Disclaimer: Todo lo que reconozcan es parte del juego Amour Sucré y sus respectivos creadores.
Love, The Hardest Way
Capítulo 16.- Y dónde estás.
A la mañana siguiente, me sentía morir de cansancio. No es que la fiesta hubiera durado tanto como la de Rosalya, pero aunque yo estaba acostumbrada a acostarme de madrugada, no lo estaba a levantarme temprano. Así que, ahí estaba yo, a las 7:00 am, en la estación de trenes.
Rosalya estaba sentada conmigo en la sala de espera, y teníamos las cabezas recargadas la una en la otra, para dormitar con algo de comodidad, mientras Leigh y Lysandro adquirían los boletos del ferrocarril que nos llevaría hasta el lugar donde sus padres vivían.
Me agradaba le hecho de que Rosalya compartiera mi afición a dormir hasta después de las nueve de la mañana aún si no hacía falta.
-Vamos-dijo Leigh tendiéndole una mano a Rosalya-Ya podemos abordar el tren.
-Cárgame-dijo Rosalya con los ojos cerrados y haciendo un puchero-No lograré llegar.
-Anda, te cargo pues-dijo Leigh con una sonrisa, echándose a Rosalya en los brazos. Honestamente, no pensaba que fuera capaz de hacer eso en público.
-No, no...-dijo Rosalya, mientras su novio la llevaba a ella y su maleta al andén.
Lysandro y yo sonreímos mirando a la pareja. Lys se acercó a mi.
-Ni se te ocurra-le dije aún sonriendo.
-No, no claro que no-dijo él con una sonrisa inocente- De cualquier modo, debo llevar las cosas de Leigh-añadió señalando una valija que era mucho mas pequeña que la de Rosalya.- Dame las tuyas.
-No hace falta-le dije- Sólo es de aquí al tren y tu debes llevar las tuyas y las de Leigh.
-Gabe...
-Vamos, serás un caballero mas tarde-le insté dándole un beso en la mejilla.
Nos acomodamos los cuatro en un pequeño compartimiento. Rosalya se recargó en Leigh y se quedó dormida en unos instantes. Lysandro señaló su hombro para que yo imitara a Rosalya, y como estaba muerta de sueño no me hice rogar. Me puse los audífonos y puse algo de música.
Me desperté un poco sobresaltada. Estaba reproduciéndose una canción que no sabía porqué traía ya que siempre me hacía llorar, me recordaba terriblemente a mi madre.
-*Aún recuerdo esa voz susurrando a mi lado
que no ibas a volver
que te habías marchado y no,
vuelve hacer tanto frío
y dónde estás, aun creo que estoy soñando
soñando un triste final.
Y dónde estás, sólo tiéndeme tu mano
y hasta ti podré llegar...*
Me sequé discretamente las lágrimas que se me habían escapado, aunque agradecía no haber tenido ninguna pesadilla. No tenía idea de que iba a hacer por la noche, ya que pasaríamos el fin de semana en casa de los padres de Lysandro.
Me incorporé, y pude notar que ya estábamos fuera de la ciudad. Por las ventanas podía notar el verdor de las tierras que cruzaba el ferrocarril.
-¿Ya no tienes sueño?-preguntó Lysandro con voz suave. Negué con la cabeza.
-Me repongo con poco-le dije- Además-añadí mirando por la ventana-Nunca había viajado en tren. Me siento como Harry Potter.
Sonreí y lo miré. Él reprimió una carcajada, al parecer en deferencia a que Rosalya y Leigh si habían logrado conciliar el sueño.
-¿Cómo Harry Potter?-preguntó con voz divertida.
-Si, ya sabes-le dije señalando a la ventana- El Expreso de Hogwarts.
-Ah, claro-dijo acercándose y dándome un beso en la frente.
De cualquier modo, conforme iba pasando el tiempo, yo me iba poniendo cada vez mas nerviosa. Rosalya me había dicho que los padres de Lys eran personas encantadoras, y no lo dudaba, por como habían educado a sus hijos. Al parecer, Rosa no había tenido problemas para congeniar con ellos.
Claro que Rosalya, era Rosalya. Era guapa, simpática y podía llevarse bien con la gente. Además, era el tipo de mujer que cualquier madre desearía para su hijo.
Yo desde luego, no lo era.
Llegamos dos horas después de haber abordado el tren en Amoris Ville. Leigh pidió un taxi para que nos llevara a su casa. Para ese momento, tenía el estómago hecho un nudo, y no podía participar en la alegre conversación que Rosalya había empezado, diciendo que tenía muchas ganas de ir al lago que estaba cerca de la propiedad de los Ainsworth.
Cuando Lysandro me preguntó si todo estaba bien, asentí y le regalé una sonrisa bastante trémula. La verdad era que sólo quería salir de ese taxi y alejarme corriendo de ahí. Jamás en mi vida había sentido tantos nervios, ni siquiera la primera vez que me presenté en un escenario, ni cuando hicimos la audición para los ejecutivos de Horror Music.
Por lo que pude ver, al llegar, era una propiedad bastante grande, no al punto de ser abrumadora, pero si impresionante. Muchos árboles frutales, se extendían a nuestro alrededor y marcaban un camino, hacia una bella casa blanca. En la puerta, estaban un hombre y una mujer, esperando.
Rosalya me dio una mirada de apoyo antes de bajar del taxi. Lysandro me ofreció la mano para que yo hiciera lo mismo.
El taxista bajó nuestras cosas y luego recibió una generosa paga, por parte de Leigh.
La madre de Lysandro era por mucho la mujer mas hermosa que había visto en la vida. No era muy alta, pero parecía una muñeca. Llevaba en una coleta un cabello tan rubio que era casi blanco. La piel le relucía bajo el sol como si estuviera hecha de porcelana. Y un flequillo enmarcaba de modo primoroso unos bellos ojos esmeraldas. Su mirada envolvía llena de ternura a sus dos hijos.
El padre, por otro lado... era idéntico a Leigh, o mas bien, Leigh era idéntico a su padre. Aunque su cabello negro ahora estaba veteado de gris en ciertas partes. Tenían los mismos ojos negros y profundos, pero amables, y al igual que su mujer, miraba a sus hijos como si no hubiera nada mas importante en el mundo.
-Hijo-dijo la mujer envolviendo a Lysandro en un abrazo que parecía sumamente cálido- Feliz cumpleaños, Lysandro. Bienvenido a casa.
-Gracias mamá-dijo él, un poco sonrojado.
-Si hijo, bienvenido-dijo su padre, cuando fue su turno de asfixiarlo con su amor.
Luego saludaron con la misma efusividad a su hijo mayor. Parecían una familia muy feliz.
-Rosalya-dijo la señora Ainsworth-Que gusto verte de nuevo, querida-añadió mientras la abrazaba también.
-Hacía mucho que no venían, hija-le dijo el señor Ainsworth.
-Siempre le digo a Leigh que no venimos tanto como deberíamos-dijo la peliblanca dándoles su mejor sonrisa.-Pero nunca me escucha.
-Rosa-le dijo Leigh muy sonrojado en modo de advertencia. Por el tono de piel que había adquirido deduje que las cosas eran tal como Rosa decía.
-¿Y quién es esta señorita?-preguntó amablemente el padre de Lysandro, dándole una elocuente mirada a su hijo.
-Oh, sí-dijo Lysandro- Ella es Gabrielle Ducatte, mi novia-añadió con tanta seguridad y con un tono de orgullo tan marcado en la voz que hubiera podido derretirme de no haber estado tan nerviosa.
-Es un gusto enorme, Señorita Ducatte-me dijo el señor Ainsworth haciendo una inclinación y dándome una sonrisa muy amable.- Louis Ainsworth.
-Mucho gusto, señor Ainsworth.-dije de modo tímido. Menos mal que Will y Julian no estaban ahí, porque hubiera sacado mucho material para burlarse de mí.
-Hija-dijo la Señora Ainsworth, y me atrajo hacia ella en un abrazo cálido.-Es un gusto conocerte. Es la primera vez que Lysandrito trae a una chica.
No pude responder de inmediato, porque sentí un nudo en la garganta, al sentir el contacto de esa mujer, que me recordaba a algo ya vivido hacía demasiados años.
Me aclaré la garganta y dije
-El gusto es mío, señora Ainsworth-
-Nada de Señora Ainsworth-me dijo la mujer- Llámame Liliane.
-Liliane, entonces-dije.
-Pero ¿qué hacemos aquí?-dijo Liliane- Pasen, deben estar cansadas.
Lysandro y Liegh se miraron, mientras sus padres nos hacían pasar a Rosa y a mí.
-Te lo dije, hermano-escuché decir a Leigh en voz baja- Iban a tratar a Gabe mejor que a ti.
-Supe que un día sucedería esto-dijo Lysandro en tono resignado.
Luego de asignarnos una habitación que Rosa y yo compartiríamos (cosa que agradecía, pero al mismo tiempo me incomodaba) nos hicieron pasar a un amplio comedor, donde nos agasajaron con un desayuno por demás delicioso. Nos anunciaron que por la noche darían una cena especial para festejar el cumpleaños de su hijo menor. Me sentí agradecida con Rosalya por su maravillosa idea de incluir un discreto vestido.
Luego del desayuno, Liliane nos sentó en la sala de su casa, con Rosa y yo a cada lado de ella. Y por supuesto sacó, el siempre ponderado álbum de infancia de sus hijos.
Ha sido uno de los momentos mas divertidos de mi vida. Rosa ya había pasado por eso, y sabía de que iba la cosa.
Liliane tenia muchas fotografías de sus hijos cuando eran pequeños, y huelga decir que eran sencillamente adorables. Rosalya y yo nos deshicimos en expresiones de suma ternura, al ver a nuestros amores cuando eran niños.
-¿Puedes darme una copia de esta, Liliane?-le dije a la madre de Lysandro señalando una fotografía en específico.
-Claro que sí-dijo la mujer- Se ve divino, ¿verdad?
Asentí, enternecida.
En la imagen se podía ver a un pequeño Lysandro sentado en lo que parecían bloques de paja. A su alrededor había varios conejitos blancos. Él sostenía uno, que parecía cómodo entre sus manos.
-Madre, por favor-dijo Lysandro sumamente azorado.
-¿Qué?-dijo su mamá restándole importancia al reclamo de su hijo- No puedes culparla por que le guste una fotografía.
-Sí, además te ves tan lindo-dije- Tus fans matarían por tener esto. Pero te juro que no la usaré para lucrar.
Lysandro hizo una mueca y fue a sentarse junto a su hermano con gesto resignado.
Luego de pasar un muy buen rato mirando fotografías, Liliane fue a sacarme una copia de la foto que le había pedido. Leigh y Lysandro estaban sonrojados por todos los comentarios con los que Liliane había presentado las imágenes.
-Estás exagerando-le dije a Lysandro que estaba tocándose el puente de la nariz con los dedos.- Te veías muy lindo cuando eras pequeño. Y la foto con los conejitos era muy tierna. Yo nunca he visto un conejo en directo-admití sin darme cuenta.
-¿Nunca?-preguntó Leigh sorprendido- Mis padres ya no los crían, pero aún quedan varios en la granja. Deberías llevarla a verlos, hermano.
Lysandro asintió y me ofreció la mano.
El lugar a donde me llevó era de hecho el mismo lugar en donde le habían tomado la foto. Había varios criaderos de conejos que olfateaban con curiosidad al aire, o bien, comían gustosos su alimento. Él se dirigió a uno de los criaderos y abriéndolo, sacó un bello conejo blanco que se hizo bolita en sus brazos. Los animalitos no le temían y parecían muy cómodos con él.
Se acercó a mí.
-Tómalo-me dijo Lysandro con una sonrisa ofreciéndome aquella bola de pelo blanco.
-¿Y si se asusta y se escapa?-pregunté insegura.
-Bueno, entonces lo atraparemos-me dijo- No te preocupes.
Me tendió al animal que tomé con cuidado entre mis brazos. Su pelaje blanco era suave y sedoso. El cálido animal tembló al principio, nervioso de mi extraño contacto, pero poco a poco se habituó a mí, y pronto se durmió en mis brazos, luego de olfatearme un poco.
-Ves-me dijo Lysandro- Le has agradado.
Se sentó a mi lado mirándome sostener el conejo.
-Quizá ahora yo debería sacarte una foto a ti-me dijo -Así estaríamos iguales.
-Sí, pero mejor no-le dije acariciando al conejo con suavidad- Además siempre podría pedirle a tu madre que me diera alguna otra foto.
Lysandro se sonrojó al parecer horrorizado de que su madre pudiera darme alguna foto vergonzosa.
Nos quedamos en silencio un momento, que yo aproveché para darle amor al conejo.
-Dime algo, Gabe-dijo Lysandro de pronto- ¿Te ponía nerviosa el hecho de conocer a mis padres?
Me lo pensé un momento antes de responder.
-Siendo sinceros, sí-dije- Pensé que... no sé... digo, no creo ser lo que los padres considerarían adecuado en la novia de su hijo.
-Yo te considero muy adecuada-dijo él y me besó el pelo- Eso es lo que mas importa.
-Cierto, pero la aceptación de tus padres me hace muy feliz-dije-
-Pensé que te asustaba la posibilidad de que conocer a mis padres volviera lo nuestro mucho mas formal.-dijo
-Ah...-no sabía que mas decir.
-Entonces, ¿estás bien con eso?
-¿Bien con qué?-me hice tonta.
-Con que lo nuestro parezca ir en serio-dijo, y su voz sonó realmente formal.
-Lysandro-le dije- vamos todo lo en serio que pueden ir dos jóvenes- sonreí- eso es todo.
-¿Qué tan en serio vas tu entonces?-preguntó- Puede que tu en serio y mi en serio no se refieran a lo mismo.
Wow, pues si que me había shockeado.
-No entiendo a que te estás refiriendo, Lysandro-dije en tono cauteloso- Pero espero que sepas que te quiero lo suficiente para estar contigo, muy a pesar de lo que me ha dictado mi consciencia. Muy a pesar de que sienta que mereces algo mucho mejor que yo, algo mas sano, que te haga mucho mas feliz. Tanto te quiero que me he venido a conocer a tus padres, tanto que le he dicho a mi padre que eres mi novio, y tanto como para lograr esto.
Me alcé la manga para que viera como mis venas habían recuperado su color y forma normales. Lysandro acarició con cuidado mi brazo y sonrió conmovido.
-Entonces, ¿estás conforme con mi en serio?-le pregunté
-Mucho-dijo y me abrazó.
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Pues vaya que Gabe cayó bien a sus suegros, me alegro por ella, necesita una familia :)
yuyi, mi querida yuyi gracias por tu comentarip, si que me has subido los ánimos, oh heroína yuyi :) jeje sí... Gabe está obsesionada con que alguien se sorprendiera de que era novia de Lysandro, bueno hay sentimientos que simplemente no se pueden ocultar y es lo que les pasa a ellos con su amor. Si, regalarle a Lys un GPS hubiera estado bien, aunque si a mí me diera mi pareja un GPS la verdad lo tomaría como acoso XD
kaila maya que bueno que te guste Ed, s un buen tipo :) gracioso y loco, tengo planeadas mas apariciones estelares de Ed ya que se ha ganado a las lectoras :) ¿quién lo diría? :)
Wind Love te agradezco mucho ceder ante mi chantaje :) eso me hace feliz jejeje XD ya veré si pongo algo de emoción y sangre XD jaja vereos que sale. Este aún es algo tranquilo, a ver que pasa en el siguiente :D
Gracias por sus comentarios, realmente me subieron el ánimo :) les quiero.
*El fragmento de canción utilizado en este capítulo ha sido Y dónde estás de la banda española Beethoven R. Así es, también oigo música en español XD
