueno, tendría que ser muy buen actor para mirarte así y que fuera mentira.

Me sonrojé.

No dijo mucho más. Me invitó a dar una vuelta por Londres. Llegué congelada a su casa, y a pesar de que la ciudad estaba muy linda, lo único que quería era darme un baño de tina. Estaba en la habitación que me había asignado mi padre, cuando me llamó.

-Querida-me dijo- Te habla una tal Margaret Blame, de The New Music Life.

Tomé el teléfono. La mujer era de las reporteras mas importantes de la revista.

-¿Diga?-dije al teléfono

-¿Señorita Gabrielle Ducatte?-preguntó una voz femenina con un acento inglés.- Soy Margaret Blame.

-Gabe Ducatte-dije- Es un honor hablar con usted.

-No digas eso-dijo contenta-Al contrario. Espero que no haya sido mucha molestia el que vinieras a Londres.

"No, sólo me impedirán pasar el cumpleaños de mi novio a su lado"

-No se preocupe por nada-dije

-Que encantadora-dijo- Sólo quería decirte que tenemos que mover el horario de la entrevista.

Oh, no, oh no

-¿Cambiar?-pregunté dudosa.

-Si, linda-dijo- No puedo verte mañana por la noche, ¿te parece si nos vemos mañana en la tarde? No sé, digamos a la una.

Mi cerebro tardó en procesar la información. Si la entrevista era en la tarde, podría tomar perfectamente el avión y llegar a la fiesta de cumpleaños de Lysandro.

-Claro-dije emocionada.- Por supuesto.

-Muy bien-dijo Margaret- Entonces, ¿te parece bien si vamos a casa de tu padre?

-Por supuesto.

Les di la dirección. Y quedamos en vernos al día siguiente. Se lo dije a mi padre, y mandó limpiar la sala a primera hora de la mañana. Era la habitación mas grande e iluminada de la casa, así que también sería ideal para la sesión fotográfica.

Saqué mi teléfono y verifiqué mis mensajes. Había uno de Lysandro diciéndome que me extrañaba, el cual respondí del mismo modo. No me contestó, por lo que asumí que:

1.- Estaba distraído haciendo cualquier otra cosa.

2.- Había perdido su teléfono. De nuevo.

Sin embargo, Rosalya estaba disponible.

-Gabe: Hola, Rosa, ¿qué tal todo?

-Rosa: Todo perfecto, excepto por un detalle.

-Gabe: ¿qué detalle?

-Rosa: Lysandro se niega a ir a la fiesta de mañana. Dice que no vale la pena ir a una celebración que no va a disfrutar.

-Gabe: De ningún modo, Rosa. Debes hacer que vaya. Si tienes que sedarlo y arrastrarlo hasta ahí, lo harás, ¿verdad?

-Rosa: No tiene muchos ánimos, porque tu no estarás.

-Gabe: Qué tontería. Haz que vaya, no te preocupes, yo llegaré.

-Rosa: Esa es mi chica, jeje, bueno no. La chica de Lys.

Habiendo puesto ese asunto en orden, me pude echar a dormir con toda tranquilidad, imaginando la expresión de sorpresa en los bellos ojos bicolores de Lysandro.

Al día siguiente, mi padre me dejó una nota donde me pedía esperarlo para que me llevara al aeropuerto. La sala ya estaba limpia y yo sólo tuve que esperar a la gente de la revista.

Margaret Blame resultó ser una persona tan encantadora en persona como por teléfono. Era una mujer de apenas unos treinta años, sumamente divertida, y agradable. Parecía una combinación entre Kat Von D y Joan Jett.

Me hizo varias preguntas, todas relacionadas con mi trabajo y no insistió en que Castiel y Lysandro debían ser parte de la banda, aunque si hizo unas cuestiones al respecto. Me tomaron un par de fotos, y llevaron un montón de copias de The Chevalier para que las firmara.

Ya era entrada la tarde cuando Margaret se retiró de casa, justo unos momentos antes de que mi padre llegara. En lo que yo ordené mis cosas, él puso un listón en la caja donde estaban los libros para Lys. Llegamos con tiempo al aeropuerto.

-Espero verte pronto hija-me dijo mi padre antes de que abordara el avión-Sé que nunca hemos sido muy cercanos, pero... somos lo único que tenemos, el uno al otro. Ojalá puedas venir para las fiestas.

-Trataré, padre-dije dándole un rápido abrazo.

-Si quieres, puedes traer a tu novio.-dijo.

-Oh, bueno... -dije nerviosa- ya veremos. Gracias por los libros.

En ese momento anunciaron mi vuelo.

-Ve con cuidado, hija-dijo mi padre, luego pensó un momento y dijo: Te quiero, hija.

Me dejó en blanco. Le acaricié el brazo y le dije:

-Y yo a ti, padre. Cuídate.

Bueno, no era mucho, pero era lo mas que podíamos hacer de momento.

Llegué a Amoris Ville cerca de las 8pm. La fiesta había comenzado hacía una hora. Me di una rápida ducha y me arreglé lo mas que pude. Luego me fui volando a casa de Rosa, que era dónde harían el festejo. Bajé del coche y marqué un teléfono en mi móvil.

-Gabe-dijo esa voz calmada que tanto quería- Me hace feliz oírte.

-Lys-le dije, emocionada por escucharlo, aunque al fondo podía oírse la música.-¿Cómo te la estás pasando?

Entré hablando aún por teléfono, a la estancia donde estaban festejando. Habían muchas personas, las mismas que en el cumpleaños de Rosa, y eso incluía a Will y Julian. Lysandro estaba mirando a un ventanal, desde dónde se podía visualizar la luna pese a las nubes.

Una suave canción resonaba elegantemente en el recinto:

-*Te necesito para cantar

Canta para mí, mi amor.

Canta sobre lo mejor de lo peor

Aquí dentro de mi mente

la verdad es difícil de encontrar*

Lysandro suspiró.

-Pues, supongo que está bien. Aunque sería mucho mejor si estuvieras aquí

Vi que Rosalya estaba junto a Lysandro, y ella me había visto; Rosa me sonrió muy contenta y se hizo a un lado.

-Oh bueno, ya sabes que tengo complejo de hada madrina y me encanta hacer realidad tus deseos.-le dije

-¿Qué?-preguntó confundido.

Ya estaba justo a su espalda.

-Que te gires-le dije

Él se dio la vuelta y me miró sorprendido. Una bella sonrisa se extendió por su rostro y me tomó en sus brazos para girarme contento. Me besó y luego me puso en el suelo.

-Gabe, llegaste-dijo muy feliz.

Asentí, y lo abracé.

-No te ibas a librar de mi tan fácil. Lysandro-le dije.

-Es maravilloso que estés aquí-dijo él, sin dejar de sonreír.-

La fiesta de Lys fue mas o menos lo mismo que la fiesta de Rosalya. Claro que no se fue la luz, y sus amigos aprovecharon para festejar el éxito que había tenido la canción.

Al dar la media noche, fui la primera en felicitar a Lysandro por su cumpleaños número dieciocho. Y aproveché para darle los libros.

-Anda, ábrelo-le dije, en un rato que tuvimos sólo para nosotros dos- espero que te guste.

Lysandro me miró con curiosidad y abrió con mucho cuidado la caja. Sacó los libros y los miró sorprendido un momento.

-**Matrimonio entre el Cielo y el Infierno, y Las Visiones de las Hijas de Albión-dijo extasiado- Gabe... están maravillosos. -Pasó los dedos muy suavemente en las letras grabadas, y abrió los libros con cuidado, y también acarició las páginas para sentir la tinta en el texto.

-Está hecho de modo tradicional, la imprenta es de los mismo años que la edición original del libro, y está encuadernado completamente a mano. Está hecho tal y como lo hubieran producido a finales del siglo XVIII.

-Muchas gracias, Gabe-me dijo dándome un emocionado abrazo- no creí nunca tener algo así.

Se veía tan feliz que mi corazón se encogió de emoción.

Lysandro fue a enseñarle el regalo a su hermano, que los contempló con el mismo éxtasis que Lys. Luego me dirigió una mirada de cariño.

Rosalya se dirigió hacía mi, mientras dejaba a los hermanos observar las joyas que mi padre había logrado conseguir.

-Vaya...-dijo Rosa mirándolos- Pues sí que has acertado. Míralos, les interesan mas esos libros que nosotras.

-Déjalos disfrutar el momento-dije sonriendo- ¿Conseguiste lo que te pedí?

-Sí-dijo la peliblanca rodando los ojos- Pero estás exagerando. Sólo te he conseguido unas buenas botas y unas blusas decente. Son unas personas encantadoras-añadió- les vas a gustar mucho.

-Me pone nerviosa conocer a sus padres-dije.

-Ya sé, pero no tienes por qué-me aseguró Rosa- Son buenas personas, y estarán felices, si Lysandro está feliz. Y lo está.

En ese momento, mi peliblanco estaba explicándoles a sus amigos porque esos libros resultaban tan especiales, muy emocionado.

-¿Y tú, Gabe?-preguntó Rosa- ¿Estás feliz?

Lysandro volteó y me miró sonriendo ampliamente.

-Lo soy, Rosa, y mucho-le dije, abrumada.-Mucho mas de lo que pensé.

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Hola, aquí estuvo el capítulo, creo que fue un capítulo feliz. Era justo :D

Hoy me ocurrió algo que me ha desanimado :( así que si me regalan un review me darán felicidad (jaja XD sonó un poco a chantaje)

kaila maya nuestro lindo lys tiene un lado muy hot, claro... XD recuerda lo que Castiel dijo sobre los serios: son los peores jjeje que bueno que disfrutaste la reaparición de Ed, que aparecerá esporádicamente en lo que queda de la historia. Mmm eso sonó a que ya se iba a acabar, pero no te preocupes, aun sigo escribiendo :p

Wind Love, la fiesta de cumpleaños de Lysandro pasó sin nada malo, por suerte. Ahora veremos como le va a Gabe con sus suegros. Jejeje Gabe es muy feliz a lado de su Lysandro... y por Damon... bueno es un dolor de cabeza, esperemos que alguien le dé una lección :)

-* El fragmento de canción utilizado en este capítulo es Sing For Me, de mi diosa, la poderosísima Tarja Turunen (finlandesa, por suspuesto, ¿Cómo dejar? XD)

**Matrimonio entre el Cielo y el Infierno Y Las Visiones de las Hijas de Albión, son libros que de verdad existen (libros es una exageración, en realidad) del escritor inglés William Blake. Son muy buenos, los recomiento. A pesar de que Blake fue antes de la época victoriana, pensé que sería un escritor que a Lysandro le gustaría :D