Capítulo 23 [Epílogo]
Había un pasado casi un año desde el accidente del prado, todo había vuelto a la normalidad, por lo menos para la mayoría de las personas. Stefan había decidido abandonar el cuerpo y centrarse en viajar con el dinero que consiguió como recompensa por la caza de Petrova, dinero que por un momento no quiso tocar, no había noticias de él, desde hacía varios meses. Rebecka y los tres hombres que ayudaron tampoco dijeron nada de lo sucedido, ninguno presentó cargos contra Alaric, Stefan, Finn o Elena, lo dejaron estar pues el problema había acabado, había muerto.
Miranda, no tuvo mucho tiempo encerrada, cuando la iban a interrogar saltó por la ventana ante el despiste de unos agentes, no murió, pero si sufrió daños colaterales, aún sigue en coma, pero su estado es vegetativo, nadie se ha atrevido a decir nada de ello, ni siquiera sus hijos quieren saber nada de ella, bueno, menos Jeremy, el cual no sabía la historia completa. El muchacho fue varias veces a verla durante el año para contarle todas las novedades, iba a viajar el curso que viene por la beca que le habían concedido por diseño gráfico, y que no iba a ir solo, que le iba a acompañar su novia, su actual novia: Bonnie Bennet. Desde hacía unos meses los chicos decidieron empezar a salir, al principio dudaron mucho pero el amor y la pasión pudo con ellos, Elena lloró de emoción al enterarse porque, aunque su amor nunca haya sido perfecto cree, quiere creer que no todo tiene que ser oscuro para los demás.
Katherine Pierce, sola como siempre había estado, tras el juicio que duró casi dos meses, acabó encerrada con cadena perpetua en la Cárcel de mayor prestigio de Estados Unidos, no se sabe mucho de ella, solo que todos sus trapicheos, contactos y demás cayeron junto a ella. Logan Fell fue el mayor pilar que tuvieron para poder encerrarla de por vida, él se libró de cualquier cargo ajeno gracias a la intervención de Alaric Saltzman y Rebecka Smith. Los Mikaelson, aún apenados por la muerte de Kol decidieron viajar, alejarse de todo. Elijah vendió sus locales y se mudó a Francia con Celeste, un antiguo y actual amor; Klaus decidió esperar a terminar sus estudios en el instituto e irse con Caroline a Nueva Orleans, su lugar favorito en el mundo. Alaric y Jenna, se mudaron a Mystic Fall, directamente a una casa que les concedió el gobierno junto la tutela de Elena y Jeremy, ninguno tuvo ninguna queja, Elena y Jenna se volvieron inseparables, Jer, le costó bastante adaptarse, pues él quería que su madre despertase, pero para Jer, Ric fue un gran apoyo para seguir su vocación: el arte.
¿Qué fue de Elena? Eso es un poco más largo y complejo...
Elena miraba feliz a su hermano esperando la salida de Bonnie, iban a ir todos juntos a la graduación, hoy por fin terminarían los estudios, y comenzaría sus vidas como universitarios o simplemente cerrarían una etapa, como en la caso de Elena. La castaña llevaba un vestido rosa,con un recogido de flores, iba acompañada de Alaric, mientras que Jenna se arreglaba arriba junto a Bonnie. Jeremy cada vez estaba más nervioso.
-Tranquilo chaval-le consoló Alaric con un fuerte abrazo, el chico se deshizo de él, le estaba arrugando la camisa, Elena rió al verlos-Vale, vale...
-Mira como me has dejado, joder-intentó alisarse las arrugas, Elena divertida fue a ayudarle, le parecía hermoso ver lo nervioso que se ponía con el simple hecho de querer estar perfecto con Bonnie
-Ya estas, no hagas caso a Ric, ya sabes lo capullo que es...-le dio un puñetazo amistoso, después de todo, ellos se habían vuelto inseparables, habían creado un vínculo que nadie se atrevió a juzgar, excepto Jeremy, pues para él pensaba que ese era su novio, se lío parda el día en que vino Jenna, menos mal que se quedó en un malentendido-¡Ya vienen!
La primera en bajar era Jenna, vestía con un traje morado oscuro, y con una coleta de lado, iba preciosa, Alaric se adelantó embobado y la recogió en volandas, Jenna pegó un gritito. Elena los observó, pero Jeremy solo le echó una rápida mirada, pues sus ojos se perdían en la miel de los de Bonnie, esta iba vestida de color verde, con unos adornos en dorado, era una diosa ante los ojos de Jeremy, con tan solo ver la conexión que había entre sus miradas se podía ver que se amaban de verdad. Elena tragó saliva con difucultad y murmurando una disculpa salió al exterior, necesitaba sentir el aire fresco de la noche, las manos de Ric la sobresaltaron, la estaba abrazando, la castaña no quería llorar pero no sabía como contenerse.
-Lo siento Ric...-se disculpó pues él tendría que estar mimando a Jenna en ese momento y no calmando sus estúpidos miedos.
-No lo sientas, soy tu amigo ¿recuerdas? estaré contigo siempre-le dio un tierno beso en la coronilla, Jenna salió en ese momento, y se acercó a ambos, cogiendo las manos de los dos.
-¿estas bien?-la chica asintió, y la abrazó con fuerza-¡Hey nos vamos a despeinar!-el abrazo duró unos segundos, juntos subieron al coche de Alaric en dirección a la fiesta de graduación.
El jardín del instituto estaba iluminado por farolillos y velas, la gente paseaba y se felicitaba mutuamente, la entrega de diplomas y las gratificaciones eran un plato que todos deseaban tomar, y que tras hacerlo solo podían hacer la digestión con alcohol y risas.
Caroline estaba feliz, en menos de cuarenta y ocho horas iba a estar de camino a Nueva Orleans por lo que no dejaba de presumir en ni un solo momento. Jeremy y Bonnie bailaban en mitad de las flores y las sillas. Elena, agotada decidió tomar un poco el aire, le vendría bien, pero esta vez comprobó que nadie la siguiese, no quería que todos se preocuparan por ella.
Llegó hasta la azotea, y se recostó en una de las columnas, cerró los ojos, necesitaba recordar y olvidar, las manos de Damon, sus caricias y las sensaciones que provocaban en ella, unas lágrimas acudieron a sus ojos...
-Elena-la chica se sobresaltó al escuchar esa voz, Stefan se acercó con cuidado, llevaba mucho tiempo fuera y no sabía como se lo iba a tomar la chica que fuera huido de esa manera.
Elena, sorprendida pero feliz se lanzó a sus brazos, el chico la recibió con la misma efusividad, ambos tenían muchas cosas que decirse y que confesarse, pero el silencio era la mejor cura. Estuvieron unos minutos sin decir nada.
-Oh, dios mío...-le acarició las mejillas-te he echado de menos.
-Yo también, y me alegra ver que no me odias-intentó bromear, la chica le sonrió de vuelta-¿qué haces aquí sola?
-Necesitaba pensar-se apartó un poco para poder ver la fiesta desde allí-y que nadie dejara de lado todo esto por mis fantasmas.
-Le quieres aún, ¿verdad?
-Si, ¿tanto se nota? Llámame loca pero a veces pienso que esta vivo que el destino nos unirá algún día-tragó saliva-tal vez necesite cambiar de aires rápidamente.
-Pues hazlo.
-No puedo, todo está aquí, todo me retiene, ¿y con qué dinero?
-Puedo...
-Ni se te ocurra, ese dinero es tuyo-negó-No puedo aceptar limosnas-le aclaró antes de que volviera a intentarlo, Stefan se pasó la mano por el pelo, se le veía nervioso, entonces a Elena le cuadró algo-¿por qué has venido? Te hacía muy lejos...
-Y lo estoy, creo que asentaré la cabeza pronto, he conocido a una muchacha que da luz a mi vida; Lexi, te caerá bien...
-Me alegro mucho-le sonrió de vuelta-espero que te aguante tus prontos-ambos rieron, Stefan era feliz pero necesitaba que Elena también lo fuese, y más sabiendo lo que él sabía, pero no podía arriesgarse a que el orgullo de la castaña le impidiese que fuera feliz, necesitaba utilizar su as.
-¿a dónde vas a ir de fin de curso?
-No lo sé, no pensaba ir a ningún lado, Bonnie se va directamente a España con Jeremy.
-Os regalo un viaje-Elena se extraño-no puedes negarme esto, te lo debo, ¿que os parece ir a Roma, Italia?
-No sé que decir.
-Di que si, lo necesitas...
Elena no estaba muy segura, miró el cielo, "¿por qué no?" pensó, necesitaba cambiar de aires, necesitaba volver a sentir, esa era, tal vez, su última oportunidad, Stefan apretó los dientes, el silencio le estaba matando, si la chica no aceptaba no tendría otra forma de cumplir la última voluntad de Adam.
-Vale, iremos-el chico dio un salto de victoria, y ambos fueron directamente a decirselo a Bonnie, no sin antes asegurarse de que todo iría sobre ruedas. Bajaban las escaleras de emergencias, el móvil del castaño sonó, y le hizo un gesto a Elena para que fuese sin él, sonrió al ver de quien se trataba y le mandó el visto bueno.
Ni Bonnie, ni Jeremy se negaron al viaje, sabían que Elena lo necesitaba por lo que la pareja se podía dar dos meses de descanso antes de irse juntos a España, Bonnie se encargó de que el moreno no hiciese ninguna tontería en su ausencia. Esa noche se la pasaron entre maletas y charlas; Stefan aprovechó la noche para salir con Alaric y Jenna, el primero se conocía la historia de antemano por lo que no preguntó por el regalo, pero Jenna era demasiado curiosa, y quería saber que estaba pasando.
Bonnie cayó rendida en la cama de Elena, mientras que esta retocaba unos cuantos detalles más de sus cosas, la maleta estaba tan llena que casi no podía cerrarse, hizo fuerzas con las manos hasta que lo consiguió, suspirando miró su mano derecha, hay reposaba ese anillo que la había consolada en las noches más oscuras, sonrió con amargura y depositó un suave beso en él, los besos que el destino le habían prohibido dar a su amado.
-Elena...-le gritó Bonnie-vamos a la cama...mañana será un día largo...-protestó lanzándole una almohada-¡o me largo a la cama de Jer!-su hermano ya había partido esa noche, su vuelo había sido a las once y seguramente ahora estaría durmiendo en un asiento incómodo.
La castaña fue directamente a la cama, para no escuchar más las quejas de su amiga, mirando el techo de su habitación rogó a la nada que su vida diese un giro de 360º a su favor, era lo único que pedía.
El viaje en avión había sido agotador, esas horas habían sido las peores para ambas, ni vuelos baratos ni vuelos caro, ni en primeros lujos ni en turistas, era todo igual de cansado y doloroso.
Pero sentir el aire aterciopelado de Italia era lo más agradable que habían vivido en años. Bonnie y Elena atravesaron el aeropuerto con la mejor de sus sonrisas, ambas se atrevieron a olvidar lo que le ataba en Estados Unidos, o directamente en el mundo para centrarse en los italianos y sus costumbres. Ni siquiera pasaron por el hotel de cinco estrellas llamado "Hotel Beatriz" en honor a la amada de Dante.
Se pasaron gran parte de la mañana admirando obras y monumentos, comiendo en los mejores restaurantes y sacando las mejores fotos.
Bonnie fue a comprar unas bebidas mientras Elena se refrescaba en una fuente, donde un grupo de niños jugaba al escondite bajo sus aguas. Clip. Una foto. Clip. Clip. Clip. Varias más. Un muchacho vestido completamente de negro había seguido a las americanas desde el aeropuerto.
-¡Elena!-Bonnie corrió hasta su amiga con las manos vacías-¡Dios como estaba el del puesto!
-¿y? ¿dónde está los refrescos? Pensé que no te cortabas con el idioma.
-Y no me corto, pero si llego a estar unos segundos más le pongo los cuernos a tu hermano-la cara de Elena era un retrato-¡Que es coña!-le mostró las coca colas que llevaba a su espaldas, Elena se mordió el labio negando con la cabeza, su amiga a veces resultaba ser patética. Clip. Bonnie miró al muchacho de las gafas de sol, le sonrió, le hizo un gesto de asentimiento.
-¿Te pasa algo?-miró la castaña en su dirección, sin encontrar nada interesante.
-No, Stefan me dio esto-le tendió un paquete-me pidió que no lo abrieras hasta mañana, que esperaras que tus ideas se calmaran esta noche.
-¿Mis ideas?-revisó el paquete por encima, lo único que llamaba la atención eran las letras "Elena" con una caligrafía perfecta, puso mala cara, pero lo dejo estar al ver las actuaciones que estaban pasando por la plaza de Roma, Elena fue corriendo en su dirección haciéndole una seña a su amiga para que le siguiese, la chica asintió pero le señaló el móvil, Elena lo dejó estar, pero antes le sacó la lengua. Bonnie esperó, y fingió durante unos segundos, cuando se giró tenía al misterioso fotógrafo a su lado.
-Gracias-murmuró, la morena le dio unas llaves y un sobre firmado por Stefan con todas las indicaciones que este le había dado antes del viaje-y lo siento por todo.
-No tenías que haber hecho esto, Elena te va a matar personalmente-dicho esto salió corriendo tras su amiga que se había perdido entre la multitud de la gente. El muchacho se quitó las gafas de sol, dejando ver unos intensos ojos celestes, sonrió, la recuperaría.
Elena reía sin parar en mitad de la pista, el aroma a agua era de lo más tranquilizador, varios italianos habían intentado ligar con ella en vano, pues la castaña no estaba dispuesta a tener un rollo de una noche, necesitaba olvidar su pasado pero no lo haría a la ligera. Se acercó a su amiga que estaba apoyada en una de las fuentes.
-Es genial-le confesó-voy a matar a Stefan por todo.
-Si, yo igual-movió su móvil entre ambas manos, se le veía nerviosa-es tu hermano, no me lo coge.
-Estará durmiendo por el viaje-intentó calmarla, sabiendo que era una locura esa idea, que seguramente estaría de fiesta como ellas-Anda, voy a llamarle yo...
Bonnie asintió esperanzada, le gustaba hacer de celestina, pero odiaba que su novio pasara de ella en esos momentos.
-¿Te lo coge...?
-¿Jer? ¡Menos mal!-gritó la castaña, y puso el manos libres-¿por qué no cojes el móvil?
-Le estoy preparando una sorpresa a Bon, y no quería que se enterara, ¿está cerca?-ambas chicas se quedaron pálidas, Elena, rápidamente cogió el control fingiendo interés, Bonnie en cambio estaba feliz por haberse equivocado, su móvil vibró.
De: Desconocido
Para: Bonnie :)
Todo listo, gracias brujita ;)
Bonnie sonrió al teléfono, tenía que inventarse una excusa rápido, aunque visto lo visto no le costaría mucho hacerlo, esperó hasta que dejó de hablar para acercarse a su amiga.
-No puedo decirte nada, mi hermano me mataría-le dijo al instante al ver la cara de su amiga-Lo siento.
-Lo sé, y he sido una tonta al pensar que, no se, me estaba engañando...o pasaba de mi...
-No pasa nada, es normal, tus miedos son inciertos pero son normales, te quiere mucho, anda vamos-le señaló la fiesta, Bonnie negó-¿qué?
-Me matarás después, yo tampoco puedo engañarte pero no puedo decirte nada, debes ir a la habitación del hotel y esperar a tu destino-Elena no acababa de entender lo que pasaba-ve, confía en mi...
-Pero...-Bonnie negó, no estaba en condiciones de pedirle ninguna explicación, al ver que no iba a conseguir nada, y viendo que tampoco quería seguir en la fiesta decidió irse al hotel.
Tras pagar al taxista subió a su habitación, cada paso que daba le hacía replantearse la idea de dar media vuelta, como si su alma y su corazón se quisiesen proteger de un dolor aún peor. Llegó al cuarto, era una habitación espaciosa, compuesta por dos grandes camas, un jacuzzi, y dos baños con ducha de hidromasaje, pero lo más hermoso de la suit era el balcón, casi más grande que la misma habitación como si se encontrara en un cuento de hadas, tras comprobar que no había nada interesante en la habitación decidió tomar el aire, se quitó los tacones y recorrió el balcón, se sentía libre en esa ciudad, estaba dispuesta a pasarse las horas allí, tomó su anillo...
-¿Dónde está mi destino...?-le preguntó a la nada, con una sonrisa triste y hueca, una sombra la observaba, sonrió con pena. La castaña se colocó el anillo de nuevo-Aquí abandono todo mi ser...para ser solo yo...
-Hola mi princesa de la oscuridad-Elena pegó un brinco al oir esa voz, todo su cuerpo reaccionó a ella como si fuera un descarga eléctrica, la castaña se giró de golpe, enfrentándose a unos ojos azules con los cuales había soñado durante tanto tiempo, era él, su caballero-Elena...
La chica no sabía como reaccionar, todas las células de su cuerpo tenían un único objetivo: romper las distancias con un beso, pero su cabeza le decía otra cosa, le recordaba el sufrimiento de todo un año, las lágrimas y las desgracias vividas con su almohada, las ilusiones creadas por su corazón, no quería ser testigo de una nueva crueldad del destino.
Damon dio unos pasos en su dirección, tenía una rosa azul en sus manos, y se la colocó justo en el cabello de la muchacha, que cerró los ojos para canalizar ese gesto, sonrió, no era una ilusión y si lo era le daba igual, alzó una mano temerosa, quería tocar su rostro, rozó con cuidado su mejilla, Damon cerró los ojos, la había anhelado demasiado, la chica empezó a sollozar, y con las fuerzas que le quedaban le cruzó la cara, sorprendiendose así misma, como si de un interruptor se tratase, toda la furia contenida la lanzó contra él, le empujó, le golpeó, y él no intentó nada para impedirselo, pues se merecía eso y mucho más.
-¡Te odio!-gritaba entre lágrimas-¡Te odio...! ¡Capullo, hijo de puta, cabronazo! ¿¡cómo has podido...!?-Damon hizo una mueca de desagrado, había estado preparando este momento desde hacía mucho tiempo pero ahora no era capaz de gesticular ni una sola de sus explicaciones, solo podía quedarse inmóvil, repeliendo algunos golpes, porque su mayor dolor estaba justo en el corazón de esa muchacha-¡Te odio...!
La castaña se dejó caer en el suelo, Damon se agachó con ella, no la tocó, no era capaz de hacerlo, quería que se desahogara, que expulsará todo su dolor, como él había hecho durante ese año, sabía que el camino era largo, pero estaba dispuesto a superar cualquier bache.
No sabría decir si pasaron horas o minutos, pero para ninguno resultó incómodo el paso del tiempo, todo lo contrario lo necesitaban, observarse en silencio era la mejor terapia para ambos. Elena estaba totalmente desmaquillada con los ojos y el rostro hinchado a causa de las lágrimas, Damon, tenía grandes ojeras pero por lo demás tenía mucho mejor aspecto que ella.
-Lo siento amor...-se atrevió a decir Damon-se que no habrá disculpas suficientes, pero necesitaba sanar mis heridas, necesitaba que tuvieras una oportunidad de vivir sin mi...
-Una oportunidad de vivir muerta, querrás decir-le atacó, sin apartarle las nuevas lágrimas-me las has hecho pasar muy mal, Damon, ¿por qué? ¿por qué no confiastes en mi?
-Siempre confiaré en ti, pero tenía que hacerlo real, para todos, para ti, odiarme, pero deja que me explique, dejame creer que tengo una oportunidad, que el destino...
-¡No me hables del destino! ¡Es por culpa suya que me encuentre enamorada de un capullo sin sentimientos!-un hilo de esperanza se reflejó en el azul de sus ojos, pero sabía que eso no era suficiente que había causado mucho dolor en Elena.
-Lo siento-volvió a intentarlo-siento haber querido protegerte cuando tu no querías esa protección-la chica asintió-creí que era lo correcto, alejarte de mi, de mi pasado, y de mi futuro, necesitaba sanar...
-Podría haberte ayudado, no me sirve esa excusa-le acusó-¡eres un maldito cobarde!-sollozó.
Damon lo intentó varias veces, pero sus intentos eran destruidos por las palabras de la muchacha, se sintió estúpido por haber vuelto, por intentarlo, pero si no lo hacía, ¿qué iba a ser de su vida? En esos meses se había dado cuenta que era a Elena a quien necesitaba a su lado, que era ella la única forma de poder sanarse, de poder vivir de verdad. Ya no tenía que huir, nadie le miraba por la calle, y si alguien le reconocía lo tomaban por loco, pues Jonh Lewis había muerto en Mystic Fall, pero no solo él, sino también Damon, él murió al separarse de su amada.
Damon se levantó desesperado, dio varias vueltas en el balcón, sabía que palabras tenía que utilizar, lo sabía, pero no se atrevía a cometer ningún error más. Elena seguía sentada en el suelo, no se había movido ni un centímetro.
-Fui egoista-empezó, Elena se sorprendió por utilizar esas palabras-creí que necesitaba espacio, tiempo, no por ser un asesino sino por ser un hombre que nunca se había enamorado, tenía miedo de que te cansaras de mi, o de que eso me sucediese a mi-sabía que con esas palabras podía conseguirlo todo o perderlo por completo, se rascó los ojos, le empezaban a escocer. Elena se atrevió a mirarle, desde la distancia, solo podía ver su perfil, el reflejo de la luna y la noche le hacía parecer una figura que ella recordaba con amor: su caballero, su Damon-Elena-se giró hasta ella, sorprendido al ver que ella le observaba ahora más calmada-te quise como a nadie, me ayudastes como ninguno, conseguistes que tuviese una segunda vida, la que he tenido durante estos meses, y te lo pago haciendote creer que había muerto, soy un cabrón sin escrúpulos, pero un cabrón que te quiere, y que quiere que le vuelvas a ver de esa manera que una vez me vistes, ¿es egoísta? tal vez, pero el amor es así, impredecible y doloroso, yo quiero volver a sentirlo de una manera hermosa, quiero amarte para siempre-se aclaró la garganta-Me estoy liando, y te estoy liando...
-No me estas liando-intervino ella, levantándose con torpeza, se le habían dormido las piernas-Cometistes un error como todo ser humano, quisistes encerrarte en tus problemas en vez de confiarte a mi, acepto tus disculpas, a fin de cuentas fuera hecho lo mismo...
-Elena no te merezco-la chica le iba a decir algo pero él se lo impidió con un gesto de las manos-nunca te mereceré, no creo que halla alma en el mundo que te merezca, pero necesito saber si tu corazón aún me ama o a abierto los ojos a la realidad...
-Siempre estaré ciega Damon...-le confío con una sonrisa-ciega de amor por ti, porque mis ojos solo existen para perderse en los tuyos, eres mi océano, el océano que quiero atravesar por siempre-se acercó a él, estaban a centímetros-te amo Damon.
El chico sonrió feliz, ambos llevaban meses encerrados en su propio mundo a causa de los miedos del otro, Damon había temido que su error fuera hecho perder la oportunidad de ser feliz, Elena temía vivir encerrada en un camino que no tenía salida, pero ambos se habían encontrado ya no eran los mismos que se conocieron hacía un año, no eran los mismos de ese verano, ambos lo sabían.
-Elena...me gustaría que recorras el mundo conmigo-le cogió las manos-juntos para siempre.
-Me parece la locura más hermosa que me han ofrecido nunca, claro que acepto, siempre iré contigo hasta el mismo infierno.
-Tu me rescatastes de él.
-Y tu me impedistes caer en él-el chico besó con ternura sus labios, Elena, deseosa rompió las últimas distancias y enredó sus finos dedos en los cabellos azabache del muchacho, atrayéndolo con más fuerza, profundizando el beso, sus lenguas, como si nunca se fueras separaron repitieron esa danza que tanto habían anhelado, perdiéndose en los labios del otro, el beso se intensifico con caricias y mordisquitos; éxtasiados se separaron, sus miradas se unían y se separaban para poder desear los labios del otro.
-Te amo Elena, mi princesa de la oscuridad-encontró la voz y la fuerza para decirlo, esperando, deseando con ardor su contestación, la chica sonrió.
-Te amo, mi caballero de ojos azules...
Y tras esas palabras fuegos artificiales conmemoraron esa noche, entre besos y caricias el amor volvió a nacer, volvió a dar señales, pues esas dos almas, al principio tan diferentes pero al mismo tiempo tan iguales se habían vuelto a reencontrar, pues el amor nunca separa el destino de dos almas tan puras y tan imperfectas como las suyas.
La noche de Roma fue testigo de ese amor, la luna del universo fue testigo de esos besos y esa pasión, y el azul y el castaño de los dos fue el único testigo de ese fuego que había nacido en su interior...
FIN
Creo que me faltan palabras para describir lo que siento ahora mismo. ¡He terminado mi primera historia Delena! Y me siento orgullosa de ella, sé que tendrá muchos errores, y sé que seguramente no será tan buena como otras que he leído, pero me siento bien por saber que le habéis dado una gran bienvenida y que ojalá os guste este final. Esta historia ha sido diferente, Elena y Damon han superado sus miedos juntos, de la mejor o peor forma posible, su futuro está en vuestra imaginación.
¡Muchas Gracias!
La semana que viene retomaré mi horario de publicación, tengo nuevas historias en mente pero tendrán que esperar :D
Lunes- Thirty Days To Love / Viernes-Nightmare Of Love
