Disclaimer: Todo lo que reconozcan es parte del juego Amour Sucré y sus respectivos creadores.

Love, The Hardest Way

Capítulo Especial: Lysandro II

On the Sidelines

-Eres un idiota-me dijo Alex tomándome de las solapas de la camisa para levantarme, luego me zarandeó violentamente- ¿Cómo puedes ser tan imbécil? Confié en ti... confié en que la cuidarías, en que la harías feliz y huiste, maldito imbécil.

No me defendí.

-Dime algo-exigió- Dame una maldita explicación. Un estúpido motivo para no matarte aqui mismo...O es que serás tan cínico como para usar el único argumento que tienes a tu favor?, ¿Qué Gabe me odiará si te hago daño?

-No-dije- y no tengo explicación y en cualquier caso, esa explicación se la he dado a ella. Esto, lo que pasa entre ella y yo no te incumbe, ni a ti ni a nadie. Sólo a nosotros dos.

-¿Cómo demonios puedes decirlo con tanta calma?-preguntó fuera de sí- Debería... debería... ¿Pero como culparte, si fui un estúpido yo también? Debí haber luchado por ella, hacer que se enamorara de mi, que te olvidara... yo la habría hecho feliz, la habría cuidado siempre... y no hubiera huido.

Me quedé en silencio de nuevo.

-¿Debería hacerlo ahora, eh Lysandro?-dijo con rabia- ¿debería hacer que me ame? ¿Eso quieres? ¿Que la haga olvidarse de ti? ¿te gustaría, eh? ¿que dentro de un año cuando la banda se junte de nuevo, cuando ella salga de la clínica y vuelvas a verla sea yo quien tenga su corazón, quien bese sus labios, quien la tenga entre sus brazos?

Lo pensé por un momento.

-NO-le dije y me lo quité de encima bruscamente- No, no es lo que quiero...

-Al menos reaccionaste-dijo él soltándome, mucho mas tranquilo, como si su propósito real no fuera declararme la guerra-pero si no lo hago yo, lo hará otro...

-Lo se-dije- lo sé... pero...

-Llegará un momento en que te arrepientas, Lysandro-dijo Alex, todavía con el ceño fruncido, luego sonrió- Al menos, cumplí uno de mis sueños. Darte un maldito puñetazo en la cara. Ojalá sea yo, quien te saque de su corazón.

Y dicho esto, se fue. Al imaginarlo con ella... yo también tuve ganas de golpearlo.

Terminé de hacer mi equipaje y lo bajé, para esperar a mi hermano en la sala. Llegó justo después de que anocheciera.

-Me voy, Leigh-dije en cuanto entró.

-Me preguntaba cuando dirías eso-suspiró mi hermano- Espero que no te arrepientas.

-¿Podrías llevarme a la estación?-pregunté

-¿Has hablado con nuestros padres?-me preguntó Leigh

-No-dije- Hazlo tu, por favor. Yo... no podría.

Leigh asintió y me dio un abrazo que no pude corresponder.

Me llevó a la estación. Cuando anunciaron mi salida lo miré con fijeza.

-Cuídala-le pedí- Por favor, no le dejes sola.

-Haré cuanto pueda, hermano-dijo y pensó un poco- Pero se irá a la clínica en Londres en poco tiempo.

-Aún así-dije- por favor.

Mi hermano asintió.

Por fortuna el compartimiento que elegí estaba sólo, únicamente yo lo utilizaría. Me recargué con cansancio en la ventana. Podía ver la silueta de las colinas y no pude evitar sonreír al recordar la primera vez que la había llevado a casa y había dicho que se sentía como Harry Potter.

-¿Gabrielle, mi Gabrielle, será que un día pueda olvidarme de ti?-suspiré.

Llegué a mi casa ya bien entrada la noche. Mis padres me esperaban en el recibidor con los rostros cubiertos de preocupación. Seguro Leigh ya les había dado la noticia.

-Hijo, ¿cómo estás?-dijo mi madre abrazándome- Louis lleva las cosas de Lysandro.

Mi padre me palmeó el hombro, pero no pude dejar de pensar en que algo en su mirada me decía que no estaba nada contento conmigo.

Mi madre me hizo pasar

-¿Quisiera comer algo, hijo? Te ves muy pálido-dijo mi madre- ¿Hace cuanto que no duermes, mi amor?

La verdad es que desde que había roto con Gabe no había logrado conciliar el sueño durante mucho tiempo.

-Quisiera ir a dormir, madre-dije - sino te molesta.

-Anda, hijo-me dijo ella- Ve a descansar.

-Sí, la habitación está preparada-dijo mi padre volviendo a donde estábamos. Me dió una sonrisa de medio lado y me palmeó la espalda.

Fui a mi habitación sin decir nada mas.

Como todas las noches anteriores no pude dormir. Mi supuesto descanso estuvo lleno de pesadillas. Salí al patio trasero desde donde se veía el lago reflejar la luz lunar. Me sentí mal... adolorido al recordar la promesa de familia que le había hecho aquella noche. Mi familia era ahora la suya, la amaban y yo la amaba también.

-¿Estás seguro que has hecho bien, hijo?-me preguntó la voz de mi padre.

Di un suspiro pesado, sin mirar a mi padre.

-¿No estás arrepentido?-me preguntó. Sonaba muy preocupado.

-Por supuesto, claro-dije- Desde que salí de su apartamento. Me arrepiento a cada instante de no estar con ella.

-Lysandro... sé que es difícil, pero ...

-No me hace falta queme des una letanía, con todo respeto, padre.-le espeté- Suficiente tengo conmigo mismo.

-No quiero juzgarte Lysandro-dijo él- Pero... honestamente no te comprendo. Tu estás muy enamorado de esa muchacha... y ella lo está de ti. O al menos eso pude notar cuando vino. Quizá nunca has sido consciente de como te mira ella. Con que devoción te trata...

Tragué dificultosamente mirando al lago.

-Y tu... ¿realmente te has dado cuenta de cuanto ella te hace falta? Hijo, ¿te has mirado últimamente? Sé que siempre has sido un muchacho muy serio, y hasta cierto punto melancólico, siempre ha sido parte de tu personalidad... pero ahora...hijo mío...

-No me he visto al espejo, padre-le dije- No tengo la valentía de mirarme a los ojos sabiendo que le he roto el corazón a la mujer que amo. No puedo enfrentarme a la mirada que me dedicaría sabiendo que yo mismo me he hecho esto...

-Entonces... ¿por qué no vas con ella?-preguntó mi padre con una nota de irritación en la voz.

-¡Por qué no puedo!-grité harto. Últimamente mi paciencia estaba hecha pedazos- Por que hay cosas que no puedo soportar, ni tolerar...

-¿Pasó algo?- preguntó mi padre preocupado.

-Pasaron demasiadas cosas padre, ninguna de las cuales quiero discutir-dijo recobrando la compostura- Con tu permiso.

Me retiré y me fui a mi habitación.

Mas días pasaron. Cada uno peor que el anterior. Atesoraba cada noticia que salía de ella, ya fuera por los medios o por mis amigos.

-Ha estado haciendo los trámites para internarse en Londres-me dijo Castiel con quien hablaba cada cierto tiempo- Parece que ha sido mas complicado de lo que parece. Su padre le ha ayudado mucho y ha hecho cuanto ha podido para agilizar su traslado ahí.

-Me alegro que la relación con su padre esté bien-dije al teléfono mientras hablaba con mi amigo pelirrojo, quien a pesar de que no estaba contento conmigo, me mantenía informado.

-Sí, así es. Ahora Clarisse está con ella. Jimmy la anima mucho.

-Es un niño muy bueno, ¿cómo está él?

-Ya está aprendiendo a hablar-dijo Castiel- Gabe está encantada con él.

-No me cabe la menor duda-dije y lancé un suspiro, recordando lo hermosa que Gabrielle se veía sosteniendo a Jimmy. Sería mentira si negara que en esos momentos no deseaba que un día sostuviera así a nuestros propios hijos.

-Ed vino a verla la semana pasada-dijo Castiel- está muy enojado contigo, por lo que me alegré que estuvieras lejos.

-¿Ya no está con ella?-pregunté. Ed era un buen tipo que siempre cuidaba de Gabe.

-No-dijo Castiel- Aunque supongo que regresará pronto. Dijo que tenía que arreglar unos asuntos en Londres. Creo que muchas cosas le han pasado en este último año.

-Pensé que quizá él y Clarisse-dije

-Mmmm pues no sé porque... July me dijo que había estado saliendo un buen rato con una chica que trabajó con The Liars. Al parecer va en serio con ella.

-¿Cómo lo tomó Gabe?-pregunté

-Bien, creo... bueno, sólo le deseó suerte-me dijo Castiel- Pero Ed parece feliz.

-¿Es mi impresión o hablas con mucha familiaridad de Ed? Pensé que precisamente ustedes dos llevarían una relación un poco distante.

-¿Lo dices por lo de Debrah?-preguntó mi amigo con buen humor, lo que era extraño.

-Bueno... yo

-Pasado pisado, Lys-me dijo contento

-Castiel, honestamente escucharte tan contento me asusta-dije, pero sonreía

-Bueno, el caso es que Ed y yo ahora somos como familia, aunque a él no parece hacerle tanta gracia como a mi.

-¿Sales con Juliette?-pregunté. Sabía (porque Gabe me lo había dicho) que la muchacha gustaba de él, pero no que era correspondida.

-¿Qué te digo?-me contestó.-Así pasa- rió.-Bueno, debo irme. July y yo iremos a ver a Gabe. Ya sabes que tienen los mismo problemas, pero July ya estuvo unos meses en internamiento aquí en la ciudad. Hablan y Gabe parece mas convencida de irse a la clínica.

-Muy bien-le dije a mi amigo.- Hasta luego-sin esperar que me respondiera colgué.

Bien, hasta Castiel era capaz de lidiar con eso mejor que yo. Él estaba a lado de Juliette, y yo había abandonado a mi Gabe. ¿Podía querer mas Castiel a Juliette que yo a mi Gabrielle? Lo dudaba, yo amaba a esa mujer que protagonizaba mis sueños. ¿Por qué no podía simplemente regresar con ella? ¿Por qué no sólo ir a buscarla? Suplicarle que perdonara mi estupidez...

Sencillo, tenía miedo...

Unos días después mis padres se marcharon a visitar a Gabe. Yo sabía que la querían y que pensaban que era una chica solitaria, sin familia. Y lo era, aunque tenía a su padre y su sobrino, no había probado realmente lo que era una familia como la mía. Aunque me sorprendió que hiciera el viaje, ya que ellos odiaban la ciudad.

-El motivo lo amerita, hijo-me dijo mi madre con dulzura- Es una muchacha muy linda, y me gustaría verla.

-Para nosotros es parte de la familia-dijo mi padre -independientemente de lo que haya pasado entre ustedes.

-Lo comprendo padre-le dije, realmente agradecido- me alegra que se preocupen por ella.

-¿Quisiera que le dijéramos algo de tu parte?-preguntó mi madre.

¿Qué le diría? Que me perdone, que la amo, que anhelo sostenerla entre mis brazos y llenarla de besos, de envolverla en mi amor y nunca dejarla ir.

-No madre-le respondí- Sólo...

Me quedé en silencio, una pésima costumbre que estaba adquiriendo.

-Entiendo-dijo mi mamá y me dió un beso en la frente.

Pasé todo el día nervioso, esperando ansiosamente la llegada de mis padres. Fui al granero y alimenté a los conejos. Sostuve en mis manos, aquel animalito que ella había abrazado alguna vez. El suave conejo me olisqueaba como si estuviera buscando algo mas.

-¿También la buscas a ella?-le pregunté. El animal sólo movió la nariz- No está aquí. Ya no estará mas aquí...

Mis padres llegaron por la noche con los rostros circunspectos. Tardaron mas en entrar que yo en lanzarme a preguntarles:

-¿Cómo está?-

Mis padres se miraron entre ellos.

-No nos dijiste que tenía problemas de drogas, Lysandro-dijo mi madre.

Fruncí el ceño.

-NO voy a permitir que nadie la juzgue madre-le dije- ha pasado por demasiadas cosas y nadie tiene derecho a...

-No, no lo decimos por eso-dijo mi padre- pero quizá podríamos haber hecho algo por ella. Ayudarla... no lo sé.

-No me correspondía a mi.

-Se irá a Londres en unos días.-dijo mi madre- Por supuesto, la hemos instado a contar con nosotros para lo que sea.

Me quedé en silencio un momento, pero finalmente les dije

-Gracias-

-No tienes que agradecerlo-dijo mi padre- Es como una hija mas para nosotros. Haríamos lo que pudiéramos por ella.

-Cómo sea, gracias.

Había pasado un mes desde que había abandonado en apartamento de Gabe. Por lo que sabía, se iba al día siguiente a Londres. Por algún motivo, sentía que este hecho hacía nuestra separación mas real. Su vida daría un giro hacia otra realidad en la que yo no estaría. Se olvidaría de mi... para siempre.

Todo el día la pasé ansioso, pensando una y otra vez en llamarla y pedirle que no me olvidara, para desearle buena suerte... pero no podía.

Por la tarde me senté frente a la ventana para contemplar el atardecer.

Saqué mi vieja libreta, la que utilizaba y solía perder en el instituto muy frecuentemente. La había utilizado cuando recién conocía a Gabrielle y las últimas páginas estaban repletas de dibujos de mi bella dama de largo cabello negro y ojos de un verde triste. Encontré un resquicio y empecé a escribir.

-*Estoy hundido en la desesperación

hundido en mi mente

revivo esas veces

cuando todo podía ser mas de lo que parecía

cuando todo podía ser mío, todo mío

Si tan sólo...

pudiera dormir a tu lado

Correría a través de la noche

para sostenerte fuerte

y tener la visión mas hermosa

Indiferente y asustado

No me atrevo a pensar

lo que poseía mi camino

y cada vez que miro atrás en el tiempo...

me encuentro preguntandome el por qué

tan sólo ayer

creí saber

todas las palabras por decir

cuando todo podía ser mas de lo que parecía

cuando todo era mío, todo mío

Dejé la pluma a un lado del cuaderno mirando las palabras sobre el papel. Lancé un suspiro. Tomé mi teléfono y busqué a Gabe en los contactos. Estaba a punto de llamarla cuando vibró en mi mano. Era un mensaje, de un número que no conocía.

-"Lo conseguí, Ainsworth. Te vencí, ahora Gabe es mía de nuevo. Y todo gracias ti. Me hiciste un favor al irte. Damon"

Tuve que releer el mensaje muchas veces.

-No-dije casi sin aire. Gabe no podía estar al lado de ese infeliz. No, ella no haría eso.

Marqué el número de Gabe y esperé.

-Así que no me creías, ¿verdad? -me dijo Damon contestando el móvil de Gabe- Pues esta es la prueba. Así que no te molestes en volver a llamar por que ella no te necesita. Me tiene a mí, yo sí sabre hacerla feliz.

-Imbécil-le dije furioso

-¿Imbécil yo?-se rió de mí.- Imbécil tu, niño estúpido. Aunque te agradezco, si no la hubieras abandonado no me hubiera sido tan fácil convencerla de regresar conmigo. Ahora te dejo, mañana nos iremos a Londres.

Y sin darme tiempo a pensar en un insulto lo suficientemente hiriente me colgó.

Tomé con fuerza mi móvil y lo lancé a la pared, contra la que se deshizo. Me senté en la cama respirando... no... resoplando de furia.

¿Por qué con Damon? De todos los hombres que había en el planeta, ¿por qué tenía que haber elegido a Damon? Era un desgraciado, sólo eso. No, era mucho mas que eso. No, Gabe no podía estar con él.

¿Sentiría la misma furia si hubiese sido cualquier otro hombre? No, en definitiva. Quizá me hubiese enojado, o deprimido. Pero Damon le haría daño, siempre le hacía daño.

Me iría en ese momento a Amoris Ville y le preguntaría en persona si era cierto, si quería a Damon.

-¿Me has olvidado tan pronto, Gabrielle Ducatte?-dije al aire- ¿Un mes te ha bastado para reemplazarme?

Gabe tenía derecho a estar con quien quisiera, pensé tratando de calmarme. Pero no era justo que fuese precisamente con él.

"Te vencí"

No, Damon, tu no me venciste. Me venció ella, Gabrielle Ducatte, me venció desde el primer instante en que mis ojos se clavaron en los suyos. Me venció al convencerme de cantar con ella, me venció la primera vez que la abracé y que sentí esa loca necesidad de besarla hasta quedarme sin aliento... me venció cada una de las veces en que nuestros casi besos fueron interrumpido, me venció... acabó conmigo, con mi fuerza con mi voluntad cuando por fin logré probar el delicioso sabor de sus labios, cuando la tuve toda para mí...

Fue Gabrielle Ducatte quien me venció, porque no pude defenderme de ella.

La madrugada entró fría y oscura, como mi propio corazón. Me halló mirando al vacío junto a la ventana, sintiendo la negrura envolverme.

El timbre del teléfono me sacó de mis pensamientos. Era casi la una de la madrugada, por lo que me extrañó que alguien contesté, ya lo harían mis padres. Efectivamente, unos cuantos timbrazos mas el teléfono dejó de sonar y yo me concentré en mirar hacia la nada, tan parecida a mi propia alma en ese momento. Oí pasos en el pasillo y un malestar me embargó.

Mi madre no tocó, simplemente abrió la puerta con una expresión de pánico en la cara. Mi padre detrás de ella también lucía muy afectado. Cuando mi madre habló, su voz sonaba nasal y ahogada como si contuviera el llanto.

-Lysandro- me dijo con una voz tan desolada que me erizó la piel.

-¿Pasa algo?-pregunté asustado- ¿Leigh está bien?

-Es Gabe-dijo mi madre con el teléfono en la mano aún.

Me acerqué extendiendo la mano hacia el aparato. ¿Gabe me llamaba? ¿Por qué en la madrugada?

-No hijo-dijo mi padre abrazando a mi mamá y mirándome con mucha pena- Gabe ha tenido un accidente, está en el hospital... está... muy mal.

-No-me escuché decir.

En ese momento, mi universo se rompió.

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Espero que les haya agradado el capítulo :D

Yuyi, me alegra leer tu comentario mucho ;) las cosas se están poniendo feas. Ojalá tu internet regrese pronto. Un abrazo.

Kaila, tienes toda la razón, son sentimientos encontrados, entre el amor que tienes hacia la otra persona, y el amor propio. Es por todo sabido que si no estás bien contigo mismo, no puedes ser de ayuda para nadie mas. No hay luz todavía, lo siento.

Carol gracias por lo de que soy tu autora favorita :) por lo pronto no hay mas noticias de Gabe :(

Karol 38 en primer lugar, gracias por tu review:) tienes razón, es feo, injusto y ciertamente estúpido que sólo se pongan de lado de Gabe. La mayoría de las personas, por muy allegadas que estén unas a otras, no son capaces de dilucidar lo que pasa dentro de una relación. Sostengo mi punto, Lysandro tomó la mejor decisión para él. No sé puede estar con otra persona, sobre todo cuando es tan autodestructiva. Los amigos a veces se decantan por un lado, al que consideran mas débil, y es lo que pasa aquí. Ellos consideran mas débil a Gabe, por toda la situación. Concuerdo con que Gabe se ha buscado lo suyo, pero Lysandro tomó una decisión y va a tener que aprender a vivir con ella y con todas sus consecuencias, y eso incluye la mala vibra de sus amigos. Por experiencia propia, aunque tu decisión te ponga a todos en contra la tienes que sostener y aguantar.

flyinkWings Repito, cuando una persona toma una decisión, se tiene que aguantar con lo que pase. Creánme, a Lysandro no le importa en este momento, si alguien lo apoya o no. jeje, creo que estoy sonando un poco agresiva, no es esa mi intención. Confíen en él, es mas fuerte de lo que aparenta ;)

Notitas: Gente, les aviso de una vez, tengo un fin de semana muy apretado (por motivos maravillosos) The Rasmus, los amores de mi amor...mi banda favorita en todo el mundo ( ya sé que puede parecer que es HIM, pero no) Bueno, la cosa es que no voy a estar en casa así que no subiré cap hasta el lunes.

Como siempre, mi recomendación musical :)

*Fragmento de canción que pertenece a On the sidelines de los finlandeses Lovex